Las fundaciones y la subsidiariedad
El Dínamo, 22/ 06/ 2026
#Fundaciones
Las fundaciones y la subsidiariedad
Mirando al futuro, se requiere mantener y potenciar el compromiso de quienes han tenido estas iniciativas de aporte al bien común. Junto a esto, la validación y apoyo del Estado es clave, con el objeto de permitir la sostenibilidad financiera de estas iniciativas.
Ignacio Sánchez D.
En nuestro país, las necesidades en salud, educación, cultura y otros bienes esenciales, no logran ser cubiertos por el Estado. En estos temas tan relevantes para el bien común y el desarrollo en comunidad, se ha organizado la sociedad civil a través de diferentes fundaciones, corporaciones y otras organizaciones con el objeto de aportar a la comunidad. Existen miles de instituciones de diferentes orientaciones y aportes a la sociedad. En los últimos años, ha existido una mirada crítica y desconfiada de estas instituciones producto de anomalías e incluso delitos que han afectado a unas pocas fundaciones, lo que ha empañado de manera muy injusta la extraordinaria labor de la gran mayoría.
En una definición muy sintética, la subsidiariedad es un principio que se aplica a la sociedad que indica que los problemas deben ser resueltos por la instancia más cercana a la ciudadanía, ya sea la persona, su familia o la comunidad en general. En la reciente encíclica Magnifica humanitas, Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial, el Papa León XIV indica “El principio de subsidiariedad nace de la misma visión sobre la persona que ha guiado nuestra reflexión sobre la dignidad y el bien común. Si toda mujer y todo hombre están llamados a ser protagonistas de su propia vida y a participar en la construcción de la sociedad, entonces también la organización social debe respetar y favorecer esta responsabilidad”. Y agrega “Las instituciones de nivel superior deben reconocer, proteger y promover la libertad y creatividad de los niveles inferiores, coordinando sus aportaciones para que cooperen eficazmente al bien común” (MH 68). Muy iluminadoras palabras que vienen en un momento crucial en el desarrollo de nuestro país.
Ejemplo de este aporte al país los tenemos desde los inicios de nuestras comunidades y vida en común, donde destaca el aporte de los Capuchinos en las iniciativas de educación en La Araucanía. Hay instituciones que llevan más de un siglo aportando a la educación y al cuidado de niños vulnerables, como es el caso de La Protectora de la Infancia. Otras van en ese camino en el cuidado de los niños con enfermedades respiratorias crónicas, a lo que dedica sus esfuerzos la Fundación Hospital Josefina Martínez. Un gran ejemplo es el cuidado, prevención y tratamiento del niño quemado, donde la labor de COANIQUEM ha sido extraordinaria, teniendo una gran proyección internacional.
Por otra parte, la Fundación Las Rosas es un ejemplo de cuidado del Adulto Mayor, en muchos casos en situación de pobreza y abandono. Así también la Teletón, se acerca a cumplir cincuenta años en apoyo del niño y joven con discapacidad, lo que ha significado un cambio significativo en su integración, siendo un referente nacional e internacional. Junto a estos ejemplos, la Clínica Familia, ya cumple 30 años entregando compañía, dignidad a los pacientes con cuidados paliativos en su etapa terminal de la vida. Todos estos aportes son muy valiosos, únicos e insustituibles, se dan en áreas en que el Estado no se ha hecho presente para dar respuesta a problemas de gran impacto y relevancia en la población.
Varias de las iniciativas descritas han contado con el apoyo de la Iglesia, otras son de inspiración laica. Todas ellas implican el trabajo con gran dedicación y convicción de sus impulsores y el aporte voluntario de miles de personas, a través de su trabajo, de campañas de recolección de fondos y otras tareas. En general, el Estado aporta recursos por las prestaciones que entregan estas instituciones, lo que solo cubre en forma parcial los costos de su actividad (entre un 15-70%). Lamentablemente es frecuente que se produzcan serios retrasos en la entrega de recursos, lo que produce serios problemas en el financiamiento de la operación. En estos casos, siempre es importante reflexionar sobre la situación de cuidado de los niños y/o pacientes si no estuvieran estas instituciones con su crucial aporte al país.
Mirando al futuro, se requiere mantener y potenciar el compromiso de quienes han tenido estas iniciativas de aporte al bien común. Junto a esto, la validación y apoyo del Estado es clave, con el objeto de permitir la sostenibilidad financiera de estas iniciativas. Esto por supuesto debe implicar evaluación y controles rigurosos que aseguren una buena utilización de los recursos. Por otra parte, se requiere incentivar la participación de las nuevas generaciones, con el objeto de dar viabilidad futura de estas notables iniciativas.
Los desafíos a futuro serán cambiantes, y dependerán de las nuevas condiciones de vida de las poblaciones beneficiarias. Lo importante es mantener el foco en la mejora de la calidad de vida de las personas, respetando su dignidad para su pleno desarrollo. Este es un desafío que se renueva día a día en el quehacer de quienes les dan vida a estas fundamentales iniciativas de la sociedad.
El Dínamo, 29 de Mayo del 2026
#Día del Patrimonio
Patrimonio y futuro
A través de la educación, de la comprensión de nuestra historia, del respeto cívico y de la valoración de lo que se ha realizado por anteriores generaciones para la construcción de nuestro país, se requiere que en particular las nuevas generaciones puedan formarse con una identidad cultural que valore las raíces de nuestra sociedad. Priorizar el futuro que nace desde una historia en común es el desafío de este nuevo Día de los Patrimonios.
Ignacio Sánchez D.
Este fin de semana se celebra el Día del Patrimonio, concepto que reúne a la diversidad cultural de nuestro país en un término. Es una fiesta familiar que permite visitar espacios culturales y reflexionar acerca de su verdadero significado, que no sólo se refiere a relevar la importancia y valor de nuestros edificios, monumentos y documentos, es decir, los aspectos materiales y proyectos culturales. Esto ya que el patrimonio incluye a la comunidad, sus lugares, creencias, tradiciones, saberes y ritos que dan identidad propia a una sociedad. Y mirando a las futuras generaciones, este conocimiento permite traspasar su legado en el tiempo.
Las universidades cumplen un rol muy significativo en la construcción del acervo cultural del país. Resguardar el patrimonio cultural depende en gran medida de nuestra capacidad de velar por que toda esa riqueza y diversidad no se oriente sólo de manera retrospectiva, mirando hacia atrás, sino también esté de cara a un presente y en especial a un futuro vivo y dinámico, que incluya prácticas y vivencias que evolucionan en el tiempo y que se puedan expresar bajo formas que puedan estar en movimiento y cambio. Las variadas acepciones descritas se relacionan con la forma en que la persona se vincula con su entorno, ya sea desde la perspectiva del conocimiento y sus tradiciones y también, en cuanto a ser miembro de un grupo social. Acercar el arte a la sociedad, formar nuevas generaciones de público, estudiar, cuidar y exhibir un legado cultural, es una tarea primordial para todas las universidades.
Esta fecha es de especial significación ya que en este año se está realizando un importante trabajo relacionado a la ley de Patrimonio Cultural, que ha significado un arduo trabajo durante tres gobiernos consecutivos. Se ha logrado avanzar en recoger las opiniones de los pueblos indígenas e instalar el concepto de patrimonio articulando en línea con el desarrollo, lo que sin duda ha presentado complejidades importantes. Se espera que este año la ley pueda avanzar en el parlamento para poder entrar en vigencia y con su respectivo reglamento poder conducir los cambios y desafíos de sus materias relacionadas.
A través de la educación, de la comprensión de nuestra historia, del respeto cívico y de la valoración de lo que se ha realizado por anteriores generaciones para la construcción de nuestro país, se requiere que en particular las nuevas generaciones puedan formarse con una identidad cultural que valore las raíces de nuestra sociedad. Priorizar el futuro que nace desde una historia en común es el desafío de este nuevo Día de los Patrimonios.
Es decir, es la proyección de una tradición hacia un futuro con esperanza. Esta tradición se ha definido como el conjunto de valores, creencias, conocimiento, bienes espirituales y materiales de un grupo social que se transmite a través de generaciones, en el que se incluyen la lengua, modos de vida, costumbres y tradiciones, entre otros. Así, la cultura representa una visión del mundo, que define la forma de vida de las personas, junto a su identidad colectiva. Este patrimonio cultural se ha ido forjando y encontrando un espacio en nuestro entorno al punto que en la actualidad su defensa y preservación han sido asumidos por la sociedad entera. En esto, sin duda las políticas de Estado han tenido un rol fundamental, pero también los impulsos por su salvaguardia que nacen desde las universidades y la sociedad civil.
El patrimonio es hoy un elemento de identidad y de cohesión social que ha cobrado gran relevancia a nivel internacional, por lo que desde hace años las instituciones a académicas han asumido un rol protagónico en su resguardo y difusión. Este es el caso de las universidades que, por una parte, consideran esencial resguardar los propios bienes materiales y culturales que le otorgan identidad y, por otra, es depositaria de bienes culturales que le pertenecen a la sociedad.
Estamos convencidos que el arte y la cultura no son un agregado opcional en la formación de nuestros estudiantes, sino son esenciales para su desarrollo personal y social futuro. El trabajo que se ha realizado en las universidades destaca a la cultura como una labor fundamental y se orienta al servicio de la sociedad en el cuidado, preservación, investigación y difusión de su patrimonio.
El patrimonio cultural de una sociedad vincula el pasado, el presente y el futuro, pues comprende el valor y la trascendencia de lo heredado y nos compromete a proyectarlo, por medio de transmitirlo a las futuras generaciones. Las universidades en su permanente vinculación con el medio deben ser valoradas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio cultural. Una nueva legislación será un avance muy significativo en la construcción de un patrimonio que mira con esperanza el futuro.
La Tercera, 26 de mayo de 2026
Magnífica humanidad
Por Ignacio Sánchez
En el día de ayer, el Papa León XIV presentó en el Vaticano su Carta Encíclica Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA). Es primera vez que un Pontífice está presente en la presentación de una Encíclica. La ceremonia se desarrolló en el Aula del Sínodo con la participación de expertos en la materia y autoridades de la Santa Sede. Esta fue una importante señal de la preocupación de la Iglesia por “descifrar las cosas nuevas a la luz del evangelio y de la dignidad de la persona”.
Existe una relación muy directa con la conmemoración de los 135 años de la Encíclica Rerum novarum, del Papa León XIII, que analizaba la condición de los trabajadores en plena Revolución Industrial. En el texto actual se abordan aspectos de real trascendencia en el contexto de la revolución de la IA, como son su relación con el respeto de la dignidad humana, los cambios en la educación, el futuro del trabajo, los límites éticos del desarrollo, las crisis de la paz internacional y el recrudecimiento de las guerras, entre otros.
En más de doscientas páginas - y con un número similar de citas que incluye a sus predecesores y a una extensa tradición de documentos de la Iglesia-, el Papa León XIV desarrolla un exhaustivo análisis del tema. Detalla, en primer lugar, aspectos clave de la Doctrina Social de la Iglesia, resaltando que el anuncio del Evangelio debe incluir la preocupación por la vida concreta de los pueblos. Nos indica que la tecnología no debe considerarse en sí misma como una fuerza antagónica a la persona, ya que está arraigada a nuestra historia, representando una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad. Sin embargo, enfatiza que “no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”, y agrega que sus riesgos están en la presencia de “el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien”.
