Cuidar las Humanidades, Artes y Ciencias Sociales
La Tercera, 14 agosto, 2026
Cuidar las Humanidades, Artes y Ciencias Sociales
Por Ignacio Sánchez
Se ha informado recientemente que en algunos concursos públicos de investigación se definirán áreas prioritarias que dejarán un espacio muy reducido para el financiamiento de las humanidades y ciencias sociales, disciplinas que han sido desde sus orígenes el verdadero corazón del quehacer universitario. Ello, ya que se orientan al análisis crítico y a la comprensión en mayor profundidad de los problemas contemporáneos. Esto crea una gran preocupación, en especial ya que el ethos de una universidad católica nos plantea el desafío de valorar las ciencias, las artes y las humanidades en la perspectiva global del ser humano.
Es importante realizar una reflexión crítica acerca de la priorización y las medidas a implementar con el objeto de potenciar el desarrollo científico y tecnológico, sin dañar el estímulo de estas áreas fundantes en las universidades. Debemos potenciar una cultura nacional que reconozca el valor del pensamiento crítico y profundo, junto a la creatividad y libertad que conllevan estas disciplinas. Por supuesto que esto se debe realizar velando por el mayor nivel de calidad y estándares internacionales de estas disciplinas.
Es relevante destacar que las humanidades forman capacidades intelectuales profundas, que marcan una forma de pensar del estudiante, por lo que los esfuerzos deben orientarse a estimular la inversión en investigación y a fortalecer el currículo de las diferentes carreras con aportes significativos desde estas disciplinas. Hay datos objetivos que demuestran que los egresados en humanidades poseen habilidades altamente valoradas, como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la resolución de problemas complejos e interdisciplinarios, entre otros.
La sociedad demanda de sus universidades que se constituyan en un polo de desarrollo cultural, conocimiento de futuro e involucradas con la realidad de las diferentes comunidades. Un mayor aporte del estado y del sector privado es imprescindible para estimular las humanidades, lo que es clave para avanzar en el cuidado del patrimonio y la cultura del país. Así también, es vital promover la colaboración en redes regionales y nacionales, destinadas a promover la transferencia de conocimiento desde la academia a las políticas públicas del país.
Se requiere la creación de nuevos fondos concursables de investigación para estas áreas del conocimiento, que permitan valorar el quehacer e impacto de estas disciplinas en la construcción de la esfera pública. La reflexión permanente de estas disciplinas, su estímulo en las nuevas generaciones y el apoyo de la investigación, creación, transferencia e innovación del conocimiento en las humanidades, artes y ciencias sociales es una tarea de gran relevancia. Su aporte tendrá un impacto en la cohesión social y en la mayor calidad de vida de nuestra ciudadanía. Estamos a tiempo para revertir una medida que es dañina para la reflexión de lo público en el país y que no es concordante con el nivel alcanzado por nuestro sistema universitario.
Por Ignacio Sánchez, profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
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Ránkings universitarios, lo que no se mide
El Mostrador, 13 agosto, 2026
Ránkings universitarios, lo que no se mide
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Nuestra realidad e indicadores indica que lideramos en calidad e innovación en la educación técnico-profesional a nivel latinoamericano y que existen instituciones y formación de determinadas carreras y programas que presentan gran calidad internacional.
Las universidades avanzan de manera continua en sus parámetros de calidad para entregar un mejor aporte al país y al mundo. Esta tarea incluye las labores de formación integral de las personas, de investigación, creación y transferencia de nuevo conocimiento, y del aporte y fortalecimiento de los vínculos con las comunidades y la sociedad a las que sirven.
Con el objetivo de evaluar estas tareas, desde hace años se han creado diferentes evaluaciones internacionales -ránkings-, que sin duda aportan a estandarizar, consensuar indicadores y poder medir la calidad de cada proyecto universitario. Estas evaluaciones poseen relevancia internacional, ya que permiten potenciar la visibilidad de las universidades, junto con poder medir su crecimiento, avances y evolución en el tiempo, incorporando criterios de aseguramiento de la calidad en su interior.
La relevancia de sus beneficios han sido ampliamente descritos, pero en estas líneas se describirán algunos aspectos que en la actualidad no se miden en las evaluaciones internacionales y que son esenciales de incorporar en la medición de presente y futuro del proyecto de educación superior de calidad y aporte al país.
En primer lugar, el clima de trabajo de la comunidad universitaria es clave para su desarrollo, pues le da su impronta y energía de trabajo. Es, realmente, una característica esencial de una universidad, aspecto que hay que cuidar de manera permanente, ya que es frágil y merece gran dedicación.
Así también sucede con las vías, alternativas y posibilidades de desarrollo de profesores, profesionales y colaboradores de la institución, en quienes se funda el funcionamiento y avance en calidad de los diferentes aspectos de la universidad.
Por otra parte, un aspecto muy relevante es la relación y contacto permanente entre profesores y estudiantes, los lugares de encuentro entre estudiantes, la vida de los campus y la interacción y sentido de comunidad en su interior.
Otro aspecto de gran relevancia de las universidades en su entrega al país son las políticas de inclusión y exposición a la diversidad de la comunidad que integra la institución. Esto se va a relacionar a tener contacto con realidades sociales, económicas, culturales, raciales y de todo orden que sean diversas, lo que significa un aporte real a la cohesión social de los países y las sociedades en las que se desenvuelven. Esto es muy relevante, ya que existe un sentido de justicia y equidad que es inherente a nuestras instituciones, lo que se potencia al implementar estas políticas en la admisión y seguimiento de la comunidad universitaria.
Además, desde hace tiempo se encuentra una brecha muy relevante en estas mediciones, y es la que se relaciona con la educación técnico-profesional, que en la actualidad no presenta robustas evaluaciones internacionales, a pesar de que en Chile representa cerca del 45% de los estudiantes de educación superior y que es un factor clave al desarrollo de los países.
Nuestra realidad e indicadores indica que lideramos en calidad e innovación en la educación técnico-profesional a nivel latinoamericano y que existen instituciones y formación de determinadas carreras y programas que presentan gran calidad internacional.
Así también, en estas evaluaciones internacionales no existen actualmente mediciones que indiquen cambios en el crecimiento y desarrollo en la vida personal de los estudiantes, la relevancia que ha significado su paso por una determinada institución, y de manera especial, en qué medida el aporte de la universidad permite comprender el mundo en mayor profundidad y amplitud.
También es necesario tener una evaluación del aporte de los egresados a la sociedad a lo largo de su trayectoria de vida, por medio de la transformación de procesos, de su presencia y aporte en la vida pública del país, aporte en nuevos proyectos y emprendimientos, junto a otros aspectos relevantes en la vida de la nación, en los que los egresados hayan sido un factor determinante.
En suma, con todos los aspectos positivos de las evaluaciones internacionales, faltan aspectos cruciales que tienen que ver con instalar al estudiante en el centro del proyecto universitario. Estos se relacionan a la formación, vida en comunidad, testimonios, y con el impacto en los estudiantes durante su camino y trayectoria en la institución. Son en realidad, los cambios más perdurables, los que van a influir en un cambio interior, que incorpora el intelecto y el corazón de la persona.
Importancia y rol del liderazgo en la educación escolar
La Segunda, 4 de agosto 2026
Importancia y rol del liderazgo en la educación escolar
“El impacto directo del liderazgo en la comunidad de la institución es una pieza clave del proceso educativo”.
Ignacio Sánchez D., Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile
Incrementar la calidad de la educación inicial y escolar está en el centro de las prioridades de la política pública ya que es la base del aprendizaje futuro. Considerando lo anterior, existe un aspecto muy relevante que no ha sido analizado en su mérito, y es el que se refiere al liderazgo en la dirección y gestión de los establecimientos educacionales.
La credibilidad de un líder depende de su integridad, de la transparencia en la toma de decisiones y de su compromiso. Su liderazgo debe inspirar confianza, generar entusiasmo y movilizar la energía colectiva hacia objetivos compartidos. Esto implica la articulación de una visión clara, la definición de prioridades estratégicas y la promoción de una cultura de participación. Con frecuencia podemos observar un clima laboral, educacional y de aprendizaje en las escuelas muy diferente, aun considerando situaciones socioeconómicas similares, resultados muy dependientes del liderazgo educativo.
Así, en sectores vulnerables, hay escuelas y liceos a los que asisten familias del mismo sector, muy diferentes en su desarrollo y resultados educacionales.
Cuando un o una líder actúa con integridad, justicia y transparencia, envía un mensaje claro sobre las expectativas institucionales. Esto obviamente requiere adecuados programas de formación universitaria.
Existen múltiples problemas que aquejan al sistema escolar; dentro de ellos, la convivencia escolar, la disminución de los aprendizajes, temas de financiamiento e infraestructura, entre otros. El rol del liderazgo escolar será interactuar con las autoridades, e incentivar a los docentes y estudiantes a través de su testimonio y diaria tarea realizada con pasión por la enseñanza y el aprendizaje, orientada al desarrollo de las personas, las familias y sus comunidades.
