Las fundaciones y la subsidiariedad
El Dínamo, 22/ 06/ 2026
#Fundaciones
Las fundaciones y la subsidiariedad
Mirando al futuro, se requiere mantener y potenciar el compromiso de quienes han tenido estas iniciativas de aporte al bien común. Junto a esto, la validación y apoyo del Estado es clave, con el objeto de permitir la sostenibilidad financiera de estas iniciativas.
Ignacio Sánchez D.
En nuestro país, las necesidades en salud, educación, cultura y otros bienes esenciales, no logran ser cubiertos por el Estado. En estos temas tan relevantes para el bien común y el desarrollo en comunidad, se ha organizado la sociedad civil a través de diferentes fundaciones, corporaciones y otras organizaciones con el objeto de aportar a la comunidad. Existen miles de instituciones de diferentes orientaciones y aportes a la sociedad. En los últimos años, ha existido una mirada crítica y desconfiada de estas instituciones producto de anomalías e incluso delitos que han afectado a unas pocas fundaciones, lo que ha empañado de manera muy injusta la extraordinaria labor de la gran mayoría.
En una definición muy sintética, la subsidiariedad es un principio que se aplica a la sociedad que indica que los problemas deben ser resueltos por la instancia más cercana a la ciudadanía, ya sea la persona, su familia o la comunidad en general. En la reciente encíclica Magnifica humanitas, Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial, el Papa León XIV indica “El principio de subsidiariedad nace de la misma visión sobre la persona que ha guiado nuestra reflexión sobre la dignidad y el bien común. Si toda mujer y todo hombre están llamados a ser protagonistas de su propia vida y a participar en la construcción de la sociedad, entonces también la organización social debe respetar y favorecer esta responsabilidad”. Y agrega “Las instituciones de nivel superior deben reconocer, proteger y promover la libertad y creatividad de los niveles inferiores, coordinando sus aportaciones para que cooperen eficazmente al bien común” (MH 68). Muy iluminadoras palabras que vienen en un momento crucial en el desarrollo de nuestro país.
Ejemplo de este aporte al país los tenemos desde los inicios de nuestras comunidades y vida en común, donde destaca el aporte de los Capuchinos en las iniciativas de educación en La Araucanía. Hay instituciones que llevan más de un siglo aportando a la educación y al cuidado de niños vulnerables, como es el caso de La Protectora de la Infancia. Otras van en ese camino en el cuidado de los niños con enfermedades respiratorias crónicas, a lo que dedica sus esfuerzos la Fundación Hospital Josefina Martínez. Un gran ejemplo es el cuidado, prevención y tratamiento del niño quemado, donde la labor de COANIQUEM ha sido extraordinaria, teniendo una gran proyección internacional.
Por otra parte, la Fundación Las Rosas es un ejemplo de cuidado del Adulto Mayor, en muchos casos en situación de pobreza y abandono. Así también la Teletón, se acerca a cumplir cincuenta años en apoyo del niño y joven con discapacidad, lo que ha significado un cambio significativo en su integración, siendo un referente nacional e internacional. Junto a estos ejemplos, la Clínica Familia, ya cumple 30 años entregando compañía, dignidad a los pacientes con cuidados paliativos en su etapa terminal de la vida. Todos estos aportes son muy valiosos, únicos e insustituibles, se dan en áreas en que el Estado no se ha hecho presente para dar respuesta a problemas de gran impacto y relevancia en la población.
Varias de las iniciativas descritas han contado con el apoyo de la Iglesia, otras son de inspiración laica. Todas ellas implican el trabajo con gran dedicación y convicción de sus impulsores y el aporte voluntario de miles de personas, a través de su trabajo, de campañas de recolección de fondos y otras tareas. En general, el Estado aporta recursos por las prestaciones que entregan estas instituciones, lo que solo cubre en forma parcial los costos de su actividad (entre un 15-70%). Lamentablemente es frecuente que se produzcan serios retrasos en la entrega de recursos, lo que produce serios problemas en el financiamiento de la operación. En estos casos, siempre es importante reflexionar sobre la situación de cuidado de los niños y/o pacientes si no estuvieran estas instituciones con su crucial aporte al país.
Mirando al futuro, se requiere mantener y potenciar el compromiso de quienes han tenido estas iniciativas de aporte al bien común. Junto a esto, la validación y apoyo del Estado es clave, con el objeto de permitir la sostenibilidad financiera de estas iniciativas. Esto por supuesto debe implicar evaluación y controles rigurosos que aseguren una buena utilización de los recursos. Por otra parte, se requiere incentivar la participación de las nuevas generaciones, con el objeto de dar viabilidad futura de estas notables iniciativas.
Los desafíos a futuro serán cambiantes, y dependerán de las nuevas condiciones de vida de las poblaciones beneficiarias. Lo importante es mantener el foco en la mejora de la calidad de vida de las personas, respetando su dignidad para su pleno desarrollo. Este es un desafío que se renueva día a día en el quehacer de quienes les dan vida a estas fundamentales iniciativas de la sociedad.
El Dínamo, 29 de Mayo del 2026
#Día del Patrimonio
Patrimonio y futuro
A través de la educación, de la comprensión de nuestra historia, del respeto cívico y de la valoración de lo que se ha realizado por anteriores generaciones para la construcción de nuestro país, se requiere que en particular las nuevas generaciones puedan formarse con una identidad cultural que valore las raíces de nuestra sociedad. Priorizar el futuro que nace desde una historia en común es el desafío de este nuevo Día de los Patrimonios.
Ignacio Sánchez D.
Este fin de semana se celebra el Día del Patrimonio, concepto que reúne a la diversidad cultural de nuestro país en un término. Es una fiesta familiar que permite visitar espacios culturales y reflexionar acerca de su verdadero significado, que no sólo se refiere a relevar la importancia y valor de nuestros edificios, monumentos y documentos, es decir, los aspectos materiales y proyectos culturales. Esto ya que el patrimonio incluye a la comunidad, sus lugares, creencias, tradiciones, saberes y ritos que dan identidad propia a una sociedad. Y mirando a las futuras generaciones, este conocimiento permite traspasar su legado en el tiempo.
Las universidades cumplen un rol muy significativo en la construcción del acervo cultural del país. Resguardar el patrimonio cultural depende en gran medida de nuestra capacidad de velar por que toda esa riqueza y diversidad no se oriente sólo de manera retrospectiva, mirando hacia atrás, sino también esté de cara a un presente y en especial a un futuro vivo y dinámico, que incluya prácticas y vivencias que evolucionan en el tiempo y que se puedan expresar bajo formas que puedan estar en movimiento y cambio. Las variadas acepciones descritas se relacionan con la forma en que la persona se vincula con su entorno, ya sea desde la perspectiva del conocimiento y sus tradiciones y también, en cuanto a ser miembro de un grupo social. Acercar el arte a la sociedad, formar nuevas generaciones de público, estudiar, cuidar y exhibir un legado cultural, es una tarea primordial para todas las universidades.
Esta fecha es de especial significación ya que en este año se está realizando un importante trabajo relacionado a la ley de Patrimonio Cultural, que ha significado un arduo trabajo durante tres gobiernos consecutivos. Se ha logrado avanzar en recoger las opiniones de los pueblos indígenas e instalar el concepto de patrimonio articulando en línea con el desarrollo, lo que sin duda ha presentado complejidades importantes. Se espera que este año la ley pueda avanzar en el parlamento para poder entrar en vigencia y con su respectivo reglamento poder conducir los cambios y desafíos de sus materias relacionadas.
A través de la educación, de la comprensión de nuestra historia, del respeto cívico y de la valoración de lo que se ha realizado por anteriores generaciones para la construcción de nuestro país, se requiere que en particular las nuevas generaciones puedan formarse con una identidad cultural que valore las raíces de nuestra sociedad. Priorizar el futuro que nace desde una historia en común es el desafío de este nuevo Día de los Patrimonios.
Es decir, es la proyección de una tradición hacia un futuro con esperanza. Esta tradición se ha definido como el conjunto de valores, creencias, conocimiento, bienes espirituales y materiales de un grupo social que se transmite a través de generaciones, en el que se incluyen la lengua, modos de vida, costumbres y tradiciones, entre otros. Así, la cultura representa una visión del mundo, que define la forma de vida de las personas, junto a su identidad colectiva. Este patrimonio cultural se ha ido forjando y encontrando un espacio en nuestro entorno al punto que en la actualidad su defensa y preservación han sido asumidos por la sociedad entera. En esto, sin duda las políticas de Estado han tenido un rol fundamental, pero también los impulsos por su salvaguardia que nacen desde las universidades y la sociedad civil.
El patrimonio es hoy un elemento de identidad y de cohesión social que ha cobrado gran relevancia a nivel internacional, por lo que desde hace años las instituciones a académicas han asumido un rol protagónico en su resguardo y difusión. Este es el caso de las universidades que, por una parte, consideran esencial resguardar los propios bienes materiales y culturales que le otorgan identidad y, por otra, es depositaria de bienes culturales que le pertenecen a la sociedad.
Estamos convencidos que el arte y la cultura no son un agregado opcional en la formación de nuestros estudiantes, sino son esenciales para su desarrollo personal y social futuro. El trabajo que se ha realizado en las universidades destaca a la cultura como una labor fundamental y se orienta al servicio de la sociedad en el cuidado, preservación, investigación y difusión de su patrimonio.
El patrimonio cultural de una sociedad vincula el pasado, el presente y el futuro, pues comprende el valor y la trascendencia de lo heredado y nos compromete a proyectarlo, por medio de transmitirlo a las futuras generaciones. Las universidades en su permanente vinculación con el medio deben ser valoradas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio cultural. Una nueva legislación será un avance muy significativo en la construcción de un patrimonio que mira con esperanza el futuro.
La Tercera, 26 de mayo de 2026
Magnífica humanidad
Por Ignacio Sánchez
En el día de ayer, el Papa León XIV presentó en el Vaticano su Carta Encíclica Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA). Es primera vez que un Pontífice está presente en la presentación de una Encíclica. La ceremonia se desarrolló en el Aula del Sínodo con la participación de expertos en la materia y autoridades de la Santa Sede. Esta fue una importante señal de la preocupación de la Iglesia por “descifrar las cosas nuevas a la luz del evangelio y de la dignidad de la persona”.
Existe una relación muy directa con la conmemoración de los 135 años de la Encíclica Rerum novarum, del Papa León XIII, que analizaba la condición de los trabajadores en plena Revolución Industrial. En el texto actual se abordan aspectos de real trascendencia en el contexto de la revolución de la IA, como son su relación con el respeto de la dignidad humana, los cambios en la educación, el futuro del trabajo, los límites éticos del desarrollo, las crisis de la paz internacional y el recrudecimiento de las guerras, entre otros.
En más de doscientas páginas - y con un número similar de citas que incluye a sus predecesores y a una extensa tradición de documentos de la Iglesia-, el Papa León XIV desarrolla un exhaustivo análisis del tema. Detalla, en primer lugar, aspectos clave de la Doctrina Social de la Iglesia, resaltando que el anuncio del Evangelio debe incluir la preocupación por la vida concreta de los pueblos. Nos indica que la tecnología no debe considerarse en sí misma como una fuerza antagónica a la persona, ya que está arraigada a nuestra historia, representando una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad. Sin embargo, enfatiza que “no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”, y agrega que sus riesgos están en la presencia de “el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien”.
Desde hace más de diez años, la Santa Sede ha estado reflexionando sobre el desarrollo de la IA. El Papa explica que la escucha activa de diversos especialistas - científicos, filósofos, políticos, profesores, diferentes profesionales y padres de familia - ha nutrido estas profundas reflexiones y propuestas. En este contexto, plantea que la IA debe ser “desarmada”: una expresión que la entiende como fuerte y provocativa, pero que la eligió porque que “este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad”.
En el texto se reconoce que estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana e incluso la superan en velocidad y amplitud de cálculo; se refiere al tratamiento de datos y otras funciones. Sin embargo, no viven experiencias, emociones, no maduran en las relaciones, no poseen conciencia moral; en suma, tienen escasa similitud a la amplia inteligencia del ser humano.
La invitación es a leer en detalle esta fundamental y profunda Encíclica, que se presenta en un momento crucial de la humanidad. Se nos convoca a “acompañar a los niños y jóvenes para que utilicen las tecnologías como espacio de relación responsable, ayudándoles a reconocer los riesgos y a elegir lo que hace crecer la libertad interior”. Esto, sin duda, “constituye uno de los servicios más valiosos al bien común”. La educación y las nuevas generaciones están en el centro de este mensaje para que la magnífica humanidad avance hacia la plenitud.
Por Ignacio Sánchez D., profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Más sobre: Encíclica, Papa, IA, Humanitas
El Mostrador, 25 mayo, 2026
Educación superior y desarrollo regional
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
El país requiere consolidar un sistema de educación superior cohesionado, inclusivo, de futuro y territorialmente equilibrado. Estamos comprometidos con este desafío.
La relevancia y orientación de la investigación científica y de su transferencia en beneficio del país ha estado presente en la discusión pública, atrayendo la atención de diversos líderes de opinión. Se ha destacado la baja inversión en investigación y desarrollo de Chile, y que, a pesar de esto, los logros de nuestro país se destacan en la región, con una notable productividad científica.
Con razón se destaca que en nuestro país no existe una adecuada articulación entre la educación superior y los sectores público y privado. Esta relación debe ser más amplia y en todo el territorio nacional, es decir, potenciar la relación con las empresas que se desarrollen en regiones, en trabajo conjunto con las instituciones de educación superior y los gobiernos regionales. Este sería un trébol virtuoso para la presencia de innovación y desarrollo, que incluye la decisión de destinar mayor cantidad de recursos creando un mayor diálogo y conexión con el sector productivo.
La educación superior representa un sistema complejo, diverso y articulado, que aporta a los desafíos estratégicos del país. Para realizar estas tareas, debe estar en un contacto cercano con el sector público y privado, lo que es clave para potenciar la generación de proyectos y avanzar en el desarrollo productivo.
Sobre todo, estas instituciones están llamadas a cumplir un rol clave y pertinente en el trabajo con las comunidades locales y el país. En esta tarea, la Fundación Aequalis tiene como misión promover el análisis y el diálogo orientado a la calidad docente y a la generación de conocimiento.
Precisamente con el objetivo de aportar en estas importantes materias, realizamos recientemente el Seminario “Rol estratégico de la educación superior en el desarrollo regional”, con el propósito de reflexionar y proyectar la educación superior en el desarrollo sostenible y equitativo de las regiones, mediante el análisis de experiencias, capacidades y desafíos de las instituciones de educación superior, incluyendo universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica en los territorios donde se insertan.
De manera especial, lo que buscamos fue fortalecer la articulación entre las instituciones, los gobiernos regionales y el sector productivo, promoviendo ecosistemas colaborativos que potencien la generación de conocimiento, la innovación y el desarrollo local. Para ello, el encuentro realizado en la Universidad de Chile contó con la participación de autoridades públicas –incluyendo el jefe de la División Universidades del Ministerio de Educación, los gobernadores de las regiones de Valparaíso y Magallanes–, un grupo de rectores y rectoras de instituciones con presencia regional, y la participación de ejecutivos a cargo de importantes empresas en los sectores productivos del país.
El objetivo fue poder desarrollar un espacio de diálogo transversal, intercambio de buenas prácticas y en especial la construcción de agendas compartidas para el desarrollo regional futuro.
Los puntos planteados incluyeron el anhelo de una mayor colaboración; desarrollar un diseño institucional; incentivos e indicadores de desempeño; avanzar en la modernización del Estado; mayor descentralización; fomentar el conocimiento del territorio; mejor uso de los recursos; entre otros.
A través de este y futuros encuentros, se espera impulsar mayores niveles de colaboración interinstitucional, fortalecer la formulación y adjudicación de proyectos y fondos concursables, y promover iniciativas innovadoras de desarrollo territorial, contribuyendo así a consolidar el papel de la educación superior como un verdadero motor de bienestar, productividad y cohesión en las regiones.
Así, el propósito es sistematizar y proyectar los desafíos estratégicos y oportunidades de fortalecimiento del aporte de nuestras instituciones al desarrollo de las regiones en que se insertan. Espacios de este tipo buscan consolidar una visión común en el desarrollo territorial, sentando las bases para futuras iniciativas conjuntas que impulsen la innovación, la productividad y el bienestar regional.
Desde Aequalis hemos considerado que al interior de las regiones la relación entre las instituciones con el sector público y privado es de gran relevancia, ya que permite alinear la oferta formativa y de investigación de las instituciones de educación superior con las necesidades de crecimiento de cada región, lo que posibilita potenciar la innovación con impacto local.
Esto se conecta directamente con la necesidad de fortalecer la investigación y la innovación en todo el sistema, avanzando en la descentralización de los recursos y fomentando consorcios entre instituciones, empresas y gobiernos regionales. En este ámbito, se hace imprescindible un diálogo permanente y de futuro con el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
De esta manera, a través de la generación de reflexiones y propuestas sobre políticas públicas y desarrollo institucional, hemos consolidado un espacio plural, abierto y participativo, que convoca a los representantes de todos los sectores e instituciones involucradas. En este marco, se ha extendido una invitación abierta a la incorporación de nuevas instituciones, ya que nuestro objetivo desde Aequalis es promover una mirada sistémica, impulsando políticas públicas que fortalezcan la articulación de todos los actores, que permita proyectar su aporte conjunto al desarrollo del país.
Estamos orientados a colaborar con el Estado y la empresa, aportando una visión de largo plazo y fundada en evidencia, con el objetivo de identificar prioridades estratégicas de desarrollo. El diálogo con todos los actores involucrados es muy necesario para poder proyectar la ciencia y el conocimiento, para poder transferirlo a la sociedad generando valor y un aporte social. El país requiere consolidar un sistema de educación superior cohesionado, inclusivo, de futuro y territorialmente equilibrado. Estamos comprometidos con este desafío.
El Mostrador, 10 mayo, 2026
La madre
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es importante destacar para las nuevas generaciones que, la madre – y también la madre de mi madre-, es aquella mujer en quien se funda la familia nuclear, es quien confió siempre en nosotros y estuvo dispuesta a darlo todo para entregar vida y formar una familia ampliada.
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Hoy domingo se celebra el Día de la Madre, la persona que no sólo nos dio la vida – como un don gratuito-, sino también quien nos crio y acompañó a lo largo de ella. Nos apoyó en todas las etapas de nuestro crecimiento, nos educó en la fe, nos inculcó los principales valores, nos adentró en la cultura y, en esencia, nos formó como personas. La seguridad, la autovaloración, la autonomía e independencia y el carácter, para muchos de nosotros, provienen esencialmente de nuestra madre. Es lo que también vemos en nuestros hijos y nietos: la influencia vital y el rol fundamental de la madre en la construcción de una familia. En algunas familias, la madre tuvo la generosidad de recibir al hijo que había sido engendrado por otra mujer, y se convirtió en su madre, con todas las características descritas, y con todo el amor de una madre.
Para cada uno de nosotros, los recuerdos son únicos e imborrables, tanto para quienes aún tienen la alegría de tenerla consigo como para quienes la hemos visto partir. Sin embargo, en todos los casos, la madre permanece siempre presente. Nos acompaña, la pensamos, le hablamos, la vemos e imaginamos en muchas situaciones de nuestra vida diaria. Pensamos qué nos diría y cómo reaccionaría en diversas circunstancias. Cómo no valorar su cariño, su entrega, su generosidad y los tantos y permanentes sacrificios por sus hijos, los que solemos calibrar y valorar de mejor forma cuando nos convertimos en padres. En pocas palabras, ella siempre ha sabido anteponer el cariño, el esfuerzo y la dedicación a su propio interés y bienestar.
Su sabiduría y enseñanzas están muy vivas en nuestro diario vivir y en nuestro recuerdo, así como su apoyo, su compañía y su amor incondicional. Para muchos, la madre ha sido una gran compañera de proyectos, protagonista de trabajos compartidos que han ido variando en las diferentes etapas de la vida, evolución que es muy interesante ya que nos permite admirarla en todas sus facetas. La madre consejera, también compañera de ruta, de trabajo y en ocasiones amiga y cómplice de tantas tareas.
Con el paso del tiempo llega la madurez y la vejez – una etapa de gran sabiduría – en la que podemos retribuir, al menos en parte el cariño recibido, a través de la ternura, las atenciones, el apoyo y también el diario cuidado que muchas veces se necesita. En esta etapa del ciclo de la vida, la realidad nos vuelve a acercar, ahora en otra dimensión. Es un tiempo para estar y recordar juntos, para conversar y seguir aprendiendo de su sabiduría y compañía.
Sin embargo, en algunas familias la vida a veces no transcurre como se quisiera y en ocasiones surgen situaciones difíciles. Hay problemas y distancia con la madre, barreras que pueden tener fundadas razones y que parecen infranqueables. Solo sería importante recalcar que todos los esfuerzos por derribar esas barreras y lograr un reencuentro son muy necesarias e importantes, y que en especial serán muy valorados en el futuro, cuando muchas veces la madre ya no esté presente. Quienes vivan esta difícil situación, este día es una invitación a atreverse a cruzar esas barreras, antes de que la vida nos pase por delante y ya sea demasiado tarde.
Así, es importante destacar para las nuevas generaciones que, la madre – y también la madre de mi madre-, es aquella mujer en quien se funda la familia nuclear, es quien confió siempre en nosotros y estuvo dispuesta a darlo todo para entregar vida y formar una familia ampliada. Por esto y por muchos otros recuerdos que están en nuestro corazón, el reconocimiento de hoy es para todas las madres. Gran día familiar.
https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2026/05/10/la-madre/
El Dínamo, 27 de abril de 2026
Gobierno universitario
Dentro del cuidado institucional, es necesario poner énfasis y una especial dedicación en construir una verdadera comunidad universitaria. Para esto, la participación de profesores, estudiantes, profesionales y personal administrativo debe ser estimulado de manera especial, ya que es de gran relevancia para el desarrollo de la institución.
Ignacio Sánchez D.
Las características del gobierno de una universidad es un aspecto clave para lograr la excelencia de una institución. Los pilares fundamentales de la calidad de un proyecto universitario incluyen una misión e identidad definida; alta concentración de talento académico, es decir profesores y estudiantes de excelencia; un equipo profesional y administrativo comprometido; recursos adecuados para desarrollar un proyecto innovador en todos los ámbitos de la tarea universitaria, y un gobierno universitario con autonomía y libertad académica para realizar un proyecto orientado al futuro y a servir a la sociedad.
Las universidades, ya sean estatales, fundaciones, corporaciones públicas o privadas, son instituciones que deben tener como misión formar personas creativas y con amplitud de miradas; desarrollar la búsqueda de la verdad; crear nuevo conocimiento; aportar a la sociedad a través del desarrollo de la reflexión y la razón de manera permanente y con la mayor profundidad. En el caso de las universidades católicas, el sentido trascendente y su expresión en la sociedad forma parte de su ethos fundacional.
En la academia, el conocimiento es el elemento ordenador que debe guiar su organización y conducción. A lo largo de su desarrollo, las instituciones han demostrado que requieren un largo tiempo para crecer y desarrollarse, sin embargo, son frágiles en el sentido de que cuesta mucho construirlas, y sin embargo, se pueden dañar fácilmente si no hay un especial cuidado en su conducción, crecimiento y líneas de desarrollo.
Se han establecido diferentes modelos de gobierno universitario, correspondientes a la misión e identidad de la institución. El más frecuente es el modelo colegiado, desarrollado en instituciones académicas que se autogobiernan de manera participativa. Los profesores que son los líderes universitarios son los facilitadores, recogen las opiniones de sus pares, dialogan, persuaden y acuerdan para tomar decisiones relevantes. Otros modelos que se reconocen en la literatura incluyen el político, burocrático, y de mercado, en los que la participación de la comunidad tiene diferentes grados de presencia e impacto, lo que influye directamente en la toma de decisiones. En nuestra universidad, el principal órgano es el Honorable Consejo Superior, integrado por miembros de todos los estamentos de la institución, y además existen diferentes y variadas formas de participación universitaria. Una de ellas, el Foro Universitario UC, ha sido un lugar de encuentro que facilita la reflexión, discusión y evaluación de los desafíos de la Educación Superior y también aspectos relevantes del país. Su composición es más amplia, y su objetivo es aumentar la participación de la comunidad, junto a constituirse en un puente de diálogo organizado y estructurado entre los diferentes estamentos que conforman la universidad. Otra iniciativa, La UC Dialoga, ya con más de doce años de trayectoria y gran participación de la comunidad, realiza esta activa participación desde los diferentes territorios, analizando temas de importancia para la institución.
Dentro del cuidado institucional, es necesario poner énfasis y una especial dedicación en construir una verdadera comunidad universitaria. Para esto, la participación de profesores, estudiantes, profesionales y personal administrativo debe ser estimulado de manera especial, ya que es de gran relevancia para el desarrollo de la institución. Así, es vital la participación permanente de los profesores en la marcha y desarrollo de la universidad, la que se realiza a nivel de las facultades, en la representación colegiada, en el desarrollo de proyectos innovadores y en la elección de sus propias autoridades.
Junto a lo anterior, es necesario estimular que los estudiantes se organicen en Centros de Estudiantes y Federaciones, y que, a través de ellas, aporten y participen en los comités curriculares, en los Consejos de Facultad y por supuesto en los principales órganos colegiados de la universidad. Así también, es muy importante que los profesionales y el personal administrativo participen ya sea de manera directa en los órganos colegiados o a través de sus representantes sindicales, para aportar desde su propia mirada y quehacer al crecimiento de la institución.
Esta participación de la comunidad que se describe no debe confundirse con apuntar hacia un cogobierno en el manejo y conducción de las universidades, la que siempre debe estar dirigida por sus académicos. Esto debido a que los diferentes modelos de gobierno universitario requieren respetar la misión, identidad fundacional y valores fundamentales de cada institución. Así, la participación de la comunidad, en las formas y con los márgenes apropiados, colabora de manera muy significativa a poder realizar con éxito y responsabilidad la conducción de cada institución, y lograr así su máxima contribución al desarrollo del país.
El gobierno universitario forma parte esencial de la autonomía y de la libertad académica de una institución, es un valor y un activo fundamental que hay que cuidar en beneficio de la comunidad. Su cuidado y desarrollo es crucial para realizar la misión, su aporte y el compromiso con la sociedad a que están llamadas nuestras instituciones universitarias.
El Mostrador, 24 abril, 2026
Educación inicial y aprendizaje lector
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Desde hace años se menciona que la educación inicial es una prioridad en nuestro país, lo que ha sido ratificado de manera explícita por las nuevas autoridades del Ministerio de Educación.