Desde hace más de diez años, la Santa Sede ha estado reflexionando sobre el desarrollo de la IA. El Papa explica que la escucha activa de diversos especialistas - científicos, filósofos, políticos, profesores, diferentes profesionales y padres de familia - ha nutrido estas profundas reflexiones y propuestas. En este contexto, plantea que la IA debe ser “desarmada”: una expresión que la entiende como fuerte y provocativa, pero que la eligió porque que “este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad”.
En el texto se reconoce que estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana e incluso la superan en velocidad y amplitud de cálculo; se refiere al tratamiento de datos y otras funciones. Sin embargo, no viven experiencias, emociones, no maduran en las relaciones, no poseen conciencia moral; en suma, tienen escasa similitud a la amplia inteligencia del ser humano.
La invitación es a leer en detalle esta fundamental y profunda Encíclica, que se presenta en un momento crucial de la humanidad. Se nos convoca a “acompañar a los niños y jóvenes para que utilicen las tecnologías como espacio de relación responsable, ayudándoles a reconocer los riesgos y a elegir lo que hace crecer la libertad interior”. Esto, sin duda, “constituye uno de los servicios más valiosos al bien común”. La educación y las nuevas generaciones están en el centro de este mensaje para que la magnífica humanidad avance hacia la plenitud.
Por Ignacio Sánchez D., profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Más sobre: Encíclica, Papa, IA, Humanitas
El Mostrador, 25 mayo, 2026
Educación superior y desarrollo regional
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
El país requiere consolidar un sistema de educación superior cohesionado, inclusivo, de futuro y territorialmente equilibrado. Estamos comprometidos con este desafío.
La relevancia y orientación de la investigación científica y de su transferencia en beneficio del país ha estado presente en la discusión pública, atrayendo la atención de diversos líderes de opinión. Se ha destacado la baja inversión en investigación y desarrollo de Chile, y que, a pesar de esto, los logros de nuestro país se destacan en la región, con una notable productividad científica.
Con razón se destaca que en nuestro país no existe una adecuada articulación entre la educación superior y los sectores público y privado. Esta relación debe ser más amplia y en todo el territorio nacional, es decir, potenciar la relación con las empresas que se desarrollen en regiones, en trabajo conjunto con las instituciones de educación superior y los gobiernos regionales. Este sería un trébol virtuoso para la presencia de innovación y desarrollo, que incluye la decisión de destinar mayor cantidad de recursos creando un mayor diálogo y conexión con el sector productivo.
La educación superior representa un sistema complejo, diverso y articulado, que aporta a los desafíos estratégicos del país. Para realizar estas tareas, debe estar en un contacto cercano con el sector público y privado, lo que es clave para potenciar la generación de proyectos y avanzar en el desarrollo productivo.
Sobre todo, estas instituciones están llamadas a cumplir un rol clave y pertinente en el trabajo con las comunidades locales y el país. En esta tarea, la Fundación Aequalis tiene como misión promover el análisis y el diálogo orientado a la calidad docente y a la generación de conocimiento.
Precisamente con el objetivo de aportar en estas importantes materias, realizamos recientemente el Seminario “Rol estratégico de la educación superior en el desarrollo regional”, con el propósito de reflexionar y proyectar la educación superior en el desarrollo sostenible y equitativo de las regiones, mediante el análisis de experiencias, capacidades y desafíos de las instituciones de educación superior, incluyendo universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica en los territorios donde se insertan.
De manera especial, lo que buscamos fue fortalecer la articulación entre las instituciones, los gobiernos regionales y el sector productivo, promoviendo ecosistemas colaborativos que potencien la generación de conocimiento, la innovación y el desarrollo local. Para ello, el encuentro realizado en la Universidad de Chile contó con la participación de autoridades públicas –incluyendo el jefe de la División Universidades del Ministerio de Educación, los gobernadores de las regiones de Valparaíso y Magallanes–, un grupo de rectores y rectoras de instituciones con presencia regional, y la participación de ejecutivos a cargo de importantes empresas en los sectores productivos del país.
El objetivo fue poder desarrollar un espacio de diálogo transversal, intercambio de buenas prácticas y en especial la construcción de agendas compartidas para el desarrollo regional futuro.
Los puntos planteados incluyeron el anhelo de una mayor colaboración; desarrollar un diseño institucional; incentivos e indicadores de desempeño; avanzar en la modernización del Estado; mayor descentralización; fomentar el conocimiento del territorio; mejor uso de los recursos; entre otros.
A través de este y futuros encuentros, se espera impulsar mayores niveles de colaboración interinstitucional, fortalecer la formulación y adjudicación de proyectos y fondos concursables, y promover iniciativas innovadoras de desarrollo territorial, contribuyendo así a consolidar el papel de la educación superior como un verdadero motor de bienestar, productividad y cohesión en las regiones.
Así, el propósito es sistematizar y proyectar los desafíos estratégicos y oportunidades de fortalecimiento del aporte de nuestras instituciones al desarrollo de las regiones en que se insertan. Espacios de este tipo buscan consolidar una visión común en el desarrollo territorial, sentando las bases para futuras iniciativas conjuntas que impulsen la innovación, la productividad y el bienestar regional.
Desde Aequalis hemos considerado que al interior de las regiones la relación entre las instituciones con el sector público y privado es de gran relevancia, ya que permite alinear la oferta formativa y de investigación de las instituciones de educación superior con las necesidades de crecimiento de cada región, lo que posibilita potenciar la innovación con impacto local.
Esto se conecta directamente con la necesidad de fortalecer la investigación y la innovación en todo el sistema, avanzando en la descentralización de los recursos y fomentando consorcios entre instituciones, empresas y gobiernos regionales. En este ámbito, se hace imprescindible un diálogo permanente y de futuro con el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
De esta manera, a través de la generación de reflexiones y propuestas sobre políticas públicas y desarrollo institucional, hemos consolidado un espacio plural, abierto y participativo, que convoca a los representantes de todos los sectores e instituciones involucradas. En este marco, se ha extendido una invitación abierta a la incorporación de nuevas instituciones, ya que nuestro objetivo desde Aequalis es promover una mirada sistémica, impulsando políticas públicas que fortalezcan la articulación de todos los actores, que permita proyectar su aporte conjunto al desarrollo del país.
Estamos orientados a colaborar con el Estado y la empresa, aportando una visión de largo plazo y fundada en evidencia, con el objetivo de identificar prioridades estratégicas de desarrollo. El diálogo con todos los actores involucrados es muy necesario para poder proyectar la ciencia y el conocimiento, para poder transferirlo a la sociedad generando valor y un aporte social. El país requiere consolidar un sistema de educación superior cohesionado, inclusivo, de futuro y territorialmente equilibrado. Estamos comprometidos con este desafío.
El Mostrador, 10 mayo, 2026
La madre
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es importante destacar para las nuevas generaciones que, la madre – y también la madre de mi madre-, es aquella mujer en quien se funda la familia nuclear, es quien confió siempre en nosotros y estuvo dispuesta a darlo todo para entregar vida y formar una familia ampliada.
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Hoy domingo se celebra el Día de la Madre, la persona que no sólo nos dio la vida – como un don gratuito-, sino también quien nos crio y acompañó a lo largo de ella. Nos apoyó en todas las etapas de nuestro crecimiento, nos educó en la fe, nos inculcó los principales valores, nos adentró en la cultura y, en esencia, nos formó como personas. La seguridad, la autovaloración, la autonomía e independencia y el carácter, para muchos de nosotros, provienen esencialmente de nuestra madre. Es lo que también vemos en nuestros hijos y nietos: la influencia vital y el rol fundamental de la madre en la construcción de una familia. En algunas familias, la madre tuvo la generosidad de recibir al hijo que había sido engendrado por otra mujer, y se convirtió en su madre, con todas las características descritas, y con todo el amor de una madre.
Para cada uno de nosotros, los recuerdos son únicos e imborrables, tanto para quienes aún tienen la alegría de tenerla consigo como para quienes la hemos visto partir. Sin embargo, en todos los casos, la madre permanece siempre presente. Nos acompaña, la pensamos, le hablamos, la vemos e imaginamos en muchas situaciones de nuestra vida diaria. Pensamos qué nos diría y cómo reaccionaría en diversas circunstancias. Cómo no valorar su cariño, su entrega, su generosidad y los tantos y permanentes sacrificios por sus hijos, los que solemos calibrar y valorar de mejor forma cuando nos convertimos en padres. En pocas palabras, ella siempre ha sabido anteponer el cariño, el esfuerzo y la dedicación a su propio interés y bienestar.
Su sabiduría y enseñanzas están muy vivas en nuestro diario vivir y en nuestro recuerdo, así como su apoyo, su compañía y su amor incondicional. Para muchos, la madre ha sido una gran compañera de proyectos, protagonista de trabajos compartidos que han ido variando en las diferentes etapas de la vida, evolución que es muy interesante ya que nos permite admirarla en todas sus facetas. La madre consejera, también compañera de ruta, de trabajo y en ocasiones amiga y cómplice de tantas tareas.
Con el paso del tiempo llega la madurez y la vejez – una etapa de gran sabiduría – en la que podemos retribuir, al menos en parte el cariño recibido, a través de la ternura, las atenciones, el apoyo y también el diario cuidado que muchas veces se necesita. En esta etapa del ciclo de la vida, la realidad nos vuelve a acercar, ahora en otra dimensión. Es un tiempo para estar y recordar juntos, para conversar y seguir aprendiendo de su sabiduría y compañía.
Sin embargo, en algunas familias la vida a veces no transcurre como se quisiera y en ocasiones surgen situaciones difíciles. Hay problemas y distancia con la madre, barreras que pueden tener fundadas razones y que parecen infranqueables. Solo sería importante recalcar que todos los esfuerzos por derribar esas barreras y lograr un reencuentro son muy necesarias e importantes, y que en especial serán muy valorados en el futuro, cuando muchas veces la madre ya no esté presente. Quienes vivan esta difícil situación, este día es una invitación a atreverse a cruzar esas barreras, antes de que la vida nos pase por delante y ya sea demasiado tarde.
Así, es importante destacar para las nuevas generaciones que, la madre – y también la madre de mi madre-, es aquella mujer en quien se funda la familia nuclear, es quien confió siempre en nosotros y estuvo dispuesta a darlo todo para entregar vida y formar una familia ampliada. Por esto y por muchos otros recuerdos que están en nuestro corazón, el reconocimiento de hoy es para todas las madres. Gran día familiar.
https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2026/05/10/la-madre/
El Dínamo, 27 de abril de 2026
Gobierno universitario
Dentro del cuidado institucional, es necesario poner énfasis y una especial dedicación en construir una verdadera comunidad universitaria. Para esto, la participación de profesores, estudiantes, profesionales y personal administrativo debe ser estimulado de manera especial, ya que es de gran relevancia para el desarrollo de la institución.
Ignacio Sánchez D.
Las características del gobierno de una universidad es un aspecto clave para lograr la excelencia de una institución. Los pilares fundamentales de la calidad de un proyecto universitario incluyen una misión e identidad definida; alta concentración de talento académico, es decir profesores y estudiantes de excelencia; un equipo profesional y administrativo comprometido; recursos adecuados para desarrollar un proyecto innovador en todos los ámbitos de la tarea universitaria, y un gobierno universitario con autonomía y libertad académica para realizar un proyecto orientado al futuro y a servir a la sociedad.
Las universidades, ya sean estatales, fundaciones, corporaciones públicas o privadas, son instituciones que deben tener como misión formar personas creativas y con amplitud de miradas; desarrollar la búsqueda de la verdad; crear nuevo conocimiento; aportar a la sociedad a través del desarrollo de la reflexión y la razón de manera permanente y con la mayor profundidad. En el caso de las universidades católicas, el sentido trascendente y su expresión en la sociedad forma parte de su ethos fundacional.