La transparencia en la comunicación, especialmente en decisiones que afectan al profesorado, estudiantes y personal, genera credibilidad y fortalece el sentido de pertenencia. Los líderes también deben mostrar perseverancia en su visión, manteniendo la dirección ante los retos y adaptándose con flexibilidad a las circunstancias cambiantes.
Es crucial fomentar caminos robustos de perfeccionamiento docente en liderazgo educacional, ya que su impacto directo en la comunidad de la institución es una pieza clave del proceso educativo.
Escribir a mano, un mayor aprendizaje
La Tercera, 28 de julio de 2026
Dentro del proceso educativo no se ha destacado la importancia de la escritura manual, un proceso complejo que estimula el aprendizaje global y profundo. El uso de computadores, tabletas y teléfonos inteligentes ha desplazado progresivamente la escritura a mano, especialmente dentro de la educación secundaria y superior. En este contexto, resulta pertinente analizar por qué la escritura a mano es superior a los métodos digitales en numerosos aspectos.
La escritura manual estimula una zona más amplia del cerebro que incluye el procesamiento motor, sensorial y cognitivo, con mayor retención de memoria (Marano, 2025). Escribir a mano favorece un aprendizaje más profundo, fortalece la memoria, estimula el desarrollo cerebral y promueve una mayor concentración en comparación con la escritura realizada mediante dispositivos electrónicos.Ad loading
La utilización de métodos digitales es más eficiente y posee mayor facilidad para editar textos, sin embargo, incorpora menos circuitos neuronales, con un aprendizaje más pasivo. Se ha demostrado que la escritura manual continúa desempeñando un papel fundamental en el aprendizaje, la memoria y el desarrollo de habilidades cognitivas. En estudiantes universitarios, el estudio EEG demostró un patrón de registro eléctrico con actividad neuronal más elaborada con escritura manual en comparación con la realizada en un teclado (Van der Weel, 2024).
Es conocida la influencia de la escritura manual sobre la memoria ya que escribir a mano involucra movimientos motores finos, coordinación visual y una interacción constante entre distintas áreas del cerebro, lo que al tener una mayor activación neuronal favorece la memoria. Estas capacidades no solo favorecen la escritura, sino también otros procesos relacionados con la lectura, la creatividad y la resolución de problemas.
Otro aspecto que merece atención es la capacidad de concentración del estudiante, ya que los dispositivos electrónicos pueden generar distracciones debido al acceso a internet, mensajes y redes sociales. La escritura en papel reduce estas distracciones y favorece el entorno de enseñanza, mejorando el aprendizaje.
Es importante destacar que la escritura a mano y la realizada a través de métodos digitales pueden complementarse, acorde a la edad del estudiante. La escritura a mano puede utilizarse en especial durante las etapas iniciales del aprendizaje, cuando el objetivo consiste en comprender, analizar e integrar la información. Así, se puede complementar los beneficios cognitivos del uso del lápiz y papel con las notorias ventajas tecnológicas de los medios digitales.
En suma, la evidencia científica demuestra que la escritura a mano continúa siendo una herramienta de enorme valor para el aprendizaje y el desarrollo intelectual del niño y adolescente. Su significativa mayor capacidad para favorecer la comprensión, estimular la memoria y diversas áreas del cerebro supone un método superior frente a la escritura por medios digitales, en especial cuando su propósito principal es estimular el aprendizaje.
Por Ignacio Sánchez D., profesor Titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
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La relevancia de las evaluaciones internacionales
El Mercurio, Edición Especial "Ranking QS: Las instituciones que lideran la educación del futuro". 18 de julio, 2026
La relevancia de las evaluaciones internacionales
Estas mediciones permiten conocer el desempeño de las universidades y orientar estrategias de mejora. Sin embargo, sus resultados deben interpretarse considerando también aquellos elementos formativos y humanos que permanecen fuera del ranking.
Ignacio Sánchez D., Profesor Titular, Pontificia Universidad Católica de Chile; Presidente de Fundación Aequalis. Foro de Educación Superior
Las evaluaciones y rankings internacionales de universidades se han transformado en un referente para conocer el desempeño de las instituciones de educación superior desde distintas perspectivas. No existe un único ranking ni un solo criterio de evaluación: mientras algunos privilegian la producción científica y el impacto de la investigación, otros incorporan con mayor fuerza la docencia, la empleabilidad de los egresados, la internacionalización, la sostenibilidad o la vinculación con el entorno. Así, más que establecer una clasificación absoluta, estas mediciones permiten identificar fortalezas desafíos y oportunidades de mejora, toda vez que los resultados sean interpretados considerando la metodología específica de cada instrumento.
En el contexto global se observa estabilidad entre las universidades que tradicionalmente ocupan las primeras posiciones, especialmente aquellas de Estados unidos y el Reino Unido. Sin embargo, durante las últimas décadas se ha registrado un importante avance de universidades asiáticas, particularmente de China, Singapur y Corea del Sur, impulsado por políticas públicas que fortalecen la investigación, una creciente inversión en educación superior y una estrategia de internacionalización.
En el Ranking Munidal de Universidades QS, la evaluación considera diversos indicadores. Entre ellos destacan la Reputación Académica, que evalúa la calidad de la enseñanza y la investigación mediante encuestas a miles de académicos globales; la Reputación entre Empleadores, que mide la percepción del mercado laboral sobre la calidad de los egresados de la institución; las citas por profesor, que cuantifica el impacto de las investigaciones de la universidad midiendo cuántas veces son citados los artículos científicos publicados; la proporción de profesores y alumnos, que mide la cantidad de estudiantes por profesor, lo que indica la calidad del entorno de aprendizaje; el cuerpo docente internacional, que pondera la capacidad de la universidad para atraer personal académico extranjero, y los estudiantes internacionales, que analiza la diversidad y el porcentaje de alumnos que siguen cursos completos de pre y postgrado provenientes de otros países.
SITUACIÓN DE CHILE
En nuestro país, se destaca un número importante de universidades, las que han estado desde hace ya más de una década en posiciones de privilegio tanto en Latinoamérica como a nivel mundial. Al considerar la población y los recursos destinados a la educación superior, nos destacamos de manera significativa, siendo superados solo por Brasil. En particular, sobresale nuestra valoración en la calidad de los académicos y de los estudiantes, con gran relevancia de la calidad - no así en la cantidad - , de la investigación científica.
Sin duda, dentro de los desafíos que tenemos que abordar para fortalecer nuestro posicionamiento a nivel internacional, pros principales son potenciar nuestra investigación y creación de conocimiento en todas las áreas del saber y desarrollar un plan robusto de internacionalización, que potencie una relación profunda y de largo plazo con destacadas universidades de todos los continentes. Estos son los dos aspectos en que en la actualidad se observan mayores brechas con las grandes universidades del mundo, por lo que se analizará en más detalle.
Se debe precisar que el objetivo de participar en estas evaluaciones no debe ser competir por una posición específica, sino fortalecer un sistema de educación superior que mire y aprenda de las buenas prácticas internacionales. El desarrollo de la investigación, la innovación, la transferencia de conocimiento y la colaboración entre instituciones constituyen pilares fundamentales para avanzar en calidad y aportar al desarrollo del país. Del mismo modo, la internacionalización no se limita al intercambio de estudiantes, sino que comprende la formación de redes académicas estables, proyectos conjuntos, movilidad de investigadores y vínculos con nuevas fronteras del conocimiento.
LO QUE NO SE MIDE
Es importante destacar que hay una serie de aspectos muy relevantes que estas evaluaciones no miden. Dentro de estos se cuentan el clima de trabajo de la comunidad universitaria, las alternativas de desarrollo y perfeccionamiento de profesores y profesionales, los lugares de encuentro con los estudiantes, el acceso a los profesores, la vida de los campus y otros aspectos que son cruciales en una vida universitaria plena.
Asimismo, el desarrollo de la educación superior requiere reconocer el aporte complementario de universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica. Cada uno cumple un rol esencial en la formación de capital humano, la innovación aplicada, la vinculación con los sectores productivos y el desarrollo regional, contribuyendo desde sus respectivas misiones al progreso social y económico del país.
En la vida académica es crucial el aporte desde diferentes miradas. Mientras la competencia estimula el individualismo, incluso llegando a producir situaciones poco éticas, la colaboración promueve el aprendizaje compartido y el crecimiento colectivo produciendo un aprendizaje más profundo. Esta sinergia va a significar un trabajo interdisciplinario, colaboración mutua y mejores relaciones personales. De esta manera, se fomenta las habilidades sociales y comunicativas con solidaridad y respeto. Es la forma de favorecer el trabajo en equipo, lo que es crucial en el desarrollo de habilidades que se requerirán en el campo laboral.
Finalmente, fortalecer la calidad y la proyección internacional de nuestras instituciones permite atraer a destacados profesores, investigadores y estudiantes de distintas partes del mundo, enriqueciendo el ambiente académico y favoreciendo la generación de nuevo conocimiento. El desafío futuro exige incrementar la inversión pública y privada en investigación, desarrollo innovación, fortalecer la transferencia tecnológica y consolidar un internacionalización con sentido estratégico, de manera que la educación superior continúe siendo un motor del desarrollo científico, cultural, social y económico de Chile.