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Aún se observan brechas y gran inequidad en las oportunidades de acceso dependiendo del nivel socioeconómico de las familias. Los primeros años de vida han demostrado ser una etapa clave para favorecer el desarrollo de los aprendizajes, incluyendo lo neurocognitivo y afectivo. Para avanzar en estos objetivos, sin duda la educación inicial debe ser prioritaria, ya que es la base del aprendizaje futuro.
Con el objeto de implementar lo anterior, y de acuerdo con lo que se ha discutido ampliamente en el Parlamento y en los medios, es crucial avanzar en el proyecto de Sala Cuna Universal –realizando las adaptaciones pendientes, con un financiamiento estable y sustentable–, que permita aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de las salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años, activando una iniciativa que permitirá una estimulación cognitiva más precoz, junto con la progresiva participación de los padres y madres tanto en el campo laboral como en el cuidado de sus hijos.
En este ámbito, y como un aporte muy transversal, es muy valioso el programa “Juntos por una Educación inicial 2030”, coordinada por universidades, la Fundación Educacional Choshuenco, más de treinta organizaciones de la sociedad civil y el constante apoyo del Mineduc. A esto se suman líneas actuales de investigación universitaria de gran valor que estudian el desarrollo de la literacidad, la relación entre lectura, cognición, emociones y medios digitales, entre otras.
Además, existe consenso en que una tarea imprescindible es revisar los contenidos curriculares y la implementación de nuevas metodologías docentes. Para esto, es importante reiterar la importancia del trabajo conjunto con las Facultades de Educación del país, aspecto que puede crecer de manera muy significativa, considerando la gran capacidad de docentes e investigadores que podrían orientar sus esfuerzos académicos a potenciar la calidad de la educación temprana en nuestro país, que de seguro tendrá un impacto muy significativo en el desarrollo y cohesión social del futuro del país.
En el caso de la educación temprana, es importante lograr atraer a las mejores educadoras de párvulo, con altos estándares académicos, campos educacionales y exposición temprana al trabajo con los niños, junto a proyectos de investigación de nivel internacional.
La formación del personal asistente hace necesario el contacto cercano con la educación técnico profesional. Se debe abordar el financiamiento de la educación inicial con remuneraciones competitivas, focalización de los recursos y prioridad en la inversión. En este sentido se debe reevaluar el cálculo de las subvenciones a diferentes tipos de establecimiento, destacando los buenos ejemplos y poniendo de relieve el valor de un adecuado clima laboral y educacional.
En el inicio de la escolaridad temprana, a pesar de los avances que se han visto en educación, sin duda existe un desafío pendiente, y es asegurar el aprendizaje lector en la primera etapa de la vida escolar. A la fecha, destacan los escasos rendimientos en pruebas estandarizadas que reflejan falencias en la etapa escolar temprana.
Se ha descrito que en cuarto básico menos de la mitad de los escolares comprende textos propios para su edad. Esto se ve confirmado por investigaciones en que más de la mitad de los niños no adquieren las habilidades lectoras en primero básico, lo que influye de manera muy significativa en aprendizajes futuros. Para abordar este importante tema, se requiere una voluntad transversal para apoyar de manera amplia y colaborativa las medidas a implementar desde el Mineduc, con el apoyo de fundaciones y del sistema educativo a lo largo y ancho del país.
A la fecha, hay valiosas iniciativas que se orientan a lograr este objetivo. Por ejemplo, la red pública-privada, “Un Chile que Lee” y Unesco, propone que para el año 2030 los estudiantes de segundo básico egresen leyendo. Hay un gran apoyo académico, de la sociedad civil y del sistema político para esta iniciativa. El plan se basa en varios pilares orientados al aprendizaje lector. Esto requiere el apoyo prioritario del Mineduc, de las familias, fundaciones y una articulación global del sistema educativo.
Existe consenso en que la educación debe estar de manera permanente en el debate de las políticas públicas, por ser clave en el presente y futuro del país. La educación requiere una mirada de largo plazo, con compromisos políticos amplios que permitan presentar de manera consensuada un proyecto país. Para destacar lo anterior, es importante relevar la educación temprana como motor de desarrollo social, priorizando la educación inicial, tanto a nivel preescolar como durante los primeros años de la enseñanza escolar.
En estas etapas, los esfuerzos no deben solo orientarse a lo cognitivo, sino también y muy especialmente a los aprendizajes socioemocionales. Este es un camino fructífero para avanzar hacia una educación de calidad, con mayor cohesión social y un desarrollo sustentable para nuestro país. Las universidades realizando un trabajo en conjunto pueden aportar de manera significativa a estas propuestas de futuro.
El Dínamo, 13 de abril de 2026
#Natalidad
Un futuro con menos hijos
La relevancia de esta situación es que, si la realidad que vemos hoy se mantiene y profundiza, sin duda se va a ver una modificación del concepto de familia.
Ignacio Sánchez D.
La caída de la natalidad es sin duda uno de los temas más relevantes que enfrenta nuestro país. Se ha conocido recientemente que el año pasado, la tasa de fecundidad fue de 0,97 hijos por mujer (con una tasa de reemplazo de 2,1 hijos), lo que es realmente preocupante y nos ubica dentro del grupo de países con menor fecundidad. La drástica disminución de los nacimientos ha sido muy marcada en las últimas tres décadas. El número de nacimientos disminuyó a la mitad en 30 años, con mayor relevancia en los últimos diez años, en que el número de recién nacidos ha caído en forma muy significativa.
Esta realidad ha transformado a Chile en uno de los países donde esta disminución ha sido más brusca. De hecho, en el futuro inmediato se proyecta un crecimiento poblacional negativo en los próximos cinco años. Junto a esto, en la actualidad, la población migrante representa cerca de 18% de los nacimientos, con significativa variabilidad entre las regiones del país. Los recién nacidos de madres de origen extranjero, se han triplicado en cinco años. En las estadísticas del sistema público, uno de cada cinco partos proviene de una madre que ha nacido en el extranjero y que se ha radicado en Chile.
Lo descrito ha significado una marcada tendencia al envejecimiento de la población, se ha calculado que hacia el año 2070 más del 40% de la población tendrá más de 65 años, lo que ciertamente es un cambio demográfico mayor. Esta situación, que también se presenta con una maternidad postergada, va a significar cambios significativos en las áreas de la salud, educación, vivienda y otros aspectos de la vida en nuestra sociedad.
Sin duda, las causas de esta gran caída en la natalidad son multifactoriales, dentro de los que se cuentan factores sociales, económicos, culturales y también de creencias y espirituales. Dentro de las causas que se han analizado, se ha atribuido un rol muy importante al aumento del costo de la vida y a las dificultades económicas de las familias. Estos aspectos, que son relevantes para determinar el número de hijos, se han asociado con mayor frecuencia al nacimiento del primer hijo de la familia. Sin embargo, los análisis más detallados no han demostrado una correlación directa entre nivel de ingresos y caída de la natalidad. Hay una distribución amplia y homogénea en nuestra población.
Sin duda hay factores que hacen compleja la formación de una familia con hijos, dentro de los que se cuentan la caída en el número de matrimonios, una pérdida de la espiritualidad y del sentido trascendente de la vida, los problemas en poder compartir las labores de cuidado y corresponsabilidad, -tanto de niños como también de adultos mayores, la que recaen principalmente en las mujeres-, las dificultades de acceso a la sala cuna con las consecuentes dificultades de la llegada de las mujeres a un campo laboral, la tardanza en la maternidad por proyectos personales, las crecientes dificultades de acceso a la vivienda, el alza permanente del costo de la vida; el cuidado del medioambiente y muchos otros factores que se presentan con el desarrollo. Sin embargo, con todos estos aspectos presentes, es importante explicitar que no se ha demostrado una causalidad definida ni objetiva, sino más bien una suma de factores involucrados y condicionantes de esta realidad. Por esto, y al ser una realidad multifactorial, ha existido una gran dificultad para lograr tener un cambio de tendencia real, que sea efectivo y duradero.
La relevancia de esta situación es que, si la realidad que vemos hoy se mantiene y profundiza, sin duda se va a ver una modificación del concepto de familia. Por esto, los aspectos en que hay que ahondar son los valores de la familia, de la generosidad, entrega, el sentido de trascendencia y mirada de futuro con la esperanza que se funda en tener un mundo y realidad mejor a la que conocemos hoy. Estos factores pueden aportar a un cambio de tendencia para una sociedad que debe crecer y desarrollarse con mirada de un futuro promisorio.
Es importante considerar que, en una construcción de familia, los hijos nos ayudan a madurar, a ver otras realidades, a salir de nosotros mismos, en el fondo a ser mejores personas. Hoy, en el camino y tendencia en que nos dirigimos, vamos a perder conceptos claves de nuestra vida en común, que nos permiten compartir, ser generosos y favorecer la vida en comunidad. El concepto de familia, hijo, hermano, nos permite comprender mejor la vida y vivir en comunidad. Un futuro con menos hijos será una sociedad más individualista, más estrecha, y, en definitiva, más pobre en los valores trascendentes de la vida.
La mirada de futuro requiere de generosidad, esperanza, apertura y entender la gratuidad de la vida, que tiene un valor en sí mismo. La mirada espiritual, la fe y el sentido trascendente de nuestra vida, proyectada con generosidad, solidaridad y confianza en el futuro de las futuras generaciones, nos pueden ayudar a trazar nuestro proyecto de vida personal y familiar.
https://www.eldinamo.cl/opinion/2026/04/13/un-futuro-con-menos-hijos/
El Mostrador, 4 de abril de 2026
Evaluación y futuro de la Educación Superior
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Con respecto a la situación de nuestros docentes, aún persisten brechas muy importantes en los salarios de los profesores de educación básica, los que son al menos un 25% menores comparados con egresados de carreras de similar duración.
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Una mirada externa de la Educación Superior (ES) a nivel internacional es siempre necesaria. Esto es lo que ha publicado recientemente la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), organismo internacional integrado por cerca de 40 países, que se orienta a diseñar mejores políticas públicas que potencien el desarrollo y el bienestar de las comunidades. El informe “Education at a Glance 2025”, nos ofrece una mirada académica y objetiva de la ES a nivel global y, en especial, lo que ha ocurrido en años recientes en nuestro país.
A nivel de la OECD, actualmente un 48% de los adultos jóvenes posee una certificación educacional terciaria, lo que es un logro histórico. Sin embargo, en los últimos 5 años la curva de crecimiento se ha reducido de manera significativa en relación con las décadas previas. Junto a lo anterior, las inequidades se mantienen, a nivel global el 26% de los jóvenes con padres sin educación superior poseen un diploma, comparado con el 70% de los jóvenes con padres profesionales. Solo escasos países han logrado cambios significativos, destacando Dinamarca, donde esta cifra creció un 20% en una década.
Otro aspecto a destacar es la movilidad social, los jóvenes que poseen una certificación de ES tienen mayor probabilidad de tener un empleo, adecuados salarios y desarrollo socioeconómico personal y familiar. Las diferencias existen entre los países miembros de la OECD, en especial en lo relativo al impacto positivo de contar con educación universitaria y técnico profesional.
En algunos países el efecto de significar una palanca de desarrollo social es mayor al contar con un título técnico, que permite tener un avance progresivo en las certificaciones, lo que se puede adquirir durante los años siguientes a la primera titulación.
Con respecto a Chile, el informe destaca menores niveles de desempleo en los graduados de ES comparados con quienes tienen solo educación secundaria. Hay en nuestro país un menor porcentaje de profesionales con grado de magíster y doctorado en comparación con el promedio de OECD, con brechas importantes que sugieren menores grados de formación profesional y científica durante el desarrollo de la vida laboral.
Junto a esto, en la educación inicial, destaca una cobertura menor al promedio OECD, que no ha mejorado en más de una década, lo que podría modificarse con el proyecto de Sala Cuna universal. Con relación a las brechas de equidad, el 68% de los jóvenes con al menos un padre con título de ES tiene certificación, comparado con 25% con quienes tienen padres con educación secundaria incompleta. Sin embargo, se observa que estas brechas en Chile van hacia la mejoría en la última década.
A nivel escolar, el reporte destaca la crisis de natalidad que se presenta en nuestro país. Chile presentó una disminución de 6% en el número de niños entre 0-4 años en los últimos diez años y se pronostica una disminución similar para la próxima década, una situación muy preocupante, como ha sido analizado en profundidad en diferentes espacios de nuestra sociedad.
Con respecto a la situación de nuestros docentes, el reporte destaca que aún persisten brechas muy importantes en los salarios de los profesores de educación básica, los que son al menos un 25% menores comparados con egresados de carreras de similar duración.
Esta diferencia es mayor que en la OCDE, que, si bien está presente, alcanza a un 17%. Esto se suma a difíciles condiciones laborales en relación con problemas de convivencia escolar, falta de tiempo para preparar las clases y corregir evaluaciones, junto a un alto promedio de estudiantes por sala de clases. En este punto, el informe refiere que el promedio en nuestro país es 30,6 estudiantes por sala, comparado con 20,6 en el promedio OCDE. Esto sin duda tiene repercusiones en el proceso formativo de los estudiantes.
Un aspecto importante es la internacionalización. En promedio, en las universidades de la OCDE el 7,4% de los estudiantes es internacional, comparado con solo 1,5% en Chile. Así también, la inversión en Ciencia y Desarrollo es menos de un tercio del promedio de los países de la OCDE, lo que refleja una situación compleja en términos de la mirada de desarrollo a futuro. Estos dos aspectos nos abren una vía de crecimiento y desarrollo que puede impactar en el aporte innovador al país y en una nueva mirada a la realidad internacional.
Junto a lo descrito para nuestro país, el informe destaca nuevos desafíos para el sistema de ES global, dentro de los que se cuentan la flexibilidad curricular, la longitud de las careras, el desarrollo de la inteligencia artificial, el diálogo transversal al interior del sistema de ES y el aporte a la cultura desde nuestras instituciones, entre otros desafíos.
En resumen, este informe nos permite evaluar el desarrollo interno del sistema de ES y comparar con los buenos ejemplos a nivel internacional. Se observan avances y logros y, en especial, grandes áreas de potencial crecimiento en beneficio de los estudiantes y el país. Desafíos que se deben asumir con diálogo, compromiso y trabajo conjunto.
El Mostrador, 12 febrero, 2026
Aporte de las Facultades de Medicina a sus Universidades
La relación entre las Facultades de Medicina y sus universidades constituye un vínculo estratégico que potencia el desarrollo institucional, académico y social de ambas partes.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Las Facultades de Medicina han desempeñado históricamente un papel central en la formación, consolidación y proyección de las universidades occidentales.
Desde su surgimiento en la Europa medieval, pasando por la profesionalización y la investigación moderna en Norteamérica, hasta su desarrollo y adaptación en nuestro continente, estas facultades han sido importantes centros de conocimiento aplicado en la atención clínica, núcleos importantes de producción científica y espacios de vinculación con la comunidad y la sociedad.
Por su parte, la calidad de la formación médica es una preocupación pública y profesional central, ya que incide directamente en la atención clínica y seguridad de los pacientes.
El nivel de calidad institucional aporta ventajas estructurales -procesos, calidad académica, docencia, investigación, recursos, redes, entre otros- que sin duda pueden influir significativamente en la calidad de la formación médica. Sin embargo, estas ventajas solo se traducen en mayor calidad cuando se articulan con políticas institucionales claras, prácticas docentes efectivas, investigación sólida y procesos de aseguramiento de la calidad rigurosos.
En contextos donde una universidad de alto nivel prioriza la investigación sin articularla con la docencia, o donde no existen hospitales universitarios docentes adecuados, el efecto positivo esperado puede desaparecer. Por ello, la labor de las autoridades universitarias es esencial para que los procesos, la cultura institucional, la infraestructura y el prestigio se conviertan en mejoras concretas en el desarrollo del currículo de la Facultad, en la disponibilidad de campos clínicos, en la supervisión formativa y en la calidad de los egresados.
A su vez, el aporte de las Facultades de Medicina a sus universidades puede agruparse en diversas dimensiones. Entre ellas destacan la producción científica interdisciplinaria y la transferencia tecnológica, expresadas en investigación biomédica, publicaciones, patentes y emprendimientos; la atracción de recursos y talento, mediante fondos competitivos y donaciones filantrópicas que fortalecen la infraestructura y la formación científica; la formación profesional y educación interprofesional, que elevan los estándares académicos y los irradian hacia otras facultades; la vinculación con políticas públicas, con impacto directo en la salud poblacional; y, finalmente, la calidad de la atención de salud, a través de hospitales y centros asistenciales universitarios que contribuyen al bienestar de la comunidad.
Así también, desde la facultad la educación médica incorpora innovaciones metodológicas como el aprendizaje basado en problemas; la simulación clínica mediante laboratorios avanzados; el trabajo interdisciplinario con carreras como enfermería, odontología y otras ciencias de la salud y la formación en investigación. Estas innovaciones no solo fortalecen la calidad formativa de las Facultades de Medicina, también promueven interacciones con otras unidades académicas, ampliando el impacto educativo.
Además, las Facultades de Medicina han tenido un rol decisivo en salud pública, a través de campañas de vacunación, programas de atención primaria, estudios epidemiológicos y respuestas ante crisis sanitarias, como la reciente pandemia. La investigación es otro ámbito en que aportan significativamente al desarrollo universitario. Con frecuencia, concentran una parte sustantiva de los recursos externos competitivos, lo que permite fortalecer la capacidad institucional mediante inversiones en infraestructura avanzada —bioterios, centros de simulación clínica, biobancos o plataformas de secuenciación genética— que, a su vez, benefician a otras disciplinas.
El impacto social y sanitario constituye otra contribución esencial. A través de hospitales universitarios y redes asistenciales, las Facultades generan estudios de prevalencia, programas de prevención y ensayos clínicos que responden a las necesidades del país.
Durante la pandemia de COVID-19, el liderazgo científico y sanitario ejercido por las Facultades de Medicina reforzó el rol público de las universidades.
Asimismo resulta clave fortalecer la relación entre la facultad y las áreas clínicas, tanto hospitalarias como ambulatorias. Los campos clínicos son fundamentales en la docencia de calidad. Si bien la acreditación de áreas clínicas (hospitalarias y ambulatorias) tiene procedimientos e instrumentos diferentes a los procesos universitarios, comparten estándares de excelencia en infraestructura, equipamiento clínico, laboratorios, áreas clínicas, centros de simulación clínica, bibliotecas digitales, áreas docentes, temas financieros, entre otros.
Por supuesto, en esta relación Facultad-Universidad también existen riesgos y desafíos. Las Facultades de Medicina pueden representar una proporción significativa del presupuesto universitario, dada su compleja infraestructura clínica y altos costos operativos, lo que puede generar tensiones internas. De allí la importancia de una adecuada gestión de la Red de Salud universitaria, políticas claras, transparencia financiera y mecanismos de gobernanza que aseguren una colaboración equilibrada y mutuamente beneficiosa.
En síntesis, la relación entre las Facultades de Medicina y sus universidades constituye un vínculo estratégico que potencia el desarrollo institucional, académico y social de ambas partes.
Cuando esta colaboración se estructura sobre bases sólidas —de gobernanza, investigación, formación y compromiso público—, se convierte en un verdadero motor de innovación y excelencia.
La evidencia internacional muestra que esta sinergia ha permitido a numerosas universidades consolidarse como referentes globales en salud, educación e investigación biomédica. En nuestro país la experiencia es similar, el desafío es seguir avanzando en calidad y aporte al país.
El Dínamo, 27 de enero de 2026
#Universidades, #Ciencias, #Educación
Ciencias y educación ciudadana
La divulgación científica y una educación temprana basada en la curiosidad y el pensamiento metódico son claves para fortalecer la valoración social de las ciencias y sostener el desarrollo del país.
Ignacio Sánchez D.
Uno de los principales desafíos para el mayor desarrollo de las Ciencias es aumentar la divulgación y comunicación de las actividades que realizan los científicos; comunicar lo que hacen y en especial, lo que pueden hacer con sus áreas de conocimiento. Para esto hay múltiples caminos, quizás uno de los de mayor impacto es trabajar en la educación inicial, donde se estimule la curiosidad y el pensamiento metódico desde el nivel preescolar. Otra vía es presentar a la comunidad lo que nuestros investigadores realizan, destacando la importancia de su trabajo para el bienestar de la población. Desde las universidades, en nuestro rol de educadores nos asiste el deber de mostrar a la sociedad que los avances de la población y la actual calidad de vida están vinculadas a la investigación, creación de nuevo conocimiento e inversión que el país dedica a las Ciencias. Esto incluye destacar la importancia de su educación desde la niñez.
Las actuales mediciones de conocimiento de las Ciencias de la población adulta demuestran que una minoría conoce las instituciones que realizan ciencia de frontera en el país, y muy pocos señalaron haber visitado lugares de ciencia y tecnología en los últimos meses. Lo anterior nos deja un gran desafío por delante. Hacernos cargo de comunicar el rol de la ciencia, el trabajo del investigador, y cómo este trabajo se transfiere y produce mejoras en la calidad de vida de la población es una tarea pendiente. Es necesario plantearnos nuevas formas de comunicar el desarrollo de las ciencias. Iniciativas pioneras como el reciente Congreso Futuro en que participaron cientos de expositores de primer nivel internacional en ciencia, humanidades, artes y tecnología, son muy relevantes para avanzar en este camino. El gran interés generado se demuestra por la multitudinaria presencia de asistentes a sus actividades.
Para lograr este nivel de presencia en la sociedad, es vital realizar una educación científica precoz, permanente y difundir así la real significación e impacto de las Ciencias. Una de las acciones más importantes debiera ser estimular la curiosidad por conocer el pensamiento metódico desde el nivel preescolar, a través de visitas guiadas a laboratorios, a centros universitarios y mediante el contacto cercano con los científicos. Esto es clave para estimular en los niños la inquietud por explorar y preguntar por lo desconocido. En este sentido, el análisis crítico, cuestionar lo que existe y mirar con diferentes ángulos la realidad son aspectos fundamentales del desarrollo de los estudiantes.
En este trabajo y desafío a realizar hay iniciativas diversas, dentro de las que se cuentan, escuchar las propuestas de la propia comunidad para implementar en el aula; generar una comunidad de aprendizaje para fortalecer las competencias en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación de modo de generar experiencias significativas para los niños, niñas y jóvenes; y también poner a su disposición una oferta de talleres, conversatorios y charlas en diferentes temáticas. Esto es lo que ha realizado por años el programa Explora, para instalar una cultura científica y tecnológica en los establecimientos educacionales.
A nivel universitario, se destaca también el Programa Científica que intenta sacar la ciencia desde las aulas al patio, fuera de los laboratorios y acercarla de una manera atractiva tanto a la comunidad universitaria como al público en general, en especial a los adolescentes y niños. Así, se busca inspirar a la comunidad y especialmente a las nuevas generaciones, para que comprendan el valor de la ciencia. Esto incluye a la ciencia que se hace en un laboratorio, pero también la que realizan en sus diferentes actividades las ciencias sociales, las humanidades, el arte y todo tipo de creación, innovación y la transferencia de conocimiento a la sociedad.
Con el objetivo de planificar e implementar lo descrito, se requieren nuevas estrategias para educar a la sociedad, lo que permitirá sustentar una política estable y significará un aporte importante en el reconocimiento y valoración social del quehacer de las Ciencias. Tenemos que demostrar que el desarrollo y la calidad de vida de nuestros habitantes, va a depender en gran medida de la inversión y estímulo de las Ciencias. Para esto, formar a las futuras generaciones, educar y expandir nuestra valoración de la generación del nuevo conocimiento en los niños y en la sociedad es en definitiva clave y relevante.
En suma, con el objeto de lograr estas metas, es vital realizar una educación científica precoz y difundir la real significación de las Ciencias a las nuevas generaciones, comenzando desde la educación temprana. Así, sembrar el interés, cariño, reconocimiento e importancia de las ciencias en la ciudadanía es de vital importancia, sin embargo, si este esfuerzo se focaliza de manera especial en nuestros niños y jóvenes pese a que tomará más tiempo, sin duda entregará importantes, profundos y duraderos frutos al servicio del país.
El Mercurio, Sábado 24 de enero de 2026
Experiencias de un sabático académico
Ignacio Sánchez D.: “Se trata de un tiempo productivo, con mucha libertad e independencia, orientado a fortalecer la capacidad académica presente y futura del profesor. Además, para la institución es un aporte al fortalecimiento del conocimiento, la internacionalización y el avance de la calidad académica de la universidad”.
El período sabático es una de las etapas académicas más valoradas por los profesores dentro de la vida universitaria. Se ha constituido en un espacio de reflexión, desarrollo profesional y proyección académica futura. Así, en la vida universitaria, después de un período de dedicación intensiva a labores de docencia, investigación y también, en algunos casos, de gestión académica, es muy necesario detenerse en el camino, volver a revisar conceptos fundamentales, y en especial, reflexionar sobre el futuro. Se trata de un tiempo productivo, con mucha libertad e independencia, orientado a fortalecer la capacidad académica presente y futura del profesor. Además, para la institución es un aporte al fortalecimiento del conocimiento, la internacionalización y el avance de la calidad académica de la universidad.
El concepto de sabático proviene de la palabra hebrea shabbat, que remite al descanso, la pausa y la renovación. Se define como un semestre cada seis años de trabajo; en algunos casos, se implementa durante un año, cuando el trabajo académico es de un largo período. Esta fue mi situación personal, luego de cumplir más de 32 años de profesor en la UC, con más de veinte años en gestión académica y quince años en la Rectoría. Se presentó la posibilidad de desarrollar un año sabático en el extranjero. Esto, manteniendo la voluntad y disponibilidad a colaborar en lo que me fuese requerido por las nuevas autoridades de la universidad.
De esta manera, coordiné con las autoridades de la Universidad de Edimburgo y de la Universidad de Nueva York (NYU) para planificar una estadía académica y realizar áreas de investigación que involucraran al desarrollo de la Educación Superior, así como la posibilidad de tener una rotación clínica en el Hospital de Niños de estas prestigiosas universidades. Esto último, para permitir una actualización de conocimientos, investigación, práctica clínica y destrezas en el ámbito de las Enfermedades Respiratorias del Niño, mi propia área de especialización médica. Estos planes incluyeron a mi señora, la Dra. Salesa Barja, profesora titular y que se dedica a la Nutrición Pediátrica, quien realizó sus contactos académicos para realizar una fructífera estadía académica.