En la academia, el conocimiento es el elemento ordenador que debe guiar su organización y conducción. A lo largo de su desarrollo, las instituciones han demostrado que requieren un largo tiempo para crecer y desarrollarse, sin embargo, son frágiles en el sentido de que cuesta mucho construirlas, y sin embargo, se pueden dañar fácilmente si no hay un especial cuidado en su conducción, crecimiento y líneas de desarrollo.
Se han establecido diferentes modelos de gobierno universitario, correspondientes a la misión e identidad de la institución. El más frecuente es el modelo colegiado, desarrollado en instituciones académicas que se autogobiernan de manera participativa. Los profesores que son los líderes universitarios son los facilitadores, recogen las opiniones de sus pares, dialogan, persuaden y acuerdan para tomar decisiones relevantes. Otros modelos que se reconocen en la literatura incluyen el político, burocrático, y de mercado, en los que la participación de la comunidad tiene diferentes grados de presencia e impacto, lo que influye directamente en la toma de decisiones. En nuestra universidad, el principal órgano es el Honorable Consejo Superior, integrado por miembros de todos los estamentos de la institución, y además existen diferentes y variadas formas de participación universitaria. Una de ellas, el Foro Universitario UC, ha sido un lugar de encuentro que facilita la reflexión, discusión y evaluación de los desafíos de la Educación Superior y también aspectos relevantes del país. Su composición es más amplia, y su objetivo es aumentar la participación de la comunidad, junto a constituirse en un puente de diálogo organizado y estructurado entre los diferentes estamentos que conforman la universidad. Otra iniciativa, La UC Dialoga, ya con más de doce años de trayectoria y gran participación de la comunidad, realiza esta activa participación desde los diferentes territorios, analizando temas de importancia para la institución.
Dentro del cuidado institucional, es necesario poner énfasis y una especial dedicación en construir una verdadera comunidad universitaria. Para esto, la participación de profesores, estudiantes, profesionales y personal administrativo debe ser estimulado de manera especial, ya que es de gran relevancia para el desarrollo de la institución. Así, es vital la participación permanente de los profesores en la marcha y desarrollo de la universidad, la que se realiza a nivel de las facultades, en la representación colegiada, en el desarrollo de proyectos innovadores y en la elección de sus propias autoridades.
Junto a lo anterior, es necesario estimular que los estudiantes se organicen en Centros de Estudiantes y Federaciones, y que, a través de ellas, aporten y participen en los comités curriculares, en los Consejos de Facultad y por supuesto en los principales órganos colegiados de la universidad. Así también, es muy importante que los profesionales y el personal administrativo participen ya sea de manera directa en los órganos colegiados o a través de sus representantes sindicales, para aportar desde su propia mirada y quehacer al crecimiento de la institución.
Esta participación de la comunidad que se describe no debe confundirse con apuntar hacia un cogobierno en el manejo y conducción de las universidades, la que siempre debe estar dirigida por sus académicos. Esto debido a que los diferentes modelos de gobierno universitario requieren respetar la misión, identidad fundacional y valores fundamentales de cada institución. Así, la participación de la comunidad, en las formas y con los márgenes apropiados, colabora de manera muy significativa a poder realizar con éxito y responsabilidad la conducción de cada institución, y lograr así su máxima contribución al desarrollo del país.
El gobierno universitario forma parte esencial de la autonomía y de la libertad académica de una institución, es un valor y un activo fundamental que hay que cuidar en beneficio de la comunidad. Su cuidado y desarrollo es crucial para realizar la misión, su aporte y el compromiso con la sociedad a que están llamadas nuestras instituciones universitarias.
El Mostrador, 24 abril, 2026
Educación inicial y aprendizaje lector
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Desde hace años se menciona que la educación inicial es una prioridad en nuestro país, lo que ha sido ratificado de manera explícita por las nuevas autoridades del Ministerio de Educación.
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Aún se observan brechas y gran inequidad en las oportunidades de acceso dependiendo del nivel socioeconómico de las familias. Los primeros años de vida han demostrado ser una etapa clave para favorecer el desarrollo de los aprendizajes, incluyendo lo neurocognitivo y afectivo. Para avanzar en estos objetivos, sin duda la educación inicial debe ser prioritaria, ya que es la base del aprendizaje futuro.
Con el objeto de implementar lo anterior, y de acuerdo con lo que se ha discutido ampliamente en el Parlamento y en los medios, es crucial avanzar en el proyecto de Sala Cuna Universal –realizando las adaptaciones pendientes, con un financiamiento estable y sustentable–, que permita aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de las salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años, activando una iniciativa que permitirá una estimulación cognitiva más precoz, junto con la progresiva participación de los padres y madres tanto en el campo laboral como en el cuidado de sus hijos.
En este ámbito, y como un aporte muy transversal, es muy valioso el programa “Juntos por una Educación inicial 2030”, coordinada por universidades, la Fundación Educacional Choshuenco, más de treinta organizaciones de la sociedad civil y el constante apoyo del Mineduc. A esto se suman líneas actuales de investigación universitaria de gran valor que estudian el desarrollo de la literacidad, la relación entre lectura, cognición, emociones y medios digitales, entre otras.
Además, existe consenso en que una tarea imprescindible es revisar los contenidos curriculares y la implementación de nuevas metodologías docentes. Para esto, es importante reiterar la importancia del trabajo conjunto con las Facultades de Educación del país, aspecto que puede crecer de manera muy significativa, considerando la gran capacidad de docentes e investigadores que podrían orientar sus esfuerzos académicos a potenciar la calidad de la educación temprana en nuestro país, que de seguro tendrá un impacto muy significativo en el desarrollo y cohesión social del futuro del país.
En el caso de la educación temprana, es importante lograr atraer a las mejores educadoras de párvulo, con altos estándares académicos, campos educacionales y exposición temprana al trabajo con los niños, junto a proyectos de investigación de nivel internacional.
La formación del personal asistente hace necesario el contacto cercano con la educación técnico profesional. Se debe abordar el financiamiento de la educación inicial con remuneraciones competitivas, focalización de los recursos y prioridad en la inversión. En este sentido se debe reevaluar el cálculo de las subvenciones a diferentes tipos de establecimiento, destacando los buenos ejemplos y poniendo de relieve el valor de un adecuado clima laboral y educacional.
En el inicio de la escolaridad temprana, a pesar de los avances que se han visto en educación, sin duda existe un desafío pendiente, y es asegurar el aprendizaje lector en la primera etapa de la vida escolar. A la fecha, destacan los escasos rendimientos en pruebas estandarizadas que reflejan falencias en la etapa escolar temprana.
Se ha descrito que en cuarto básico menos de la mitad de los escolares comprende textos propios para su edad. Esto se ve confirmado por investigaciones en que más de la mitad de los niños no adquieren las habilidades lectoras en primero básico, lo que influye de manera muy significativa en aprendizajes futuros. Para abordar este importante tema, se requiere una voluntad transversal para apoyar de manera amplia y colaborativa las medidas a implementar desde el Mineduc, con el apoyo de fundaciones y del sistema educativo a lo largo y ancho del país.
A la fecha, hay valiosas iniciativas que se orientan a lograr este objetivo. Por ejemplo, la red pública-privada, “Un Chile que Lee” y Unesco, propone que para el año 2030 los estudiantes de segundo básico egresen leyendo. Hay un gran apoyo académico, de la sociedad civil y del sistema político para esta iniciativa. El plan se basa en varios pilares orientados al aprendizaje lector. Esto requiere el apoyo prioritario del Mineduc, de las familias, fundaciones y una articulación global del sistema educativo.
Existe consenso en que la educación debe estar de manera permanente en el debate de las políticas públicas, por ser clave en el presente y futuro del país. La educación requiere una mirada de largo plazo, con compromisos políticos amplios que permitan presentar de manera consensuada un proyecto país. Para destacar lo anterior, es importante relevar la educación temprana como motor de desarrollo social, priorizando la educación inicial, tanto a nivel preescolar como durante los primeros años de la enseñanza escolar.
En estas etapas, los esfuerzos no deben solo orientarse a lo cognitivo, sino también y muy especialmente a los aprendizajes socioemocionales. Este es un camino fructífero para avanzar hacia una educación de calidad, con mayor cohesión social y un desarrollo sustentable para nuestro país. Las universidades realizando un trabajo en conjunto pueden aportar de manera significativa a estas propuestas de futuro.
El Dínamo, 13 de abril de 2026
#Natalidad
Un futuro con menos hijos
La relevancia de esta situación es que, si la realidad que vemos hoy se mantiene y profundiza, sin duda se va a ver una modificación del concepto de familia.
Ignacio Sánchez D.
La caída de la natalidad es sin duda uno de los temas más relevantes que enfrenta nuestro país. Se ha conocido recientemente que el año pasado, la tasa de fecundidad fue de 0,97 hijos por mujer (con una tasa de reemplazo de 2,1 hijos), lo que es realmente preocupante y nos ubica dentro del grupo de países con menor fecundidad. La drástica disminución de los nacimientos ha sido muy marcada en las últimas tres décadas. El número de nacimientos disminuyó a la mitad en 30 años, con mayor relevancia en los últimos diez años, en que el número de recién nacidos ha caído en forma muy significativa.
Esta realidad ha transformado a Chile en uno de los países donde esta disminución ha sido más brusca. De hecho, en el futuro inmediato se proyecta un crecimiento poblacional negativo en los próximos cinco años. Junto a esto, en la actualidad, la población migrante representa cerca de 18% de los nacimientos, con significativa variabilidad entre las regiones del país. Los recién nacidos de madres de origen extranjero, se han triplicado en cinco años. En las estadísticas del sistema público, uno de cada cinco partos proviene de una madre que ha nacido en el extranjero y que se ha radicado en Chile.
Lo descrito ha significado una marcada tendencia al envejecimiento de la población, se ha calculado que hacia el año 2070 más del 40% de la población tendrá más de 65 años, lo que ciertamente es un cambio demográfico mayor. Esta situación, que también se presenta con una maternidad postergada, va a significar cambios significativos en las áreas de la salud, educación, vivienda y otros aspectos de la vida en nuestra sociedad.
Sin duda, las causas de esta gran caída en la natalidad son multifactoriales, dentro de los que se cuentan factores sociales, económicos, culturales y también de creencias y espirituales. Dentro de las causas que se han analizado, se ha atribuido un rol muy importante al aumento del costo de la vida y a las dificultades económicas de las familias. Estos aspectos, que son relevantes para determinar el número de hijos, se han asociado con mayor frecuencia al nacimiento del primer hijo de la familia. Sin embargo, los análisis más detallados no han demostrado una correlación directa entre nivel de ingresos y caída de la natalidad. Hay una distribución amplia y homogénea en nuestra población.
Sin duda hay factores que hacen compleja la formación de una familia con hijos, dentro de los que se cuentan la caída en el número de matrimonios, una pérdida de la espiritualidad y del sentido trascendente de la vida, los problemas en poder compartir las labores de cuidado y corresponsabilidad, -tanto de niños como también de adultos mayores, la que recaen principalmente en las mujeres-, las dificultades de acceso a la sala cuna con las consecuentes dificultades de la llegada de las mujeres a un campo laboral, la tardanza en la maternidad por proyectos personales, las crecientes dificultades de acceso a la vivienda, el alza permanente del costo de la vida; el cuidado del medioambiente y muchos otros factores que se presentan con el desarrollo. Sin embargo, con todos estos aspectos presentes, es importante explicitar que no se ha demostrado una causalidad definida ni objetiva, sino más bien una suma de factores involucrados y condicionantes de esta realidad. Por esto, y al ser una realidad multifactorial, ha existido una gran dificultad para lograr tener un cambio de tendencia real, que sea efectivo y duradero.