Virgen de La Tirana, presente y futuro
El Dínamo, 18 de julio, 2026
Virgen de La Tirana, presente y futuro
La Virgen representa una figura de protección, consuelo y esperanza frente a las dificultades de la vida. Cada año, los fieles realizan largas peregrinaciones como muestra de agradecimiento, para pedir salud, trabajo, bienestar familiar y fortaleza.
Ignacio Sánchez D.
La Virgen de La Tirana constituye uno de los símbolos religiosos, culturales e históricos más importantes de Chile. Miles de peregrinos llegaron esta semana hasta este pequeño pueblo de la comuna de Pozo Almonte en la región de Tarapacá, para rendir homenaje a la Virgen del Carmen, en este año en que se celebran los cien años de su coronación como patrona y reina de Chile. En nuestro país, hace siglos la religiosidad popular fusionó el catolicismo español con las tradiciones y cosmovisiones de los pueblos originarios y el entorno rural. Desde entonces, se manifiesta en todo el país una nueva expresión a través de festividades comunitarias, danzas, mandas y expresiones de devoción privada. Esta es una celebración que combina la expresión de la fe, una profunda identidad religiosa, memoria y comunidad.
La festividad, reúne a cientos de miles de peregrinos y visitantes que llegan desde distintos lugares del país y del extranjero para rendir homenaje a nuestra Virgen del Carmen. Este año, he tenido la inolvidable oportunidad de poder asistir en familia, con nietos que se alegran, motivan e impresionan con todo lo que ocurre en esta celebración. Esta fiesta popular y celebración religiosa, representa la unión entre la fe, las tradiciones, la identidad cultural y el patrimonio del norte, con la presencia de más de doscientos variados bailes religiosos provenientes de diferentes ciudades y pueblos del norte.
La celebración también refleja la riqueza del norte chileno y de países vecinos con su historia multicultural. En ella confluyen tradiciones indígenas, influencias coloniales y expresiones populares que dialogan y se enriquecen mutuamente. La música de las bandas de bronce, las diabladas, los morenos, los tinkus, los caporales y tantas otras danzas muestran cómo la religiosidad popular ha sabido integrar distintas herencias culturales en una expresión única.
La Virgen representa una figura de protección, consuelo y esperanza frente a las dificultades de la vida. Cada año, los fieles realizan largas peregrinaciones como muestra de agradecimiento, para pedir salud, trabajo, bienestar familiar y fortaleza. Esta expresión de fe demuestra que la religión continúa ocupando un lugar importante en la vida de muchas personas, incluso en una sociedad cada vez más globalizada y diversa.
Las nuevas generaciones también tienen un papel fundamental. En ellos descansa la continuidad de una manifestación que ha logrado sobrevivir durante décadas gracias al compromiso de quienes entienden que el patrimonio cultural depende de las personas que lo mantienen vivo. Muchos jóvenes heredan de sus padres y abuelos la pertenencia a un baile religioso, aprendiendo desde pequeños no solo los pasos de una danza, sino también valores como la responsabilidad, el servicio, el trabajo en equipo y la fidelidad a la palabra empeñada.
Asistir a esta fiesta por primera vez impresiona por el colorido de los trajes, el sonido incesante de los bronces y tambores, las máscaras y las danzas que llenan las calles del pueblo. Sin embargo, lo más valioso es la fe sencilla y auténtica, llena de promesas, sacrificios y tradiciones que se transmiten. La religiosidad popular ocupa un lugar especial en la vida de la Iglesia y en la historia de los pueblos latinoamericanos. Es la fe vivida por personas sencillas que encuentran en las devociones marianas, en las peregrinaciones, en las procesiones y en los bailes religiosos una manera concreta de expresar su estrecha relación con Dios. La Conferencia de Aparecida (2007) define la religiosidad popular como un “precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina”. El Papa Francisco en su visita a Iquique, celebró misa en la Playa Lobito y recordaba que constituye un verdadero tesoro de la Iglesia porque expresa “la verdadera fe del santo pueblo fiel de Dios”. La Tirana es precisamente uno de esos lugares donde esa fe sencilla continúa floreciendo con una fuerza admirable.
Además de su dimensión religiosa, la festividad posee un enorme valor cultural. El aporte de la educación es muy relevante, ya que es vital enseñar el valor histórico, artístico y social de la festividad, promoviendo el respeto por la diversidad religiosa y cultural. Las coloridas danzas religiosas, la música de las bandas, los trajes tradicionales y las ceremonias transmitidas de generación en generación constituyen una manifestación viva del patrimonio inmaterial de Chile. Cada baile religioso representa años de esfuerzo, disciplina y compromiso familiar, ya que muchas personas participan desde la infancia y continúan haciéndolo durante toda su vida.
Además, un aspecto muy relevante es el impacto social que genera la festividad. Durante los días de celebración, miles de personas colaboran de manera voluntaria en labores de organización, seguridad, alimentación y apoyo a los peregrinos. Esta cooperación fortalece importantes valores como la solidaridad, el respeto, la empatía y el trabajo en equipo. Así, la Virgen de La Tirana seguirá muy presente en el corazón como un patrimonio que le pertenece a toda nuestra sociedad. Es un lugar de expresión de la fe popular, encuentro cultural, unidad e identidad que se proyecta hacia el futuro con alegría y esperanza desde la tradición a las nuevas generaciones.
Mayor colaboración en Educación Superior
El Mostrador, 12 julio, 2026
Mayor colaboración en Educación Superior
Por: Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.; Jorge Menéndez G.Rector CFT ENAC. Fundación Aequalis, Foro de Educación Superior.
Los desafíos a futuro van a incluir el logro de las metas y proyectos que se generen, con indicadores y proyecciones, lo que va a depender de la interacción, profundidad y trabajo conjunto entre las instituciones.
Nuestro país enfrenta grandes desafíos que se orientan a avanzar en medidas y acciones que permitan alcanzar un desarrollo integral, abordando las necesidades acuciantes de nuestra población. En esta tarea, las instituciones de Educación Superior (ES) cumplen un rol muy relevante, en un sistema que es complejo, diverso y que debiera tener una mayor articulación que la que presenta en la actualidad. Existen más de ciento sesenta instituciones, distribuidas a lo largo y ancho del país, con más de un millón trescientos mil estudiantes, distribuido en universidades y en la educación técnico-profesional.
Las características de estas instituciones son muy variadas, presentan diferentes objetivos, compartiendo el anhelo de servir al país y de formar a los jóvenes y adultos de manera integral instalando al estudiante en el centro. Se destaca la relevancia de las instituciones en regiones en términos de aporte crucial al desarrollo de sus comunidades. Es importante el concepto de valorar a cada institución en lo que es original y propio. No hay ninguna institución que sean tan grande y completa que no requiera un apoyo complementario externo, así como tampoco existe una tan pequeña que no pueda aportar de manera sustantiva al desarrollo integrado del sistema de ES.
En la educación centrada en los estudiantes es clave potenciar las diferentes miradas, para lo cual se requiere de activa colaboración entre la gran variedad de instituciones. Así, de esta manera se promueve la enseñanza e investigación colaborativa y el crecimiento colectivo produciendo sin duda un aprendizaje más profundo. Esta mirada está en la base del trabajo interdisciplinario, la colaboración mutua y un mejor clima en la comunidad. Esto supone trabajar por favorecer el trabajo en equipo, aspecto crucial para el futuro desempeño en el campo laboral.
La educación es para toda la vida y en esa trayectoria de permanente formación pueden intervenir diferentes instituciones. Un alumno puede empezar estudios en un CFT y provenir de una ruta articulada de la educación media, luego emplearse del mundo del trabajo, después de adquirir experiencia, seguir estudios presenciales o en distintas modalidades en un IP o una universidad. Ayudar a construir esos puentes es un aporte para Chile y sus comunidades educativas, porque así se van estableciendo las trayectorias necesarias para este desarrollo humano y su sistema educativo como un todo.
Por el lado de las colaboraciones institucionales y sus aportes al entorno, las posibles alianzas en los distintos niveles de la ES son muy relevantes también, de especial manera cuando las IES sitúan su quehacer en los territorios y abocan su quehacer en las dinámicas del desarrollo socio productivo. En este sentido, combinar el valioso conocimiento acumulado en las universidades con la vocación del hacer que caracteriza a las IP CFT es un camino que puede acercar el mundo de la educación superior a las necesidades de las diversas localidades de Chile y de esta manera promover un desarrollo más competitivo y equitativo.
Los proyectos y propuestas de trabajo de las diferentes instituciones universitarias y técnico-profesionales serán necesariamente diferentes y valiosas en sí mismas, con un aporte necesario y original dependiendo de la realidad de cada sector. Esto requiere de diálogo, espacios de encuentro y una mirada que favorezca la colaboración y el trabajo conjunto. En esta tarea, la Fundación Aequalis, en su labor de Foro de la Educación Superior, juega un rol relevante al poner en contacto a todas las instituciones y a sus académicos, con el objetivo común de avanzar en el conocimiento mutuo y la generación de proyectos el trabajo colaborativo desde las diferentes realidades. Esto requiere de flexibilidad, apertura, resiliencia e innovación en las comunidades de las instituciones para adaptarse a este trabajo conjunto.