La experiencia ha sido muy enriquecedora. Ambas universidades y grupos de investigación son de gran calidad, están en la frontera del conocimiento y poseen conexiones internacionales de primer nivel. En cuanto a las áreas clínicas, destacan los Centros Universitarios y Hospitales Pediátricos por su calidad y relevancia en la atención pediátrica. Presentan confianza y valoración de la población, junto a una gran infraestructura y capacidad de resolución de los pacientes que reciben, derivados del área, de la ciudad y también de las diversas regiones de ambos países.
La realidad de estos dos países y sociedades es diversa, viven modelos muy distintos. Escocia es un país organizado en un sistema con un gran énfasis social en términos de educación, salud y otros beneficios a las personas. La cobertura pública entrega aporte igualitario y de calidad a todas las personas, con sus fortalezas en términos de igualdad de acceso y oportunidades, así como también algunas limitaciones. En Nueva York, por su parte, el acceso a la salud y educación muestra diferencias muy significativas en la población, teniendo el sistema privado mayor relevancia, dependiendo las prestaciones de salud de los seguros médicos y de la condición socioeconómica de las familias.
Junto con reconocer la gran calidad de estas universidades, surge la certeza de que en nuestro país tenemos una excelente formación académica de nuestros profesores y estudiantes. Esto se ve de manera muy clara en los estudiantes, tanto en los de pregrado como en posgrado. Además, las ideas y proyectos de investigación son sin duda de calidad internacional; lo que falta a nivel país es apostar con mayor confianza y dar un mayor apoyo a nuestros investigadores, en especial a los jóvenes que inician su carrera académica.
Por otra parte, al conocer la realidad internacional, se hace necesario aumentar el apoyo a la ciencia y generación de nuevo conocimiento en todas las áreas del saber. Esta es una de las principales experiencias vividas, la relevancia y presencia cotidiana del valor de la investigación e innovación, lo que se incorpora como un gran aprendizaje.
Es importante reiterar el concepto de libertad e independencia académica, claves para concretar los objetivos trazados durante el período sabático. Esto requiere una constante evaluación de los indicadores de actividad, los que se plasman en reportes formales con logros que van a beneficiar al académico y también a la institución. Por último, y muy importante, la experiencia cultural, personal y familiar es de gran valor. Conocer nuevos lugares, experiencias y culturas, marca un tiempo que se proyectará en la vida personal y tendrá gran impacto en el próximo retorno a la vida académica. Esto es un aspecto primordial en el balance de este fructífero período sabático.
Ignacio Sánchez D.
Profesor Titular, exrector. Pontificia Universidad Católica de Chile
El Mostrador, 17 enero, 2026
La universidad en el territorio nacional
La misión fundamental de la universidad es la formación disciplinar e integral de los estudiantes y la creación y transferencia de nuevo conocimiento.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La misión fundamental de la universidad es la formación disciplinar e integral de los estudiantes y la creación y transferencia de nuevo conocimiento.
El aporte científico, en las humanidades, el arte y la cultura se realiza desde la comunidad universitaria con un diálogo bidireccional, fecundo y abierto que incorpora a todos los actores de la sociedad. En esta misión fundante, el compromiso con el territorio es de la mayor importancia.
En nuestra realidad, hay destacadas universidades regionales de gran relevancia y que se orientan a servir a sus comunidades. Así, también, las de carácter nacional –como es el caso de la UC– se despliegan a través de abordar temáticas nacionales, por lo que le pertenecen al país. Es así como desde su fundación nuestra institución se ha desarrollado con el compromiso de servir a Chile.
En este camino, desde hace más de dos décadas se han estado desarrollando iniciativas de investigación de gran relevancia en los territorios regionales. En este trabajo, la investigación y creación de conocimiento de frontera en el propio territorio se plantea como el eje orientador de nuestro quehacer universitario. Por medio de la realización de esta labor, se demuestra el servicio a la sociedad y a las comunidades locales.
De esta manera, la atención de las necesidades de las regiones, a partir de las disciplinas cultivadas al interior de la universidad, permite la formación de profesionales y la investigación orientada y acorde a las necesidades y fortalezas del propio desarrollo regional. Así, nuestras líneas de investigación y programas de estudio han de estar en diálogo y sintonía con el desarrollo y crecimiento de las comunidades regionales, significando un real aporte para ellas.
En este camino, desde hace décadas el campus Villarrica es sede regional y ha desarrollado su labor en el ámbito de la formación y perfeccionamiento docente, actualmente con líneas de investigación en educación, áreas interdisciplinarias, interculturalidad y pueblos originarios.
Por otra parte, en Las Cruces, hace más de cuarenta años inició su trabajo la Estación Costera de Investigaciones Marinas, creando una de las primeras reservas marinas costeras protegidas en el mundo, lo que ha permitido investigaciones con notables colaboraciones internacionales, lo que ha posibilitado aportar importante información sobre ecosistemas costeros que han tenido un mínimo impacto humano.
En las últimas dos décadas otros ejemplos han sido el Centro del Desierto de Atacama, en Alto Patache, Iquique, que realiza investigación en ciencia y tecnología para el desarrollo integral de las zonas áridas del norte del país, en áreas de fuentes hídricas, arquitectura sustentable, energía solar y biodiversidad. Además, en la desembocadura del río Loa, está la Estación Loa, con estudios en arqueología, historia y biodiversidad. Además, en Chiloé se encuentra la Senda Darwin, con estudios de ecosistemas y desarrollo local sustentable.
Junto a las anteriores, la Estación en Bahía Exploradores, en la Región de Aysén, realiza tareas de investigación, conservación, educación en ecología, glaciología y arquitectura sustentable. Recientemente, a esta Red se integró el Parque Tantauco –primera iniciativa en colaboración con una fundación privada–, ubicado en el extremo sur de la Isla Grande de Chiloé, un lugar inexplorado, abierto a la investigación, la educación ambiental, la cultura local y la conservación.
Es importante destacar que también en la región más austral de Chile, en conjunto con la Universidad de Magallanes, se han implementado proyectos de investigación que permitirán identificar principios activos de recursos naturales con potenciales efectos en los procesos de envejecimiento y regeneración celular asociados a patologías como alzhéimer, hipertensión, diabetes y síndrome metabólico, entre otras.
En Puerto Williams y en el territorio subantártico, en unión con las universidades de Magallanes y North Texas de Estados Unidos, se realizan estudios en biodiversidad, cambio global, educación y ética medioambiental, asociados a la presencia del Parque Etnobotánico Omora, donde se desarrolla investigación en innovadores temas de ecología y conservación biocultural subantártica.
Esta extensa labor descrita no sería posible sin el apoyo fundamental del Ministerio de Bienes Nacionales, que nos ha facilitado concesiones de terreno para realizar estas líneas de investigación. A estos proyectos, se han asociado universidades regionales, nacionales y destacadas universidades internacionales, lo que le da una mayor proyección al trabajo científico.
Además, desde hace ya quince años, este compromiso con las comunidades regionales nos ha llevado a inaugurar un proyecto de educación y cultura para los jóvenes, las sedes de la Biblioteca Escolar Futuro UC, en las cercanías de estos territorios, proyecto en conjunto con el sistema escolar de la región orientado a ser un aporte real a miles de familias y estudiantes vulnerables a través de un acceso cercano a los libros y la cultura.
De esta manera se demuestra y expresa el compromiso con el territorio y sus comunidades. A través de la investigación, creación y entrega de nuevo conocimiento a la sociedad con sólidas bases en el territorio. Esto forma parte del servicio y compromiso con Chile y sus habitantes.
El Dínamo, 6 de enero de 2026
#Educación Superior
Las universidades en un mundo global
La mayor presencia del país en el exterior debe incluir un fuerte protagonismo de nuestras universidades. De esta manera vamos a poder proyectar mejor nuestra cultura y conocimiento, asegurando la participación del país en la frontera de la creación e investigación a nivel internacional.
Ignacio Sánchez D.
El aporte e impacto de las universidades en el entorno en que se desarrollan es crucial para el crecimiento de los países y de la calidad de vida de sus habitantes. Para poder alcanzar nuevas y mayores metas, en un mundo global, las universidades necesitan potenciar sus relaciones internacionales que les permitan seguir avanzando y perfeccionar su compromiso con el país. Para esto, se requieren proyectos de desarrollo que aspiren a la excelencia, lo que supone contar con una selección de socios estratégicos internacionales. Un paso importante y de impacto a largo plazo, es la formalización de una estructura internacional robusta al interior de la universidad, capaz de interactuar con las áreas de docencia, investigación y compromiso con el medio, para potenciar su labor.
En este camino, es importante destacar que el desarrollo de nuestro país va a depender en forma especial de la formación integral de sus personas. Así para que Chile alcance un desarrollo armónico, sea competitivo y ejerza un liderazgo a nivel regional y mundial en áreas determinadas, debe tener profesionales de excelencia, cultos, abiertos al mundo, con redes internacionales, con buena formación académica y, de manera especial, con una mirada país de largo plazo. La mejor manera de lograr esto es exponer a nuestros estudiantes precozmente a buenas experiencias a nivel internacional.
Es así como, el proyecto de internacionalización debe incluir en su base a los estudiantes, a profesores y a profesionales de la gestión. Los alumnos internacionales generan un ambiente intercultural de excepción en las aulas. Así, se crea la oportunidad de conocer diferentes miradas de estudiantes de una variedad de países del mundo. El intercambio de nuestros alumnos significa una experiencia única que los marca positivamente en sus vidas. Les estimula su rendimiento académico una vez que vuelven a Chile y les otorga herramientas para su inserción laboral, como por ejemplo el perfeccionamiento de un segundo idioma, futuras redes laborales, mayor facilidad de adaptación a situaciones nuevas, mayor integración cultural, entre otros beneficios.
Otro factor muy importante es la voluntad de los académicos a establecer vínculos internacionales a través de formación de posgrado en las distintas áreas del saber y mediante la realización de proyectos de investigación conjunta, lo que genera relaciones fructíferas que permanecen y se fortalecen en el tiempo. Así también, las universidades se enriquecen con la contratación de docentes de diferentes universidades, que ven en Chile un lugar para su desarrollo personal y académico. Esto es relevante en todas las áreas del conocimiento, lo que puede tener mayor presencia en ámbitos en donde Chile tiene condiciones especiales, como puede ser el caso de la astronomía, los recursos naturales y diversos campos de la cultura.
En nuestro caso, la UC ha desarrollado en los últimos veinte años una red de estaciones regionales que se extiende a la largo de todo el país y que entrega la posibilidad de realizar investigación utilizando los recursos naturales de cada región del país, en áreas tan diversas como energía solar, arqueología, biodiversidad, biología marina, pueblos originarios, sustentabilidad, entre otras. Esta red, atrae de manera especial a destacados investigadores internacionales, lo que se significa una gran oportunidad de colaboración académica.
Somos socios estratégicos para muchas universidades de gran calidad a nivel mundial, que ven en Chile un país en desarrollo, con universidades de investigación de calidad, con las que desean establecer vínculos académicos de largo plazo. Estas asociaciones se potencian a través del trabajo de importantes redes internacionales, las que han ido tomando cada vez mayor relevancia por significar espacios de cooperación académica y una ventana al mundo en relación con las nuevas oportunidades de trabajo colaborativo que ofrecen. También significan un aprendizaje de buenas prácticas en el gobierno universitario, mejores políticas de admisión, inclusión y aspecto de gestión universitaria.
Por supuesto que poder abordar todas estas áreas y crecer en calidad en cada una de ellas se va a traducir en criterios de calidad internacional y en la presencia y liderazgo de diferentes ránkings internacionales, que, sin ser un objetivo directo, sin duda ayudan a posicionar a la institución a nivel global y permite un mayor intercambio y trabajo sinérgico con destacadas universidades del mundo.
Actualmente, es importante destacar la mirada de internacionalización “en casa”. Junto con estimular la movilidad académica, se debe promover la colaboración en programas académicos, incorporando contenidos globales en el currículo, favorecer el aprendizaje del inglés a nivel de toda la comunidad, promover la interculturalidad en los campus, organizar semanas culturales y actividades de las diferentes nacionalidades para desarrollar cambios culturales. Esto permite una reflexión de temas de mutuo interés, entregando nuevas perspectivas y líneas de desarrollo para entregar nuevos aportes a la comunidad.
La mayor presencia del país en el exterior debe incluir un fuerte protagonismo de nuestras universidades. De esta manera vamos a poder proyectar mejor nuestra cultura y conocimiento, asegurando la participación del país en la frontera de la creación e investigación a nivel internacional. El futuro requiere de potenciar la presencia de nuestras instituciones a nivel global, este es un desarrollo que se debe realizar de forma colaborativa.
El Mostrador, 17 diciembre, 2025
Las universidades y su compromiso con el país
Es importante señalar que esta vocación pública no solo le pertenece al Estado. Tratar de hacer coincidir lo público con lo estatal reduce la esfera pública a un ámbito estrecho, donde actúan solo las instituciones pertenecientes al Estado.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La presencia y aporte de las universidades al desarrollo y devenir del país está en el centro de sus prioridades, compromiso y diario quehacer. Por esto, la población las ha identificado en su permanente aporte y preocupación por abordar los problemas que se presentan en el país. De hecho, en la reciente Encuesta Bicentenario UC las universidades están dentro de las instituciones mejor valoradas por la ciudadanía, contando con un alto prestigio, confianza y gran credibilidad.
La educación tiene una innegable e ineludible vocación pública. El sistema de educación superior está llamado a reflejar la diversidad de Chile, como corresponde a una sociedad democrática. Ello significa que cada institución, con pleno respeto a su identidad, a la dignidad y a los derechos fundamentales de los ciudadanos, con sistemas de selección accesibles por igual a todos, tiene derecho a manifestar y promover en la esfera de la cultura las formas de vida que estime valiosas y el proyecto educativo que estime mejor para el país. Esa pluralidad y diversidad no es un defecto que haya que tolerar, sino todo lo contrario, una virtud que el país necesita cuidar.
En los últimos años, ha habido diversas situaciones complejas en nuestro país en las cuales el aporte de las universidades ha sido muy relevante. Dentro de estas se destaca el estallido social, con aportes a través del estudio y análisis de sus causas, factores relacionados y consecuencias; la pandemia que afectó al mundo por más de dos años, que requirió importantes propuestas y alternativas para la población –destacando las vacunas–, para salir adelante en este tiempo tan desafiante para nuestro país y el mundo.
También, vimos este aporte en ambos procesos constitucionales que movilizaron al país y en los que las universidades colaboraron con análisis académicos, incentivo a la participación, información y difusión de las propuestas. En todas estas situaciones, el aporte de las universidades se caracterizó por entregar certeza, seguridad y una luz de camino futuro a la comunidad. Las universidades católicas –con marcado compromiso público–, estuvieron aportando de manera muy significativa al desarrollo de nuestro país.
En esta labor de las universidades con el país, es necesario potenciar el pluralismo y la pluralidad que se requiere para una libre expresión de todos los proyectos universitarios que aporten al desarrollo de las personas y de la nación. La existencia de diferentes proyectos y visiones es un valor que hay que cuidar. Se requiere que distintas voces aporten al gran coro que represente a la educación superior de nuestro país, para que los estudiantes y las familias puedan elegir la institución que los identifique de mejor forma.
Es importante señalar que esta vocación pública no solo le pertenece al Estado. Tratar de hacer coincidir lo público con lo estatal reduce la esfera pública a un ámbito estrecho, donde actúan solo las instituciones pertenecientes al Estado. De esta forma, en vez de fortalecer lo público, se le debilita. Lo público no es una cualidad jurídica relativa solo a la propiedad de las instituciones, sino que es una característica que deriva del sentido y orientación de las actividades que las instituciones realizan. El aporte mixto de vocación pública es el principio que subyace en la historia institucional de la educación superior de nuestro país.
Es evidente que las universidades aportan al desarrollo del país a través de sus egresados, de la formación otorgada a sus alumnos, colaborando al crecimiento personal y a la movilidad social. Así, egresan de nuestras aulas profesionales que han tenido una destacada participación en el ámbito social, político, económico, científico, cultural, artístico y deportivo, aportando al desarrollo del país.
Además, la investigación y nuevo conocimiento permite avanzar en diversas áreas, algunas cruciales, como son la dignidad de la persona, el desarrollo de la educación en todos sus niveles, la promoción de la justicia, la vivienda digna, la protección de la naturaleza, la distribución equitativa de los recursos, y otros. En el vínculo con su entorno, las universidades entregan aportes concretos a la sociedad a través de diversos proyectos en salud, seguridad, ciencia y tecnología, artes, entre otros.
En nuestro caso y desde la fundación, concordando con la misión e identidad, la Universidad Católica busca promover el diálogo entre fe y cultura, entre competencia profesional y sabiduría cristiana con el objetivo de influir de manera positiva en la realidad de la sociedad. Nos motiva entregar un testimonio y presencia de nuestra identidad, de comunidad y de excelencia académica.
El desarrollo humano integral se convierte así en una materia prioritaria y de permanente reflexión al interior de nuestra institución, ya que estamos convencidos de que el desarrollo de los pueblos necesita de una reflexión en su dimensión humana y espiritual. Promover este proyecto en el centro de nuestro quehacer nos compromete a cumplir con las necesidades de la sociedad. Este es un permanente desafío y una hoja de ruta que se renueva y actualiza.
El Dínamo, 9 de diciembre de 2025
#Educación Superior
Desafíos de las Universidades Católicas
En el caso de las universidades católicas, potenciar su presencia, ethos y sentido de misión requiere de una educación integral, con un rol destacado de la filosofía y teología, las artes y las humanidades en su desarrollo y entrega al servicio del país.
Ignacio Sánchez D.
La sociedad nos presenta nuevos y variados desafíos a las instituciones universitarias, en especial a las universidades católicas. La educación es la aventura más fascinante e importante de la vida, permite que el estudiante desarrolle sus potencialidades. Creemos en una universidad que educa e investiga en libertad y que junto con cumplir su misión, anhela a estar muy conectada con la sociedad para poder aportar de manera significativa al país. Para esto, se considera que la educación que incorpora de manera significativa el aporte de la trascendencia y la espiritualidad permite desarrollar una educación más completa, inclusiva y comprensiva.
La Constitución Ex Corde Ecclesiae se ha transformado en un referente fundamental para todas las instituciones católicas de educación superior. La misión la define en su centro cuando dice: “Nacida del corazón de la Iglesia, la universidad católica se inserta en el curso de la tradición que remonta al origen mismo de la universidad como institución y se ha revelado siempre como un centro incomparable de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad”. Esta es una verdadera carta de navegación que se renueva de manera permanente en el desarrollo de nuestra misión e identidad.
Para desarrollar nuestra labor, se requiere desarrollar algunos aspectos importantes de relevar y profundizar en el permanente aporte de las universidades católicas al devenir del país. En primer término, se destaca la autonomía universitaria como un componente esencial del buen funcionamiento del sistema universitario, la que se vincula estrechamente con la libertad académica con la calidad de la educación e investigación, su entrega y aporte a la sociedad.
En segundo término, las universidades son instituciones que deben actualizarse de manera constante en cuanto a su calidad, y en ello su cuerpo académico y sus estudiantes juegan un rol primordial. Se hace necesario trabajar así en la evaluación de la innovación docente; la implementación de políticas de inclusión para estudiantes con mayores oportunidades de acceso y para aquellos con necesidades educativas especiales; la transferencia de la investigación a la sociedad a través de patentes y licenciamiento; el desarrollo de la educación continua y la colaboración entre universidades para un crecimiento armónico del sistema, entre otras labores. La opción por la calidad y la búsqueda de talentos en todos los sectores de la población es esencial en las universidades católicas.
Otro aspecto crucial para evaluar, debiera ser el vínculo de las instituciones con la sociedad a través del aporte a la resolución de los problemas acuciantes que afectan a la población, así como la vinculación de las universidades con sus egresados y con el territorio y regiones en las que están ubicadas. Además, las universidades han de ser espacios de pleno crecimiento y desarrollo para todos sus integrantes, con una especial valoración del aporte de la mujer. Este rol femenino no ha sido suficientemente valorado, si bien es un hecho que las instituciones se enriquecen con el aporte de las profesoras, estudiantes, personal profesional y administrativo en todas las áreas de la universidad.
Por otra parte, es de especial relevancia que las universidades -sobre todo aquellas de identidad católica- pongan el foco en trabajar en su propia cultura ética. En cuanto universidad tenemos la misión de buscar la verdad, y en cuanto católica nos mueve la convicción de que podemos acercarnos a la verdad mediante la integración y diálogo entre fe y razón. Un desarrollo riguroso de la ética aplicada requiere de una reflexión filosófica y de la participación interdisciplinaria de los miembros de la comunidad para definir cómo se aplican esos fundamentos y principios a la vida práctica en sus diversas dimensiones éticas.
El aporte de la Inteligencia Artificial en actividades en docencia e investigación es una realidad en nuestras universidades. Avanzar hacia un adecuado desarrollo humano, social y económico global hace cada vez más indispensable aplicar e integrar estos conocimientos, y en ello, insistimos, resulta fundamental el trabajo y desarrollo interdisciplinario desde la academia. El aporte de la filosofía, la teología, las ciencias sociales, humanidades y también del arte, son fundamentales para un desarrollo integral y global, que incorpore a la persona de manera holística.
En suma, en el caso de las universidades católicas, potenciar su presencia, ethos y sentido de misión requiere de una educación integral, con un rol destacado de la filosofía y teología, las artes y las humanidades en su desarrollo y entrega al servicio del país. La Universidad Católica está inmersa en un entorno social y para llevar a cabo su servicio a la Iglesia debe ser instrumento de un progreso cultural orientado a las personas y la sociedad. Todo esto se realiza con el mayor esfuerzo, conscientes de todas las limitaciones y defectos en nuestro diario quehacer. Por esto, es crucial revisitar los desafíos y oportunidades que se le presentan a nuestras universidades en un sistema de educación superior que requiere mayor integración y trabajo colaborativo. Este es un gran desafío por lograr en conjunto.
El Mostrador, 2 diciembre, 2025
El desarrollo de la interculturalidad en las universidades
La interculturalidad se refiere también a los esfuerzos de comunicación, interacción y diálogo entre personas que pertenecen a culturas diversas, presupone el esfuerzo genuino por comprender a las diversas culturas en un marco de apertura y diálogo.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Los países se construyen a lo largo de su historia desde sus pueblos originarios y con el aporte fundamental de todos los integrantes de la población que los habita. Así, es la convivencia y cohesión de esta mixtura lo que le da el carácter a una nación. Chile es un país culturalmente diverso y esto sin duda es un valor y una riqueza. El último censo indica que cerca de un 20% de la población pertenece ya sea a los pueblos originarios (12%) o es miembro de un pueblo migrante (8%), con culturas diversas que forman parte de nuestra sociedad y actual matriz cultural.
Estas cifras reflejan la importancia del tema, el que hay que abordar también desde las universidades. Tenemos la responsabilidad de aportar al desarrollo de un cambio cultural, donde la interculturalidad sea un tema central para el desarrollo integral del país.
En primer término, entendemos por interculturalidad el respeto y la promoción de la diversidad cultural bajo el supuesto de un reconocimiento común de los derechos humanos y de la dignidad que posee cada persona independientemente de su pueblo de origen, género, edad, pertenencia territorial y religión. Así, la interculturalidad supone que las culturas y las personas que pertenecen a ellas se enriquecen a través del contacto que se establece en conjunto. Una relación que se entiende como el reconocimiento común de los derechos humanos y de la dignidad de cada persona independientemente de su pueblo de origen, género, edad, pertenencia territorial o religión.
Considerando lo anterior, promover la interculturalidad en nuestro sistema de educación superior es un objetivo ineludible. Somos testigos de la importancia que reviste conocer y aprender de las distintas culturas con las cuales interactuamos cotidianamente, con el propósito de enriquecer nuestro quehacer en la formación de personas, el desarrollo del nuevo conocimiento y la incidencia en la sociedad.
La interculturalidad se refiere también a los esfuerzos de comunicación, interacción y diálogo entre personas que pertenecen a culturas diversas, presupone el esfuerzo genuino por comprender a las diversas culturas en un marco de apertura y diálogo. Así, el respeto por la diversidad cultural es enteramente compatible con el esfuerzo por encontrar valores y experiencias comunes y con el logro de una adecuada armonía, ya sea de experiencias o de propósitos, entre grupos culturalmente diversos.
En su viaje a Chile del año 2018, el Papa Francisco al reunirse con nuestros pueblos originarios, nos señaló: “La unidad de nuestros pueblos clama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos, que no significa tan sólo recibir información sobre los demás, sino recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros. Esto nos introduce en el camino de la solidaridad como forma de tejer la unidad, como forma de construir la historia”. Un hermoso mensaje y un gran desafío.
Estos pasos son muy necesarios de realizar, las universidades pueden ser agentes de gran relevancia, ya que esto se vincula con nuestra misión de formar personas y de promover nuevas generaciones de líderes para el país. Necesitamos generar comunidades diversas, dialogantes, en las que existan oportunidades de desarrollo para todos sus miembros. Se debe fomentar la construcción de una comunidad universitaria plural, abierta a la experiencia del encuentro cultural y el aprendizaje mutuo.
En nuestro país, existen varias universidades –tanto en el norte como en la Región de la Araucanía– que ya tienen un importante camino recorrido en esta materia y de las cuales el sistema de educación superior tiene mucho que aprender. Esto, debido a que se han desarrollado cercanamente con las comunidades a quienes sirven. Así también, desde hace años nuestra universidad diseñó y está implementando diversas iniciativas que buscan promover un cambio cultural profundo, que contribuya a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto central de nuestro quehacer universitario.
Este trabajo incluye iniciativas en diferentes áreas estratégicas, entre las que se incluyen la admisión, el acompañamiento y tutorías de los estudiantes, la formación de un semillero académico, la construcción y acceso a los programas de doctorado con inserción académica en las diferentes facultades, entre otros.
En todas estas iniciativas desempeña un rol clave la comunidad universitaria en su totalidad, con un gran protagonismo de quienes pertenecen a los pueblos originarios y a comunidades migrantes. En suma, es crucial impulsar un cambio cultural relevante y profundo en nuestro entorno universitario y por esta vía contribuir a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto distintivo de nuestra sociedad. Esta es una tarea pendiente en la cual queremos aportar para tener un país más cohesionado y con un futuro con mayores oportunidades para toda la población. Es un gran desafío por asumir de manera integral al interior del sistema de educación superior del país.
El Dínamo, 25 de noviembre de 2025
#Funcionarios Públicos
Una nueva generación en el servicio público
El Estado y sus diferentes dependencias requieren de un aporte profesional que se renueve de manera permanente, con el objeto de actualizar conocimientos y buenas prácticas.