La relevancia de esta situación es que, si la realidad que vemos hoy se mantiene y profundiza, sin duda se va a ver una modificación del concepto de familia. Por esto, los aspectos en que hay que ahondar son los valores de la familia, de la generosidad, entrega, el sentido de trascendencia y mirada de futuro con la esperanza que se funda en tener un mundo y realidad mejor a la que conocemos hoy. Estos factores pueden aportar a un cambio de tendencia para una sociedad que debe crecer y desarrollarse con mirada de un futuro promisorio.
Es importante considerar que, en una construcción de familia, los hijos nos ayudan a madurar, a ver otras realidades, a salir de nosotros mismos, en el fondo a ser mejores personas. Hoy, en el camino y tendencia en que nos dirigimos, vamos a perder conceptos claves de nuestra vida en común, que nos permiten compartir, ser generosos y favorecer la vida en comunidad. El concepto de familia, hijo, hermano, nos permite comprender mejor la vida y vivir en comunidad. Un futuro con menos hijos será una sociedad más individualista, más estrecha, y, en definitiva, más pobre en los valores trascendentes de la vida.
La mirada de futuro requiere de generosidad, esperanza, apertura y entender la gratuidad de la vida, que tiene un valor en sí mismo. La mirada espiritual, la fe y el sentido trascendente de nuestra vida, proyectada con generosidad, solidaridad y confianza en el futuro de las futuras generaciones, nos pueden ayudar a trazar nuestro proyecto de vida personal y familiar.
https://www.eldinamo.cl/opinion/2026/04/13/un-futuro-con-menos-hijos/
El Mostrador, 4 de abril de 2026
Evaluación y futuro de la Educación Superior
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Con respecto a la situación de nuestros docentes, aún persisten brechas muy importantes en los salarios de los profesores de educación básica, los que son al menos un 25% menores comparados con egresados de carreras de similar duración.
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Una mirada externa de la Educación Superior (ES) a nivel internacional es siempre necesaria. Esto es lo que ha publicado recientemente la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), organismo internacional integrado por cerca de 40 países, que se orienta a diseñar mejores políticas públicas que potencien el desarrollo y el bienestar de las comunidades. El informe “Education at a Glance 2025”, nos ofrece una mirada académica y objetiva de la ES a nivel global y, en especial, lo que ha ocurrido en años recientes en nuestro país.
A nivel de la OECD, actualmente un 48% de los adultos jóvenes posee una certificación educacional terciaria, lo que es un logro histórico. Sin embargo, en los últimos 5 años la curva de crecimiento se ha reducido de manera significativa en relación con las décadas previas. Junto a lo anterior, las inequidades se mantienen, a nivel global el 26% de los jóvenes con padres sin educación superior poseen un diploma, comparado con el 70% de los jóvenes con padres profesionales. Solo escasos países han logrado cambios significativos, destacando Dinamarca, donde esta cifra creció un 20% en una década.
Otro aspecto a destacar es la movilidad social, los jóvenes que poseen una certificación de ES tienen mayor probabilidad de tener un empleo, adecuados salarios y desarrollo socioeconómico personal y familiar. Las diferencias existen entre los países miembros de la OECD, en especial en lo relativo al impacto positivo de contar con educación universitaria y técnico profesional.
En algunos países el efecto de significar una palanca de desarrollo social es mayor al contar con un título técnico, que permite tener un avance progresivo en las certificaciones, lo que se puede adquirir durante los años siguientes a la primera titulación.
Con respecto a Chile, el informe destaca menores niveles de desempleo en los graduados de ES comparados con quienes tienen solo educación secundaria. Hay en nuestro país un menor porcentaje de profesionales con grado de magíster y doctorado en comparación con el promedio de OECD, con brechas importantes que sugieren menores grados de formación profesional y científica durante el desarrollo de la vida laboral.
Junto a esto, en la educación inicial, destaca una cobertura menor al promedio OECD, que no ha mejorado en más de una década, lo que podría modificarse con el proyecto de Sala Cuna universal. Con relación a las brechas de equidad, el 68% de los jóvenes con al menos un padre con título de ES tiene certificación, comparado con 25% con quienes tienen padres con educación secundaria incompleta. Sin embargo, se observa que estas brechas en Chile van hacia la mejoría en la última década.
A nivel escolar, el reporte destaca la crisis de natalidad que se presenta en nuestro país. Chile presentó una disminución de 6% en el número de niños entre 0-4 años en los últimos diez años y se pronostica una disminución similar para la próxima década, una situación muy preocupante, como ha sido analizado en profundidad en diferentes espacios de nuestra sociedad.
Con respecto a la situación de nuestros docentes, el reporte destaca que aún persisten brechas muy importantes en los salarios de los profesores de educación básica, los que son al menos un 25% menores comparados con egresados de carreras de similar duración.
Esta diferencia es mayor que en la OCDE, que, si bien está presente, alcanza a un 17%. Esto se suma a difíciles condiciones laborales en relación con problemas de convivencia escolar, falta de tiempo para preparar las clases y corregir evaluaciones, junto a un alto promedio de estudiantes por sala de clases. En este punto, el informe refiere que el promedio en nuestro país es 30,6 estudiantes por sala, comparado con 20,6 en el promedio OCDE. Esto sin duda tiene repercusiones en el proceso formativo de los estudiantes.
Un aspecto importante es la internacionalización. En promedio, en las universidades de la OCDE el 7,4% de los estudiantes es internacional, comparado con solo 1,5% en Chile. Así también, la inversión en Ciencia y Desarrollo es menos de un tercio del promedio de los países de la OCDE, lo que refleja una situación compleja en términos de la mirada de desarrollo a futuro. Estos dos aspectos nos abren una vía de crecimiento y desarrollo que puede impactar en el aporte innovador al país y en una nueva mirada a la realidad internacional.
Junto a lo descrito para nuestro país, el informe destaca nuevos desafíos para el sistema de ES global, dentro de los que se cuentan la flexibilidad curricular, la longitud de las careras, el desarrollo de la inteligencia artificial, el diálogo transversal al interior del sistema de ES y el aporte a la cultura desde nuestras instituciones, entre otros desafíos.
En resumen, este informe nos permite evaluar el desarrollo interno del sistema de ES y comparar con los buenos ejemplos a nivel internacional. Se observan avances y logros y, en especial, grandes áreas de potencial crecimiento en beneficio de los estudiantes y el país. Desafíos que se deben asumir con diálogo, compromiso y trabajo conjunto.
El Mostrador, 12 febrero, 2026
Aporte de las Facultades de Medicina a sus Universidades
La relación entre las Facultades de Medicina y sus universidades constituye un vínculo estratégico que potencia el desarrollo institucional, académico y social de ambas partes.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Las Facultades de Medicina han desempeñado históricamente un papel central en la formación, consolidación y proyección de las universidades occidentales.
Desde su surgimiento en la Europa medieval, pasando por la profesionalización y la investigación moderna en Norteamérica, hasta su desarrollo y adaptación en nuestro continente, estas facultades han sido importantes centros de conocimiento aplicado en la atención clínica, núcleos importantes de producción científica y espacios de vinculación con la comunidad y la sociedad.
Por su parte, la calidad de la formación médica es una preocupación pública y profesional central, ya que incide directamente en la atención clínica y seguridad de los pacientes.
El nivel de calidad institucional aporta ventajas estructurales -procesos, calidad académica, docencia, investigación, recursos, redes, entre otros- que sin duda pueden influir significativamente en la calidad de la formación médica. Sin embargo, estas ventajas solo se traducen en mayor calidad cuando se articulan con políticas institucionales claras, prácticas docentes efectivas, investigación sólida y procesos de aseguramiento de la calidad rigurosos.
En contextos donde una universidad de alto nivel prioriza la investigación sin articularla con la docencia, o donde no existen hospitales universitarios docentes adecuados, el efecto positivo esperado puede desaparecer. Por ello, la labor de las autoridades universitarias es esencial para que los procesos, la cultura institucional, la infraestructura y el prestigio se conviertan en mejoras concretas en el desarrollo del currículo de la Facultad, en la disponibilidad de campos clínicos, en la supervisión formativa y en la calidad de los egresados.
A su vez, el aporte de las Facultades de Medicina a sus universidades puede agruparse en diversas dimensiones. Entre ellas destacan la producción científica interdisciplinaria y la transferencia tecnológica, expresadas en investigación biomédica, publicaciones, patentes y emprendimientos; la atracción de recursos y talento, mediante fondos competitivos y donaciones filantrópicas que fortalecen la infraestructura y la formación científica; la formación profesional y educación interprofesional, que elevan los estándares académicos y los irradian hacia otras facultades; la vinculación con políticas públicas, con impacto directo en la salud poblacional; y, finalmente, la calidad de la atención de salud, a través de hospitales y centros asistenciales universitarios que contribuyen al bienestar de la comunidad.
Así también, desde la facultad la educación médica incorpora innovaciones metodológicas como el aprendizaje basado en problemas; la simulación clínica mediante laboratorios avanzados; el trabajo interdisciplinario con carreras como enfermería, odontología y otras ciencias de la salud y la formación en investigación. Estas innovaciones no solo fortalecen la calidad formativa de las Facultades de Medicina, también promueven interacciones con otras unidades académicas, ampliando el impacto educativo.
Además, las Facultades de Medicina han tenido un rol decisivo en salud pública, a través de campañas de vacunación, programas de atención primaria, estudios epidemiológicos y respuestas ante crisis sanitarias, como la reciente pandemia. La investigación es otro ámbito en que aportan significativamente al desarrollo universitario. Con frecuencia, concentran una parte sustantiva de los recursos externos competitivos, lo que permite fortalecer la capacidad institucional mediante inversiones en infraestructura avanzada —bioterios, centros de simulación clínica, biobancos o plataformas de secuenciación genética— que, a su vez, benefician a otras disciplinas.
El impacto social y sanitario constituye otra contribución esencial. A través de hospitales universitarios y redes asistenciales, las Facultades generan estudios de prevalencia, programas de prevención y ensayos clínicos que responden a las necesidades del país.
Durante la pandemia de COVID-19, el liderazgo científico y sanitario ejercido por las Facultades de Medicina reforzó el rol público de las universidades.
Asimismo resulta clave fortalecer la relación entre la facultad y las áreas clínicas, tanto hospitalarias como ambulatorias. Los campos clínicos son fundamentales en la docencia de calidad. Si bien la acreditación de áreas clínicas (hospitalarias y ambulatorias) tiene procedimientos e instrumentos diferentes a los procesos universitarios, comparten estándares de excelencia en infraestructura, equipamiento clínico, laboratorios, áreas clínicas, centros de simulación clínica, bibliotecas digitales, áreas docentes, temas financieros, entre otros.
Por supuesto, en esta relación Facultad-Universidad también existen riesgos y desafíos. Las Facultades de Medicina pueden representar una proporción significativa del presupuesto universitario, dada su compleja infraestructura clínica y altos costos operativos, lo que puede generar tensiones internas. De allí la importancia de una adecuada gestión de la Red de Salud universitaria, políticas claras, transparencia financiera y mecanismos de gobernanza que aseguren una colaboración equilibrada y mutuamente beneficiosa.
En síntesis, la relación entre las Facultades de Medicina y sus universidades constituye un vínculo estratégico que potencia el desarrollo institucional, académico y social de ambas partes.