Los ejemplos de colaboración incluyen espacios de reflexión académica; estudios y análisis de evidencia para la discusión pública; articulación de redes con el sector público y privado; identificación de nuevas políticas públicas que permitan un mayor aporte de la ES al servicio del país, entre otros. En este año hemos centrado este aporte en actividades en el formato de Seminarios interdisciplinarios, -el siguiente se realizará en el mes de agosto en Concepción-, con presencia de representantes del gobierno regional, el sector productivo, asociaciones gremiales y los rectores/as de las instituciones de ES de diferentes zonas del país, acogidos por la Universidad de Concepción. Cada integrante de estos paneles ha aportado y lo seguirán haciendo desde su propia realidad y trabajo dedicado al interior de sus comunidades. Con este esfuerzo, la importancia será el dialogo fructífero que se genere.
Los desafíos a futuro van a incluir el logro de las metas y proyectos que se generen, con indicadores y proyecciones, lo que va a depender de la interacción, profundidad y trabajo conjunto entre las instituciones. Aportar al desarrollo integral de Chile está muy ligado a la colaboración entre sus instituciones de Educación Superior, lo que requiere esfuerzo, trabajo dedicado y confianza en que juntos podremos tener resultados que signifiquen un real avance en nuestro desarrollo integral.
La colaboración reemplaza a la competencia
La Tercera, Martes 6 de julio de 2026
La colaboración reemplaza a la competencia
En la actualidad, producto de la globalización y de la complejidad que ha significado el desarrollo, la competencia está muy enraizada en la sociedad. Esto se aplica al crecimiento y desarrollo del país y también de sus instituciones. Por supuesto que las universidades no están ajenas a estas miradas y formas de trabajo. Las instituciones han estado acostumbradas a competir por estudiantes, proyectos, prestigio, recursos y presencia en la sociedad. Si bien la competencia impulsa el esfuerzo tanto personal como institucional, en los últimos años se ha presentado una diferente manera de abordar el futuro. Y así, en nuestras instituciones se ha presentado la colaboración como la gran innovación disruptiva para las próximas décadas.
En la vida académica es crucial el aporte desde diferentes miradas. Mientras la competencia estimula el individualismo incluso llegando a producir situaciones poco éticas, la colaboración promueve el aprendizaje compartido y el crecimiento colectivo produciendo un aprendizaje más profundo. Esta sinergia va a significar un trabajo interdisciplinario, colaboración mutua y mejores relaciones personales. De esta manera se fomentan las habilidades sociales y comunicativas, con solidaridad y respeto. Es la forma de favorecer el trabajo en equipo, lo que es crucial en el desarrollo de habilidades que se requerirán en el campo laboral.
Esta cultura de la colaboración va a ser clave en la educación de los estudiantes, ya que al ver a las instituciones trabajando entre sí, les será más fácil en el futuro abrirse a la colaboración. De esta manera, se preparan para enfrentar una sociedad en permanente cambio. Este ejemplo de trabajo lo vivimos durante la pandemia, la Mesa Social fue un ejemplo de trabajo conjunto del gobierno con la sociedad civil, en la que las universidades fueron un ejemplo de aporte y colaboración. Esto incorpora el concepto de que ninguna universidad es tan grande como para tener todas sus capacidades en su interior, ni tan pequeña como para no poder aportar algo sustantivo al bien común.
Es importante tener presente que toda colaboración requiere renunciar a un protagonismo individual y a la presencia de egos mal entendidos. Se requiere optar por el aporte conjunto y el resultado, más que por el lucimiento personal o institucional. Por esto, la colaboración genera sinergias, trabajo en equipo, crecimiento y de esta manera, los frutos se multiplican, obteniendo resultados mucho más relevantes. En la frontera de las disciplinas siempre habrá un vasto nuevo conocimiento que se logra a través de la colaboración.
En suma, la colaboración mira al futuro, al cambio, a la adaptación y al bien común. Se acoge el aporte de un otro, de otra universidad que busca los mismos anhelos y propósitos en el desarrollo del país. Así, se valoran las capacidades y la originalidad, llegando a una meta mayor. Es un futuro a desarrollar, de manera colaborativa.
Por Ignacio Sánchez D., Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile
Docencia tutorial en las universidades
El Mercurio, Lunes 29 de junio de 2026
Docencia tutorial en las universidades
Ignacio Sánchez: ''En un tiempo en que la información está cada vez más disponible, lo que se requiere en docencia es poder determinar lo verdadero de lo falso, lo ético de lo que no es correcto, el verdadero rol de la inteligencia artificial en la docencia, entre otros dilemas''.
La docencia y formación de personas, junto a la creación y generación de nuevo conocimiento, son sin duda las principales columnas de la misión y tarea de las universidades. En docencia, en un tiempo en que la información está cada vez más disponible, lo que se requiere es poder determinar lo verdadero de lo falso, lo ético de lo que no es correcto, el verdadero rol de la inteligencia artificial en la docencia, orientarse a generar más preguntas que respuestas, entre otros dilemas. Frente a estos desafíos, siempre es importante volver la mirada al origen de las universidades, que surgen en Occidente hace cerca de mil años, con el inicio del trabajo conjunto de grupos reducidos de estudiantes y profesores en búsqueda del saber y de alcanzar la verdad en diferentes temas de las ciencias, artes y humanidades.
Este trabajo inicial de las universidades fue muy personal y cercano. De la misma manera, desde hace siglos, en la enseñanza de la medicina se ha utilizado la enseñanza tutorial para la entrega de contenidos, competencias y en especial actitudes en la relación médico-paciente. Esta metodología docente tutorial es ampliamente utilizada a nivel de la educación superior no solo en las carreras de la salud, también se expresa en la educación —con la cercanía en la enseñanza de los niños y jóvenes—, en las artes, en estudios de posgrado, guías de tesis y otras áreas académicas. Así también en la educación técnico-profesional es una metodología de gran presencia y vigencia. Se resume en un aprendizaje cercano y fructífero entre estudiantes y profesores en el que el modelaje cumple un rol esencial.
En estas líneas, se analiza este tipo de docencia en la medicina, considerando su presente y futuro en la formación de personas, aporte del conocimiento e innovación a los estudiantes. Dentro del currículo de Medicina, un tiempo muy significativo se destina a la docencia tutorial —la que realizo en la actualidad—, que es muy significativa y mayoritaria en la etapa de aprendizaje clínico. En general se conforman grupos de 2, 4 o 6 estudiantes con un profesor para desarrollar una tarea en conjunto, lo que permite un diálogo permanente, profundo y de alto impacto en la formación universitaria. Esto se realiza a nivel ambulatorio y hospitalario, en el entorno clínico con el paciente y su familia, en especial en la enseñanza de la Pediatría.
En el continuo encuentro con los estudiantes, se produce conocimiento personal, cercanía, modelaje y una docencia personalizada. Esto es la docencia tutorial, con sus alcances y potencialidades. Actualmente, a través del desarrollo de diversas tecnologías la información es de fácil alcance, sin embargo, en esta docencia personalizada lo que se logra aprender con un tutor va más allá, ya que logra impactar a través de la entrega de ejemplo, de actitudes y una forma particular de aprendizaje del trato del paciente y su familia. Esto sin duda tiene más importancia que lo aprendido en relación al conocimiento. En este sentido, es de gran importancia considerar el respeto, diálogo sincero y los límites que deben mantenerse en la relación entre los profesores y estudiantes. En la actualidad, y en respuesta a problemas conocidos en los últimos años, en los campos clínicos en la educación superior y en especial en los campos clínicos universitarios existe una nueva normativa legal que se preocupa por el cuidado de este respeto y buen trato.
Una importante herramienta a considerar en esta docencia representa el desarrollo de la simulación clínica, aplicada e integrada a varias carreras de la salud. Es una metodología muy apropiada para la enseñanza de aspectos que se van a evaluar en la docencia tutorial, lo que se aprende previo a la exposición a los pacientes reales. Se ha realizado abundante trabajo interdisciplinario en esta área que es importante considerar, ya que permite conocer el abordaje a una aproximación más integral y de todo el equipo de salud, lo que será importante para el cuidado integral del paciente. Así también, como en otros ámbitos, la inteligencia artificial y sus aplicaciones han permitido avanzar en la programación y preparación de la docencia tutorial, evaluando su impacto en el largo plazo.
Existen importantes desafíos y proyecciones a futuro en esta docencia tutorial, lo que va a incluir la incorporación de nuevas tecnologías y la colaboración interdisciplinaria entre varias instituciones tanto al interior de la educación superior como en el sector público y privado. Sin embargo, lo esencial de la docencia tutorial es el trabajo y encuentro personal, entre profesores clínicos y estudiantes que en conjunto buscan aprender, entregar confianza y generar una relación personal con el paciente y su familia. Es una forma de potenciar el desarrollo del arte de la práctica de la medicina centrada en el bienestar del paciente, algo que se requiere fortalecer cada vez más en una época de gran desarrollo tecnológico.