Ignacio Sánchez D.
El país enfrenta una situación muy especial ya que en algunas semanas más definirá -dentro de las dos opciones que han pasado a la segunda vuelta presidencial-, a quien liderará al país durante los próximos cuatro años. Sin duda es una gran oportunidad para incentivar a las nuevas generaciones a comprometerse con el servicio público y adentrarse en aportar a Chile desde el trabajo al interior del Estado. Para esto, se requiere de nuevas ideas, planteamientos y estrategias para el desarrollo de una gestión de futuro. El principal requisito por cumplir es que se requiere de una formación y educación que capacite para servir de la mejor forma al país.
El Estado y sus diferentes dependencias requieren de un aporte profesional que se renueve de manera permanente, con el objeto de actualizar conocimientos y buenas prácticas. Esto se puede lograr con un programa de formación laboral de este tipo, el que se oriente a conocer el funcionamiento del Estado y a dar líneas de trabajo y desarrollo para su modernización. Esto requiere destacar los aspectos éticos en la formación y ejercicio profesional, junto a realizar un esfuerzo en focalizar las prioridades.
Es fundamental contar con apoyo, con un especial acompañamiento o mentoría de personas con experiencia y generosidad para transmitir las experiencias. Así también se requiere dar la confianza necesaria, capacidad de tolerar los errores y fracasos que les permita a quienes se están formando, tener un espacio de libertad y de aprendizaje profundo y duradero. Todo este proceso requiere sin duda de un gran esfuerzo y tenacidad. Es importante saber que hay mucho por aprender y conocer, enfocando el esfuerzo de manera persistente y responsable.
El trabajo de colaboración debiera ser parte de un diálogo fecundo, directo y franco, entre estas personas experimentadas y quienes están optando por asumir nuevos desafíos públicos. Para esto, se requiere de un programa riguroso, con metodología y objetivos claros, junto a una reflexión, análisis y retroalimentación que sea esquematizada. El trabajo de mentoría se debiera realizar en grupos pequeños, para poder desarrollar la confianza necesaria. Es importante realizar un trabajo en equipo, con empatía y cercanía, aspecto fundamental para poder llevar a cabo tareas de relevancia que con frecuencia producen cansancio, incertidumbre y variadas situaciones tensas. Esto siempre en el marco de una actitud honesta, abierta y con la mayor disponibilidad para aprender.
Es importante valorar y destacar que en el pasado ya han existido programas de este tipo, los que han sido un real aporte al país. Han tenido una evaluación de resultados de gran nivel, con destacados representantes en diferentes regiones y localidades de Chile. Se han realizado proyectos de apoyo a la ciudadanía, y los jóvenes junto con su entrega, han recibido un aporte para su crecimiento y desarrollo personal. A futuro, con el objeto de realizar esta evaluación, es muy importante generar algunos indicadores de logro, que nos permitan planificar con mayor certeza y focalización las prioridades de las tareas a realizar.
Desarrollar un proyecto de este tipo nos permitirá plantear proyectos y planes de largo plazo, los que van a estar centrados en la comunidad a la que se va a aportar el conocimiento y la experiencia que se ha recibido en la formación profesional. Esta debe ser una actividad muy transversal y participativa. Es por esto, que en el contacto con las comunidades se puede tener una influencia bidireccional, la que permite modelar y cambiar diferentes etapas del proyecto durante su realización. De esta manera las comunidades pueden ser agentes activas en el desarrollo de las ideas, propuestas y desarrollo de los proyectos que serán de beneficio de la propia comunidad. Esta retroalimentación se puede dar en regiones y también a nivel del país.
La formación de jóvenes para estas tareas se realiza pensando fundamentalmente en el futuro, tanto en el desarrollo del país a través de la entrega desde los cargos públicos, como también en el crecimiento personal de los jóvenes que van a dedicar su tiempo y esfuerzo personal a servir al país, lo que será un gran aprendizaje para su futuro crecimiento personal. En suma, este aporte de servicio público se orienta para beneficiar el desarrollo de Chile con una gran retribución en la formación profesional, por lo que puede ser un proyecto de gran relevancia para el país y su comunidad.
El Mercurio, Lunes 24 de noviembre de 2025
Fomento y aprendizaje lector
Ignacio Sánchez D.: “... uno de los aspectos más importantes es aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años, activando el proyecto de ley que permita avanzar en el acceso universal a la sala cuna...”.
En una reciente columna, titulada “Compromiso nacional por el aprendizaje lector”, los exministros de Educación de gobiernos de diferentes tendencias políticas presentan un tema de gran relevancia para el presente y futuro del país.
Describen que, a pesar de los avances que se han visto en educación, existe un desafío pendiente, el poder asegurar el aprendizaje lector en la primera etapa de la vida escolar. Así, en cuarto básico, menos de la mitad de los escolares comprende textos propios para su edad. Investigaciones demuestran que más de la mitad de los niños no adquieren las habilidades lectoras en primero básico, lo que influye de manera muy significativa en aprendizajes futuros. Lo relevante de la columna es que manifiestan una voluntad transversal para apoyar de manera colaborativa las medidas para abordar el problema.
Por lo descrito, explicitan su apoyo a la importante iniciativa liderada por la Red pública-privada “Un Chile que Lee” y Unesco, la que propone que para el año 2030 los estudiantes de segundo básico egresen leyendo.
Hay un gran apoyo académico, de la sociedad civil y del sistema político para esta iniciativa, de hecho, ambos actuales candidatos presidenciales la han apoyado. El plan se basa en varios pilares, en los que de manera prioritaria está la meta del aprendizaje lector. Se requiere actuar desde la primera infancia, con apoyo de las familias y articulación con iniciativas que existen en la actualidad.
Existe un consenso en que la educación inicial debe ser prioritaria, ya que es la base del aprendizaje futuro, una etapa clave para favorecer el desarrollo de los aprendizajes, incluyendo lo neurocognitivo y afectivo. En este ámbito, uno de los aspectos más importantes es aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años, activando el proyecto de ley que permita avanzar en el acceso universal a la sala cuna.
En esta etapa educacional, se trabaja en la iniciativa “Juntos por una Educación inicial 2030”, coordinada por la Universidad Católica, la Universidad de Chile, la Fundación Educacional Choshuenco, apoyo del Mineduc, universidades y de más de 30 organizaciones, para trabajar por un sistema de educación inicial y cuidados de la primera infancia que apoye la base del aprendizaje.
Además, el Instituto Milenio MISTRALL, de reciente inicio, incorpora a cinco universidades para estudiar el desarrollo de la literacidad, que de manera interdisciplinaria va a generar nuevo conocimiento en la relación entre lectura, cognición, emociones y medios digitales.
Junto con el aprendizaje lector que es fundamental, se deben revisar los contenidos curriculares y la implementación de nuevas metodologías docentes. En este sentido, el trabajo conjunto con las facultades de Educación del país es fundamental, relevando la educación temprana como un motor de desarrollo social.
Los desafíos son amplios, ambiciosos y de gran relevancia. La educación debe estar de manera permanente en el debate de las políticas públicas, requiere de una mirada de largo plazo, con compromisos políticos amplios, que permitan presentar de manera consensuada un proyecto país. La propuesta se orienta a avanzar hacia una educación de calidad, con mayor cohesión social, que favorezca un desarrollo sustentable para nuestro país. Las universidades pueden aportar de manera significativa a estas propuestas de futuro.
Ignacio Sánchez D.
Profesor titular Pontificia Universidad Católica de Chile
El Mostrador, 21 noviembre, 2025
Cultura y patrimonio en las universidades
Las universidades deben ser reconocidas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio. Su resguardo y cuidado permite que nuevas generaciones puedan conocerlo, valorarlo, investigarlo, y atraer a expertos que avancen en nuevo conocimiento.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es relevante analizar el aporte de las universidades a la cultura y al patrimonio, en especial cuando se conoce que en la última Encuesta Bicentenario UC nuestras instituciones tienen una alta valoración y prestigio en la ciudadanía. La cultura, ha sido un tema de constante preocupación y aporte desde las universidades.
Esta se ha definido como el conjunto de valores, creencias, conocimiento, bienes espirituales y materiales de un grupo social que se transmite de generación en generación, en el que se incluyen la lengua, modos de vida, costumbres y tradiciones, entre otros. La cultura representa una visión del mundo, que define la forma de vida de las personas, junto a su identidad colectiva.
En el contexto de la crisis social y luego la pandemia, la palabra cultura estuvo muy presente también en sus diferentes acepciones. Aquella definida como expresiones artísticas, humanistas y sociales, se vio afectado fuertemente producto del confinamiento y del cierre de los espacios culturales. Esta ausencia temporal fue muy relevante para valorar su importancia en el bienestar del ser humano, para el desarrollo del espíritu y para el cuidado de la salud mental e integral de las personas. Más importante, a las universidades nos impulsó a cuestionarnos respecto de si estamos haciendo lo suficiente en favor del desarrollo cultural.
Las variadas acepciones descritas se relacionan con la forma en que la persona se vincula con su entorno, ya sea desde la perspectiva del conocimiento y sus tradiciones y también, en cuanto a ser miembro de un grupo social. Acercar el arte a la sociedad, formar nuevas generaciones de público, estudiar, cuidar y exhibir un legado cultural, es una tarea primordial para todas las universidades. Junto a esto, está el cuidado del patrimonio cultural, el que de acuerdo con la definición de la Unesco, “el patrimonio es la herencia que un grupo social le transmite a las nuevas generaciones, y que es lo que los caracteriza y hace únicos como sociedad”.
Este patrimonio cultural se ha ido forjando y encontrando un espacio en nuestro entorno al punto que en la actualidad su defensa y preservación han sido asumidos por la sociedad entera. En esto, sin duda las políticas de Estado han tenido un rol fundamental, pero también los impulsos por su salvaguardia que nacen desde las universidades y la sociedad civil.
El patrimonio es hoy un elemento de identidad y de cohesión social que ha cobrado gran relevancia a nivel internacional, por lo que desde hace años las agendas académicas han asumido un rol protagónico en su resguardo y difusión. Así también lo han entendido los intelectuales y artistas, junto a sus familias, que han comenzado a confiar estos bienes y legados en instituciones que puedan dar garantías de cara a su investigación, preservación y difusión en la sociedad.
Este es el caso de las universidades que, por una parte, consideran esencial resguardar los propios bienes materiales y culturales que le otorgan identidad y, por otra, es depositaria de bienes culturales que le pertenecen a la sociedad.
Al gran acervo cultural constituido por la riqueza de los propios campus y edificios —verdaderos enclaves patrimoniales construidos a lo largo de décadas— se suman también las bibliotecas y archivos, colecciones de libros, documentos, obras de arte, esculturas, pinacoteca, archivos teatrales y musicales, entre muchos otros, que constituyen un gran aporte al sistema universitario nacional e internacional, al país y a la cultura de nuestra sociedad.
Todo lo descrito busca educar y fortalecer el cuidado patrimonial al interior de la universidad, proyectando una cultura de valoración y cuidado de estos acervos en el país y la región. El trabajo que se ha realizado en las universidades destaca a la cultura como una labor fundamental y se orienta al servicio de la sociedad en el cuidado, preservación, investigación y difusión de su patrimonio.
Las universidades deben ser reconocidas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio. Su resguardo y cuidado permite que nuevas generaciones puedan conocerlo, valorarlo, investigarlo, y atraer a expertos que avancen en nuevo conocimiento.
Estamos convencidos que el arte y la cultura no son un agregado opcional en la formación de nuestros estudiantes, sino son esenciales para su desarrollo personal y social futuro. En este sentido, el patrimonio cultural de una sociedad vincula el pasado, el presente y el futuro, pues comprende el valor y la trascendencia de lo heredado y nos compromete a transmitirlo a las futuras generaciones. Este camino, es un gran aporte cultural de la universidad al servicio del país.
El Dínamo, 5 de noviembre de 2025
#Iglesia Católica, #Papa León XIV
Nuestro tiempo
A fines de octubre recién pasado el Papa León XIV realizó en el Aula Pablo VI un encuentro con líderes y representantes de diversas religiones del mundo, y con miembros del Cuerpo Diplomático acreditados ante la Santa Sede, en una reunión bajo el llamado de “Caminando juntos en la esperanza”.
Ignacio Sánchez D.
El diálogo ecuménico e interreligioso es fundamental para el avance de las relaciones entre los diferentes pueblos y naciones. Considera la valoración de las creencias y espiritualidad, como un aspecto esencial en el respeto de la dignidad humana. En este sentido, se ha celebrado recientemente el sexagésimo aniversario del documento Nostra Aetate (Nuestro Tiempo), uno de los escritos más importantes del Concilio Vaticano II que analiza las relaciones de la Iglesia Católica con las religiones no cristianas, en especial con el judaísmo en el contexto de los procesos de reflexión teológica y filosófica que siguieron al Holocausto.
La declaración destaca en su proemio que “Todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar todo el género humano sobre la faz de la tierra, y tienen también un fin último, que es Dios”. Y resalta “La Iglesia Católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero”. En palabras recientes del Papa León XIV destacó que, “el capítulo dedicado al judaísmo es el corazón y núcleo generativo de toda la declaración”.
El documento señala que “este Sagrado Concilio recuerda los vínculos con que el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente unido con la raza de Abraham”. Y agrega, “La Iglesia no puede olvidar que ha recibido la Revelación del Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo, con quien Dios, se dignó establecer la Antigua Alianza”. Y para no dejar dudas, establece que “la Iglesia reprueba cualquier forma de persecución contra los hombres, consciente del patrimonio común con los judíos, e impulsada no por razones políticas, sino por caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los judíos”. Esto es muy relevante de volver a revisitar y considerar hoy, en virtud del aumento y normalización del antisemitismo que se ha visto en variadas latitudes en los últimos años.
Así también, la declaración presenta su postura frente al Islam indicando: “La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres”. Y añade: “Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando el pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres”. Esta es una expresión muy clara de respeto, unidad e invitación a construir puentes de diálogo y trabajo conjunto, que tiene una creciente vigencia y relevancia en virtud de las tensiones culturales que caracterizan a la sociedad contemporánea, y que hacen aún más urgente el diálogo entre el Cristianismo y el Islam.
Así, con el objeto de celebrar este aniversario, a fines de octubre recién pasado el Papa León XIV realizó en el Aula Pablo VI un encuentro con líderes y representantes de diversas religiones del mundo, y con miembros del Cuerpo Diplomático acreditados ante la Santa Sede, en una reunión bajo el llamado de “Caminando juntos en la esperanza”. En esta oportunidad, el Papa reiteró que Nostra Aetate adopta una postura firme contra todas las formas de antisemitismo. Señaló, “de hecho, la Iglesia rechaza toda forma de discriminación o acoso por motivos de raza, color, condición de vida o religión”. En los tiempos que vivimos, esta ratificación del Papa cobra un especial valor, ya que junto con esta condena, reitera un llamado al diálogo permanente y fecundo al que denomina “una forma de vida, un viaje del corazón que transforma a todos los involucrados, tanto al que escucha como al que habla”.
El mensaje es claro, en la ceremonia ha solicitado a los líderes religiosos a “ayudar a los pueblos a liberarse de las cadenas del prejuicio, la ira y el odio, a superar el egoísmo y egocentrismo”. Cierra el Papa destacando que estamos en el año de la esperanza, nos invita a caminar juntos construyendo puentes de diálogo, nuevos caminos y acuerdos. Es este un llamado a la construcción conjunta desde el corazón, dejando atrás toda forma de antisemitismo, segregación y cancelación de ideas y creencias. Es en definitiva, un llamado a valorar la dignidad de cada persona que habita en esta tierra común. Es un gran desafío para este año Jubilar de la Esperanza.
El Mostrador, 1 noviembre, 2025
“Desde la universidad a la sociedad III”. Posfacio: Reflexiones desde la UC sobre 15 años complejos
En suma, el objetivo de este documento ha sido ofrecer una mirada personal sobre los procesos y situaciones que, desde el contexto nacional, impactaron de manera significativa a nuestra universidad durante este período de quince años. Es una mirada personal y, por tanto, subjetiva.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Este libro forma parte de una serie de tres volúmenes que buscan dejar un registro escrito de un período de quince años de Rectoría en la Pontificia Universidad Católica de Chile. La serie “Desde la Universidad a la Sociedad I, II y III” surgió de la voluntad de recoger, desde la presencia pública de la Rectoría UC, el mensaje y planteamientos expresados a través de columnas de opinión, cartas, artículos de prensa, entrevistas y otras actividades por medio de las cuales se manifestó nuestra postura en temas de relevancia nacional, pero también la necesidad de dar a conocer el quehacer de la universidad. En este volumen, el período 2020-2025 estuvo marcado por tres hechos principales que afectaron al país: el estallido social de octubre de 2019, la pandemia de covid-19 y los dos procesos constituyentes.
Es así como los textos se ordenan bajo grandes temas, la mayoría de ellos ya presentes en los volúmenes anteriores, si bien se han agregado algunas nuevas áreas temáticas debido a la relevancia actual de su análisis y discusión. De este modo, se presenta por ejemplo, la calidad; el sentido de la educación superior; la libertad académica y de enseñanza, así como el financiamiento de las instituciones y del desarrollo estudiantil. También se abordan asuntos cruciales, como la investigación y transferencia del conocimiento; el rol público de la universidad; sustentabilidad; internacionalización; comunidad universitaria, entre otros. En este volumen se suman áreas nuevas, como las éticas aplicadas; la interculturalidad, cultura y patrimonio. Por otra parte, se incluyen escritos sobre criterios de acreditación, patrimonio cultural; integridad académica, equidad de género, inclusión, diversidad, los que impactan directamente en la calidad de un proyecto educativo de futuro.
La defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, es sin duda uno de los grandes temas que nos interesa instalar, y es por ello que nos referimos por ejemplo al proyecto que legaliza en Chile la eutanasia, a la importancia de la ley sobre los cuidados paliativos universales, y a la ampliación de las causales del aborto que ya son ley en nuestro país. Al igual que en los otros volúmenes, se presentan los discursos de las principales ceremonias de la UC, junto a las Cuentas anuales de Rectoría. Todo esto, para dejar testimonio del desarrollo de la institución y su aporte al país.
Uno de los aportes distintivos de estos escritos es que fueron elaborados en su mayoría cuando los hechos iban aconteciendo, con cierta incertidumbre. Es decir, nuestros aportes surgían desde nuestra reflexión, por lo que el tiempo diría —y estas páginas así lo describirán— cómo se escribió la historia y cuál fue el cauce que tomaron los hechos. La mayor parte de los escritos han sido plasmados directamente a la página del computador, antes de que amaneciera, con el despertar del día y de las ideas. Así, se convierte en un testimonio vivo del actuar de la universidad y su contribución permanente al país.
En esta edición se incluye además un Posfacio —escrito luego del paso de los años—, que describe diferentes situaciones y acontecimientos en que se involucró la universidad durante un período de quince años y que tuvieron una amplia repercusión en el país. Bajo el título de “Reflexiones acerca de 15 años complejos en la historia del país, sus repercusiones y la respuesta de la UC”. Algunos temas escritos son el movimiento estudiantil del año 2011; los actos de memoria y reparación; la ley de aborto en tres causales; los abusos al interior de la iglesia; la visita del Papa Francisco a nuestro país; el estallido social; patrimonio y cultura; la pandemia; los procesos constituyentes; financiamiento de la Educación Superior; entre otros.
Como se podrá observar, gran parte de los acontecimientos que afectaron al país durante este período tuvo una importante repercusión en la universidad, lo que constituye un claro reflejo del compromiso público y de la estrecha vinculación de nuestra institución con su entorno. La mayoría de estos episodios se relacionan con los profundos cambios que experimentó Chile en estos años, y que, de una u otra forma, incidieron directamente en la vida universitaria. A diferencia de los textos reunidos en los tres volúmenes del libro Desde la Universidad a la sociedad – los cuales fueron escritos en el mismo momento en que ocurrían los acontecimientos narrados-, este posfacio ha sido redactado en la distancia y con la serenidad que otorga estar apartado de una actividad tan absorbente como lo fue la rectoría. Las ideas aquí expresadas surgen de los recuerdos y desde una perspectiva personal que busca aportar a la comprensión de lo vivido como sociedad y su impacto en la universidad, a lo largo de estos quince años.
En suma, el objetivo de este documento ha sido ofrecer una mirada personal sobre los procesos y situaciones que, desde el contexto nacional, impactaron de manera significativa a nuestra universidad durante este período de quince años. Es una mirada personal y, por tanto, subjetiva, es natural que existan opiniones e interpretaciones sobre los temas abordados.
En este sentido, este posfacio aspira también a ser una invitación al diálogo, al intercambio de miradas y enriquecer el debate desde la pluralidad de voces. Fue escrito durante mi tiempo sabático como Profesor Visitante en el Instituto del Futuro de la Universidad de Edimburgo, Escocia, en un contexto de tranquilidad, con tiempo para la reflexión. Valoro especialmente la oportunidad que tuve con una sana distancia – temporal y geográfica – para mirar con perspectiva los hechos vividos. Este testimonio puede tener un valor como registro histórico, especialmente cuando se busque conocer y comprender parte de la historia, trayectoria, el aporte permanente de la UC al país.
El Mostrador, 30 octubre, 2025
Vinculación de la universidad con el medio
El aporte de las universidades al país está íntimamente ligado a la relación que desarrollen con su entorno. Así, es muy relevante analizar y potenciar la labor y aporte de vinculación de las universidades con el medio en que se desarrollan.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Esta acción se manifiesta sin duda a través de la formación de profesionales y científicos, en la investigación y creación de nuevo conocimiento y, en especial, en el involucramiento público que desarrollan, a través de sus vínculos con la sociedad y por medio del aporte a una mejor calidad de vida de la ciudadanía.
Por esto mismo, la vinculación con el medio es una función que ha estado en la esencia de la Universidad Católica desde su fundación, que atraviesa transversalmente el quehacer de todas sus unidades y que se valora y reconoce como una función esencial que da cuenta de su responsabilidad, compromiso y aporte público, incorporando actualmente la relación bidireccional en estos vínculos como un proceso natural entre la academia y la comunidad. Esta vinculación se manifiesta de manera explícita en un gran número de programas y proyectos de gran visibilidad e impacto público.
Hace más de cincuenta años, ya el rector Fernando Castillo Velasco señalaba: “La universidad debe reflexionar sobre las formas de vincularse con el entorno social, económico y cultural que la rodea. Se trata de hacer una universidad que sea verdaderamente abierta. Nuestros muros no se levantan para separar, no deben ser el límite de la acción universitaria. La universidad en su trabajo ha de confundirse con el trabajo de toda la sociedad”. Sabias palabras que iluminan la labor de nuestra universidad en este campo.
Así, esta vinculación con el medio se relaciona directamente con el compromiso público, el que surge desde la misión fundacional y los principios institucionales, y que se manifiesta por ejemplo en la docencia a través del Programa Aprendizaje y Servicio (A+S), como una forma de involucramiento en las necesidades de la comunidad y, a través de esto, busca renovar y actualizar la docencia.
Se presenta también en la mirada transdisciplinaria de la investigación en terreno, al recibir retroalimentación y aplicarla en nuevas propuestas de investigación al interior de la universidad. Es decir, es un aprendizaje de doble vía.
Hoy, se conoce que una manera en que las universidades deben fortalecer su rol público en una relación bidireccional con la sociedad es instalando la docencia, la investigación y las distintas actividades que realizan al servicio de los habitantes de nuestro país en áreas como salud, educación, vivienda, pobreza, energía, cultura y gestión de gobierno, entre otras. Esto se realiza a su vez aprendiendo de esas realidades de las comunidades y planteándose desafíos académicos a partir de ellas.
Sin embargo, en la actualidad enfrentamos nuevos desafíos, ya que los cambios sociales y culturales obligan a replantear nuestra forma de vincularnos y de hacer efectivo nuestro compromiso social. Por esto, es importante considerar mecanismos sistemáticos de vinculación bidireccional con el medio, su entorno local, nacional e internacional y su trabajo con otras universidades.
Además, es necesario contar con mecanismos de evaluación y seguimiento de la pertinencia e impacto de las acciones ejecutadas, junto a indicadores que reflejen los aportes de nuestras instituciones al desarrollo del país. Esta es la forma de seguir avanzando y aportando al desarrollo del país.
El análisis de estos mecanismos e interacciones ha permitido identificar áreas de mejora y desafíos a los que debemos poner atención. Entre estos, se encuentra la necesidad de hablar un lenguaje común respecto a esta función, a una mayor coordinación de esfuerzos y recursos, a generar sistemas de seguimiento y monitoreo que también aseguren sustentabilidad a lo largo del tiempo, y a generar los mecanismos de reconocimiento académico e incentivo al desarrollo del compromiso público universitario. En este sentido, es muy valiosa la actual inclusión de esta área de desarrollo universitario en los procesos de acreditación institucional.
De esta manera, seguir las etapas y el camino descrito nos permitirá proyectar los resultados en la forma en que nos relacionamos con el entorno. Se requiere, pues, de una política institucional al interior de las universidades que entregue nuevas orientaciones transversales que permitan evaluar lo que hacemos en vinculación con el medio, en concordancia directa con el plan de desarrollo institucional.
En suma, es importante reconocer que estos procesos enriquecen de forma significativa la labor universitaria y le permiten a la universidad cumplir con su tarea educativa y de generación de nuevo conocimiento, promoviendo el desarrollo de la persona humana en su conjunto y siendo un instrumento cada vez más eficaz de progreso social y cultural de la sociedad.
El Dínamo, 24 de Octubre del 2025
#I+D, #Ciencias
Reflexionar la inversión en ciencias y nuevo conocimiento
Es crucial que el sector privado tenga un rol más activo en el financiamiento de la ciencia, tecnología e innovación e Chile.
Ignacio Sánchez D.
La discusión del Presupuesto de la Nación es siempre un buen momento para analizar las prioridades y reflexionar respecto de la inversión que estamos realizando en la generación de nuevo conocimiento para el futuro del país. La investigación, la creación, innovación y su transferencia a la sociedad son motores indispensables para el desarrollo social, cultural, artístico, económico y tecnológico de un país. El conocimiento que se persigue y se produce en las universidades es cada vez más amplio, complejo e interdisciplinario. Surge con frecuencia en las fronteras entre disciplinas, ya que los desafíos actuales requieren ser abordados desde múltiples perspectivas.