Cuando esta colaboración se estructura sobre bases sólidas —de gobernanza, investigación, formación y compromiso público—, se convierte en un verdadero motor de innovación y excelencia.
La evidencia internacional muestra que esta sinergia ha permitido a numerosas universidades consolidarse como referentes globales en salud, educación e investigación biomédica. En nuestro país la experiencia es similar, el desafío es seguir avanzando en calidad y aporte al país.
El Dínamo, 27 de enero de 2026
#Universidades, #Ciencias, #Educación
Ciencias y educación ciudadana
La divulgación científica y una educación temprana basada en la curiosidad y el pensamiento metódico son claves para fortalecer la valoración social de las ciencias y sostener el desarrollo del país.
Ignacio Sánchez D.
Uno de los principales desafíos para el mayor desarrollo de las Ciencias es aumentar la divulgación y comunicación de las actividades que realizan los científicos; comunicar lo que hacen y en especial, lo que pueden hacer con sus áreas de conocimiento. Para esto hay múltiples caminos, quizás uno de los de mayor impacto es trabajar en la educación inicial, donde se estimule la curiosidad y el pensamiento metódico desde el nivel preescolar. Otra vía es presentar a la comunidad lo que nuestros investigadores realizan, destacando la importancia de su trabajo para el bienestar de la población. Desde las universidades, en nuestro rol de educadores nos asiste el deber de mostrar a la sociedad que los avances de la población y la actual calidad de vida están vinculadas a la investigación, creación de nuevo conocimiento e inversión que el país dedica a las Ciencias. Esto incluye destacar la importancia de su educación desde la niñez.
Las actuales mediciones de conocimiento de las Ciencias de la población adulta demuestran que una minoría conoce las instituciones que realizan ciencia de frontera en el país, y muy pocos señalaron haber visitado lugares de ciencia y tecnología en los últimos meses. Lo anterior nos deja un gran desafío por delante. Hacernos cargo de comunicar el rol de la ciencia, el trabajo del investigador, y cómo este trabajo se transfiere y produce mejoras en la calidad de vida de la población es una tarea pendiente. Es necesario plantearnos nuevas formas de comunicar el desarrollo de las ciencias. Iniciativas pioneras como el reciente Congreso Futuro en que participaron cientos de expositores de primer nivel internacional en ciencia, humanidades, artes y tecnología, son muy relevantes para avanzar en este camino. El gran interés generado se demuestra por la multitudinaria presencia de asistentes a sus actividades.
Para lograr este nivel de presencia en la sociedad, es vital realizar una educación científica precoz, permanente y difundir así la real significación e impacto de las Ciencias. Una de las acciones más importantes debiera ser estimular la curiosidad por conocer el pensamiento metódico desde el nivel preescolar, a través de visitas guiadas a laboratorios, a centros universitarios y mediante el contacto cercano con los científicos. Esto es clave para estimular en los niños la inquietud por explorar y preguntar por lo desconocido. En este sentido, el análisis crítico, cuestionar lo que existe y mirar con diferentes ángulos la realidad son aspectos fundamentales del desarrollo de los estudiantes.
En este trabajo y desafío a realizar hay iniciativas diversas, dentro de las que se cuentan, escuchar las propuestas de la propia comunidad para implementar en el aula; generar una comunidad de aprendizaje para fortalecer las competencias en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación de modo de generar experiencias significativas para los niños, niñas y jóvenes; y también poner a su disposición una oferta de talleres, conversatorios y charlas en diferentes temáticas. Esto es lo que ha realizado por años el programa Explora, para instalar una cultura científica y tecnológica en los establecimientos educacionales.
A nivel universitario, se destaca también el Programa Científica que intenta sacar la ciencia desde las aulas al patio, fuera de los laboratorios y acercarla de una manera atractiva tanto a la comunidad universitaria como al público en general, en especial a los adolescentes y niños. Así, se busca inspirar a la comunidad y especialmente a las nuevas generaciones, para que comprendan el valor de la ciencia. Esto incluye a la ciencia que se hace en un laboratorio, pero también la que realizan en sus diferentes actividades las ciencias sociales, las humanidades, el arte y todo tipo de creación, innovación y la transferencia de conocimiento a la sociedad.
Con el objetivo de planificar e implementar lo descrito, se requieren nuevas estrategias para educar a la sociedad, lo que permitirá sustentar una política estable y significará un aporte importante en el reconocimiento y valoración social del quehacer de las Ciencias. Tenemos que demostrar que el desarrollo y la calidad de vida de nuestros habitantes, va a depender en gran medida de la inversión y estímulo de las Ciencias. Para esto, formar a las futuras generaciones, educar y expandir nuestra valoración de la generación del nuevo conocimiento en los niños y en la sociedad es en definitiva clave y relevante.
En suma, con el objeto de lograr estas metas, es vital realizar una educación científica precoz y difundir la real significación de las Ciencias a las nuevas generaciones, comenzando desde la educación temprana. Así, sembrar el interés, cariño, reconocimiento e importancia de las ciencias en la ciudadanía es de vital importancia, sin embargo, si este esfuerzo se focaliza de manera especial en nuestros niños y jóvenes pese a que tomará más tiempo, sin duda entregará importantes, profundos y duraderos frutos al servicio del país.
El Mercurio, Sábado 24 de enero de 2026
Experiencias de un sabático académico
Ignacio Sánchez D.: “Se trata de un tiempo productivo, con mucha libertad e independencia, orientado a fortalecer la capacidad académica presente y futura del profesor. Además, para la institución es un aporte al fortalecimiento del conocimiento, la internacionalización y el avance de la calidad académica de la universidad”.
El período sabático es una de las etapas académicas más valoradas por los profesores dentro de la vida universitaria. Se ha constituido en un espacio de reflexión, desarrollo profesional y proyección académica futura. Así, en la vida universitaria, después de un período de dedicación intensiva a labores de docencia, investigación y también, en algunos casos, de gestión académica, es muy necesario detenerse en el camino, volver a revisar conceptos fundamentales, y en especial, reflexionar sobre el futuro. Se trata de un tiempo productivo, con mucha libertad e independencia, orientado a fortalecer la capacidad académica presente y futura del profesor. Además, para la institución es un aporte al fortalecimiento del conocimiento, la internacionalización y el avance de la calidad académica de la universidad.
El concepto de sabático proviene de la palabra hebrea shabbat, que remite al descanso, la pausa y la renovación. Se define como un semestre cada seis años de trabajo; en algunos casos, se implementa durante un año, cuando el trabajo académico es de un largo período. Esta fue mi situación personal, luego de cumplir más de 32 años de profesor en la UC, con más de veinte años en gestión académica y quince años en la Rectoría. Se presentó la posibilidad de desarrollar un año sabático en el extranjero. Esto, manteniendo la voluntad y disponibilidad a colaborar en lo que me fuese requerido por las nuevas autoridades de la universidad.
De esta manera, coordiné con las autoridades de la Universidad de Edimburgo y de la Universidad de Nueva York (NYU) para planificar una estadía académica y realizar áreas de investigación que involucraran al desarrollo de la Educación Superior, así como la posibilidad de tener una rotación clínica en el Hospital de Niños de estas prestigiosas universidades. Esto último, para permitir una actualización de conocimientos, investigación, práctica clínica y destrezas en el ámbito de las Enfermedades Respiratorias del Niño, mi propia área de especialización médica. Estos planes incluyeron a mi señora, la Dra. Salesa Barja, profesora titular y que se dedica a la Nutrición Pediátrica, quien realizó sus contactos académicos para realizar una fructífera estadía académica.
La experiencia ha sido muy enriquecedora. Ambas universidades y grupos de investigación son de gran calidad, están en la frontera del conocimiento y poseen conexiones internacionales de primer nivel. En cuanto a las áreas clínicas, destacan los Centros Universitarios y Hospitales Pediátricos por su calidad y relevancia en la atención pediátrica. Presentan confianza y valoración de la población, junto a una gran infraestructura y capacidad de resolución de los pacientes que reciben, derivados del área, de la ciudad y también de las diversas regiones de ambos países.
La realidad de estos dos países y sociedades es diversa, viven modelos muy distintos. Escocia es un país organizado en un sistema con un gran énfasis social en términos de educación, salud y otros beneficios a las personas. La cobertura pública entrega aporte igualitario y de calidad a todas las personas, con sus fortalezas en términos de igualdad de acceso y oportunidades, así como también algunas limitaciones. En Nueva York, por su parte, el acceso a la salud y educación muestra diferencias muy significativas en la población, teniendo el sistema privado mayor relevancia, dependiendo las prestaciones de salud de los seguros médicos y de la condición socioeconómica de las familias.
Junto con reconocer la gran calidad de estas universidades, surge la certeza de que en nuestro país tenemos una excelente formación académica de nuestros profesores y estudiantes. Esto se ve de manera muy clara en los estudiantes, tanto en los de pregrado como en posgrado. Además, las ideas y proyectos de investigación son sin duda de calidad internacional; lo que falta a nivel país es apostar con mayor confianza y dar un mayor apoyo a nuestros investigadores, en especial a los jóvenes que inician su carrera académica.
Por otra parte, al conocer la realidad internacional, se hace necesario aumentar el apoyo a la ciencia y generación de nuevo conocimiento en todas las áreas del saber. Esta es una de las principales experiencias vividas, la relevancia y presencia cotidiana del valor de la investigación e innovación, lo que se incorpora como un gran aprendizaje.
Es importante reiterar el concepto de libertad e independencia académica, claves para concretar los objetivos trazados durante el período sabático. Esto requiere una constante evaluación de los indicadores de actividad, los que se plasman en reportes formales con logros que van a beneficiar al académico y también a la institución. Por último, y muy importante, la experiencia cultural, personal y familiar es de gran valor. Conocer nuevos lugares, experiencias y culturas, marca un tiempo que se proyectará en la vida personal y tendrá gran impacto en el próximo retorno a la vida académica. Esto es un aspecto primordial en el balance de este fructífero período sabático.
Ignacio Sánchez D.
Profesor Titular, exrector. Pontificia Universidad Católica de Chile
El Mostrador, 17 enero, 2026
La universidad en el territorio nacional
La misión fundamental de la universidad es la formación disciplinar e integral de los estudiantes y la creación y transferencia de nuevo conocimiento.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La misión fundamental de la universidad es la formación disciplinar e integral de los estudiantes y la creación y transferencia de nuevo conocimiento.
El aporte científico, en las humanidades, el arte y la cultura se realiza desde la comunidad universitaria con un diálogo bidireccional, fecundo y abierto que incorpora a todos los actores de la sociedad. En esta misión fundante, el compromiso con el territorio es de la mayor importancia.
En nuestra realidad, hay destacadas universidades regionales de gran relevancia y que se orientan a servir a sus comunidades. Así, también, las de carácter nacional –como es el caso de la UC– se despliegan a través de abordar temáticas nacionales, por lo que le pertenecen al país. Es así como desde su fundación nuestra institución se ha desarrollado con el compromiso de servir a Chile.
En este camino, desde hace más de dos décadas se han estado desarrollando iniciativas de investigación de gran relevancia en los territorios regionales. En este trabajo, la investigación y creación de conocimiento de frontera en el propio territorio se plantea como el eje orientador de nuestro quehacer universitario. Por medio de la realización de esta labor, se demuestra el servicio a la sociedad y a las comunidades locales.
De esta manera, la atención de las necesidades de las regiones, a partir de las disciplinas cultivadas al interior de la universidad, permite la formación de profesionales y la investigación orientada y acorde a las necesidades y fortalezas del propio desarrollo regional. Así, nuestras líneas de investigación y programas de estudio han de estar en diálogo y sintonía con el desarrollo y crecimiento de las comunidades regionales, significando un real aporte para ellas.