En el continuo encuentro con los estudiantes, se produce conocimiento personal, cercanía, modelaje y una docencia personalizada. Esto es la docencia tutorial, con sus alcances y potencialidades. Actualmente, a través del desarrollo de diversas tecnologías la información es de fácil alcance, sin embargo, en esta docencia personalizada lo que se logra aprender con un tutor va más allá (...).
Ignacio Sánchez D.
Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile
Las fundaciones y la subsidiariedad
El Dínamo, 22/ 06/ 2026
#Fundaciones
Las fundaciones y la subsidiariedad
Mirando al futuro, se requiere mantener y potenciar el compromiso de quienes han tenido estas iniciativas de aporte al bien común. Junto a esto, la validación y apoyo del Estado es clave, con el objeto de permitir la sostenibilidad financiera de estas iniciativas.
Ignacio Sánchez D.
En nuestro país, las necesidades en salud, educación, cultura y otros bienes esenciales, no logran ser cubiertos por el Estado. En estos temas tan relevantes para el bien común y el desarrollo en comunidad, se ha organizado la sociedad civil a través de diferentes fundaciones, corporaciones y otras organizaciones con el objeto de aportar a la comunidad. Existen miles de instituciones de diferentes orientaciones y aportes a la sociedad. En los últimos años, ha existido una mirada crítica y desconfiada de estas instituciones producto de anomalías e incluso delitos que han afectado a unas pocas fundaciones, lo que ha empañado de manera muy injusta la extraordinaria labor de la gran mayoría.
En una definición muy sintética, la subsidiariedad es un principio que se aplica a la sociedad que indica que los problemas deben ser resueltos por la instancia más cercana a la ciudadanía, ya sea la persona, su familia o la comunidad en general. En la reciente encíclica Magnifica humanitas, Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial, el Papa León XIV indica “El principio de subsidiariedad nace de la misma visión sobre la persona que ha guiado nuestra reflexión sobre la dignidad y el bien común. Si toda mujer y todo hombre están llamados a ser protagonistas de su propia vida y a participar en la construcción de la sociedad, entonces también la organización social debe respetar y favorecer esta responsabilidad”. Y agrega “Las instituciones de nivel superior deben reconocer, proteger y promover la libertad y creatividad de los niveles inferiores, coordinando sus aportaciones para que cooperen eficazmente al bien común” (MH 68). Muy iluminadoras palabras que vienen en un momento crucial en el desarrollo de nuestro país.
Ejemplo de este aporte al país los tenemos desde los inicios de nuestras comunidades y vida en común, donde destaca el aporte de los Capuchinos en las iniciativas de educación en La Araucanía. Hay instituciones que llevan más de un siglo aportando a la educación y al cuidado de niños vulnerables, como es el caso de La Protectora de la Infancia. Otras van en ese camino en el cuidado de los niños con enfermedades respiratorias crónicas, a lo que dedica sus esfuerzos la Fundación Hospital Josefina Martínez. Un gran ejemplo es el cuidado, prevención y tratamiento del niño quemado, donde la labor de COANIQUEM ha sido extraordinaria, teniendo una gran proyección internacional.
Por otra parte, la Fundación Las Rosas es un ejemplo de cuidado del Adulto Mayor, en muchos casos en situación de pobreza y abandono. Así también la Teletón, se acerca a cumplir cincuenta años en apoyo del niño y joven con discapacidad, lo que ha significado un cambio significativo en su integración, siendo un referente nacional e internacional. Junto a estos ejemplos, la Clínica Familia, ya cumple 30 años entregando compañía, dignidad a los pacientes con cuidados paliativos en su etapa terminal de la vida. Todos estos aportes son muy valiosos, únicos e insustituibles, se dan en áreas en que el Estado no se ha hecho presente para dar respuesta a problemas de gran impacto y relevancia en la población.
Varias de las iniciativas descritas han contado con el apoyo de la Iglesia, otras son de inspiración laica. Todas ellas implican el trabajo con gran dedicación y convicción de sus impulsores y el aporte voluntario de miles de personas, a través de su trabajo, de campañas de recolección de fondos y otras tareas. En general, el Estado aporta recursos por las prestaciones que entregan estas instituciones, lo que solo cubre en forma parcial los costos de su actividad (entre un 15-70%). Lamentablemente es frecuente que se produzcan serios retrasos en la entrega de recursos, lo que produce serios problemas en el financiamiento de la operación. En estos casos, siempre es importante reflexionar sobre la situación de cuidado de los niños y/o pacientes si no estuvieran estas instituciones con su crucial aporte al país.
Mirando al futuro, se requiere mantener y potenciar el compromiso de quienes han tenido estas iniciativas de aporte al bien común. Junto a esto, la validación y apoyo del Estado es clave, con el objeto de permitir la sostenibilidad financiera de estas iniciativas. Esto por supuesto debe implicar evaluación y controles rigurosos que aseguren una buena utilización de los recursos. Por otra parte, se requiere incentivar la participación de las nuevas generaciones, con el objeto de dar viabilidad futura de estas notables iniciativas.
Los desafíos a futuro serán cambiantes, y dependerán de las nuevas condiciones de vida de las poblaciones beneficiarias. Lo importante es mantener el foco en la mejora de la calidad de vida de las personas, respetando su dignidad para su pleno desarrollo. Este es un desafío que se renueva día a día en el quehacer de quienes les dan vida a estas fundamentales iniciativas de la sociedad.
La Tercera, 11 de junio, 2026
La confianza como un valor
Por Ignacio Sánchez
El crecimiento y desarrollo de los países se relaciona de manera directa a la presencia de confianza. Se ha demostrado que la confianza, es decir tener la esperanza firme en algo o alguien, es la base para construir relaciones sólidas y duraderas. Todas las mediciones describen que en nuestro país existen bajos niveles de confianza en la vida en común. Es la desconfianza, la duda y el temor a lo desconocido lo que nos caracteriza como sociedad. La confianza genera seguridad, certeza, familiaridad y sentido de bien común, claves para el desarrollo de una comunidad.
La Encuesta Bicentenario UC demuestra que la confianza institucional en los últimos años ha tenido una significativa disminución. Hay bajos niveles de confianza respecto de instituciones como el gobierno, el parlamento, los partidos políticos y también los tribunales de justicia. La polarización y fragmentación política que observamos en los últimos años aumenta el nivel de desconfianza. Los grupos de interés se aíslan y se informan en sus propias redes sociales, lo que genera confusión y desinformación.
La ausencia de contacto y conocimiento personal genera desconfianza por la falta de ver y conocer a un “otro” real. Muchas personas confían en la persona con quien se relacionan, sin embargo, desconfían de las instituciones a las que representan. Esto sugiere que debemos avanzar en generar encuentros, para evitar el desconocimiento y su efecto, que se traduce en la falta de confianza.
Existen experiencias interesantes en el extranjero en que se demuestra que la mayor frecuencia de actividades comunitarias, dentro de las que se destacan las sociales, artísticas, deportivas y otras realizadas en comunidad, se asocian a una mayor confianza. Además, la confianza se relaciona con el bienestar y la felicidad, con el concepto de que trabajando y viviendo en conjunto somos más, en todos los ámbitos. Esto es importante para un mejor desarrollo social y económico, junto con asegurar un crecimiento integral y de largo plazo.
A nivel de las comunidades locales es importante conocerse, encontrarse, es decir, dejar de ser extraños. En nuestro país, los centros comunitarios, los clubes y agrupaciones locales pueden hacer una diferencia. Asimismo, el crecimiento en la fe puede generar aportes insospechados, las parroquias representan un importante lugar de encuentro de la comunidad. Basta recordar las actividades de las comunidades de base, que se destacaron por su solidaridad en la pandemia. La fe reúne, convoca, produce encuentro y fortalece la confianza.
El desafío es estimular la participación ciudadana, la cohesión social, la inclusión, el encuentro de personas diferentes, el trabajo en equipo, como un primer paso para restablecer y potenciar la confianza. Para lograrlo, comencemos por lo más simple, conversemos y acerquémonos a quienes nos rodean y que hasta ahora han sido desconocidos. Así comenzaremos a construir confianzas en nuestro país.
Por Ignacio Sánchez D., Profesor titular, Pontificia U. Católica de Chile
El Mostrador, 4 junio, 2026
Longitud de las carreras universitarias
En suma, la evaluación de la duración de las carreras universitarias requiere un análisis de toda la trayectoria educativa, es decir, desde la educación escolar hasta los estudios de posgrado, ya que es un continuo educacional.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
En las últimas semanas se ha reiniciado un debate que lleva años en nuestro país, que se refiere a la duración de las carreras universitarias. Esto se gatilla por diversos factores, dentro de los que se incluye la comparación con otros países, los altos costos de la educación superior, las actualizaciones curriculares, la inteligencia artificial y su impacto en la docencia y en el campo laboral, la articulación entre los programas de pre y posgrado, entre otros. Este es un debate muy pertinente, en el cual deben intervenir diferentes actores del ámbito de la educación, laboral, político, empresarial y la sociedad en su conjunto.
Lo primero que se explicita es que las carreras en nuestro país son más largas que en los países de la OCDE. Esto es real solo si se comparan las primeras salidas al campo laboral, ya que la formación de pregrado en varios países es de tres a cuatro años, con un grado académico, sin título profesional.