La integración de diversas disciplinas permite abordar temas complejos desde una perspectiva profunda, en la cual los aportes desde distintos ángulos enriquecen el análisis y la integración de conceptos, metodologías y prácticas. Esto genera enfoques y soluciones innovadoras a través de una interacción integrada, más allá de lo multidisciplinar, con frecuencia incorporando a otros actores sociales, llevando a un desarrollo transdisciplinar. Esta diversidad de perspectivas y miradas contribuye a profundizar en el conocimiento científico, el desarrollo histórico, el pensamiento humanista, la representación de las artes, los avances tecnológicos y las transformaciones culturales.
Por su parte, las redes y alianzas internacionales entre universidades son cruciales y han significado una gran relevancia, permitiendo a las instituciones compartir en espacios de política universitaria, colaborar en investigación y fomentar la movilidad de estudiantes. La vinculación internacional es clave para el avance científico, especialmente para países como Chile que, a través de ella, pueden acelerar su desarrollo mediante el intercambio académico de alto nivel, enriqueciendo la formación de sus profesores y estudiantes.
Con el objeto de realizar todas sus labores, las universidades requieren diferentes fuentes de ingresos, en especial las de mayor calidad. Dentro de los más importantes están los fondos estatales para apoyar y financiar la investigación. Con el objeto de seguir progresando es necesario establecer definiciones de largo plazo que reflejen prioridades estratégicas para el gasto público en ciencia y tecnología, incentivando la inversión en I+D y emprendimiento. Se requiere una política de financiamiento de largo plazo, con indicadores de logro consensuados y objetivos. Asimismo, es crucial que el sector privado tenga un rol más activo en el financiamiento de la ciencia, tecnología e innovación e Chile. Actualmente, la inversión en I+D representa solo el 0.4% del PIB, cifra lejana al promedio del 2.4% en la OCDE. Además, esta inversión es mayormente pública, con un tercio aportado por la industria, mientras que en los países desarrollados esta proporción suele invertirse.
Se requiere un esfuerzo adicional a lo que hemos realizado para financiar la investigación y generación de nuevo conocimiento. Para alcanzar este objetivo, existen ciertas líneas de trabajo fundamentales, dentro de las que describirá brevemente las principales.
Es fundamental la formación e inserción de investigadores jóvenes, en la actualidad existe un 25% del promedio de los países de la OCDE. El apoyo debe alinearse con un programa de contratación que incluya al Estado y promueva la incorporación de investigadores en las universidades, el sector público y también en empresas privadas. Se enfatiza en reforzar la internacionalización, ya que Chile está en una posición favorable para convertirse en un polo de atracción en Iberoamérica, a través de toda la capacidad instalada en investigación, innovación y emprendimiento.
Aumentar el financiamiento del sistema es crucial, ya que en realidad la actual inversión total Ciencias en Chile es comparable al presupuesto solo de una universidad promedio en EE. UU. Por esto, junto con un incremento significativo de fondos públicos es necesario un plan de financiamiento basado en la confianza y en la evaluación de resultados en un plazo mínimo de 15 a 20 años, con proyectos de envergadura internacional que fomenten la colaboración entre instituciones.
Todo lo descrito requiere de una cuidadosa y dedicada educación científica en los jóvenes y una difusión amplia en la sociedad. Por esto, estimular la curiosidad y el pensamiento metódico desde la escuela, junto con desarrollar estrategias de educación pública será clave para sostener una política estable y generar un cambio efectivo a largo plazo.
Las estrategias y líneas de trabajo descritas requieren de recursos, de una política de Estado de largo plazo y de la cooperación de todas las partes con una visión de futuro. Estas reflexiones expuestas tienen por objetivo destacar que la actual discusión presupuestaria en el Parlamento es clave para lograr los recursos necesarios que permitan potenciar la ciencia y creación de nuevo conocimiento que Chile necesita para alcanzar la vía de progreso integral para todos sus habitantes. Estos debieran ser aspectos analizados en la discusión que se debe dar en profundidad en estas semanas en el Parlamento.
El Mostrador, 17 octubre, 2025
Desafíos a la autonomía universitaria
En el largo plazo, la autonomía universitaria y la libertad académica son aspectos esenciales del aporte de las universidades al país. Este valor no se puede transar, con el fin de resguardar el crecimiento, desarrollo y aporte de nuestras instituciones universitarias a la sociedad.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La autonomía universitaria se asocia de manera directa a la libertad académica, a la calidad de la educación e investigación en la educación superior y, por ende, con su entrega y aporte a la sociedad. Es conocido que en nuestro país y también en el extranjero existe una importante polémica sobre la autonomía universitaria, en la que se han involucrado factores políticos, financieros, sociales, religiosos y también culturales.
Desde sus orígenes, las universidades han estado en tensión con este tema, esto debido a que se entiende que la autonomía universitaria es clave y es una condición necesaria para que las instituciones aporten de manera libre y crítica a la sociedad, a través de la docencia y formación integral de los jóvenes, la investigación, transferencia del conocimiento y su aporte social y cultural a las comunidades y al país.
Esta autonomía es un valor fundamental, siendo una de las principales tareas poder cautelarla por quienes lideran las instituciones. A través de cuidar este preciado valor, se prestigia la docencia, la investigación, la vinculación con el medio y el aporte a la sociedad.
Esta autonomía puede verse afectada y tensionada por al menos cinco frentes diversos, los que, en ocasiones, pueden estar interrelacionados, y pueden provenir de factores externos e internos.
El primero dice relación con la injerencia externa del Estado, de los diferentes gobiernos y autoridades, que desde hace largo tiempo y en todos los países han tenido la voluntad de influir y regular el sistema universitario. Esto se presenta en nuestro país y en el exterior, afectando a importantes universidades en el mundo. Como un ejemplo, en la actualidad, está la discusión en el Parlamento del proyecto de Financiamiento de la Educación Superior (FES) que afecta seriamente la autonomía universitaria.
En la propuesta actual, el Estado quedaría a cargo de financiar a los primeros 9 deciles de los estudiantes, eliminando el copago, lo que significa un riesgo a la autonomía de las instituciones, una dependencia de los gobiernos de turno y una exposición muy significativa a los vaivenes de los recursos fiscales en el futuro.
Por su parte, en las universidades católicas, cuya misión y visión se alinean con el magisterio de la Iglesia y cuya labor se orienta a la búsqueda trascendente de la verdad, es central que el rol de las autoridades de la Iglesia quede claramente delimitado. La Constitución Apostólica destaca la autonomía de las universidades, lo que es garantía de la seriedad y profundidad de su tarea académica al servicio de la sociedad.
Así, debe existir un adecuado respeto y distancia con las labores de docencia, formación, investigación y creación de nuevo conocimiento, al igual que con la vinculación con el medio con el que interactúan y sirven las universidades.
Así también, desde la perspectiva interna de la universidad, existen riesgos asociados a la captura de las instituciones por parte de sus estudiantes o profesores. Esto puede manifestarse a través, por ejemplo, de las tomas de los diferentes espacios o dependencias universitarias, las que siempre significan una actitud violenta al impedir el trabajo universitario en libertad. Otros ejemplos son los diversos actos de funas, cancelación de expresión de ideas, o a través de acoso presencial o por redes sociales que se ha visto entre estudiantes –lo que también ha incluido a profesores–, fenómeno muy dañino que se ha observado en Chile y en universidades del extranjero.
Además, los profesores pueden afectar la autonomía de la institución mediante la perpetuación de un pensamiento único a través de influir en los procesos de contratación de académicos, con decisiones sesgadas que pueden tener razones políticas, culturales o de intereses personales, consolidando una mirada única y homogénea en la universidad. Esto sin duda limita y empobrece la riqueza de ideas diversas, diferentes y complementarias en la universidad.
Otro factor de riesgo es el financiamiento universitario. Ya se describieron los riesgos de la propuesta del FES, sin embargo, también se debe incluir como ejemplo el sobreendeudamiento institucional. En la actualidad se ha observado que diversas universidades han tenido problemas financieros por asumir riesgos excesivos, poniendo en peligro la sostenibilidad de la institución. Por último, hay riesgos con los recursos que pueden ser aportados por personas naturales y empresas a las universidades, para proyectos de desarrollo específicos orientados a constituir fondos patrimoniales para su futuro crecimiento.
Estos aportes –que son cruciales para el desarrollo institucional–, deben realizarse sin condiciones y con total prescindencia de las políticas de docencia e investigación, es decir, sin interferencia en el proyecto universitario.
En suma, la autonomía universitaria constituye un pilar esencial para preservar la libertad académica, el desarrollo de la docencia e investigación, la calidad e innovación y el aporte de las universidades a la sociedad. En el largo plazo, la autonomía universitaria y la libertad académica son aspectos esenciales del aporte de las universidades al país. Este valor no se puede transar, con el fin de resguardar el crecimiento, desarrollo y aporte de nuestras instituciones universitarias a la sociedad.
El Dínamo, 6 de octubre de 2025
#Educación Superior, #Discapacidad
Avanzar en inclusión universitaria
La inclusión en la educación superior se debe abordar en forma multidimensional e integrada ya que exige transformar las estructuras, las prácticas y la cultura de cada institución universitaria.
Ignacio Sánchez D.
Una universidad más inclusiva y diversa es una mejor institución, ya que reúne a estudiantes de diferentes sectores y condiciones que van a enriquecer a la comunidad universitaria. Esto es de especial importancia si se refiere a universidades católicas ya que está en nuestra misión ir al encuentro de todos quienes quieran realizar el mejor esfuerzo para participar de un proyecto educativo al servicio del país.
Es crucial que las universidades avancen en ampliar oportunidades y en disminuir barreras de acceso, para facilitar la participación plena y en condiciones de equidad de todos los miembros de la comunidad universitaria, destacando la riqueza de la inclusión, diversidad y equidad como valores fundantes de nuestro quehacer institucional.
El sistema educativo es uno de los principales factores de movilidad social, sin embargo, también puede hacer que se mantengan las brechas existentes. Así, la invitación a los y las estudiantes no es solo a la admisión a la universidad, sino al egreso y a una titulación oportuna, para lo que se requiere un trabajo y esfuerzo conjunto, entre el estudiante, su apoyo familiar y el respaldo de la universidad. Se requiere generar un amplio consenso cultural en las comunidades universitarias, que contribuya a reconocer y valorar la inclusión como una manera de avanzar hacia una sociedad más justa, cohesionada y abierta al diálogo, donde cada integrante de la comunidad aporte a la construcción de un futuro común.
Sin embargo, el acceso y la permanencia en las universidades no siempre se produce en condiciones de equidad. La dimensión económica es una de las barreras más determinantes en la trayectoria universitaria. Los costos de matrícula, materiales, transporte, manutención y vivienda constituyen factores que limitan significativamente las posibilidades de los sectores más vulnerables. La masificación de la educación superior en las últimas décadas ha incrementado el número de estudiantes matriculados, pero no siempre bajo condiciones de equidad. Esto refleja una profunda brecha socioeconómica que se traduce en desigualdades de oportunidades para los estudiantes en nuestro país y en la mayoría de los estudiantes de la región.
Por su parte, la inclusión de estudiantes con discapacidad en la universidad se consigna en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006). Las necesidades educativas especiales de estos estudiantes pueden ser motoras, sensoriales, neurocognitivas, entre otras condiciones. Sin embargo, la realidad muestra que persisten múltiples barreras, dentro de las que se incluyen las arquitectónicas, tecnológicas, pedagógicas y también actitudinales en la comunidad universitaria. Se destaca que la falta de accesibilidad en los campus, la escasa formación docente en educación inclusiva y la ausencia de ajustes académicos dificultan la participación plena de estos estudiantes. Es así como la inclusión de estudiantes con diferentes grados de discapacidad debe ser vista como una responsabilidad ética y social de la universidad.
El abordaje de la inclusión de la interculturalidad, es decir la inclusión de los pueblos originarios y de la población migrante, no se limita a permitir el acceso de estudiantes de diversos orígenes y etnias, sino a la implementación de medidas que incluyan nuevas metodologías docentes y prácticas institucionales que permitan ofrecer un adecuado refuerzo y apoyo académico para lograr el avance de los estudiantes.
Hay muchos desafíos por superar, ya que la exclusión cultural sigue reproduciéndose tanto en los planes de estudio, como en la representación académica y en las oportunidades de inserción laboral de los graduados.
Todas las características previamente descritas, requieren de atención, cuidado y una priorización al interior del proyecto educativo de una institución. Así, podemos reafirmar que una universidad es más inclusiva y acogedora en la medida que se hace cargo de la diversidad de sus estudiantes, de manera amplia y completa, de forma de poder asegurar el aprendizaje de todos, con una atención y preocupación personalizada. Esta diversidad es un gran desafío que enriquece el proceso de enseñanza-aprendizaje y mejora por tanto la calidad del proyecto educativo de cada institución.
Por lo descrito, se requiere revisitar el tema, incluirlo en la agenda universitaria de manera permanente, con el objeto de fortalecer los mecanismos de apoyo a los estudiantes, de modo de generar mejores condiciones para la adquisición de las competencias necesarias que les permitan permanecer y avanzar académicamente en las instituciones de educación superior del país. En una propuesta de este tipo, es importante recordar que la invitación a los estudiantes y sus familias debe ser al ingreso, a una progresión académica y titulación oportuna, lo que se debe realizar a través de un trabajo realizado en conjunto.
En suma, la inclusión en la educación superior se debe abordar en forma multidimensional e integrada ya que exige transformar las estructuras, las prácticas y la cultura de cada institución universitaria. Una comunidad universitaria más diversa enriquece y potencia el proyecto educativo de la institución. Las universidades se enriquecen al implementar políticas de inclusión, y de esta manera las Universidades Católicas podemos avanzar en equidad con mayor calidad, lo que va en la dirección de una sociedad más justa e integrada al servicio de las personas y del país.
El Mostrador, 2 octubre, 2025
Necesidades educativas especiales en la universidad
En resumen, la educación superior inclusiva para estudiantes con discapacidad es un desafío complejo que requiere la articulación de políticas, metodologías pedagógicas, tecnología y, en especial, una renovada cultura institucional.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Una universidad es más inclusiva y acogedora en la medida en que se hace cargo de la diversidad de sus estudiantes, de manera de asegurar su aprendizaje. Así, no se considera la diversidad como un problema, sino como un desafío, un valor y una realidad que enriquece el proceso de enseñanza-aprendizaje. La inclusión de estudiantes con discapacidad en la educación superior (ES) se ha convertido en uno de los temas centrales, lo que es muy relevante en el caso de las universidades católicas, con la misión de potenciar a la persona en su dignidad y desarrollo integral.
En Chile, se calcula que solo entre el 7 y el 10% de los jóvenes con algún tipo de discapacidad accede a la ES y un menor número logra la titulación. Desde hace más de veinte años, las universidades han desarrollado políticas institucionales de inclusión, con la creación de oficinas de apoyo a estudiantes con discapacidad, programas de accesibilidad física y tecnológica, y formación docente en pedagogía inclusiva.
En el contexto universitario, es vital comprender la presentación de la discapacidad motora, sensorial, cognitiva e intelectual, para poder diseñar estrategias inclusivas que permitan la plena participación de los estudiantes.
En primer término, la discapacidad motora abarca limitaciones en la movilidad, fuerza o coordinación corporal, que pueden derivarse de condiciones congénitas, lesiones o enfermedades degenerativas. Los estudiantes requieren medidas de apoyo en accesibilidad y adaptaciones en la infraestructura de la institución. La discapacidad sensorial incluye deficiencias visuales, auditivas y, en menor medida, aquellas que afectan el tacto y el equilibrio. En lo que se relaciona con la discapacidad visual, se requieren materiales en formatos accesibles (braille, textos digitales con lectores de pantalla, ampliadores de caracteres) y la discapacidad auditiva va a demandar intérpretes de lengua de señas, sistemas de transcripción simultánea, entre otros.
Con respecto a la discapacidad neurocognitiva, se define la que se presenta en estudiantes con dificultades específicas en procesos que incluyen la relación con sus pares, la integración y atención, memoria, lenguaje y la resolución de problemas. Estas condiciones incluyen el espectro autista, dislexia, trastornos de déficit de atención e hiperactividad. Las adaptaciones pedagógicas deben incluir tiempo adicional en evaluaciones, materiales de apoyo accesibles y tutorías especializadas.
La discapacidad intelectual implica limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa. El apoyo incluye la adaptación curricular, mentoría entre pares y programas de autocuidado y vida independiente. Hay que considerar que hay estudiantes que presentan discapacidades múltiples –por ejemplo motora y cognitiva–, lo que demanda mayor apoyo personalizado e interdisciplinar.
Se destaca la importancia del aprendizaje cooperativo y mentoría entre pares, lo que fortalece la interacción social y el apoyo académico mutuo, mejorando la retención. Desde la pandemia, la implementación de clases híbridas y materiales digitales, combinación de sesiones presenciales y virtuales, han permitido a los estudiantes con limitaciones físicas o sensoriales acceder al contenido desde distintos entornos. Las evaluaciones diversificadas, que incluyen pruebas orales, trabajos escritos, presentaciones multimedia y portafolios permiten medir competencias sin mayor discriminación.
Existen múltiples acciones que se han desarrollado en el sistema universitario junto a varios desafíos pendientes para una acogida integral de los estudiantes. En el ámbito de la infraestructura, aún hay importantes brechas que son variables en las diferentes universidades. Estas incluyen aulas, bibliotecas y laboratorios inaccesibles para estudiantes con movilidad reducida; problemas de señalética e información; junto a falta de recursos y prioridad para estudiantes con discapacidad visual o auditiva.
Los métodos de enseñanza tradicionales siguen presentando limitaciones que incluyen, entre otras, las evaluaciones estandarizadas y rígidas que no consideran necesidades específicas; materiales de estudio no adaptados a formatos accesibles (braille, audio, lectura simplificada) y, muy relevante, la ausencia de formación docente en pedagogía inclusiva.
Las líneas emergentes de investigación se centran en la integración tecnológica, el análisis de experiencias estudiantiles, la efectividad de las políticas inclusivas y el impacto de las nuevas metodologías docentes. Estas incluyen, entre otras, las plataformas de aprendizaje a través de métodos virtuales compatibles con lectores de pantalla y traducción automática.
Las metodologías con inteligencia artificial permiten personalizar contenidos según las necesidades cognitivas de cada estudiante, incluyendo a quienes presentan discapacidad intelectual o cognitiva. Investigaciones recientes destacan la importancia de considerar factores como género, etnia, situación socioeconómica y discapacidad de manera conjunta, ya que las mujeres con discapacidad suelen enfrentar barreras adicionales en el acceso y permanencia universitaria y, por otra parte, la discapacidad combinada con minorías étnicas o bajos recursos económicos puede amplificar la exclusión, requiriendo políticas integrales y adaptadas al contexto cultural.
En resumen, la educación superior inclusiva para estudiantes con discapacidad es un desafío complejo que requiere la articulación de políticas, metodologías pedagógicas, tecnología y, en especial, una renovada cultura institucional. El gran desafío de las universidades consiste en responder a las necesidades educativas considerando la heterogeneidad de sus estudiantes. Esto es de particular importancia en las universidades católicas, ya que deben orientar sus políticas institucionales con el fin de integrar a todos los estudiantes, instalando su foco en la dignidad de la persona y en la igualdad de oportunidades para lograr un desarrollo estudiantil integral.
El Dínamo, 23 de septiembre de 2025
Activar el debate en educación
La educación debe estar de manera permanente en el debate de las propuestas políticas, ya que es clave en el presente y futuro del país.
Ignacio Sánchez D.
En las últimas semanas hemos vistos debates y propuestas de las candidaturas presidenciales, las que requieren incorporar aspectos claves en educación en todos sus niveles, ya que esta es la base desde la cual se construye un país más cohesionado, con mayor seguridad y crecimiento, en lo social, económico y cultural. En este sentido, es importante describir algunos ejes relevantes a tener en cuenta para poner la atención y recursos que se requieren. Existe un consenso en que la educación inicial debe tener la atención prioritaria ya que es la base del aprendizaje futuro. Se ha insistido en el apoyo a la educación de párvulos proveyendo las modificaciones legales y los recursos que se requieren en lograr el acceso a la sala cuna y a jardines infantiles de calidad, vital para todas las familias. Estos resultados se verán en el largo plazo, ya que es la única manera de tener cambios sostenidos que tengan un impacto significativo en quienes van a seguir un largo proceso educativo.
En paralelo con este cuidado y prioridad, está la formación docente, ya que la calidad de nuestros profesores/as es y será un aspecto clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Se han definido aumento de los criterios de selección de los postulantes a carreras de educación, en el entendido de que mejores estudiantes serán mejores docentes en su desarrollo profesional. Esto se puede implementar en conjunto con adecuadas vías de acceso especial que hoy existen, en especial en las zonas extremas y en determinadas regiones del país, en las cuales puede haber una caída importante de las postulaciones. Si bien en la actualidad estas vías de admisión existen, se requiere apoyarlas con mayores recursos y apoyo académico a los estudiantes.
El Mostrador, 23 septiembre, 2025
Potenciar el pensamiento crítico y la belleza en las universidades
Es muy relevante establecer vínculos estrechos con las comunidades, a través de la educación continua y actividades culturales, en las que hay que poner especial atención a incorporar la cultura popular, que es tan rica en nuestro país.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Las universidades cultivan disciplinas que aportan valor a la sociedad a través de la reflexión cultural, científica, social y artística, entregando conocimiento, bien y belleza a la sociedad. Las humanidades y las artes han sido desde sus orígenes el verdadero corazón del quehacer universitario.
Desde hace ya casi mil años en Europa, la universidad ha sido un espacio de búsqueda de la verdad y de cultivo del saber de manera amplia e integral. Las artes y humanidades se orientan a la interpretación, el análisis crítico y la comprensión del sentido, nos permiten tener mayor profundidad de reflexión para comprender los problemas contemporáneos.
Las universidades católicas se distinguen por su búsqueda libre de toda la verdad acerca de la naturaleza, del hombre y de Dios. En cuanto universidad, somos una comunidad que, de modo riguroso y crítico, contribuye al desarrollo y preservación de la dignidad humana y de la herencia cultural, mediante la investigación, la enseñanza y el aporte a la comunidad.
La inspiración cristiana de una universidad católica nos plantea el desafío de valorar las conquistas de la ciencia, del arte y de las humanidades en la perspectiva global del ser humano. El quehacer de la universidad promueve el diálogo entre fe y razón, de modo que ambas se encuentren en la verdad al servicio de la persona.
Las humanidades forman capacidades intelectuales profundas, que marcan una forma de pensar del estudiante. Así, junto con potenciar las facultades de artes y humanidades, los esfuerzos deben orientarse a impregnar el currículo y la propia institución de las diferentes carreras con aportes significativos desde estas disciplinas. Los esfuerzos debieran orientarse a que los programas de formación general, las licenciaturas y otros programas en el pre y posgrado puedan entregar un aporte real a la cultura de nuestros estudiantes.
Con el objeto de estimular las Artes y Humanidades entre la juventud, se requiere iniciar un trabajo desde la niñez, ya que es vital atraer los talentos infantiles a temprana edad. En la actualidad, en las preferencias de los estudiantes ha disminuido el interés por estudiar estas disciplinas, probablemente por razones de menores expectativas económicas y de desarrollo. Sin embargo, se ha visto que los egresados en humanidades poseen habilidades altamente valoradas en el mercado, con pensamiento crítico, comunicación efectiva, resolución de problemas complejos e interdisciplinarios, entre otros.
Por otra parte, la sociedad demanda de sus universidades que se constituyan en un polo de desarrollo cultural, involucradas con la realidad de las diferentes comunidades. Este rol es de gran importancia también en regiones y comunidades locales. Es así como las universidades colaboran y a veces suplen las falencias del Estado, para poder entregar aporte cultural en beneficio de la comunidad. Sin duda, se requiere un mayor aporte del Estado y del sector privado para estimular las artes y humanidades, lo que es clave para potenciar el patrimonio y la cultura del país.
Es importante realizar una reflexión crítica acerca de las medidas a implementar, con el objeto de potenciar el crecimiento de estas áreas en las universidades. Su conocimiento y estímulo debe comenzar precozmente en la niñez, estimulando su enseñanza a nivel escolar. Debemos reconocer y valorar su producción académica en términos de impacto social, innovación pedagógica y relevancia cultural, junto con promover una cultura institucional que reconozca el valor del pensamiento crítico, la creatividad y libertad que conllevan estas disciplinas.
Es muy relevante establecer vínculos estrechos con las comunidades, a través de la educación continua y actividades culturales, en las que hay que poner especial atención a incorporar la cultura popular, que es tan rica en nuestro país. Así también, cumpliendo las universidades un rol protagónico en la cultura del país, es muy importante promover la colaboración en redes regionales y nacionales, destinadas a promover el trabajo de estas áreas y realizar transferencia de conocimiento desde la academia a las políticas públicas del país.
Por supuesto que, con una mirada de futuro, se hace necesario contar con la creación de nuevos fondos concursables de investigación para estas áreas del conocimiento, que permitan valorar el quehacer e impacto de las disciplinas de las artes y humanidades.
En suma, las universidades están empeñadas en entregar valores culturales, artísticos y humanistas orientados al bienestar de la comunidad. La reflexión permanente de estas disciplinas, su estímulo en las nuevas generaciones y el apoyo de la investigación, transferencia e innovación del conocimiento en artes y humanidades es una tarea de gran relevancia. Su aporte de calidad tendrá un impacto en la cohesión social y en la mayor calidad de vida de nuestra ciudadanía.
El Mercurio, 14 de septiembre de 2025
Aprendizaje institucional en las universidades
La docencia, la investigación y la vinculación con el medio contribuyen al bienestar de un país, razón por la cual el desafío de comprender cómo mejorar su calidad y resultados constituye un aspecto relevante, lo que es muy necesario en el contexto de la actual discusión del proyecto FES.
Emilio Rodríguez-Ponce, Universidad de Tarapacá; Diego Durán J., Pontificia Universidad Católica de Chile; Ignacio Sánchez D., Pontificia Universidad Católica de Chile
La educación superior (ES) juega un rol fundamental para el progreso de las personas, las naciones y la sociedad en su conjunto. Así también, la ES crea conocimiento avanzado, que aporta al estado del are y genera efectos en la innovación, en el desarrollo social, en el crecimiento económico y en la sustentabilidad de los territorios (Menon & Suresh, 2020). Además, las instituciones de ES construyen una vinculación con el medio que puede ser altamente positiva para el desarrollo local. Así, la docencia, la investigación y la vinculación con el medio contribuyen al bienestar de un país, razón por la cual el desafío de comprender cómo mejorar su calidad y resultados constituye un aspecto relevante, lo que es muy necesario en el contexto de la actual discusión del proyecto FES.