En este camino, desde hace décadas el campus Villarrica es sede regional y ha desarrollado su labor en el ámbito de la formación y perfeccionamiento docente, actualmente con líneas de investigación en educación, áreas interdisciplinarias, interculturalidad y pueblos originarios.
Por otra parte, en Las Cruces, hace más de cuarenta años inició su trabajo la Estación Costera de Investigaciones Marinas, creando una de las primeras reservas marinas costeras protegidas en el mundo, lo que ha permitido investigaciones con notables colaboraciones internacionales, lo que ha posibilitado aportar importante información sobre ecosistemas costeros que han tenido un mínimo impacto humano.
En las últimas dos décadas otros ejemplos han sido el Centro del Desierto de Atacama, en Alto Patache, Iquique, que realiza investigación en ciencia y tecnología para el desarrollo integral de las zonas áridas del norte del país, en áreas de fuentes hídricas, arquitectura sustentable, energía solar y biodiversidad. Además, en la desembocadura del río Loa, está la Estación Loa, con estudios en arqueología, historia y biodiversidad. Además, en Chiloé se encuentra la Senda Darwin, con estudios de ecosistemas y desarrollo local sustentable.
Junto a las anteriores, la Estación en Bahía Exploradores, en la Región de Aysén, realiza tareas de investigación, conservación, educación en ecología, glaciología y arquitectura sustentable. Recientemente, a esta Red se integró el Parque Tantauco –primera iniciativa en colaboración con una fundación privada–, ubicado en el extremo sur de la Isla Grande de Chiloé, un lugar inexplorado, abierto a la investigación, la educación ambiental, la cultura local y la conservación.
Es importante destacar que también en la región más austral de Chile, en conjunto con la Universidad de Magallanes, se han implementado proyectos de investigación que permitirán identificar principios activos de recursos naturales con potenciales efectos en los procesos de envejecimiento y regeneración celular asociados a patologías como alzhéimer, hipertensión, diabetes y síndrome metabólico, entre otras.
En Puerto Williams y en el territorio subantártico, en unión con las universidades de Magallanes y North Texas de Estados Unidos, se realizan estudios en biodiversidad, cambio global, educación y ética medioambiental, asociados a la presencia del Parque Etnobotánico Omora, donde se desarrolla investigación en innovadores temas de ecología y conservación biocultural subantártica.
Esta extensa labor descrita no sería posible sin el apoyo fundamental del Ministerio de Bienes Nacionales, que nos ha facilitado concesiones de terreno para realizar estas líneas de investigación. A estos proyectos, se han asociado universidades regionales, nacionales y destacadas universidades internacionales, lo que le da una mayor proyección al trabajo científico.
Además, desde hace ya quince años, este compromiso con las comunidades regionales nos ha llevado a inaugurar un proyecto de educación y cultura para los jóvenes, las sedes de la Biblioteca Escolar Futuro UC, en las cercanías de estos territorios, proyecto en conjunto con el sistema escolar de la región orientado a ser un aporte real a miles de familias y estudiantes vulnerables a través de un acceso cercano a los libros y la cultura.
De esta manera se demuestra y expresa el compromiso con el territorio y sus comunidades. A través de la investigación, creación y entrega de nuevo conocimiento a la sociedad con sólidas bases en el territorio. Esto forma parte del servicio y compromiso con Chile y sus habitantes.
El Dínamo, 6 de enero de 2026
#Educación Superior
Las universidades en un mundo global
La mayor presencia del país en el exterior debe incluir un fuerte protagonismo de nuestras universidades. De esta manera vamos a poder proyectar mejor nuestra cultura y conocimiento, asegurando la participación del país en la frontera de la creación e investigación a nivel internacional.
Ignacio Sánchez D.
El aporte e impacto de las universidades en el entorno en que se desarrollan es crucial para el crecimiento de los países y de la calidad de vida de sus habitantes. Para poder alcanzar nuevas y mayores metas, en un mundo global, las universidades necesitan potenciar sus relaciones internacionales que les permitan seguir avanzando y perfeccionar su compromiso con el país. Para esto, se requieren proyectos de desarrollo que aspiren a la excelencia, lo que supone contar con una selección de socios estratégicos internacionales. Un paso importante y de impacto a largo plazo, es la formalización de una estructura internacional robusta al interior de la universidad, capaz de interactuar con las áreas de docencia, investigación y compromiso con el medio, para potenciar su labor.
En este camino, es importante destacar que el desarrollo de nuestro país va a depender en forma especial de la formación integral de sus personas. Así para que Chile alcance un desarrollo armónico, sea competitivo y ejerza un liderazgo a nivel regional y mundial en áreas determinadas, debe tener profesionales de excelencia, cultos, abiertos al mundo, con redes internacionales, con buena formación académica y, de manera especial, con una mirada país de largo plazo. La mejor manera de lograr esto es exponer a nuestros estudiantes precozmente a buenas experiencias a nivel internacional.
Es así como, el proyecto de internacionalización debe incluir en su base a los estudiantes, a profesores y a profesionales de la gestión. Los alumnos internacionales generan un ambiente intercultural de excepción en las aulas. Así, se crea la oportunidad de conocer diferentes miradas de estudiantes de una variedad de países del mundo. El intercambio de nuestros alumnos significa una experiencia única que los marca positivamente en sus vidas. Les estimula su rendimiento académico una vez que vuelven a Chile y les otorga herramientas para su inserción laboral, como por ejemplo el perfeccionamiento de un segundo idioma, futuras redes laborales, mayor facilidad de adaptación a situaciones nuevas, mayor integración cultural, entre otros beneficios.
Otro factor muy importante es la voluntad de los académicos a establecer vínculos internacionales a través de formación de posgrado en las distintas áreas del saber y mediante la realización de proyectos de investigación conjunta, lo que genera relaciones fructíferas que permanecen y se fortalecen en el tiempo. Así también, las universidades se enriquecen con la contratación de docentes de diferentes universidades, que ven en Chile un lugar para su desarrollo personal y académico. Esto es relevante en todas las áreas del conocimiento, lo que puede tener mayor presencia en ámbitos en donde Chile tiene condiciones especiales, como puede ser el caso de la astronomía, los recursos naturales y diversos campos de la cultura.
En nuestro caso, la UC ha desarrollado en los últimos veinte años una red de estaciones regionales que se extiende a la largo de todo el país y que entrega la posibilidad de realizar investigación utilizando los recursos naturales de cada región del país, en áreas tan diversas como energía solar, arqueología, biodiversidad, biología marina, pueblos originarios, sustentabilidad, entre otras. Esta red, atrae de manera especial a destacados investigadores internacionales, lo que se significa una gran oportunidad de colaboración académica.
Somos socios estratégicos para muchas universidades de gran calidad a nivel mundial, que ven en Chile un país en desarrollo, con universidades de investigación de calidad, con las que desean establecer vínculos académicos de largo plazo. Estas asociaciones se potencian a través del trabajo de importantes redes internacionales, las que han ido tomando cada vez mayor relevancia por significar espacios de cooperación académica y una ventana al mundo en relación con las nuevas oportunidades de trabajo colaborativo que ofrecen. También significan un aprendizaje de buenas prácticas en el gobierno universitario, mejores políticas de admisión, inclusión y aspecto de gestión universitaria.
Por supuesto que poder abordar todas estas áreas y crecer en calidad en cada una de ellas se va a traducir en criterios de calidad internacional y en la presencia y liderazgo de diferentes ránkings internacionales, que, sin ser un objetivo directo, sin duda ayudan a posicionar a la institución a nivel global y permite un mayor intercambio y trabajo sinérgico con destacadas universidades del mundo.
Actualmente, es importante destacar la mirada de internacionalización “en casa”. Junto con estimular la movilidad académica, se debe promover la colaboración en programas académicos, incorporando contenidos globales en el currículo, favorecer el aprendizaje del inglés a nivel de toda la comunidad, promover la interculturalidad en los campus, organizar semanas culturales y actividades de las diferentes nacionalidades para desarrollar cambios culturales. Esto permite una reflexión de temas de mutuo interés, entregando nuevas perspectivas y líneas de desarrollo para entregar nuevos aportes a la comunidad.
La mayor presencia del país en el exterior debe incluir un fuerte protagonismo de nuestras universidades. De esta manera vamos a poder proyectar mejor nuestra cultura y conocimiento, asegurando la participación del país en la frontera de la creación e investigación a nivel internacional. El futuro requiere de potenciar la presencia de nuestras instituciones a nivel global, este es un desarrollo que se debe realizar de forma colaborativa.
El Mostrador, 17 diciembre, 2025
Las universidades y su compromiso con el país
Es importante señalar que esta vocación pública no solo le pertenece al Estado. Tratar de hacer coincidir lo público con lo estatal reduce la esfera pública a un ámbito estrecho, donde actúan solo las instituciones pertenecientes al Estado.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La presencia y aporte de las universidades al desarrollo y devenir del país está en el centro de sus prioridades, compromiso y diario quehacer. Por esto, la población las ha identificado en su permanente aporte y preocupación por abordar los problemas que se presentan en el país. De hecho, en la reciente Encuesta Bicentenario UC las universidades están dentro de las instituciones mejor valoradas por la ciudadanía, contando con un alto prestigio, confianza y gran credibilidad.
La educación tiene una innegable e ineludible vocación pública. El sistema de educación superior está llamado a reflejar la diversidad de Chile, como corresponde a una sociedad democrática. Ello significa que cada institución, con pleno respeto a su identidad, a la dignidad y a los derechos fundamentales de los ciudadanos, con sistemas de selección accesibles por igual a todos, tiene derecho a manifestar y promover en la esfera de la cultura las formas de vida que estime valiosas y el proyecto educativo que estime mejor para el país. Esa pluralidad y diversidad no es un defecto que haya que tolerar, sino todo lo contrario, una virtud que el país necesita cuidar.
En los últimos años, ha habido diversas situaciones complejas en nuestro país en las cuales el aporte de las universidades ha sido muy relevante. Dentro de estas se destaca el estallido social, con aportes a través del estudio y análisis de sus causas, factores relacionados y consecuencias; la pandemia que afectó al mundo por más de dos años, que requirió importantes propuestas y alternativas para la población –destacando las vacunas–, para salir adelante en este tiempo tan desafiante para nuestro país y el mundo.
También, vimos este aporte en ambos procesos constitucionales que movilizaron al país y en los que las universidades colaboraron con análisis académicos, incentivo a la participación, información y difusión de las propuestas. En todas estas situaciones, el aporte de las universidades se caracterizó por entregar certeza, seguridad y una luz de camino futuro a la comunidad. Las universidades católicas –con marcado compromiso público–, estuvieron aportando de manera muy significativa al desarrollo de nuestro país.
En esta labor de las universidades con el país, es necesario potenciar el pluralismo y la pluralidad que se requiere para una libre expresión de todos los proyectos universitarios que aporten al desarrollo de las personas y de la nación. La existencia de diferentes proyectos y visiones es un valor que hay que cuidar. Se requiere que distintas voces aporten al gran coro que represente a la educación superior de nuestro país, para que los estudiantes y las familias puedan elegir la institución que los identifique de mejor forma.
Es importante señalar que esta vocación pública no solo le pertenece al Estado. Tratar de hacer coincidir lo público con lo estatal reduce la esfera pública a un ámbito estrecho, donde actúan solo las instituciones pertenecientes al Estado. De esta forma, en vez de fortalecer lo público, se le debilita. Lo público no es una cualidad jurídica relativa solo a la propiedad de las instituciones, sino que es una característica que deriva del sentido y orientación de las actividades que las instituciones realizan. El aporte mixto de vocación pública es el principio que subyace en la historia institucional de la educación superior de nuestro país.