En estos países es habitual que un egresado de pregrado con esta duración de formación inicie su trayectoria laboral, para continuar una especialización o profesionalización posteriormente. De hecho, solo los grados académicos (pregrado, magíster y doctorado) son otorgados por las universidades. Los títulos profesionales son entregados por otras agencias, ya sea en el país o en los diferentes estados de una nación, lo que es una gran diferencia con nuestra realidad.
La cultura de una formación permanente y a lo largo de la trayectoria laboral es muy frecuente en países desarrollados. Un egresado de pregrado trabaja unos años y luego adquiere un magíster y en ocasiones sigue a un doctorado, sin necesidad de un título profesional. En estos países tampoco existe la exigencia del sector público de solicitar cinco años de estudio para contratarse como profesional. En carreras como Derecho, Medicina y otras en las que el título es mandatorio, los estudios continúan con posterioridad a los cuatro años de college, lo que en total suma más años de estudio en relación con nuestro país.
Considerando las diferencias descritas, es importante hacer una evaluación y análisis de lo que se enseña hoy en nuestros programas de pregrado y ver vías de mejora, tanto en los contenidos como en la optimización del tiempo.
En primer lugar, este análisis tiene implicancias y requiere la evaluación de todo el sistema educativo, ya que los conocimientos de entrada son muy importantes para la planificación de los programas.
Hoy, en varias carreras los primeros semestres son de nivelación por las significativas brechas de la enseñanza escolar. Es importante planificar una real integración entre la educación secundaria y superior, con evaluaciones de conocimientos y competencias.
Segundo, los contenidos curriculares requieren actualización permanente y una proyección a futuro. La IA, los cambios acelerados en el conocimiento, el qué se enseña, los contenidos de formación integral y la realidad de que al menos el 50% de lo que se enseña va a cambiar, nos obliga a pensar en los contenidos y en la enseñanza futura.
Tercero, y muy importante, es pensar en el verdadero sentido de la educación, la reflexión en profundidad de los temas más intrínsecos del ser humano, en relación con las humanidades, las ciencias, el arte, lo que requiere tiempo y reflexión. Las universidades no solo entregamos información –para esto hoy hay canales abiertos de gran accesibilidad–, lo nuestro es la reflexión en profundidad del conocimiento.
Se requiere tiempo, meditación de las ideas, contrastar información, lo que tendrá gran importancia en la formación de personas con ideas propias, libertad de pensamiento, iniciativa y creatividad para crear y emprender. Por esto, las líneas de trabajo debieran ir más a reenfocar que a acortar las carreras. Los estudios amplios y generales son una base de apoyo crucial. Esto va en contra de programas de pregrado muy especializados y profesionalizantes. En este sentido va el desarrollo de College UC, así como de la interdisciplina en las carreras de diversas facultades.
Otros aspectos relevantes a evaluar son la eliminación de las tesis en carreras de pregrado; la integración de carreras entre el pregrado y el grado de magíster; el impacto de los cambios curriculares en los sistemas de acreditación nacional; el aporte de las artes y humanidades en la formación integral de los estudiantes; entre otros. En todo lo que se ha mencionado, es imprescindible lograr tener el apoyo del cuerpo académico de cada institución si se anhela lograr cambios profundos y duraderos.
En suma, la evaluación de la duración de las carreras universitarias requiere un análisis de toda la trayectoria educativa, es decir, desde la educación escolar hasta los estudios de posgrado, ya que es un continuo educacional.
En este proceso, es necesario considerar la maduración psicoemocional de los estudiantes, su proceso de autonomía, la libertad y profundidad de pensamiento como objetivo final de la educación universitaria y, en especial, lo que se espera de sus capacidades y competencias para enfrentar el futuro. En resumen, se trata de volver a los orígenes y al sentido de la universidad, en la formación jóvenes con pensamiento crítico e independiente al servicio de la sociedad.
El Dínamo, 29 de Mayo del 2026
#Día del Patrimonio
Patrimonio y futuro
A través de la educación, de la comprensión de nuestra historia, del respeto cívico y de la valoración de lo que se ha realizado por anteriores generaciones para la construcción de nuestro país, se requiere que en particular las nuevas generaciones puedan formarse con una identidad cultural que valore las raíces de nuestra sociedad. Priorizar el futuro que nace desde una historia en común es el desafío de este nuevo Día de los Patrimonios.
Ignacio Sánchez D.
Este fin de semana se celebra el Día del Patrimonio, concepto que reúne a la diversidad cultural de nuestro país en un término. Es una fiesta familiar que permite visitar espacios culturales y reflexionar acerca de su verdadero significado, que no sólo se refiere a relevar la importancia y valor de nuestros edificios, monumentos y documentos, es decir, los aspectos materiales y proyectos culturales. Esto ya que el patrimonio incluye a la comunidad, sus lugares, creencias, tradiciones, saberes y ritos que dan identidad propia a una sociedad. Y mirando a las futuras generaciones, este conocimiento permite traspasar su legado en el tiempo.
Las universidades cumplen un rol muy significativo en la construcción del acervo cultural del país. Resguardar el patrimonio cultural depende en gran medida de nuestra capacidad de velar por que toda esa riqueza y diversidad no se oriente sólo de manera retrospectiva, mirando hacia atrás, sino también esté de cara a un presente y en especial a un futuro vivo y dinámico, que incluya prácticas y vivencias que evolucionan en el tiempo y que se puedan expresar bajo formas que puedan estar en movimiento y cambio. Las variadas acepciones descritas se relacionan con la forma en que la persona se vincula con su entorno, ya sea desde la perspectiva del conocimiento y sus tradiciones y también, en cuanto a ser miembro de un grupo social. Acercar el arte a la sociedad, formar nuevas generaciones de público, estudiar, cuidar y exhibir un legado cultural, es una tarea primordial para todas las universidades.
Esta fecha es de especial significación ya que en este año se está realizando un importante trabajo relacionado a la ley de Patrimonio Cultural, que ha significado un arduo trabajo durante tres gobiernos consecutivos. Se ha logrado avanzar en recoger las opiniones de los pueblos indígenas e instalar el concepto de patrimonio articulando en línea con el desarrollo, lo que sin duda ha presentado complejidades importantes. Se espera que este año la ley pueda avanzar en el parlamento para poder entrar en vigencia y con su respectivo reglamento poder conducir los cambios y desafíos de sus materias relacionadas.
A través de la educación, de la comprensión de nuestra historia, del respeto cívico y de la valoración de lo que se ha realizado por anteriores generaciones para la construcción de nuestro país, se requiere que en particular las nuevas generaciones puedan formarse con una identidad cultural que valore las raíces de nuestra sociedad. Priorizar el futuro que nace desde una historia en común es el desafío de este nuevo Día de los Patrimonios.
Es decir, es la proyección de una tradición hacia un futuro con esperanza. Esta tradición se ha definido como el conjunto de valores, creencias, conocimiento, bienes espirituales y materiales de un grupo social que se transmite a través de generaciones, en el que se incluyen la lengua, modos de vida, costumbres y tradiciones, entre otros. Así, la cultura representa una visión del mundo, que define la forma de vida de las personas, junto a su identidad colectiva. Este patrimonio cultural se ha ido forjando y encontrando un espacio en nuestro entorno al punto que en la actualidad su defensa y preservación han sido asumidos por la sociedad entera. En esto, sin duda las políticas de Estado han tenido un rol fundamental, pero también los impulsos por su salvaguardia que nacen desde las universidades y la sociedad civil.
El patrimonio es hoy un elemento de identidad y de cohesión social que ha cobrado gran relevancia a nivel internacional, por lo que desde hace años las instituciones a académicas han asumido un rol protagónico en su resguardo y difusión. Este es el caso de las universidades que, por una parte, consideran esencial resguardar los propios bienes materiales y culturales que le otorgan identidad y, por otra, es depositaria de bienes culturales que le pertenecen a la sociedad.
Estamos convencidos que el arte y la cultura no son un agregado opcional en la formación de nuestros estudiantes, sino son esenciales para su desarrollo personal y social futuro. El trabajo que se ha realizado en las universidades destaca a la cultura como una labor fundamental y se orienta al servicio de la sociedad en el cuidado, preservación, investigación y difusión de su patrimonio.
El patrimonio cultural de una sociedad vincula el pasado, el presente y el futuro, pues comprende el valor y la trascendencia de lo heredado y nos compromete a proyectarlo, por medio de transmitirlo a las futuras generaciones. Las universidades en su permanente vinculación con el medio deben ser valoradas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio cultural. Una nueva legislación será un avance muy significativo en la construcción de un patrimonio que mira con esperanza el futuro.
La Tercera, 26 de mayo de 2026
Magnífica humanidad
Por Ignacio Sánchez
En el día de ayer, el Papa León XIV presentó en el Vaticano su Carta Encíclica Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA). Es primera vez que un Pontífice está presente en la presentación de una Encíclica. La ceremonia se desarrolló en el Aula del Sínodo con la participación de expertos en la materia y autoridades de la Santa Sede. Esta fue una importante señal de la preocupación de la Iglesia por “descifrar las cosas nuevas a la luz del evangelio y de la dignidad de la persona”.