La gestión y aprendizaje institucional en ES revela la existencia de una serie de brechas abiertas. Primero, los avances sobre los determinantes del aprendizaje institucional son fragmentados, dentro de los que se incluyen la importancia de la diversidad de género, el aprendizaje que conlleva la diversidad de funcional o de área disciplinar y la apertura favorable al aprendizaje que aporta la diversidad de formación, entre otros factores. Junto a lo anterior, se ha estudiado la importancia del liderazgo para vencer las resistencias al cambio y la incorporación del aprendizaje institucional logrado por las universidades.
Por lo descrito, se ha planteado la eventual relación entre la diversidad del equipo directivo (diversidad de género, funcional, de formación y de liderazgo) con el aprendizaje y gestión institucional, definido como la adquisición de conocimiento, el poder distribuir e interpretar información, junto a desarrollar una memoria organizacional. Por otra parte, se manifiesta la relación de la diversidad de este equipo con los resultados del quehacer académico, con especial atención en la docencia, investigación y vinculación con el medio. Las respuestas a estas interrogantes podrían impactar fuertemente la gestión académica y administrativa en las universidades de nuestro país.
Poder reconocer el grado de heterogeneidad de los directivos en cuanto a género, funciones, formación y estilos de liderazgo permitiría comprender cómo sus actuaciones individuales y colectivas pueden influir sobre el aprendizaje institucional y en los resultados del quehacer académico. En las universidades, es importante considerar que la diversidad funcional puede impactar en el aprendizaje de los equipos y esta diversidad se ha visto que está asociada positivamente a los resultados académicos en docencia, investigación y desarrollo institucional. Por otra parte, otras investigaciones han demostrado que en ES la diversidad de formación de los directivos mejora la toma de decisiones estratégicas en las universidades y genera una mayor flexibilidad cognitiva (Pedraja-Rejas et al., 2020), lo que facilita el aprendizaje en las instituciones.
Con relación a la heterogeneidad de los estilos de liderazgo en los equipos directivos, se hace evidente que no todos los miembros manifiestan el mismo estilo de liderazgo. Se ha evaluado la relevancia de la diversidad del liderazgo y su influencia en el desarrollo de las capacidades de aprendizaje organizacional en las universidades, específicamente a partir de la influencia de liderazgos que puedan generar actitudes muy positivas de la comunidad, dependiendo del espacio de trabajo que se le asigne. Con este propósito, en el marco de un proyecto Fondecyt sobre "Aprendizaje institucional en las universidades", se ha estado trabajando con el fin de poder tener una mayor claridad en estas relaciones y así aportar directamente al desarrollo, fortalecimiento y enriquecimiento de las instituciones de ES en nuestro país, cuya investigación se encuentra en etapa de evaluación de resultados y propuestas de futuro.
En suma, con el objeto de contribuir a una mejor gestión al interior de las universidades, que les permita seguir aportando con relevancia al desarrollo de la sociedad en cada uno de los lugares en que se encuentran, se requiere construir un modelo explicativo, validado empíricamente, que relacione la diversidad del equipo directivo y los resultados del quehacer académico. En tiempos de polarización y priorización de la competitividad y no de la colaboración, investigaciones de este tipo pueden ser un gran aporte al sistema de educación superior del país, destacando el sentido de apoyo y colaboración que debe primar en la relación de nuestras universidades. Estas son las propuestas que la sociedad espera de sus instituciones para el desarrollo del país.
El Mostrador, 22 agosto, 2025
Hacia una educación y ciencia de futuro
Los indicadores de desempeño deben ser de largo plazo, con evaluación estricta y gran espacio para que las instituciones se desarrollen y puedan captar al mejor talento tanto nacional como internacional, para desarrollar áreas de la mayor relevancia para el país.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
En la semana en que se ya se inscribieron las diversas candidaturas presidenciales, sin desconocer la atención que es necesario poner en los problemas acuciantes de la población, entre los que se cuentan la seguridad, el crecimiento económico, la vivienda, la migración regulada, entre otros, es muy necesario enfatizar que hay dos aspectos que son claves en el crecimiento y desarrollo futuro de la nación y, por ende, de sus habitantes. Estos son la calidad de la educación en todos sus niveles y el estímulo de la ciencia y la creación del nuevo conocimiento en todas las áreas del saber.
Este fortalecimiento será la base de la cohesión y desarrollo social, de la seguridad, integración e inclusión y del crecimiento cultural y económico del país. Podremos alcanzar un desarrollo integral a través de una mayor calidad de la educación y de un mayor desarrollo en las ciencias, artes y humanidades, lo que se expresará en un nuevo conocimiento aplicado, orientado al bienestar de las personas y de la sociedad.
Como ya ha sido reiterado en innumerables ocasiones, la educación inicial es la base de la pirámide educativa, por lo que es imprescindible instalarla como un tema prioritario, asignándole la importancia y recursos que amerita. Esto significa tomar medidas concretas en las que debiera haber acuerdos, como son: aumentar de manera significativa la cobertura y calidad en el tramo de 0 a 3 años, avanzar en el acceso universal a la sala cuna y, también, atraer a las mejores educadoras de párvulo y su personal asistente, lo que implica remuneraciones competitivas, entre otras.
En la etapa escolar, se debe poner atención al cuidado de la salud mental de las comunidades; instalar la capacidad de leer como un aprendizaje fundamental y poner énfasis y prioridad en el clima y convivencia escolar. La atracción de los mejores estudiantes a las pedagogías es un aspecto clave para la calidad de la educación, a lo que hay que sumar el cuidado por el liderazgo escolar. Es imperativo mejorar la calidad de la educación pública y su integración con la educación particular subvencionada.
Así también, en la educación superior (ES), hay que seguir trabajando en avanzar en la calidad de las instituciones. Se requiere una mayor flexibilidad curricular y fomentar la interdisciplina para adaptarse a los cambios en el conocimiento. Se requiere la incorporación de la inteligencia artificial a las labores docentes; mayor colaboración entre las instituciones; potenciar la internacionalización y seguir avanzando en las políticas de inclusión. Especial atención requiere la educación superior técnico profesional por su aporte clave al desarrollo de los estudiantes y el país.
En el tema del financiamiento de la ES, se debe reiterar que esta depende de la gratuidad, becas, créditos y de los aportes de las familias. Durante todo el año se ha debatido en el Parlamento un proyecto que, junto con abordar una propuesta para los actuales y futuros créditos universitarios, tiene importantes falencias, por requerir un alto retorno de la deuda a un número significativo de estudiantes.
Así también, la propuesta del FES presenta graves y serios riesgos a la estabilidad y al crecimiento del sistema a través de afectar la autonomía y el financiamiento de las instituciones por medio de la eliminación del copago en la gran mayoría de los estudiantes. Por esto, es crucial realizar las correcciones de un proyecto que, de continuar y ser aprobado con el texto actual, pondría en serio riesgo a un número importante de universidades del país.
Por su parte, el estímulo y apoyo a la ciencia, investigación y a la generación de nuevo conocimiento en todas sus áreas y su transferencia a la sociedad es clave, lo que requiere de instalarlo como una prioridad y de políticas de largo plazo. Para esto, hay que poner especial atención en atraer a destacados investigadores y a egresados de programas doctorales, con el objetivo de fortalecer las universidades, que son los principales centros de investigación del país. Esto debe comenzar por fortalecer las ciencias básicas, en todas las áreas, incluyendo las humanidades y artes.
Muy importante es estimular la formación doctoral con vías de desarrollo en el país; los proyectos interdisciplinarios y de gran envergadura. La educación en ciencia a nivel escolar y de la sociedad se considera un factor clave presente y futuro para instalar la importancia del tema a nivel país.
En el aspecto del financiamiento de la ciencia, es muy relevante aumentar los aportes del Estado y también del sector privado, ya que es la única manera de poder acoger el número muy relevante de proyectos de gran calidad que hoy no se pueden apoyar. Los indicadores de desempeño deben ser de largo plazo, con evaluación estricta y gran espacio para que las instituciones se desarrollen y puedan captar al mejor talento tanto nacional como internacional, para desarrollar áreas de la mayor relevancia para el país.
En resumen, se plantea que la educación, la ciencia y el crecimiento del nuevo conocimiento en todas sus áreas –por supuesto también en humanidades y artes– serán clave para lograr un desarrollo integral en nuestro país. Debiéramos soñar con alcanzar un desarrollo sustentable que se base en potenciar la educación y la ciencia, con énfasis en el bien y la belleza, que nos permita lograr una mayor cohesión social que tanto requiere nuestro país. Esto requiere de una mirada de largo plazo, con la presencia de consensos y compromisos.
El Dínamo, 18 de agosto de 2025
Mentorías académicas en las universidades
Un programa de este tipo refleja un verdadero compromiso de la institución con el desarrollo de sus académicos, y es necesario que cuente con la confianza de las autoridades, quienes deben comprender que los mentores tienen un rol diferente al de las jefaturas, ya que tienen una mayor libertad para poder evaluar el desarrollo personal e institucional de los profesores.
Ignacio Sánchez D.
Desde sus inicios, las universidades se han caracterizado por una estrecha relación entre profesores y estudiantes en la búsqueda de la verdad y el nuevo conocimiento. En este camino, el rol de mentoría ha sido tradicional entre los docentes y sus estudiantes. Sin embargo, en los últimos años se ha destacado este rol de mentoría orientado a los profesores que inician su carrera académica, con el objeto de apoyarlos en su trayectoria universitaria. Esta iniciativa tendría aspectos positivos tanto en el crecimiento y desarrollo de los profesores, como en la consolidación del proyecto institucional.
La palabra “mentor”, proviene de La Odisea de Homero. En la antigua Grecia, Mentor era amigo de Ulises, quien lo deja a cargo de la educación y cuidado de su hijo Telémaco al partir a la guerra de Troya. Por esta historia, desde esa época se define a un “mentor” como a un guía y consejero, orientado al ámbito del aprendizaje y desarrollo personal del “mentorado”, quien mayoritariamente ha sido un estudiante y que en estas líneas se refiere de manera especial a un profesor o profesora en sus primeras etapas de la carrera académica.
De esta forma, se orienta a asesorarlo y a estimular su crecimiento. Esto se realiza en docencia para apoyar la labor educativa, las estrategias pedagógicas y los modelos de evaluación. En investigación, debido a los compromisos de lograr publicaciones de sus líneas de trabajo, es muy importante el apoyo en la presentación de proyectos, búsqueda de recursos y redes académicas. Esto se debe realizar con plena libertad académica, dejando espacios e independencia para potenciar y no opacar el crecimiento del mentorado. La evidencia demuestra que el impacto en el mentorado incluye mayor confianza, una baja de la ansiedad, mejora la autoestima, mejor calidad en las relaciones interpersonales, sentido de pertenencia, mayor retención, mayor preparación académica, apoyo emocional, un desarrollo integral, entre otros aspectos positivos.
El mentor o mentora debe ser una persona de experiencia y trayectoria universitaria, con condiciones de liderazgo y atracción de personas, con amplio conocimiento de la misión de las universidades y de la propia institución. Debe generar confianza, motivación y se espera que inspire y pueda lograr que el mentorado exprese todas sus capacidades en beneficio de su desarrollo personal y el de la institución. Asimismo, debe poseer una escucha activa, generosidad, honestidad, ser solidario, empático, honesto y tener una mirada estratégica y de largo plazo. De esta manera, puede ser de gran importancia en la adaptación del nuevo académico a la universidad, en la toma de decisiones relevantes, conociendo su propia cultura, las relaciones interpersonales y su sentido de comunidad.
Un programa de este tipo refleja un verdadero compromiso de la institución con el desarrollo de sus académicos, y es necesario que cuente con la confianza de las autoridades, quienes deben comprender que los mentores tienen un rol diferente al de las jefaturas, ya que tienen una mayor libertad para poder evaluar el desarrollo personal e institucional de los profesores. Para su adecuado desarrollo, se debe capacitar a los mentores y reconocer y asignar dentro de sus actividades académicas el tiempo invertido en esta tarea. También hay que destacar que los conflictos de interés deben ser evaluados, explicitados y eventualmente ser motivo de desaconsejar la participación de un mentor en un determinado programa. Además, se debe establecer un marco de trabajo con lineamientos éticos que aseguren relaciones respetuosas y equitativas con acuerdos y confianza mutua.
En algunas instituciones, el programa se ha orientado de manera especial a temas específicos y estratégicos en el desarrollo académico, dentro de los que se cuenta el desarrollo de la mujer en la academia; el valor de la diversidad, inclusión y nivelación de oportunidades; la acogida e integración de profesores provenientes de pueblos originarios y de población migrante, entre otros. El impacto en la universidad es muy positivo, e incluye cooperación con la misión institucional, la continuidad y renovación académica, la formación de académicos en futuras labores de liderazgo, el fortalecimiento del clima laboral y avanzar en innovación considerando la propia tradición de la universidad, entre otros aspectos. Sin duda que en esta evaluación, el beneficio es bilateral, ya que junto a lo descrito en el mentorado, el mentor por su parte se beneficia ya que le permite renovar sus conocimientos y estar en permanente contacto con las nuevas generaciones de académicos.
En suma, un programa de mentoría para los profesores jóvenes en una institución universitaria es crucial para su crecimiento y desarrollo, ya que permite un desarrollo más pleno de su cuerpo académico, lo que puede redundar en una mejor convivencia universitaria y en la mejoría en la calidad y aporte académico de la institución. Así también, si se evalúa en términos de la tradición universitaria, estas iniciativas van en la línea que siguen el origen de las instituciones, las que siempre han realizado un trabajo conjunto entre diferentes generaciones, reunidos por el amor a la verdad y a la generación de nuevo conocimiento para servir de mejor forma a la sociedad. Además, esta es una labor generosa de apoyo y acompañamiento que se puede proyectar al país.
El Mostrador, 5 agosto, 2025
¿Es un futuro o son varios los futuros posibles?
En suma, tener una reflexión de este tema parece relevante, ya que la libertad que tenemos de construir nuestro futuro (y no otro) es cierta y permanente.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es interesante reflexionar sobre el concepto de un futuro o varios los futuros posibles, en particular al desarrollar planes para un proyecto de vida personal, familiar o comunitario. Por supuesto que hay que tener una noción de lo pequeña y finitud de nuestra existencia, ya que estamos sujetos a situaciones naturales que escapan a la posibilidad de que las podamos manejar. Y estas situaciones pueden modificar de manera significativa el futuro.
Considerando lo anterior, es importante valorar el trabajo, dedicación y esfuerzo que se debe emplear para que el futuro que se anhela se pueda hacer realidad. En este sentido, el trabajo, la persistencia, la voluntad y el esfuerzo permitirán la construcción del propio futuro, acorde a las expectativas y anhelos planteados. Y es así que en estas líneas se postula que no hay solo un futuro predeterminado, sino varias alternativas que dependerán por una parte de la voluntad de cada uno y también del trabajo en comunidad para poder modificarlo y moldearlo acorde a nuestras metas y planes de vida.
En el mundo académico, desde hace tiempo las universidades lo han entendido de esta manera. Hay interesantes centros e institutos con líneas de investigación aplicada en temas de futuro para incorporar los avances de las ciencias, artes y humanidades. Este es un trabajo esencialmente interdisciplinario, que sorprende por el nuevo conocimiento e innovación que se encuentra en los límites y bordes de cada una de las disciplinas.
Esto ayuda de manera significativa a evaluar los diferentes escenarios y a plantear medidas y resguardos del ámbito de la ética, y en especial, de las repercusiones y efectos de estas propuestas de futuro. Ejemplos de esto son los avances en la inteligencia artificial (IA), el rol de las artes y humanidades, los desafíos de la ética, la inclusión y valoración de la diversidad en la sociedad, entre otros importantes temas de presente y futuro.
En este contexto, es importante valorar que no estamos solos, que nuestro trabajo y aporte lo realizamos en comunidad, con apoyo de la familia, amigos y compañeros de ruta en lo laboral. Esto es relevante de considerar, para apreciarlo y también para agradecer el apoyo de tantas personas que nos acompañan a diario. Hay que reconocer que no es una característica nacional agradecer ni reconocer, más bien está la tendencia a pensar que lo realizado ha sido solo gracias a nuestro esfuerzo y capacidades, restándole valor a las personas e instituciones que nos han acompañado en la travesía.
Sin duda sería importante modificar esta realidad. Esto tiene impacto y repercusiones a la hora de apoyar a instituciones y potenciar su desarrollo para que puedan servir de mejor manera al país y la sociedad.
En la mirada que tengamos del futuro, es evidente que la fe y el sentido de la espiritualidad y trascendencia de cada persona va a tener un impacto decisivo, ya que la confianza de una vida luego de la muerte modifica de manera crucial todo nuestro enfoque de la mirada a futuro. La esperanza de una nueva vida modifica nuestro presente y nuestra mirada de lo que se avecina a futuro.
Es aquí también donde el legado y formación que les dejamos a los hijos adquiere un valor especial y trascendente. Es en las nuevas generaciones que heredan nuestra diaria tarea y dedicación, que nos vemos proyectados como parte activa e integral de la vida en común y de la sociedad a la que pertenecemos y la que nos sucederá en el tiempo.
Estos conceptos nos acercan más a la vida en comunidad, a la solidaridad, al sentido de equipo y de tarea en común. Nos llevan a concluir en la importancia que tienen las relaciones personales generosas, con sentido de equipo y bien común. Nos ayudan también a valorar de manera especial a quienes trabajan de manera comunitaria por un futuro mejor.
En suma, tener una reflexión de este tema parece relevante, ya que la libertad que tenemos de construir nuestro futuro (y no otro) es cierta y permanente. Podemos asumir riesgos, con nuestros talentos, características y potencialidades. Tenemos también nuestros defectos y limitaciones que podemos superar para ponerlo al servicio de un proyecto de largo plazo. Es decir, podemos modificar el curso de nuestro destino y construir así el futuro que buscamos.
La posibilidad de cambiar el curso de nuestra vida es cierta, ese trabajo debe comenzar hoy, no lo posterguemos para mañana. Está en nuestras manos construir el futuro que queramos tener dentro de los variados futuros que se pueden presentar. Es una gran oportunidad poder construirlo y poder desarrollar, así, nuestros sueños y proyectos.
El Dínamo, 27 de julio de 2025
Inteligencia Artificial en las universidades
Es crucial aprovechar el potencial transformador de la IA para enriquecer la forma en que generamos y aplicamos el conocimiento, junto con realizar una integración ética y responsable de esta tecnología.
Ignacio Sánchez D.
Las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial (IA) han producido un impacto muy significativo en las diversas metodologías de enseñanza. En el caso de la Educación Superior (ES), ha influido en las metodologías docentes, en la realización de investigación, innovación y en las actividades de gestión universitaria. Ejemplos incluyen sistemas tutoriales, experiencias de aprendizaje adaptativo para estudiantes, sistemas de evaluación y de detección de brechas educativas. La IA impacta diferentes actividades educativas que involucran a estudiantes, docentes, investigadores, personal profesional y administrativo. Se pueden potenciar también las iniciativas de inclusión y de estímulo a la diversidad. Con el apoyo de estas tecnologías, se puede adaptar la enseñanza a las necesidades de los estudiantes, con diferentes metodologías, respetando los tiempos adecuados a sus propios aprendizajes.
Las áreas en docencia que tienen un beneficio de la IA incluyen: la evaluación y diagnóstico, exámenes, autoevaluaciones, pruebas estandarizadas con retroalimentación, predicción, con la detección de riesgo académico, progresión de estudiantes, deserción, entre otros. Por otra parte, estas tecnologías permiten un apoyo académico para toma de ramos, remediar brechas, guía de aprendizajes y progresión curricular. Hay que destacar los sistemas tutoriales, con aprendizajes acorde a las características de los estudiantes. Con el uso de chatbox y asistentes virtuales, la IA se ha convertido en una herramienta clave para responder preguntas frecuentes de estudiantes, lo que les permite orientación en procesos de admisión, demanda de cursos y gestión de recursos humanos. Existe también la posibilidad de colaborar en el procesamiento del lenguaje natural, evaluar ensayos escritos, con retroalimentación formativa al estudiante.
En relación con la inclusión, estudiantes con discapacidad encuentran en la IA un recurso para superar barreras, lectores de pantalla, subtitulación automática, conversión texto-voz y asistentes personales que permiten una participación más equitativa en clases. Además, la traducción automática neuronal ha mejorado en precisión, permitiendo que estudiantes de distintas lenguas accedan a contenidos en tiempo real. Por su parte, la educación médica presenta oportunidades para la IA como una herramienta de aprendizaje que ayudará a redefinir los métodos de enseñanza, evaluación y aprendizaje clínico. El análisis de grandes volúmenes de datos, reconocimiento de patrones y decisiones automatizadas abre las posibilidades de enriquecer la formación médica y de otros profesionales de la salud.
La universidad también enfrenta desafíos en la investigación, innovación y creación en el contexto de la IA. Sus capacidades para analizar grandes volúmenes de datos, para crear textos, imágenes y sonidos, están transformando la investigación científica. Se escriben áreas principales de desarrollo en investigación en IA, dentro de las que destacan el aprendizaje en neurociencias, psicología cognitiva, ciencias básicas, desarrollo de tecnologías, junto con herramientas para evaluar su impacto y mejorar la interpretación de sus modelos.
La aplicación de la IA abarca múltiples ámbitos relevantes en investigación, que van desde la salud, economía, educación, seguridad, servicios públicos, entre otros. Así también, la IA facilita el análisis de datos en áreas como bioinformática, neurociencia, cambio climático, entre otros. En el ámbito de la salud, la IA se utiliza en el diagnóstico a través de mejores imágenes con resolución y equipamiento de menores costos, personalizar tratamientos y análisis de datos. La integración de la IA también involucra importantes reflexiones sobre su impacto en las disciplinas creativas como el arte y las humanidades, junto a reflexionar sobre aspectos éticos, como la originalidad, la autoría y la generación autónoma de arte por parte de la IA. Es importante destacar que en el desarrollo de la IA hay que incluir la energía, los recursos hídricos, la sustentabilidad con aspectos de circularidad, reutilización y reciclaje, entre otros.
Junto con estos beneficios, es preciso insistir en su uso correcto, ya que se han descrito problemas de honestidad e integridad académica. Esto se ha visto de manera especial en la realización de ensayos, trabajos y resolución de pruebas. Esto revela un desafío ético al interior de cada una de las instituciones en que se utilicen herramientas de IA. Además, se ha descrito que el uso excesivo de IA podría reducir el contacto personal, esencial para el desarrollo de habilidades socioemocionales y pensamiento crítico. La universidad debe asumir desafíos y consideraciones éticas en el marco de las políticas de integridad académica, con un sentido inclusivo, ético, respeto a la dignidad de la persona, seguridad y privacidad en el uso de los datos.
En síntesis, la IA representa una gran oportunidad para fortalecer y potenciar la calidad de la educación, a través de medidas que la puedan hacer más interactiva y centrada en el estudiante. La formación docente en la actualidad debe incorporar mayores competencias digitales y una permanente crítica hacia las nuevas tecnologías. Es crucial aprovechar el potencial transformador de la IA para enriquecer la forma en que generamos y aplicamos el conocimiento, junto con realizar una integración ética y responsable de esta tecnología.
El Mostrador, 23 julio, 2025
La confianza, ¿se puede fortalecer?
El desafío es estimular la participación ciudadana, la cohesión social, la inclusión, el encuentro de personas diferentes, el trabajo en equipo, la equidad de género, la protección del medio ambiente, las actividades comunitarias, entre otras acciones, como primer paso para restablecer la confianza.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es conocido que en nuestro país existen bajos niveles de confianza en las distintas áreas de la vida en común. Más bien es la desconfianza, la duda y el temor a lo desconocido lo que nos caracteriza como sociedad. Sin embargo, está demostrado que la confianza, definida como “la esperanza firme de algo o alguien” es la base para construir relaciones sólidas y duraderas, ya sea que estas se orienten al plano familiar, de amistad, comunitario, comercial o de otras características.
Así, para que exista confianza se requiere empatía, autenticidad y sinceridad, a la vez que credibilidad, honestidad, transparencia y un piso firme para construir futuro. Al lograrla, como efecto positivo inicial se establece y genera seguridad, certeza, familiaridad y sentido de bien común, aspectos que son básicos para el desarrollo de una comunidad.
La Encuesta Bicentenario UC, en su última medición, demostró que la confianza institucional en estas décadas de estudio ha tenido una preocupante disminución, lo que presenta destacadas excepciones. Los datos demuestran bajos niveles de confianza respecto de instituciones como el Gobierno, el Congreso, los partidos políticos y los Tribunales de Justicia. Al contrario, se ha observado un alza en las Fuerzas Armadas y Carabineros, junto a las universidades.
Lamentablemente, la polarización política que observamos en los últimos meses aumenta el nivel de desconfianza, ya que cada grupo se aísla y se alimenta de sus propias noticias en las redes sociales, en las que muchas veces se altera la realidad, generando desinformación y engaño. De esta manera, los diversos grupos se atrincheran en sus posiciones, reforzándolas sin ver y comprender otras miradas o aristas de la realidad.
El problema que vemos es que, al estar desconectados y ser desconocidos o extraños, se cimenta la desconfianza por la falta de ver y conocer a un “otro” real. Así, se expresa la paradoja de Fenno, también llamada de la representación, que refiere a “la desconexión entre la experiencia individual y la percepción del sistema en su conjunto”; es decir, muchas personas confían en la persona con quien se relacionan (en el trabajo, iglesia o actividad específica), sin embargo, refieren desconfiar de las instituciones a las que representan. Esto nos pone un gran desafío, que es el de generar encuentros, para evitar el desconocimiento y su efecto, que se traduce en la falta de confianza.
La experiencia de los países nórdicos que presentan tradicionalmente gran nivel de confianza en su vida social es interesante. En ellos se demuestra la mayor frecuencia de actividades comunitarias, dentro de las que se destacan las sociales, artísticas, deportivas y otras realizadas en comunidad. Las actividades corales, de deportes en equipos y de apoyo comunitario son valiosas y consideradas muy destacadas. Es relevante también destacar que la confianza se relaciona con el bienestar y la felicidad, con el concepto de que trabajando y viviendo en conjunto somos más, en todos los ámbitos. Esto es importante para un mejor desarrollo social y económico, junto con asegurar un crecimiento integral más estable y de largo plazo.
Para lograr lo anterior, es necesario reiterar que un requisito para tener confianza es conocerse y encontrarse; es decir, dejar de ser extraños. En nuestro país los centros comunitarios, los clubes y agrupaciones pueden hacer una diferencia. Es importante destacar que las parroquias representan un importante lugar de encuentro de la comunidad. Recordemos las labores solidarias en pandemia, que tenían como fuente las comunidades de base de iglesia. Es la fe la que reúne, produce encuentro y fortalece la confianza.