Es evidente que las universidades aportan al desarrollo del país a través de sus egresados, de la formación otorgada a sus alumnos, colaborando al crecimiento personal y a la movilidad social. Así, egresan de nuestras aulas profesionales que han tenido una destacada participación en el ámbito social, político, económico, científico, cultural, artístico y deportivo, aportando al desarrollo del país.
Además, la investigación y nuevo conocimiento permite avanzar en diversas áreas, algunas cruciales, como son la dignidad de la persona, el desarrollo de la educación en todos sus niveles, la promoción de la justicia, la vivienda digna, la protección de la naturaleza, la distribución equitativa de los recursos, y otros. En el vínculo con su entorno, las universidades entregan aportes concretos a la sociedad a través de diversos proyectos en salud, seguridad, ciencia y tecnología, artes, entre otros.
En nuestro caso y desde la fundación, concordando con la misión e identidad, la Universidad Católica busca promover el diálogo entre fe y cultura, entre competencia profesional y sabiduría cristiana con el objetivo de influir de manera positiva en la realidad de la sociedad. Nos motiva entregar un testimonio y presencia de nuestra identidad, de comunidad y de excelencia académica.
El desarrollo humano integral se convierte así en una materia prioritaria y de permanente reflexión al interior de nuestra institución, ya que estamos convencidos de que el desarrollo de los pueblos necesita de una reflexión en su dimensión humana y espiritual. Promover este proyecto en el centro de nuestro quehacer nos compromete.
El Dínamo, 9 de diciembre de 2025
#Educación Superior
Desafíos de las Universidades Católicas
En el caso de las universidades católicas, potenciar su presencia, ethos y sentido de misión requiere de una educación integral, con un rol destacado de la filosofía y teología, las artes y las humanidades en su desarrollo y entrega al servicio del país.
Ignacio Sánchez D.
La sociedad nos presenta nuevos y variados desafíos a las instituciones universitarias, en especial a las universidades católicas. La educación es la aventura más fascinante e importante de la vida, permite que el estudiante desarrolle sus potencialidades. Creemos en una universidad que educa e investiga en libertad y que junto con cumplir su misión, anhela a estar muy conectada con la sociedad para poder aportar de manera significativa al país. Para esto, se considera que la educación que incorpora de manera significativa el aporte de la trascendencia y la espiritualidad permite desarrollar una educación más completa, inclusiva y comprensiva.
La Constitución Ex Corde Ecclesiae se ha transformado en un referente fundamental para todas las instituciones católicas de educación superior. La misión la define en su centro cuando dice: “Nacida del corazón de la Iglesia, la universidad católica se inserta en el curso de la tradición que remonta al origen mismo de la universidad como institución y se ha revelado siempre como un centro incomparable de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad”. Esta es una verdadera carta de navegación que se renueva de manera permanente en el desarrollo de nuestra misión e identidad.
Para desarrollar nuestra labor, se requiere desarrollar algunos aspectos importantes de relevar y profundizar en el permanente aporte de las universidades católicas al devenir del país. En primer término, se destaca la autonomía universitaria como un componente esencial del buen funcionamiento del sistema universitario, la que se vincula estrechamente con la libertad académica con la calidad de la educación e investigación, su entrega y aporte a la sociedad.
En segundo término, las universidades son instituciones que deben actualizarse de manera constante en cuanto a su calidad, y en ello su cuerpo académico y sus estudiantes juegan un rol primordial. Se hace necesario trabajar así en la evaluación de la innovación docente; la implementación de políticas de inclusión para estudiantes con mayores oportunidades de acceso y para aquellos con necesidades educativas especiales; la transferencia de la investigación a la sociedad a través de patentes y licenciamiento; el desarrollo de la educación continua y la colaboración entre universidades para un crecimiento armónico del sistema, entre otras labores. La opción por la calidad y la búsqueda de talentos en todos los sectores de la población es esencial en las universidades católicas.
Otro aspecto crucial para evaluar, debiera ser el vínculo de las instituciones con la sociedad a través del aporte a la resolución de los problemas acuciantes que afectan a la población, así como la vinculación de las universidades con sus egresados y con el territorio y regiones en las que están ubicadas. Además, las universidades han de ser espacios de pleno crecimiento y desarrollo para todos sus integrantes, con una especial valoración del aporte de la mujer. Este rol femenino no ha sido suficientemente valorado, si bien es un hecho que las instituciones se enriquecen con el aporte de las profesoras, estudiantes, personal profesional y administrativo en todas las áreas de la universidad.
Por otra parte, es de especial relevancia que las universidades -sobre todo aquellas de identidad católica- pongan el foco en trabajar en su propia cultura ética. En cuanto universidad tenemos la misión de buscar la verdad, y en cuanto católica nos mueve la convicción de que podemos acercarnos a la verdad mediante la integración y diálogo entre fe y razón. Un desarrollo riguroso de la ética aplicada requiere de una reflexión filosófica y de la participación interdisciplinaria de los miembros de la comunidad para definir cómo se aplican esos fundamentos y principios a la vida práctica en sus diversas dimensiones éticas.
El aporte de la Inteligencia Artificial en actividades en docencia e investigación es una realidad en nuestras universidades. Avanzar hacia un adecuado desarrollo humano, social y económico global hace cada vez más indispensable aplicar e integrar estos conocimientos, y en ello, insistimos, resulta fundamental el trabajo y desarrollo interdisciplinario desde la academia. El aporte de la filosofía, la teología, las ciencias sociales, humanidades y también del arte, son fundamentales para un desarrollo integral y global, que incorpore a la persona de manera holística.
En suma, en el caso de las universidades católicas, potenciar su presencia, ethos y sentido de misión requiere de una educación integral, con un rol destacado de la filosofía y teología, las artes y las humanidades en su desarrollo y entrega al servicio del país. La Universidad Católica está inmersa en un entorno social y para llevar a cabo su servicio a la Iglesia debe ser instrumento de un progreso cultural orientado a las personas y la sociedad. Todo esto se realiza con el mayor esfuerzo, conscientes de todas las limitaciones y defectos en nuestro diario quehacer. Por esto, es crucial revisitar los desafíos y oportunidades que se le presentan a nuestras universidades en un sistema de educación superior que requiere mayor integración y trabajo colaborativo. Este es un gran desafío por lograr en conjunto.
El Mostrador, 2 diciembre, 2025
El desarrollo de la interculturalidad en las universidades
La interculturalidad se refiere también a los esfuerzos de comunicación, interacción y diálogo entre personas que pertenecen a culturas diversas, presupone el esfuerzo genuino por comprender a las diversas culturas en un marco de apertura y diálogo.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Los países se construyen a lo largo de su historia desde sus pueblos originarios y con el aporte fundamental de todos los integrantes de la población que los habita. Así, es la convivencia y cohesión de esta mixtura lo que le da el carácter a una nación. Chile es un país culturalmente diverso y esto sin duda es un valor y una riqueza. El último censo indica que cerca de un 20% de la población pertenece ya sea a los pueblos originarios (12%) o es miembro de un pueblo migrante (8%), con culturas diversas que forman parte de nuestra sociedad y actual matriz cultural.
Estas cifras reflejan la importancia del tema, el que hay que abordar también desde las universidades. Tenemos la responsabilidad de aportar al desarrollo de un cambio cultural, donde la interculturalidad sea un tema central para el desarrollo integral del país.
En primer término, entendemos por interculturalidad el respeto y la promoción de la diversidad cultural bajo el supuesto de un reconocimiento común de los derechos humanos y de la dignidad que posee cada persona independientemente de su pueblo de origen, género, edad, pertenencia territorial y religión. Así, la interculturalidad supone que las culturas y las personas que pertenecen a ellas se enriquecen a través del contacto que se establece en conjunto. Una relación que se entiende como el reconocimiento común de los derechos humanos y de la dignidad de cada persona independientemente de su pueblo de origen, género, edad, pertenencia territorial o religión.
Considerando lo anterior, promover la interculturalidad en nuestro sistema de educación superior es un objetivo ineludible. Somos testigos de la importancia que reviste conocer y aprender de las distintas culturas con las cuales interactuamos cotidianamente, con el propósito de enriquecer nuestro quehacer en la formación de personas, el desarrollo del nuevo conocimiento y la incidencia en la sociedad.
La interculturalidad se refiere también a los esfuerzos de comunicación, interacción y diálogo entre personas que pertenecen a culturas diversas, presupone el esfuerzo genuino por comprender a las diversas culturas en un marco de apertura y diálogo. Así, el respeto por la diversidad cultural es enteramente compatible con el esfuerzo por encontrar valores y experiencias comunes y con el logro de una adecuada armonía, ya sea de experiencias o de propósitos, entre grupos culturalmente diversos.
En su viaje a Chile del año 2018, el Papa Francisco al reunirse con nuestros pueblos originarios, nos señaló: “La unidad de nuestros pueblos clama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos, que no significa tan sólo recibir información sobre los demás, sino recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros. Esto nos introduce en el camino de la solidaridad como forma de tejer la unidad, como forma de construir la historia”. Un hermoso mensaje y un gran desafío.
Estos pasos son muy necesarios de realizar, las universidades pueden ser agentes de gran relevancia, ya que esto se vincula con nuestra misión de formar personas y de promover nuevas generaciones de líderes para el país. Necesitamos generar comunidades diversas, dialogantes, en las que existan oportunidades de desarrollo para todos sus miembros. Se debe fomentar la construcción de una comunidad universitaria plural, abierta a la experiencia del encuentro cultural y el aprendizaje mutuo.
En nuestro país, existen varias universidades –tanto en el norte como en la Región de la Araucanía– que ya tienen un importante camino recorrido en esta materia y de las cuales el sistema de educación superior tiene mucho que aprender. Esto, debido a que se han desarrollado cercanamente con las comunidades a quienes sirven. Así también, desde hace años nuestra universidad diseñó y está implementando diversas iniciativas que buscan promover un cambio cultural profundo, que contribuya a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto central de nuestro quehacer universitario.
Este trabajo incluye iniciativas en diferentes áreas estratégicas, entre las que se incluyen la admisión, el acompañamiento y tutorías de los estudiantes, la formación de un semillero académico, la construcción y acceso a los programas de doctorado con inserción académica en las diferentes facultades, entre otros.
En todas estas iniciativas desempeña un rol clave la comunidad universitaria en su totalidad, con un gran protagonismo de quienes pertenecen a los pueblos originarios y a comunidades migrantes. En suma, es crucial impulsar un cambio cultural relevante y profundo en nuestro entorno universitario y por esta vía contribuir a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto distintivo de nuestra sociedad. Esta es una tarea pendiente en la cual queremos aportar para tener un país más cohesionado y con un futuro con mayores oportunidades para toda la población. Es un gran desafío por asumir de manera integral al interior del sistema de educación superior del país.
El Dínamo, 25 de noviembre de 2025
#Funcionarios Públicos
Una nueva generación en el servicio público
El Estado y sus diferentes dependencias requieren de un aporte profesional que se renueve de manera permanente, con el objeto de actualizar conocimientos y buenas prácticas.
Ignacio Sánchez D.