Existe una relación muy directa con la conmemoración de los 135 años de la Encíclica Rerum novarum, del Papa León XIII, que analizaba la condición de los trabajadores en plena Revolución Industrial. En el texto actual se abordan aspectos de real trascendencia en el contexto de la revolución de la IA, como son su relación con el respeto de la dignidad humana, los cambios en la educación, el futuro del trabajo, los límites éticos del desarrollo, las crisis de la paz internacional y el recrudecimiento de las guerras, entre otros.
En más de doscientas páginas - y con un número similar de citas que incluye a sus predecesores y a una extensa tradición de documentos de la Iglesia-, el Papa León XIV desarrolla un exhaustivo análisis del tema. Detalla, en primer lugar, aspectos clave de la Doctrina Social de la Iglesia, resaltando que el anuncio del Evangelio debe incluir la preocupación por la vida concreta de los pueblos. Nos indica que la tecnología no debe considerarse en sí misma como una fuerza antagónica a la persona, ya que está arraigada a nuestra historia, representando una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad. Sin embargo, enfatiza que “no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”, y agrega que sus riesgos están en la presencia de “el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien”.
Desde hace más de diez años, la Santa Sede ha estado reflexionando sobre el desarrollo de la IA. El Papa explica que la escucha activa de diversos especialistas - científicos, filósofos, políticos, profesores, diferentes profesionales y padres de familia - ha nutrido estas profundas reflexiones y propuestas. En este contexto, plantea que la IA debe ser “desarmada”: una expresión que la entiende como fuerte y provocativa, pero que la eligió porque que “este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad”.
En el texto se reconoce que estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana e incluso la superan en velocidad y amplitud de cálculo; se refiere al tratamiento de datos y otras funciones. Sin embargo, no viven experiencias, emociones, no maduran en las relaciones, no poseen conciencia moral; en suma, tienen escasa similitud a la amplia inteligencia del ser humano.
La invitación es a leer en detalle esta fundamental y profunda Encíclica, que se presenta en un momento crucial de la humanidad. Se nos convoca a “acompañar a los niños y jóvenes para que utilicen las tecnologías como espacio de relación responsable, ayudándoles a reconocer los riesgos y a elegir lo que hace crecer la libertad interior”. Esto, sin duda, “constituye uno de los servicios más valiosos al bien común”. La educación y las nuevas generaciones están en el centro de este mensaje para que la magnífica humanidad avance hacia la plenitud.
Por Ignacio Sánchez D., profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Más sobre: Encíclica, Papa, IA, Humanitas
El Mostrador, 25 mayo, 2026
Educación superior y desarrollo regional
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
El país requiere consolidar un sistema de educación superior cohesionado, inclusivo, de futuro y territorialmente equilibrado. Estamos comprometidos con este desafío.
La relevancia y orientación de la investigación científica y de su transferencia en beneficio del país ha estado presente en la discusión pública, atrayendo la atención de diversos líderes de opinión. Se ha destacado la baja inversión en investigación y desarrollo de Chile, y que, a pesar de esto, los logros de nuestro país se destacan en la región, con una notable productividad científica.
Con razón se destaca que en nuestro país no existe una adecuada articulación entre la educación superior y los sectores público y privado. Esta relación debe ser más amplia y en todo el territorio nacional, es decir, potenciar la relación con las empresas que se desarrollen en regiones, en trabajo conjunto con las instituciones de educación superior y los gobiernos regionales. Este sería un trébol virtuoso para la presencia de innovación y desarrollo, que incluye la decisión de destinar mayor cantidad de recursos creando un mayor diálogo y conexión con el sector productivo.
La educación superior representa un sistema complejo, diverso y articulado, que aporta a los desafíos estratégicos del país. Para realizar estas tareas, debe estar en un contacto cercano con el sector público y privado, lo que es clave para potenciar la generación de proyectos y avanzar en el desarrollo productivo.
Sobre todo, estas instituciones están llamadas a cumplir un rol clave y pertinente en el trabajo con las comunidades locales y el país. En esta tarea, la Fundación Aequalis tiene como misión promover el análisis y el diálogo orientado a la calidad docente y a la generación de conocimiento.
Precisamente con el objetivo de aportar en estas importantes materias, realizamos recientemente el Seminario “Rol estratégico de la educación superior en el desarrollo regional”, con el propósito de reflexionar y proyectar la educación superior en el desarrollo sostenible y equitativo de las regiones, mediante el análisis de experiencias, capacidades y desafíos de las instituciones de educación superior, incluyendo universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica en los territorios donde se insertan.
De manera especial, lo que buscamos fue fortalecer la articulación entre las instituciones, los gobiernos regionales y el sector productivo, promoviendo ecosistemas colaborativos que potencien la generación de conocimiento, la innovación y el desarrollo local. Para ello, el encuentro realizado en la Universidad de Chile contó con la participación de autoridades públicas –incluyendo el jefe de la División Universidades del Ministerio de Educación, los gobernadores de las regiones de Valparaíso y Magallanes–, un grupo de rectores y rectoras de instituciones con presencia regional, y la participación de ejecutivos a cargo de importantes empresas en los sectores productivos del país.
El objetivo fue poder desarrollar un espacio de diálogo transversal, intercambio de buenas prácticas y en especial la construcción de agendas compartidas para el desarrollo regional futuro.
Los puntos planteados incluyeron el anhelo de una mayor colaboración; desarrollar un diseño institucional; incentivos e indicadores de desempeño; avanzar en la modernización del Estado; mayor descentralización; fomentar el conocimiento del territorio; mejor uso de los recursos; entre otros.
A través de este y futuros encuentros, se espera impulsar mayores niveles de colaboración interinstitucional, fortalecer la formulación y adjudicación de proyectos y fondos concursables, y promover iniciativas innovadoras de desarrollo territorial, contribuyendo así a consolidar el papel de la educación superior como un verdadero motor de bienestar, productividad y cohesión en las regiones.
Así, el propósito es sistematizar y proyectar los desafíos estratégicos y oportunidades de fortalecimiento del aporte de nuestras instituciones al desarrollo de las regiones en que se insertan. Espacios de este tipo buscan consolidar una visión común en el desarrollo territorial, sentando las bases para futuras iniciativas conjuntas que impulsen la innovación, la productividad y el bienestar regional.
Desde Aequalis hemos considerado que al interior de las regiones la relación entre las instituciones con el sector público y privado es de gran relevancia, ya que permite alinear la oferta formativa y de investigación de las instituciones de educación superior con las necesidades de crecimiento de cada región, lo que posibilita potenciar la innovación con impacto local.
Esto se conecta directamente con la necesidad de fortalecer la investigación y la innovación en todo el sistema, avanzando en la descentralización de los recursos y fomentando consorcios entre instituciones, empresas y gobiernos regionales. En este ámbito, se hace imprescindible un diálogo permanente y de futuro con el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
De esta manera, a través de la generación de reflexiones y propuestas sobre políticas públicas y desarrollo institucional, hemos consolidado un espacio plural, abierto y participativo, que convoca a los representantes de todos los sectores e instituciones involucradas. En este marco, se ha extendido una invitación abierta a la incorporación de nuevas instituciones, ya que nuestro objetivo desde Aequalis es promover una mirada sistémica, impulsando políticas públicas que fortalezcan la articulación de todos los actores, que permita proyectar su aporte conjunto al desarrollo del país.
Estamos orientados a colaborar con el Estado y la empresa, aportando una visión de largo plazo y fundada en evidencia, con el objetivo de identificar prioridades estratégicas de desarrollo. El diálogo con todos los actores involucrados es muy necesario para poder proyectar la ciencia y el conocimiento, para poder transferirlo a la sociedad generando valor y un aporte social. El país requiere consolidar un sistema de educación superior cohesionado, inclusivo, de futuro y territorialmente equilibrado. Estamos comprometidos con este desafío.
El Mostrador, 10 mayo, 2026
La madre
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es importante destacar para las nuevas generaciones que, la madre – y también la madre de mi madre-, es aquella mujer en quien se funda la familia nuclear, es quien confió siempre en nosotros y estuvo dispuesta a darlo todo para entregar vida y formar una familia ampliada.
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Hoy domingo se celebra el Día de la Madre, la persona que no sólo nos dio la vida – como un don gratuito-, sino también quien nos crio y acompañó a lo largo de ella. Nos apoyó en todas las etapas de nuestro crecimiento, nos educó en la fe, nos inculcó los principales valores, nos adentró en la cultura y, en esencia, nos formó como personas. La seguridad, la autovaloración, la autonomía e independencia y el carácter, para muchos de nosotros, provienen esencialmente de nuestra madre. Es lo que también vemos en nuestros hijos y nietos: la influencia vital y el rol fundamental de la madre en la construcción de una familia. En algunas familias, la madre tuvo la generosidad de recibir al hijo que había sido engendrado por otra mujer, y se convirtió en su madre, con todas las características descritas, y con todo el amor de una madre.