Por otra parte, las universidades encabezan la lista de instituciones de mayor credibilidad de la Encuesta Bicentenario UC. Esto implica un gran desafío, el aporte a la sociedad como espacios de formación y búsqueda del nuevo conocimiento, con libertad académica y autonomía. Los resultados muestran que nuestras instituciones gozan de un elevado prestigio y se consideran como un camino para asegurar el desarrollo integral de los jóvenes.
Así, se requiere asumir la responsabilidad que nos otorga la sociedad al creer en el valor y aporte de las universidades como agentes de formación, generación de conocimiento, encuentros y movilidad social, orientados en un permanente camino de progreso de la sociedad.
El desafío es estimular la participación ciudadana, la cohesión social, la inclusión, el encuentro de personas diferentes, el trabajo en equipo, la equidad de género, la protección del medio ambiente, las actividades comunitarias, entre otras acciones, como un primer paso para restablecer y potenciar la confianza. Esto es crucial en la construcción de un proyecto país, con generosidad, mirada de futuro en que se cimente un Estado de bienestar pleno, respetuoso y sustentable. Para lograrlo, comencemos por lo más simple, conversemos y acerquémonos a quienes nos rodean y que hasta ahora han sido desconocidos. Así comenzaremos a construir confianzas.
El Mercurio, 21 de julio de 2025
Ética institucional y universidades
Junto con transmitir el nuevo conocimiento, las universidades deben abordar los temas que fomenten la reflexión y el pensamiento crítico en profundidad. Esto, en un marco de libertad académica y autonomía universitaria.
Ignacio Sánchez D., Pontificia Universidad Católica de Chile; Diego Durán J., Pontificia Universidad Católica de Chile; Emilio Rodríguez-Ponce, Universidad de Tarapacá
Las universidades, instituciones de larga tradición y relevancia en el desarrollo de los países, son espacios de docencia, investigación, creación y transferencia, junto a una vinculación especial con su entorno. Desde sus orígenes, tienen una responsabilidad ética singular y de gran relevancia para el país. Por esto, junto con transmitir el nuevo conocimiento, deben abordar los temas que fomenten la reflexión y el pensamiento cri´tico en profundidad. Esto, en un marco de libertad académica y autonomía universitaria.
En el caso de las universidades católicas, se espera un aporte único y original, y un espacio de reflexión entre la fe y la razón para poder avanzar en una comprensión más completa e integral de la persona. Al incluir la trascendencia y la reflexión conjunta entre la filosofía y la teología como parte central del ethos universitario, se podrá entregar un aporte singular y sustantivo a la sociedad.
La ética institucional al interior de la universidad se entiende como el conjunto de principios y valores que guían la conducta de la comunidad universitaria en su totalidad, incluyendo de manera especial a sus principales directivos y en forma amplia a profesores, profesionales, administrativos y estudiantes. En los últimos años, este concepto ha evolucionado con el fin de agregar una visión una visión más completa e interdisicplinaria, que logre incorporar la preocupación por la convivencia universitaria, la honestidad e integridad académica, la calidad, la dignidad de la persona, el buen trato, la justicia laboral, la equidad de género, la inclusión, la responsabilidad social, entre otros aspectos.
La discusión de la ética institucional y del comportamiento de su comunidad no puede reducirse solo a normas administrativas o declaraciones de principios - los que sin duda son muy importantes y necesarios - , sino que estos deben implementarse e integrarse al interior de la cultura organizacional, utilizándose en la práctica diaria y en especial en la toma de decisiones estratégicas de la institución. Así, la implementación de la ética universitaria se presenta en la forma en que se identifican, abordan y gestionan los problemas con alcance ético, los conflictos de interés, la gestión académica, los sistemas de calidad, el desarrollo de la investigación, la promoción de la equidad de género, la gestión económica, entre otros.
Los principios generales que deben estar presentes en la institución se pueden resumir en: integridad, es decir, actuar con honestidad y coherencia; responsabilidad, que significa asumir las consecuencias de las decisiones y acciones; calidad, justicia y equidad. En el sector público, el principal componente de la ética es la probidad, que implica actuar en función del interés público o superior, priorizando este interés sobre las aspiraciones individuales o grupales. Además, se considera importante la participación de los miembros de la comunidad, la diversidad de ideas y culturas; junto a la transparencia y acceso a la información.
En todos los procesos, descritos, sin duda que el liderazgo ético es clave para poder impregnar de una mirada ética a la institución en su conjunto. De esta forma, las autoridades universitarias deben tener conciencia de que son vistos como ejemplo. Esto debe proyectarse en un adecuado comportamiento, con decisiones que sean prudentes, a la vez que con visión y determinación, poniendo a la persona en el centro. En suma, el liderazgo tiene el desafío de promover la reflexión y análisis crítico, la confianza y transparencia, la convivencia en la comunidad, la preocupación por el bienestar y bien común junto a una mirada de futuro con propuestas innovadoras y conectadas con el país.
Estos principios se deberán aplicar en todas las labores que realiza la universidad y especialmente en las relaciones interpersonales. Las líneas futuras de investigación que se proyectan en el desarrollo de la ética de las instituciones universitarias - y que forman parte del proyecto Fondecyt que hemos presentado- incluyen avanzar en la gobernanza y gobierno universitario; ética del liderazgo académico; impacto en la toma de decisiones; clima organizacional; implementación de códigos de ética; integridad académica, entre otros.
Es importante incorporar el estudio del impacto ético en la toma de decisiones estratégicas en las universidades, analizando sus respectivos efectos sobre los resultados institucionales. El trabajo colaborativo, entre investigadores de diferentes instituciones permitirá avanzar en la evaluación de las diferentes realidades que permitan plantear aveces en el perfeccionamiento de la calidad de la ética institucional y su aporte desde la academia.
El Líbero, 5 julio, 2025
Colaboración para formar generaciones del futuro
Es importante destacar que el trabajo en red no es sólo una herramienta operativa, sino de manera muy especial una postura ética y estratégica de las autoridades de una institución universitaria para enfrentar el futuro global.
por Ignacio Sánchez D. y Lilian Ferrer L.
El sistema universitario de desarrolla en un contexto de gran colaboración internacional, con desafíos globales e impactos que muchas veces no se pueden predecir, relacionados con un mundo global e interconectado. Ejemplos de ellos se encuentran en la situación creada por la pandemia; el cambio climático; los conflictos bélicos; los temas éticos; los desafíos que presenta la inteligencia artificial, entre otros. En este escenario, las universidades se constituyen en verdaderos agentes de transformación global. Así, es relevante proponer y avanzar en un trabajo en red, que se presente como una estrategia robusta para la cooperación, innovación y una proyección internacional de futuro.
Las redes universitarias consisten en asociaciones de universidades para colaborar entre sí con el objetivo de lograr objetivos comunes. Estas iniciativas responden a la inquietud de los académicos por colaborar y básicamente conocer nuevas realidades, poder compararlas y realizar sinergias con el objetivo de crecer y desarrollarse. Existen redes locales. Regionales y globales, con énfasis en la docencia, investigación, gestión, vinculación con el medio, entre otras. En ellas se logra tener una colaboración y un importante aprendizaje que permite compartir mejores prácticas, avanzar en docencia innovadora, investigación colaborativa de frontera, impulsar la transferencia, innovación y el emprendimiento, comparar desafíos similares, abordar problemáticas comunes y acceder a diferentes fuentes de financiamiento internacional. Todos estos son trabajos y desafíos en permanente desarrollo.
En el pasado, el concepto tradicional de internacionalización se refería solo a desarrollar trabajo académico a través del intercambio de estudiantes, docentes e investigadores. En la actualidad, esto se ha modificado para dar lugar a una visión de una real internacionalización integral o “en casa”. Es por esto por lo que hoy, junto a potenciar la movilidad estudiantil y académica, es imprescindible el desarrollo de programas en diferentes niveles; la sinergia y evaluación de la realidad comparada de indicadores de gestión; la enseñanza de nuevos idiomas; la incorporación de contenidos globales en los currículos; trabajar para incorporar la diversidad cultural en los campus; entre otras variadas actividades.
Es importante destacar que, con el objetivo de incorporar lo anterior, se requiere liderazgo y una gestión institucional deliberada y orientada a propósitos compartidos, que permitan obtener los frutos propuestos en el plan de desarrollo y en la misión institucional. De esta forma, en el trabajo en red las universidades se transforman en instituciones que pueden llegar a ser promotoras de intercambio y entendimiento intercultural, lo que es una responsabilidad mayor y muy relevante en los tiempos que vivimos. En la actualidad, hay un número significativo de temas en todos los ámbitos del saber en los cuales estas redes pueden colaborar en una reflexión conjunta, aportando diversas miradas que pueden permitir la evaluación de diferentes ángulos y miradas en temas relevantes.
Dentro de estas áreas, se incluyen temas de gran relevancia y vigencia internacional como lo son los intentos de cancelación de opiniones en las universidades; los atentados a la libertad académica y a la autonomía universitaria; los desafíos éticos a considerar en la toma de decisiones; la presencia en el orden internacional: la mirada ética en la formación de los estudiantes y en la áreas de docencia, investigación, creación y vinculación con el medio; el comportamiento ético de los egresados; la interculturalidad en la composición de las comunidades universitarias; salud global; los desafíos, riesgos y oportunidades que presenta la inteligencia artificial; el análisis compartido de la gestión; la búsqueda de fondos internacionales para realizar proyectos de investigación; entre otros grandes dilemas y desafíos.
Algunos criterios que pueden definir las prioridades de participación estratégica en estas redes son la afinidad de ethos y misión institucional; la proyección global, lo que permite el contacto amplio y variado, con diferentes culturas; la construcción de puentes para asegurar la paz entre países vecinos; la proyección regional y la representatividad geográfica tan necesaria para la colaboración entre universidades que se desarrollan en entornos y condiciones similares; los mecanismos de evaluación y aprendizajes conjuntos; aspectos de innovación curricular de mayor relevancia; líneas de investigación y transferencia conjuntas en la gestión; la complementariedad y sinergia de capacidades; evaluar el beneficio y resultados del costo y tiempo involucrados en la participación de las redes; por mencionar algunos.
Desde nuestra experiencia, participar en redes como Universitas 21, SACRU, el Hemispheric University Consortium, La Tríada, CINDA, Artesanos de la Unidad, entre otras, ha abierto posibilidades para avanzar en docencia innovadora, investigación conjunta e intercambio intercultural. Pero, sobre todo, ha mostrado que es posible construir confianza, comunidad y horizontes más amplios para nuestras instituciones y estudiantes. La colaboración en red nos ha permitido también dialogar desde América Latina con el mundo, compartiendo nuestras miradas, desafíos y aprendizajes.
En suma, es importante destacar que el trabajo en red no es sólo una herramienta operativa, sino de manera muy especial una postura ética y estratégica de las autoridades de una institución universitaria para enfrentar el futuro global, considerando todos los desafíos que representa esta participación. Es necesario realizar una invitación a todas las universidades del país y de la región a asumir un rol más activo, generoso y colaborativo en la participación de redes internacionales, que tengan un foco y propósito definido y una proyección relevante. Esto tiene una proyección a futuro, ya que, solo formando redes diversas, con misión y propósitos definidos, conscientes y comprometidas con el desarrollo integral de la juventud y la generación de nuevo conocimiento, podremos formar de manera integral a las nuevas generaciones que liderarán los cambios que nuestro país y el mundo necesita.
El Dínamo, 24 de Junio del 2025
Convivencia universitaria, una prioridad
Ignacio Sánchez D.
Las mejores formas de relacionarse, el autocuidado, el respeto y la calidad de vida deben ser responsabilidad compartida entre quienes desarrollan su vida en comunidad. En este sentido, el aporte de los profesionales y personal administrativo que apoyan el crecimiento y desarrollo de las actividades estudiantiles es crucial.
Las universidades están constituidas por comunidades de estudiantes, profesores, profesionales y administrativos que colaboran de manera conjunta y esencial en el trabajo académico. Es una tarea que se asume en equipo al interior de la diversidad de cada comunidad universitaria. En la actualidad, uno de los desafíos más importantes a abordar en las instituciones es poder contar con una convivencia sana y armónica que permita el desarrollo integral de la comunidad. Las universidades son lugares privilegiados de encuentro intergeneracional, de gran valor inclusivo, de tolerancia y aprendizaje, donde los jóvenes se enfrentan —a veces por primera vez— a estudiantes diversos y de una gran variedad de características sociales, culturales y personales.
Con el objeto de que esta convivencia se realice de manera amplia e integral, se requiere de cultivar algunos aspectos relevantes, como son la libertad académica y de expresión, la autonomía universitaria, el respeto a la dignidad de la persona, poner límites y rechazar de plano la segregación y los discursos de odio, cultivar el respeto al interior de la universidad y por supuesto seguir y cumplir las normas y reglamentos de cada institución. Es importante destacar que la inclusión y la valoración de la diversidad, son muy centrales en la misión e identidad de una universidad católica.
Las mejores formas de relacionarse, el autocuidado, el respeto y la calidad de vida deben ser responsabilidad compartida entre quienes desarrollan su vida en comunidad. En este sentido, el aporte de los profesionales y personal administrativo que apoyan el crecimiento y desarrollo de las actividades estudiantiles es crucial. En el caso de los jóvenes, su vida interior y desarrollo de valores superiores, el apoyo y compañía de su familia, los hábitos de estudio, la formación de grupos de trabajo, el cuidado del sueño y descanso, las actividades extraprogramáticas, deportivas y recreativas tienen una relación directa con su bienestar y también con el mayor rendimiento académico.
Por el contrario, el aislamiento social y familiar, las jornadas de estudio extenuantes y no programadas, los altos índices de automedicación y consumo de estimulantes, el abuso de alcohol y drogas ilícitas, el mal uso de las redes sociales, bullying, —en especial cuando se utilizan para denostar a los propios estudiantes—, las situaciones de acoso y abuso de poder, los actos de connotación sexual, significan un gran daño en lo personal y presentan un riesgo de ruptura grave de la convivencia universitaria.
En las universidades se han desarrollado numerosas iniciativas que potencian la convivencia universitaria. En el ámbito de los estudiantes las actividades de dirigencia estudiantil, las de orientación pastoral, deportivas, sociales, recreativas, científicas, artísticas y otras, van a colaborar con espacios de encuentro y conocimiento de la comunidad. Así también en nuestro caso, en la UC, el Código de Honor; la figura del Ombuds o Mediador de la comunidad; la implementación de políticas de desarrollo de la mujer; de prevención de violencia sexual y de género; las iniciativas de conversación o UC Dialoga; entre otras, han sido iniciativas muy valiosas.
De esta manera, las acciones para lograr una mejor convivencia universitaria comprenden la promoción de una sana convivencia en los campus y en el uso de las redes sociales; promover los deberes y derechos de cada uno de los miembros de la comunidad; diseñar e implementar políticas e iniciativas que busquen el bienestar de todas/os los miembros de la comunidad; generar buenas prácticas de convivencia; y desarrollar estrategias para la resolución de conflictos.
Además, es importante sistematizar las buenas prácticas; realizar coordinación de iniciativas relacionadas con convivencia y bienestar; diseñar estrategias para conocer los distintos servicios que ofrece la universidad en convivencia y resolución de conflictos. Así también, para realizar un continuo perfeccionamiento, es importante estar atentos a nuevas necesidades que favorezcan la convivencia para la comunidad; junto a crear instancias para discutir y dialogar sobre nuevas controversias de convivencia en jornadas de trabajo, como una forma de generar conciencia y nuevas alternativas de resolución de conflictos.
Con el fin de lograr lo descrito, junto con realizar una evaluación y un diagnóstico de cada situación y realidad universitaria, se deben considerar las estrategias a implementar desde el ámbito educativo y preventivo, definiendo los objetivos y el seguimiento y evaluación a largo plazo. Esto permitirá construir una nueva realidad en conjunto con una comunidad universitaria activa y protagonista de su propio futuro.
En suma, es relevante avanzar en una convivencia universitaria sana y respetuosa. En este contexto, las universidades católicas tenemos un compromiso mayor, que es el de desarrollar en plenitud el diálogo entre la fe y la razón, siendo coherentes con el ethos institucional de promocionar el desarrollo integral de la persona a la luz de la buena nueva noticia del evangelio. Gran desafío universitario y en especial, de las universidades católicas.
9 junio, 2025
¿Una discusión acelerada para decidir la eutanasia en nuestro país?
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La discusión en profundidad de estos temas, que son esenciales para una sociedad, no puede realizarse de manera urgente y acelerada. La escucha de todas las voces y la prudencia es lo que se requiere hoy para abordar la discusión del término de la vida.
Sí, efectivamente esto es lo que ha solicitado el Presidente de la República al Parlamento. Aunque parezca increíble, esto significa que el Poder Legislativo tendrá solo seis días hábiles (al leer esta columna ya quedarán algunos días menos) para analizar y votar una ley que define el bien más preciado que tenemos, la vida. Esto es inaceptable, ya que el proyecto de ley se ha discutido de manera muy intermitente y esporádica en los últimos cinco años, por lo que nada explica este apresuramiento que solo traerá complicaciones, confusión y en especial polarización en el país.
Todos sabemos que los debates valóricos, en especial cuando se refieren a la dignidad de la persona y el derecho y cuidado de la vida, son muy complejos y con miradas muy diversas, lo que requiere diálogo, escucha y en especial un análisis en profundidad del ser humano, su sentido de existencia y en especial de su trascendencia.
Una reflexión crucial al discutir este tema es que la dignidad humana es una propiedad intrínseca de toda persona, independientemente de sus capacidades, condiciones y etapas de su vida. La discusión entre la autonomía y la capacidad de decidir de las personas sobre su cuerpo y su vida es muy relevante. A esta, hay que agregar la capacidad de decidir con independencia de su situación económica y, en especial en nuestro país, de su plan de salud, porque debiéramos coincidir en que toda vida humana supone el reconocimiento de la igualdad en dignidad y derechos.
Desde sus orígenes, la medicina se ha orientado a prevenir las enfermedades y promover la salud, asistir a los enfermos, aliviar el dolor, el sufrimiento, y a cuidar a los incurables. El acompañamiento en los momentos de enfrentar la muerte es parte integral de las labores y del acto médico. Por esto, un acto médico compasivo es el que busca aliviar el sufrimiento, sin terminar con la vida del paciente. Es necesario recordar que adelantar la muerte nunca ha formado parte de la práctica de la medicina.
En esta discusión, es preciso recalcar que los Cuidados Paliativos integrales se orientan a proporcionar una vida digna hasta la muerte natural, sin presentar un sufrimiento incontrolable. Esto debe estar al alcance de todos los pacientes, como un imperativo ético y de equidad para quienes sufren, centrado en la dignidad de la persona. Es importante recordar que la adecuación del esfuerzo terapéutico es una decisión consensuada entre el equipo de salud y la familia.
En la práctica clínica, en pacientes terminales se pueden evitar o suspender determinadas medidas terapéuticas por ser desproporcionadas en sus efectos y resultados. Esto es lo opuesto al denominado “ensañamiento terapéutico”, que obviamente se debe evitar. De esta manera, la medicina requiere mantener su misión inicial, que debe estar centrada en la salud integral del paciente y en especial en el respeto de la dignidad de toda vida humana, sin excepciones.
Así, el derecho a morir con dignidad no puede depender del plan de salud de cada paciente, lo que deja a los más vulnerables desvalidos y fuera de los avances de la ciencia y la medicina. Por esto, previo a discutir la eutanasia con carácter de urgencia, requerimos una propuesta robusta de cuidados paliativos amplios e integrales, que logren obtener el alivio del dolor físico, psicológico, social y un apoyo espiritual del paciente terminal. Si bien este enfoque está en íntima relación con un derecho humano fundamental como es la vida, esta aproximación clínica no está disponible para todos quienes hoy la requieren a largo y ancho de nuestro país.
En suma, el derecho a morir con dignidad no debe depender de las opciones disponibles para cada paciente, lo que deja a los más vulnerables desvalidos y fuera de los avances de la ciencia. La vida es un bien superior, un derecho humano fundamental, indisponible, el cual se debe cuidar independientemente de las características del paciente. Por esto, se requiere contar con todas las condiciones para acompañar de manera integral a la persona en su camino de final de la vida, abordando el dolor y sufrimiento físico, la angustia, soledad, los trastornos psicológicos y el acompañamiento espiritual.
Como se puede apreciar, la discusión en profundidad de estos temas, que son esenciales para una sociedad, no puede realizarse de manera urgente y acelerada. La escucha de todas las voces y la prudencia es lo que se requiere hoy para abordar la discusión del término de la vida.
Tribuna
Tiempos de inflexión en la Educación Superior
La propuesta de nuevo financiamiento de la Educación Superior es un grave riesgo a la autonomía universitaria, ya que la mayor parte del financiamiento quedará a cargo del Estado y por ende de las decisiones del gobierno de turno, sujeto a miradas ideológicas.
El Sistema de Educación Superior (ES) en forma permanente enfrenta desafíos que le permiten avanzar, demostrando ser un sistema activo y en permanente evolución. Hoy, enfrentamos tiempos de inflexión con algunos desafíos que es importante reconocer ya que pueden marcar el destino de nuestras instituciones. Junto a un breve recorrido por los proyectos y desafíos en marcha, quisiera plantear tres temas de gran relevancia, los que van a estar en el centro del debate y de los futuros cambios. Estos son la implementación de la Inteligencia Artificial (IA); el cuidado de la libertad académica y de la autonomía universitaria; y el nuevo financiamiento del sistema propuesto en el proyecto de ley FES en discusión en el Parlamento.
Sin duda, en los últimos años la ES ha avanzado en la calidad de la docencia disciplinar y formación general de los estudiantes para prepararlos a enfrentar un mundo globalizado. Sin embargo, aún se requiere una mayor flexibilidad y exploración curricular tanto dentro de las mismas diciplinas como también fortalecer la interdisciplina, incorporando desde la sociedad la transdisciplina. Además, las universidades diversas son mejores instituciones, por lo que el fortalecimiento de las políticas de inclusión, con adecuados programas de apoyo es vital para aportar una mayor amplitud y cohesión social desde nuestras instituciones.
En relación con los contenidos curriculares, el primer punto de inflexión es la incorporación de la Inteligencia Artificial, la que debe ser una aliada en el desarrollo de las universidades, conociendo sus fortalezas, debilidades y en especial transparentando con los estudiantes y docentes sus eventuales aportes al desarrollo académico. En este tema, la competencia debe dar paso a la colaboración, con lazos profundos tanto a nivel nacional como internacional para poder integrarse a un mundo global e interconectado.
Además, el apoyo a la investigación, creación y transferencia de estos avances es clave, lo que requiere de la implementación de políticas y lineamientos de largo plazo, con importante inversión y financiamiento. En este sentido, es necesario aprovechar el aporte y capacidad instalada de los diferentes proyectos universitarios que aportan bienes públicos relevantes para el país. Así también, no puede quedar de lado el apoyo a la ES técnico profesional por su aporte clave al desarrollo del país y ser una palanca de crecimiento real, tanto personal y familiar. Hoy, es crucial evaluar en profundidad el compromiso público de la ES a través de su vinculación con el medio y entorno en el que se desarrolla.
El segundo punto de inflexión se relaciona con la protección de la libertad académica, tanto en docencia como en investigación, la libre exposición de ideas y el cuidado de la necesaria autonomía de las instituciones para poder desarrollar su proyecto académico y asegurar así un aporte único, de calidad y original al país. En los últimos meses, se han producido preocupantes señales a nivel internacional que requieren tener un cuidado especial. Nuestro país no está exento de estos riesgos. Estos principios y valores están en la esencia de las universidades desde su fundación e inicios de sus actividades en Occidente desde hace ya casi mil años.
Finalmente, el tercer punto de inflexión para nuestro sistema es la propuesta de nuevo financiamiento de la ES. En este sentido, el proyecto de ley que se discute en el Parlamento (FES) junto con abordar un problema muy importante de las deudas estudiantiles (CAE y otros créditos) con una condonación a un grupo minoritario de estudiantes, plantea vías de reprogramación e incentivos para que los estudiantes morosos actualicen sus pagos y cumplan las obligaciones adquiridas. Sin embargo, la propuesta introduce un verdadero impuesto a los graduados, con el que un porcentaje importante de los egresados pagarán montos significativamente mayores a lo solicitado como préstamo. Además, se elimina el sistema de becas y la posibilidad de solicitar préstamos parciales. Todo esto sin duda debe ser corregido.
Sin embargo, el mayor problema del proyecto radica en que atenta y lesiona gravemente la sostenibilidad financiera y la autonomía universitaria al plantear la eliminación del copago de las familias de los deciles 7, 8 y 9, quedando sólo para el 10% de mayores ingresos. En especial, cuando aún no hay claridad de los aranceles regulados definitivos de las carreras. Así, esta propuesta va a implicar un grave deterioro financiero de las universidades, -en particular las de mayor calidad del sistema-, lo que va a afectar seriamente su desarrollo futuro.
Esta propuesta es un grave riesgo a la autonomía universitaria, ya que la mayor parte del financiamiento de la ES quedará a cargo del Estado y por ende de las decisiones del gobierno de turno, sujeto las miradas ideológicas de cada gobierno y a los cambios económicos que afecten las arcas fiscales a futuro. En la actual realidad internacional, hemos visto que esto es un riesgo mayor que pude complicar seriamente el desarrollo de nuestro sistema de ES.
Los puntos de inflexión descritos deben ser analizados en profundidad al interior de las universidades y en una reflexión conjunta con el Parlamento ya que pueden afectar de manera significativa a las comunidades universitarias y a las instituciones de ES, las que siempre deben estar al servicio y desarrollo de nuestros jóvenes y del país.
El Mostrador, 30 mayo, 2025
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
En el trato que hoy demos a los más débiles y vulnerables manifestaremos con hechos y de manera explícita el tipo de sociedad en la que queremos vivir. Esto es lo que estará en discusión al analizar este proyecto.
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El Gobierno anunció ayer la presentación ante el Parlamento de un proyecto de ley que legaliza el aborto. Este sin duda es un verdadero atentado al primer derecho humano, el derecho a la vida. Debemos respetar la vida del que está por nacer, cuidando su dignidad. Además, con la misma fuerza y convicción, se debe apoyar a las madres que están en una situación de gran vulnerabilidad cuando se enfrentan a la decisión de realizarse un aborto, independientemente de las razones que existan para tomar esta dramática decisión. Así, entender y acompañar, sin juzgar ni condenar, es un desafío por lograr entre todos.