El país enfrenta una situación muy especial ya que en algunas semanas más definirá -dentro de las dos opciones que han pasado a la segunda vuelta presidencial-, a quien liderará al país durante los próximos cuatro años. Sin duda es una gran oportunidad para incentivar a las nuevas generaciones a comprometerse con el servicio público y adentrarse en aportar a Chile desde el trabajo al interior del Estado. Para esto, se requiere de nuevas ideas, planteamientos y estrategias para el desarrollo de una gestión de futuro. El principal requisito por cumplir es que se requiere de una formación y educación que capacite para servir de la mejor forma al país.
El Estado y sus diferentes dependencias requieren de un aporte profesional que se renueve de manera permanente, con el objeto de actualizar conocimientos y buenas prácticas. Esto se puede lograr con un programa de formación laboral de este tipo, el que se oriente a conocer el funcionamiento del Estado y a dar líneas de trabajo y desarrollo para su modernización. Esto requiere destacar los aspectos éticos en la formación y ejercicio profesional, junto a realizar un esfuerzo en focalizar las prioridades.
Es fundamental contar con apoyo, con un especial acompañamiento o mentoría de personas con experiencia y generosidad para transmitir las experiencias. Así también se requiere dar la confianza necesaria, capacidad de tolerar los errores y fracasos que les permita a quienes se están formando, tener un espacio de libertad y de aprendizaje profundo y duradero. Todo este proceso requiere sin duda de un gran esfuerzo y tenacidad. Es importante saber que hay mucho por aprender y conocer, enfocando el esfuerzo de manera persistente y responsable.
El trabajo de colaboración debiera ser parte de un diálogo fecundo, directo y franco, entre estas personas experimentadas y quienes están optando por asumir nuevos desafíos públicos. Para esto, se requiere de un programa riguroso, con metodología y objetivos claros, junto a una reflexión, análisis y retroalimentación que sea esquematizada. El trabajo de mentoría se debiera realizar en grupos pequeños, para poder desarrollar la confianza necesaria. Es importante realizar un trabajo en equipo, con empatía y cercanía, aspecto fundamental para poder llevar a cabo tareas de relevancia que con frecuencia producen cansancio, incertidumbre y variadas situaciones tensas. Esto siempre en el marco de una actitud honesta, abierta y con la mayor disponibilidad para aprender.
Es importante valorar y destacar que en el pasado ya han existido programas de este tipo, los que han sido un real aporte al país. Han tenido una evaluación de resultados de gran nivel, con destacados representantes en diferentes regiones y localidades de Chile. Se han realizado proyectos de apoyo a la ciudadanía, y los jóvenes junto con su entrega, han recibido un aporte para su crecimiento y desarrollo personal. A futuro, con el objeto de realizar esta evaluación, es muy importante generar algunos indicadores de logro, que nos permitan planificar con mayor certeza y focalización las prioridades de las tareas a realizar.
Desarrollar un proyecto de este tipo nos permitirá plantear proyectos y planes de largo plazo, los que van a estar centrados en la comunidad a la que se va a aportar el conocimiento y la experiencia que se ha recibido en la formación profesional. Esta debe ser una actividad muy transversal y participativa. Es por esto, que en el contacto con las comunidades se puede tener una influencia bidireccional, la que permite modelar y cambiar diferentes etapas del proyecto durante su realización. De esta manera las comunidades pueden ser agentes activas en el desarrollo de las ideas, propuestas y desarrollo de los proyectos que serán de beneficio de la propia comunidad. Esta retroalimentación se puede dar en regiones y también a nivel del país.
La formación de jóvenes para estas tareas se realiza pensando fundamentalmente en el futuro, tanto en el desarrollo del país a través de la entrega desde los cargos públicos, como también en el crecimiento personal de los jóvenes que van a dedicar su tiempo y esfuerzo personal a servir al país, lo que será un gran aprendizaje para su futuro crecimiento personal. En suma, este aporte de servicio público se orienta para beneficiar el desarrollo de Chile con una gran retribución en la formación profesional, por lo que puede ser un proyecto de gran relevancia para el país y su comunidad.
El Mercurio, Lunes 24 de noviembre de 2025
Fomento y aprendizaje lector
Ignacio Sánchez D.: “... uno de los aspectos más importantes es aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años, activando el proyecto de ley que permita avanzar en el acceso universal a la sala cuna...”.
En una reciente columna, titulada “Compromiso nacional por el aprendizaje lector”, los exministros de Educación de gobiernos de diferentes tendencias políticas presentan un tema de gran relevancia para el presente y futuro del país.
Describen que, a pesar de los avances que se han visto en educación, existe un desafío pendiente, el poder asegurar el aprendizaje lector en la primera etapa de la vida escolar. Así, en cuarto básico, menos de la mitad de los escolares comprende textos propios para su edad. Investigaciones demuestran que más de la mitad de los niños no adquieren las habilidades lectoras en primero básico, lo que influye de manera muy significativa en aprendizajes futuros. Lo relevante de la columna es que manifiestan una voluntad transversal para apoyar de manera colaborativa las medidas para abordar el problema.
Por lo descrito, explicitan su apoyo a la importante iniciativa liderada por la Red pública-privada “Un Chile que Lee” y Unesco, la que propone que para el año 2030 los estudiantes de segundo básico egresen leyendo.
Hay un gran apoyo académico, de la sociedad civil y del sistema político para esta iniciativa, de hecho, ambos actuales candidatos presidenciales la han apoyado. El plan se basa en varios pilares, en los que de manera prioritaria está la meta del aprendizaje lector. Se requiere actuar desde la primera infancia, con apoyo de las familias y articulación con iniciativas que existen en la actualidad.
Existe un consenso en que la educación inicial debe ser prioritaria, ya que es la base del aprendizaje futuro, una etapa clave para favorecer el desarrollo de los aprendizajes, incluyendo lo neurocognitivo y afectivo. En este ámbito, uno de los aspectos más importantes es aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años, activando el proyecto de ley que permita avanzar en el acceso universal a la sala cuna.
En esta etapa educacional, se trabaja en la iniciativa “Juntos por una Educación inicial 2030”, coordinada por la Universidad Católica, la Universidad de Chile, la Fundación Educacional Choshuenco, apoyo del Mineduc, universidades y de más de 30 organizaciones, para trabajar por un sistema de educación inicial y cuidados de la primera infancia que apoye la base del aprendizaje.
Además, el Instituto Milenio MISTRALL, de reciente inicio, incorpora a cinco universidades para estudiar el desarrollo de la literacidad, que de manera interdisciplinaria va a generar nuevo conocimiento en la relación entre lectura, cognición, emociones y medios digitales.
Junto con el aprendizaje lector que es fundamental, se deben revisar los contenidos curriculares y la implementación de nuevas metodologías docentes. En este sentido, el trabajo conjunto con las facultades de Educación del país es fundamental, relevando la educación temprana como un motor de desarrollo social.
Los desafíos son amplios, ambiciosos y de gran relevancia. La educación debe estar de manera permanente en el debate de las políticas públicas, requiere de una mirada de largo plazo, con compromisos políticos amplios, que permitan presentar de manera consensuada un proyecto país. La propuesta se orienta a avanzar hacia una educación de calidad, con mayor cohesión social, que favorezca un desarrollo sustentable para nuestro país. Las universidades pueden aportar de manera significativa a estas propuestas de futuro.
Ignacio Sánchez D.
Profesor titular Pontificia Universidad Católica de Chile
El Mostrador, 21 noviembre, 2025
Cultura y patrimonio en las universidades
Las universidades deben ser reconocidas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio. Su resguardo y cuidado permite que nuevas generaciones puedan conocerlo, valorarlo, investigarlo, y atraer a expertos que avancen en nuevo conocimiento.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es relevante analizar el aporte de las universidades a la cultura y al patrimonio, en especial cuando se conoce que en la última Encuesta Bicentenario UC nuestras instituciones tienen una alta valoración y prestigio en la ciudadanía. La cultura, ha sido un tema de constante preocupación y aporte desde las universidades.
Esta se ha definido como el conjunto de valores, creencias, conocimiento, bienes espirituales y materiales de un grupo social que se transmite de generación en generación, en el que se incluyen la lengua, modos de vida, costumbres y tradiciones, entre otros. La cultura representa una visión del mundo, que define la forma de vida de las personas, junto a su identidad colectiva.
En el contexto de la crisis social y luego la pandemia, la palabra cultura estuvo muy presente también en sus diferentes acepciones. Aquella definida como expresiones artísticas, humanistas y sociales, se vio afectado fuertemente producto del confinamiento y del cierre de los espacios culturales. Esta ausencia temporal fue muy relevante para valorar su importancia en el bienestar del ser humano, para el desarrollo del espíritu y para el cuidado de la salud mental e integral de las personas. Más importante, a las universidades nos impulsó a cuestionarnos respecto de si estamos haciendo lo suficiente en favor del desarrollo cultural.
Las variadas acepciones descritas se relacionan con la forma en que la persona se vincula con su entorno, ya sea desde la perspectiva del conocimiento y sus tradiciones y también, en cuanto a ser miembro de un grupo social. Acercar el arte a la sociedad, formar nuevas generaciones de público, estudiar, cuidar y exhibir un legado cultural, es una tarea primordial para todas las universidades. Junto a esto, está el cuidado del patrimonio cultural, el que de acuerdo con la definición de la Unesco, “el patrimonio es la herencia que un grupo social le transmite a las nuevas generaciones, y que es lo que los caracteriza y hace únicos como sociedad”.
Este patrimonio cultural se ha ido forjando y encontrando un espacio en nuestro entorno al punto que en la actualidad su defensa y preservación han sido asumidos por la sociedad entera. En esto, sin duda las políticas de Estado han tenido un rol fundamental, pero también los impulsos por su salvaguardia que nacen desde las universidades y la sociedad civil.
El patrimonio es hoy un elemento de identidad y de cohesión social que ha cobrado gran relevancia a nivel internacional, por lo que desde hace años las agendas académicas han asumido un rol protagónico en su resguardo y difusión. Así también lo han entendido los intelectuales y artistas, junto a sus familias, que han comenzado a confiar estos bienes y legados en instituciones que puedan dar garantías de cara a su investigación, preservación y difusión en la sociedad.
Este es el caso de las universidades que, por una parte, consideran esencial resguardar los propios bienes materiales y culturales que le otorgan identidad y, por otra, es depositaria de bienes culturales que le pertenecen a la sociedad.
Al gran acervo cultural constituido por la riqueza de los propios campus y edificios —verdaderos enclaves patrimoniales construidos a lo largo de décadas— se suman también las bibliotecas y archivos, colecciones de libros, documentos, obras de arte, esculturas, pinacoteca, archivos teatrales y musicales, entre muchos otros, que constituyen un gran aporte al sistema universitario nacional e internacional, al país y a la cultura de nuestra sociedad.
Todo lo descrito busca educar y fortalecer el cuidado patrimonial al interior de la universidad, proyectando una cultura de valoración y cuidado de estos acervos en el país y la región. El trabajo que se ha realizado en las universidades destaca a la cultura como una labor fundamental y se orienta al servicio de la sociedad en el cuidado, preservación, investigación y difusión de su patrimonio.
Las universidades deben ser reconocidas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio. Su resguardo y cuidado permite que nuevas generaciones puedan conocerlo, valorarlo, investigarlo, y atraer a expertos que avancen en nuevo conocimiento.
Estamos convencidos que el arte y la cultura no son un agregado opcional en la formación de nuestros estudiantes, sino son esenciales para su desarrollo personal y social futuro. En este sentido, el patrimonio cultural de una sociedad vincula el pasado, el presente y el futuro, pues comprende el valor y la trascendencia de lo heredado y nos compromete a transmitirlo a las futuras generaciones. Este camino, es un gran aporte cultural de la universidad al servicio del país.