En este proyecto se trata de iniciar un debate sobre los derechos humanos y sobre la dignidad del ser humano, de todo ser humano. Así, la conducta que adoptemos frente a los más vulnerables es en extremo relevante, ya que demostrará de modo inequívoco el real valor y respeto de la sociedad que queremos construir y de su relación y respeto de la vida humana. De este modo, la forma de tratar y cuidar al más vulnerable es indicativa del desarrollo de una sociedad.
Cómo médico pediatra, día a día me sorprende el misterio y el milagro de la vida humana. Desde la fecundación se inicia la vida y se define lo que será un ser único e irrepetible. La célula inicialmente fecundada, en un continuo por divisiones y diferenciaciones sucesivas, formará cada una de las células presentes en el embrión, feto, recién nacido, niño y adulto. El plan básico del embrión se empieza a establecer desde la fecundación y el futuro del embrión se establece desde el primer momento del desarrollo.
¿Conocerán las autoridades algo de la embriología del desarrollo? ¿Tienen bases y fundamentos para dividir las decisiones en semanas? ¿Sabrán que a las 14 semanas la gran mayoría de los órganos, incluyendo la mayor parte del desarrollo del sistema nervioso, ya están constituidos? ¿Cuál es la fundamentación racional para tomar decisiones en un momento determinado, cuando la vida es un continuo desde la fecundación? Así lo hemos entendido en nuestra Red de Salud UC Christus, con todas las medidas de apoyo a las madres en situación de vulnerabilidad.
Además, es necesario poner atención a la naturaleza propia del ser humano. Desde su inicio es posible identificar dos constantes: en primer término, que la persona mantiene su identidad, que es única e individual, permaneciendo el mismo individuo en el proceso de desarrollo de su vida hasta su muerte natural. La segunda constante la constituye el proceso de desarrollo y cambio biológico de toda vida con un inicio (la fecundación) y un fin (la muerte). Sorprende la finitud y limitación natural de la vida humana. Por esto, es interesante constatar y recordar hoy que al inicio y al final del ciclo vital nuestras vidas dependen del cuidado de otros. Este hecho da cuenta del carácter interpersonal y social de la existencia.
Junto con la razón y el desarrollo del conocimiento disponible, para quienes tenemos el don de la fe, junto a los argumentos biológicos y humanistas –que están en la base objetiva en este debate–, la trascendencia de la vida, el respeto a un ser único e irrepetible y el valor sagrado de la vida humana (Papa Francisco, Dignitas Infinita), están en la base y son centrales en nuestras convicciones.
En suma, pienso que el modo en que enfrentamos las situaciones críticas en las que se plantea el debate del aborto refleja el valor que le asignamos como sociedad a la vida humana y el respeto por el más vulnerable de la sociedad. Es importante entregar estos argumentos al debate que se iniciará, para tener posiciones fundamentadas y con altura de miras orientadas al bien común, que permitan un mejor discernimiento en este tema.
El derecho a la vida, sin limitaciones, debe ser promovido, respetado y garantizado desde la fecundación hasta la muerte natural. En definitiva, en el trato que hoy demos a los más débiles y vulnerables manifestaremos con hechos y de manera explícita el tipo de sociedad en la que queremos vivir. Esto es lo que estará en discusión al analizar este proyecto.
El Mostrador, 26 mayo, 2025
La partida de dos grandes
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Dos grandes de la cultura nacional que podían ser muy diferentes en trayectorias, personalidades y desarrollos profesionales, artísticos y culturales. Sin embargo, dos grandes a quienes los unía la fe, el arte, la cultura, la generosidad, la esperanza y amor por Chile y el futuro de nuestro pueblo.
La semana que recién termina, nos ha traído la triste noticia de la partida de dos grandes del arte y la cultura de nuestro país. Dos artistas e intelectuales que estuvieron ligados toda su vida a la Universidad Católica. Claudio di Girolamo y Gastón Soublette han partido, dejando una huella y un aporte invaluables, con miles de estudiantes y discípulos que van a continuar y acrecentar su obra.
Claudio tuvo una vida que fue un testimonio de fe y esperanza. Llegó a nuestro país muy joven, heredero de una tradición sacra italiana. Desarrolla desde sus inicios historias a través de la composición secuenciada de imágenes en una narrativa figurativa, realizada siempre para ser vista y comprendida en lugares públicos. La expresión de su fe destaca en toda su trayectoria, una fe no solo de palabras, sino que estaba presente en su obra artística y en especial en sus acciones.
Tuvo una larga relación con la UC a partir de su trabajo con el Teatro de Ensayo UC, fue destacado pintor, dramaturgo, director de teatro y TV, y asesor cultural, así como participó en el fomento de políticas públicas de la cultura y el arte. Por todo esto, se le otorgó la nacionalidad chilena, lo que se suma a variados premios y reconocimientos nacionales e internacionales.
Hace ya cinco años, Claudio donó a la universidad toda su obra religiosa, en la que, durante toda su trayectoria, pudo plasmar su fe a través del arte. El material incluyó más de mil quinientos bocetos, dibujos y pinturas esbozadas en diversos soportes y técnicas, cuyo objetivo siempre fue el desarrollo de propuestas, ilustraciones, cuadros y murales en temas religiosos. La gran mayoría se exhiben hoy en templos, capillas y espacios públicos.
Junto a este gran y valioso aporte, nos donó miles de documentos y objetos de la escena teatral de cincuenta años de nuestro país. Además, se incluyó el sagrario tallado de madera que estuvo presente en la Vicaría de la Solidaridad, en años muy dolorosos para nuestro país, y en los que tanto Claudio como su señora Carmen estuvieron muy comprometidos. En la UC últimamente nos entregó la Plaza de la Paz, la virgen del lago en Villarrica y hace un par de meses restauró el gran mural de la Facultad de Teología.
Su obra, realizada durante más de setenta y cinco años de creación de arte litúrgico y religioso, tuvo el misterio de Cristo como centro de su vida y la de su familia. Una larga vida de noventa y cinco años de fe coherente y luminosa, con ejemplo y testimonio permanente. Durante muchos años sostuvimos una gran y profunda amistad, la que se inició con el cariño y reconocimiento que mostró por nuestra institución. La universidad proyectará su obra a las futuras generaciones. Nosotros nos quedamos con el recuerdo vivo de un gran amigo.
Y ayer domingo, a sus noventa y ocho años, el profesor Gastón Soublette, quien realizó docencia e investigación en la UC por cerca de sesenta años en las áreas de Filosofía, Estética, Música y Teología, partió a la vida eterna, de la cual tanto escribió. Gran profesor, siempre tuvo una gran relación con profesores y estudiantes, quienes eran atraídos por su carisma y gran pasión por buscar el nuevo conocimiento.
Fue una persona imprescindible en nuestra cultura y desarrollo de la universidad, publicó una gran cantidad de libros y artículos con ensayos breves, dando a conocer su pensamiento sobre diversas materias de alto nivel intelectual y académico con gran acogida de la crítica y del público, lo que significó que varios de sus libros hayan sido reeditados.
Destaca su contribución al rescate de la cultura chilena en todas sus manifestaciones, incluyendo la transcripción de la partitura del repertorio folclórico recopilado por Violeta Parra, una obra sobre la simbología de nuestros emblemas patrios, junto a varios libros sobre la cultura tradicional popular chilena. Los temas de historia y la teoría del arte, el pensamiento filosófico de Oriente –con énfasis en Confucio–, la literatura, la realidad nacional y el cine en todo su ámbito, lo atraían de manera especial. Recibió el Premio Nacional en Humanidades y las Ciencias Sociales en el año 2023, como reconocimiento a todos estos aportes a la sociedad. Era un verdadero académico íntegro y completo.
Asiduo participante en el debate público, sus cartas y opiniones siempre destacaban aspectos muy importantes de la forma en que nos relacionábamos en la sociedad. Y además mostraba propuestas y caminos de solución a nuestros problemas comunes. Su querido Limache no escapaba de sus preocupaciones. Fue muy generoso con la universidad y el país al donar toda su gran colección que ha dado lugar a la Sala de Pueblos originarios, una exposición permanente que desde hace más de diez años se exhibe en el Campus Oriente de la UC, lugar en donde desarrolló su gran labor académica.
Tuve una gran relación de amistad con Gastón, lo admiré mucho. En múltiples ocasiones en que estuvimos juntos, sentí su aporte y aprecio personal. Era una persona muy singular y excepcional. Se ha ido un amigo, un maestro, un profesor y una persona indispensable para la cultura nacional y para todos quienes pudimos aprender de él.
Dos grandes de la cultura nacional que podían ser muy diferentes en trayectorias, personalidades y desarrollos profesionales, artísticos y culturales. Sin embargo, dos grandes a quienes los unía la fe, el arte, la cultura, la generosidad, la esperanza y el amor por Chile y el futuro de nuestro pueblo.
El Mostrador, 9 mayo, 2025
La prioridad es la educación inicial
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular y exrector, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Lo cognitivo es importante, pero si no tenemos esta base de aprendizajes socioemocionales, será mucho más complejo desarrollar sus potencialidades. Es relevante la coordinación de iniciativas en vista de una educación inicial que permita cimentar las bases para el futuro de Chile.
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La educación temprana es un motor de desarrollo social, la debemos priorizar por medio de fortalecer la educación inicial y la protección de la infancia. Se trata de una etapa clave para favorecer el desarrollo de los aprendizajes necesarios para la vida, incluyendo lo neurocognitivo y afectivo, junto a la generación de vínculos estables, que a largo plazo permitirá desarrollar todas sus potencialidades.
En el análisis de las nuevas propuestas para el desarrollo de la Educación de todos sus niveles en los próximos años, sin duda es importante plantear y llegar a los consensos necesarios que demuestren que la educación inicial es la base de la pirámide educativa, por ende, es necesario instalarla como un tema prioritario, asignándole la importancia y recursos que requiere y merece. Hay importantes factores a considerar y que tendrán influencia en esta educación, tales como la significativa caída en la natalidad y la presencia de una población migrante en ascenso, lo que debe considerarse al planificar políticas de largo plazo.
Desde hace años se menciona la educación inicial como una prioridad, sin embargo, aún se observan brechas e inequidad en las oportunidades de acceso dependiendo del nivel socioeconómico de las familias. Si bien la institucionalidad de la educación inicial se ha fortalecido en las últimas décadas, hoy debemos trabajar colaborativamente para retomar el camino que se vio alterado gravemente por la pandemia, dándole un mayor protagonismo a un sistema de educación y protección articulado y centrado en el bienestar de los niños, dotando a sus familias con las herramientas que les permitan realizar una crianza saludable.
Uno de los aspectos más importantes es aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años; debiera instalarse como prioritario el proyecto de ley que permita avanzar en el acceso universal a la sala cuna con una activa participación de los padres y madres en el cuidado de sus hijos, permitiendo una mayor flexibilidad horaria y laboral.
Por otra parte, el trabajo conjunto con las Facultades de Educación es vital, ya que es muy importante lograr atraer a las mejores educadoras de párvulo, con altos estándares académicos, campos educacionales y exposición temprana al trabajo con los niños y la realización de proyectos de investigación de nivel internacional. Así también la formación del personal asistente hace necesario el contacto cercano con la educación técnico profesional. Ambos aspectos serán clave en la instalación de un proceso de aprendizaje de futuro.
Es importante además abordar el financiamiento de la educación inicial con remuneraciones competitivas, focalización de los recursos y prioridad en la inversión. En este sentido se debe reevaluar el cálculo de las subvenciones a diferentes tipos de establecimiento, destacando los buenos ejemplos y poniendo de relevancia el valor de un adecuado clima laboral y educacional, en el cual el líder de la institución cumple un rol de gran relevancia. Esto tendrá impacto en la retención de las educadoras y en el necesario reconocimiento social de la profesión.
Desde hace años, de manera colaborativa, se trabaja en la iniciativa “Juntos por una Educación inicial 2030”, coordinada de manera conjunta por la UC, la UCH, la Fundación Educacional Choshuenco, trabajo y colaboración permanente con la Subsecretaria de Educación Parvularia y más de treinta organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y tomadores de decisiones de política educativa para trabajar por un sistema de educación inicial y cuidados de la primera infancia que contemple en su base un futuro más equitativo y sustentable para las próximas generaciones.
El programa está conformado en su mayoría por gestores de salas cunas, jardines infantiles gratuitos e instituciones interesadas en investigar y aportar calidad a la educación inicial de los sectores menos favorecidos en Chile.
Estamos comprometidos a contribuir para que en cada comuna exista un programa de estimulación temprana de calidad, con especial foco en el desarrollo socioemocional y del lenguaje, junto a un programa complementario de apoyo a las familias enfocado en el fortalecimiento de habilidades parentales para un adecuado ejercicio del rol de primeros educadores.
La pandemia permitió observar beneficios entre quienes sí pudieron tener una mayor regularidad en su asistencia durante ese periodo. Así, los resultados demostraron que la asistencia colaboró con un mejor nivel cognitivo y del lenguaje y que los jardines infantiles representaron una significativa fuente de apoyo a las familias.
Es importante relevar la educación temprana como motor de desarrollo social, priorizando la educación inicial y la protección de la infancia. La fraternidad, la justicia y la equidad son conceptos cuya construcción se forja en la primera etapa del desarrollo de la niñez, por esto, no debe ocuparnos solo lo cognitivo, sino también y muy especialmente de lo socioemocional. Y es en esta etapa inicial cuando es clave el desarrollo de lo afectivo y la generación de vínculos estables.
Sin duda lo cognitivo es importante, pero si no tenemos esta base de aprendizajes socioemocionales, será mucho más complejo desarrollar sus potencialidades. Es relevante la coordinación de iniciativas en vista de una educación inicial que permita cimentar las bases para el futuro de Chile.
El Mercurio, Martes 06 de mayo de 2025
Prioridades y desafíos en educación
Ignacio Sánchez D.: “...es necesario aumentar de manera significativa la cobertura y calidad en el tramo de 0 a 3 años; avanzar en el acceso universal a la sala cuna; incorporar la participación de los padres y madres...”.
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La calidad de la educación es y será la base de la cohesión y desarrollo social, de la seguridad, integración e inclusión y del crecimiento económico del país. Con el objeto de avanzar hacia una mejor educación para nuestros niños y jóvenes, es necesario sistematizar y plantear algunas prioridades y desafíos en las diferentes etapas del proceso educativo. La educación inicial sin duda es la base de la pirámide educativa; por ende, es necesario instalarla como un tema prioritario, asignándole la importancia y recursos que requiere y merece. Esto significa aumentar de manera significativa la cobertura y calidad en el tramo de 0 a 3 años; avanzar en el acceso universal a la sala cuna; incorporar la participación de los padres y madres; atraer a las mejores educadoras de párvulos y su personal asistente; remuneraciones competitivas y prioridad en la inversión.
Respecto de la educación escolar, es clave seguir avanzando en la reinserción educativa; trabajar en el cuidado de la salud mental de las comunidades; instalar la capacidad de leer como un aprendizaje fundamental; revisar los contenidos curriculares y las nuevas metodologías docentes; valorar el esfuerzo y el mérito; poner énfasis en la convivencia escolar y reforzar el sentido de autoridad de los profesores. La formación y carrera docente junto con la atracción de los mejores estudiantes a las pedagogías son los aspectos clave para incrementar la calidad de la educación. Además, es crucial potenciar el liderazgo escolar, es decir, la formación de los mejores directivos, factor esencial en la conducción del proceso educativo.
En la educación secundaria se deben disminuir las brechas académicas de la población más vulnerable; reevaluar el sistema de admisión; potenciar el razonamiento matemático y el pensamiento crítico; poner en el centro a los estudiantes y revisitar las políticas de integración de los niños con necesidades educativas especiales. Es crucial una actualizada discusión respecto de las implicancias de la inteligencia artificial (IA) en la educación. Además, se requiere tener una reflexión de la calidad de la educación pública; revisar las experiencias actuales en los traspasos de los SLEP; perfeccionar la subvención escolar y reevaluar el estado financiero del sistema.
Respecto al desarrollo de la educación superior, se requiere avanzar en la calidad y desarrollo de las instituciones. Una mayor flexibilidad curricular, formación integral, interdisciplina, énfasis en la enseñanza de la ética y revisar los contenidos curriculares para adaptarse a los cambios en el conocimiento serán medidas necesarias. Se requiere la incorporación de la IA a las labores docentes; mayor colaboración entre las instituciones; potenciar la internacionalización y seguir avanzando en las políticas de inclusión. El apoyo a la investigación es clave, lo que requiere prioridades y políticas de largo plazo, con adecuado financiamiento. Además, junto con fortalecer la educación superior pública, se requiere apoyar a los diferentes proyectos universitarios que aportan relevantes bienes públicos.
Es importante potenciar el desarrollo de la educación superior técnico-profesional, una palanca de crecimiento personal, familiar y del país, así como destacar la sustentabilidad al interior de los proyectos universitarios y el compromiso público de la educación superior a través de su vinculación con el medio. Por otra parte, es muy relevante un nuevo análisis de las políticas de financiamiento de la educación superior, que consideran la gratuidad, becas y créditos. Actualmente se discute en el Parlamento un proyecto que, junto con abordar una propuesta para los actuales y futuros créditos universitarios, presenta muy serios riesgos para la estabilidad y el crecimiento del sistema al afectar la autonomía y el financiamiento de las instituciones con la eliminación del copago en la gran mayoría de los estudiantes.
En suma, las prioridades y desafíos planteados tienen por objetivo abrir la discusión en temas que son de gran importancia para nuestro sistema educativo. Incluye sus diferentes etapas, con variadas aristas y posiciones que van a impactar la formación de nuestros niños y jóvenes y, por ende, el desarrollo del país. La educación requiere una mirada de largo plazo, con compromisos amplios que permitan presentar de manera consensuada un proyecto país de cara al año 2050. Es un camino fructífero para avanzar hacia una mayor cohesión social y un desarrollo sustentable.
Ignacio Sánchez D.
Profesor titular Pontificia Universidad Católica de Chile
El Mercurio, Lunes 30 de marzo de 2026
Desarrollo integral de la educación superior
Ignacio Sánchez D.:"Con el objetivo de asumir y avanzar en algunos de estos desafíos, —que abarcan al sistema de educación superior en su conjunto—, se requiere un diálogo permanente entre las instituciones y con las autoridades ministeriales, que permita conocer las realidades particulares y avanzar en temas de interés común".
La educación superior debe ser comprendida como un sistema articulado, capaz de responder con pertinencia a los desafíos estratégicos del país. Incluye el sistema universitario y el técnico profesional, con cerca de 160 instituciones que comprenden universidades, institutos profesionales, centros de formación técnica y establecimientos de las Fuerzas Armadas y de Orden. Esto representa un número mayor a 1,3 millones de estudiantes. Considerando esta diversidad institucional, el sistema global debe contribuir a la formación integral de personas, a la investigación, creación, desarrollo y transferencia del conocimiento, al fortalecimiento del arte y la cultura, junto a una vinculación pertinente con el sector social y productivo.
Hay significativas diferencias entre sus instituciones, con aspectos y características propias. Sin embargo, todas ellas reciben estudiantes de variadas trayectorias educativas, con similares anhelos de formarse y surgir. Así, todas las instituciones se esfuerzan por aportar en la docencia, creación, innovación y transferencia, con su entrega a la comunidad y al país. En esta tarea, el Foro de Educación Superior de la Fundación Aequalis, con quince años de historia, se propone ser un aporte. Nuestra misión fundacional es promover el análisis, diálogo y generación de conocimiento en torno a fortalecer la educación superior del país. A través de congresos, seminarios, publicaciones y unidades de trabajo se pretender aunar voluntades, ofrecer un lugar de encuentro y diálogo, con el fin de abordar las áreas prioritarias de interés común.
Dentro de las fortalezas del sistema se cuentan una gran diversidad institucional; cobertura y acceso territorial —con una matrícula superior al 50% de los jóvenes entre 18 y 24 años—; un sistema de aseguramiento de la calidad consolidado; trayectorias formativas y laborales sostenibles; avance progresivo de políticas públicas de inclusión y equidad; desarrollo nacional y estrecho vínculo regional, entre otros aspectos.
Los desafíos de la educación superior son variados y de gran magnitud. Se orientan a profundizar en la calidad y a superar las brechas que presentan las instituciones; fortalecer la formación integral en sus programas; avanzar en inclusión efectiva de los estudiantes con necesidades educativas especiales; flexibilidad curricular y actualización de los programas; seguir avanzando en la investigación y creación de nuevo conocimiento; internacionalización y generación de redes de instituciones de educación superior; la incorporación de la Inteligencia Artificial y el desarrollo de la ética institucional. Adicionalmente, se debe asegurar la sostenibilidad financiera del sistema, a través de un financiamiento institucional y estudiantil de futuro, perfeccionando los actuales mecanismos de financiamiento.
Con el objetivo de asumir y avanzar en algunos de estos desafíos, —que abarcan al sistema de educación superior en su conjunto—, se requiere un diálogo permanente entre las instituciones y con las autoridades ministeriales, que permita conocer las realidades particulares y avanzar en temas de interés común. Desde Aequalis manifestamos nuestro compromiso a colaborar con el desafío de avanzar a una nueva realidad en la educación superior de nuestro país. Se requiere avanzar a un sistema más colaborativo, centrado en los estudiantes, en la calidad docente, la creación sinérgica de nuevo conocimiento y con un vínculo directo con la comunidad. Este es un gran desafío que requiere la voluntad de cultivar y fomentar la confianza, lo que se logra con diálogo, mayor conocimiento y generación de espacios de encuentro personal.
Ignacio Sánchez D., Profesor titular UC
Presidente Fundación Aequalis. Foro de Educación Superior
https://www.elmercurio.com/blogs/2026/03/30/132077/desarrollo-integral-de-la-educacion.aspx
El Mostrador, 4 junio, 2026
Longitud de las carreras universitarias
En suma, la evaluación de la duración de las carreras universitarias requiere un análisis de toda la trayectoria educativa, es decir, desde la educación escolar hasta los estudios de posgrado, ya que es un continuo educacional.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
En las últimas semanas se ha reiniciado un debate que lleva años en nuestro país, que se refiere a la duración de las carreras universitarias. Esto se gatilla por diversos factores, dentro de los que se incluye la comparación con otros países, los altos costos de la educación superior, las actualizaciones curriculares, la inteligencia artificial y su impacto en la docencia y en el campo laboral, la articulación entre los programas de pre y posgrado, entre otros. Este es un debate muy pertinente, en el cual deben intervenir diferentes actores del ámbito de la educación, laboral, político, empresarial y la sociedad en su conjunto.
Lo primero que se explicita es que las carreras en nuestro país son más largas que en los países de la OCDE. Esto es real solo si se comparan las primeras salidas al campo laboral, ya que la formación de pregrado en varios países es de tres a cuatro años, con un grado académico, sin título profesional.
En estos países es habitual que un egresado de pregrado con esta duración de formación inicie su trayectoria laboral, para continuar una especialización o profesionalización posteriormente. De hecho, solo los grados académicos (pregrado, magíster y doctorado) son otorgados por las universidades. Los títulos profesionales son entregados por otras agencias, ya sea en el país o en los diferentes estados de una nación, lo que es una gran diferencia con nuestra realidad.
La cultura de una formación permanente y a lo largo de la trayectoria laboral es muy frecuente en países desarrollados. Un egresado de pregrado trabaja unos años y luego adquiere un magíster y en ocasiones sigue a un doctorado, sin necesidad de un título profesional. En estos países tampoco existe la exigencia del sector público de solicitar cinco años de estudio para contratarse como profesional. En carreras como Derecho, Medicina y otras en las que el título es mandatorio, los estudios continúan con posterioridad a los cuatro años de college, lo que en total suma más años de estudio en relación con nuestro país.
Considerando las diferencias descritas, es importante hacer una evaluación y análisis de lo que se enseña hoy en nuestros programas de pregrado y ver vías de mejora, tanto en los contenidos como en la optimización del tiempo.
En primer lugar, este análisis tiene implicancias y requiere la evaluación de todo el sistema educativo, ya que los conocimientos de entrada son muy importantes para la planificación de los programas.
Hoy, en varias carreras los primeros semestres son de nivelación por las significativas brechas de la enseñanza escolar. Es importante planificar una real integración entre la educación secundaria y superior, con evaluaciones de conocimientos y competencias.
Segundo, los contenidos curriculares requieren actualización permanente y una proyección a futuro. La IA, los cambios acelerados en el conocimiento, el qué se enseña, los contenidos de formación integral y la realidad de que al menos el 50% de lo que se enseña va a cambiar, nos obliga a pensar en los contenidos y en la enseñanza futura.
Tercero, y muy importante, es pensar en el verdadero sentido de la educación, la reflexión en profundidad de los temas más intrínsecos del ser humano, en relación con las humanidades, las ciencias, el arte, lo que requiere tiempo y reflexión. Las universidades no solo entregamos información –para esto hoy hay canales abiertos de gran accesibilidad–, lo nuestro es la reflexión en profundidad del conocimiento.
Se requiere tiempo, meditación de las ideas, contrastar información, lo que tendrá gran importancia en la formación de personas con ideas propias, libertad de pensamiento, iniciativa y creatividad para crear y emprender. Por esto, las líneas de trabajo debieran ir más a reenfocar que a acortar las carreras. Los estudios amplios y generales son una base de apoyo crucial. Esto va en contra de programas de pregrado muy especializados y profesionalizantes. En este sentido va el desarrollo de College UC, así como de la interdisciplina en las carreras de diversas facultades.
Otros aspectos relevantes a evaluar son la eliminación de las tesis en carreras de pregrado; la integración de carreras entre el pregrado y el grado de magíster; el impacto de los cambios curriculares en los sistemas de acreditación nacional; el aporte de las artes y humanidades en la formación integral de los estudiantes; entre otros. En todo lo que se ha mencionado, es imprescindible lograr tener el apoyo del cuerpo académico de cada institución si se anhela lograr cambios profundos y duraderos.
En suma, la evaluación de la duración de las carreras universitarias requiere un análisis de toda la trayectoria educativa, es decir, desde la educación escolar hasta los estudios de posgrado, ya que es un continuo educacional.
En este proceso, es necesario considerar la maduración psicoemocional de los estudiantes, su proceso de autonomía, la libertad y profundidad de pensamiento como objetivo final de la educación universitaria y, en especial, lo que se espera de sus capacidades y competencias para enfrentar el futuro. En resumen, se trata de volver a los orígenes y al sentido de la universidad, en la formación jóvenes con pensamiento crítico e independiente al servicio de la sociedad.