Para cada uno de nosotros, los recuerdos son únicos e imborrables, tanto para quienes aún tienen la alegría de tenerla consigo como para quienes la hemos visto partir. Sin embargo, en todos los casos, la madre permanece siempre presente. Nos acompaña, la pensamos, le hablamos, la vemos e imaginamos en muchas situaciones de nuestra vida diaria. Pensamos qué nos diría y cómo reaccionaría en diversas circunstancias. Cómo no valorar su cariño, su entrega, su generosidad y los tantos y permanentes sacrificios por sus hijos, los que solemos calibrar y valorar de mejor forma cuando nos convertimos en padres. En pocas palabras, ella siempre ha sabido anteponer el cariño, el esfuerzo y la dedicación a su propio interés y bienestar.
Su sabiduría y enseñanzas están muy vivas en nuestro diario vivir y en nuestro recuerdo, así como su apoyo, su compañía y su amor incondicional. Para muchos, la madre ha sido una gran compañera de proyectos, protagonista de trabajos compartidos que han ido variando en las diferentes etapas de la vida, evolución que es muy interesante ya que nos permite admirarla en todas sus facetas. La madre consejera, también compañera de ruta, de trabajo y en ocasiones amiga y cómplice de tantas tareas.
Con el paso del tiempo llega la madurez y la vejez – una etapa de gran sabiduría – en la que podemos retribuir, al menos en parte el cariño recibido, a través de la ternura, las atenciones, el apoyo y también el diario cuidado que muchas veces se necesita. En esta etapa del ciclo de la vida, la realidad nos vuelve a acercar, ahora en otra dimensión. Es un tiempo para estar y recordar juntos, para conversar y seguir aprendiendo de su sabiduría y compañía.
Sin embargo, en algunas familias la vida a veces no transcurre como se quisiera y en ocasiones surgen situaciones difíciles. Hay problemas y distancia con la madre, barreras que pueden tener fundadas razones y que parecen infranqueables. Solo sería importante recalcar que todos los esfuerzos por derribar esas barreras y lograr un reencuentro son muy necesarias e importantes, y que en especial serán muy valorados en el futuro, cuando muchas veces la madre ya no esté presente. Quienes vivan esta difícil situación, este día es una invitación a atreverse a cruzar esas barreras, antes de que la vida nos pase por delante y ya sea demasiado tarde.
Así, es importante destacar para las nuevas generaciones que, la madre – y también la madre de mi madre-, es aquella mujer en quien se funda la familia nuclear, es quien confió siempre en nosotros y estuvo dispuesta a darlo todo para entregar vida y formar una familia ampliada. Por esto y por muchos otros recuerdos que están en nuestro corazón, el reconocimiento de hoy es para todas las madres. Gran día familiar.
https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2026/05/10/la-madre/
El Dínamo, 27 de abril de 2026
Gobierno universitario
Dentro del cuidado institucional, es necesario poner énfasis y una especial dedicación en construir una verdadera comunidad universitaria. Para esto, la participación de profesores, estudiantes, profesionales y personal administrativo debe ser estimulado de manera especial, ya que es de gran relevancia para el desarrollo de la institución.
Ignacio Sánchez D.
Las características del gobierno de una universidad es un aspecto clave para lograr la excelencia de una institución. Los pilares fundamentales de la calidad de un proyecto universitario incluyen una misión e identidad definida; alta concentración de talento académico, es decir profesores y estudiantes de excelencia; un equipo profesional y administrativo comprometido; recursos adecuados para desarrollar un proyecto innovador en todos los ámbitos de la tarea universitaria, y un gobierno universitario con autonomía y libertad académica para realizar un proyecto orientado al futuro y a servir a la sociedad.
Las universidades, ya sean estatales, fundaciones, corporaciones públicas o privadas, son instituciones que deben tener como misión formar personas creativas y con amplitud de miradas; desarrollar la búsqueda de la verdad; crear nuevo conocimiento; aportar a la sociedad a través del desarrollo de la reflexión y la razón de manera permanente y con la mayor profundidad. En el caso de las universidades católicas, el sentido trascendente y su expresión en la sociedad forma parte de su ethos fundacional.
En la academia, el conocimiento es el elemento ordenador que debe guiar su organización y conducción. A lo largo de su desarrollo, las instituciones han demostrado que requieren un largo tiempo para crecer y desarrollarse, sin embargo, son frágiles en el sentido de que cuesta mucho construirlas, y sin embargo, se pueden dañar fácilmente si no hay un especial cuidado en su conducción, crecimiento y líneas de desarrollo.
Se han establecido diferentes modelos de gobierno universitario, correspondientes a la misión e identidad de la institución. El más frecuente es el modelo colegiado, desarrollado en instituciones académicas que se autogobiernan de manera participativa. Los profesores que son los líderes universitarios son los facilitadores, recogen las opiniones de sus pares, dialogan, persuaden y acuerdan para tomar decisiones relevantes. Otros modelos que se reconocen en la literatura incluyen el político, burocrático, y de mercado, en los que la participación de la comunidad tiene diferentes grados de presencia e impacto, lo que influye directamente en la toma de decisiones. En nuestra universidad, el principal órgano es el Honorable Consejo Superior, integrado por miembros de todos los estamentos de la institución, y además existen diferentes y variadas formas de participación universitaria. Una de ellas, el Foro Universitario UC, ha sido un lugar de encuentro que facilita la reflexión, discusión y evaluación de los desafíos de la Educación Superior y también aspectos relevantes del país. Su composición es más amplia, y su objetivo es aumentar la participación de la comunidad, junto a constituirse en un puente de diálogo organizado y estructurado entre los diferentes estamentos que conforman la universidad. Otra iniciativa, La UC Dialoga, ya con más de doce años de trayectoria y gran participación de la comunidad, realiza esta activa participación desde los diferentes territorios, analizando temas de importancia para la institución.
Dentro del cuidado institucional, es necesario poner énfasis y una especial dedicación en construir una verdadera comunidad universitaria. Para esto, la participación de profesores, estudiantes, profesionales y personal administrativo debe ser estimulado de manera especial, ya que es de gran relevancia para el desarrollo de la institución. Así, es vital la participación permanente de los profesores en la marcha y desarrollo de la universidad, la que se realiza a nivel de las facultades, en la representación colegiada, en el desarrollo de proyectos innovadores y en la elección de sus propias autoridades.
Junto a lo anterior, es necesario estimular que los estudiantes se organicen en Centros de Estudiantes y Federaciones, y que, a través de ellas, aporten y participen en los comités curriculares, en los Consejos de Facultad y por supuesto en los principales órganos colegiados de la universidad. Así también, es muy importante que los profesionales y el personal administrativo participen ya sea de manera directa en los órganos colegiados o a través de sus representantes sindicales, para aportar desde su propia mirada y quehacer al crecimiento de la institución.
Esta participación de la comunidad que se describe no debe confundirse con apuntar hacia un cogobierno en el manejo y conducción de las universidades, la que siempre debe estar dirigida por sus académicos. Esto debido a que los diferentes modelos de gobierno universitario requieren respetar la misión, identidad fundacional y valores fundamentales de cada institución. Así, la participación de la comunidad, en las formas y con los márgenes apropiados, colabora de manera muy significativa a poder realizar con éxito y responsabilidad la conducción de cada institución, y lograr así su máxima contribución al desarrollo del país.
El gobierno universitario forma parte esencial de la autonomía y de la libertad académica de una institución, es un valor y un activo fundamental que hay que cuidar en beneficio de la comunidad. Su cuidado y desarrollo es crucial para realizar la misión, su aporte y el compromiso con la sociedad a que están llamadas nuestras instituciones universitarias.
El Mostrador, 24 abril, 2026
Educación inicial y aprendizaje lector
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Desde hace años se menciona que la educación inicial es una prioridad en nuestro país, lo que ha sido ratificado de manera explícita por las nuevas autoridades del Ministerio de Educación.
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Aún se observan brechas y gran inequidad en las oportunidades de acceso dependiendo del nivel socioeconómico de las familias. Los primeros años de vida han demostrado ser una etapa clave para favorecer el desarrollo de los aprendizajes, incluyendo lo neurocognitivo y afectivo. Para avanzar en estos objetivos, sin duda la educación inicial debe ser prioritaria, ya que es la base del aprendizaje futuro.
Con el objeto de implementar lo anterior, y de acuerdo con lo que se ha discutido ampliamente en el Parlamento y en los medios, es crucial avanzar en el proyecto de Sala Cuna Universal –realizando las adaptaciones pendientes, con un financiamiento estable y sustentable–, que permita aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de las salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años, activando una iniciativa que permitirá una estimulación cognitiva más precoz, junto con la progresiva participación de los padres y madres tanto en el campo laboral como en el cuidado de sus hijos.
En este ámbito, y como un aporte muy transversal, es muy valioso el programa “Juntos por una Educación inicial 2030”, coordinada por universidades, la Fundación Educacional Choshuenco, más de treinta organizaciones de la sociedad civil y el constante apoyo del Mineduc. A esto se suman líneas actuales de investigación universitaria de gran valor que estudian el desarrollo de la literacidad, la relación entre lectura, cognición, emociones y medios digitales, entre otras.
Además, existe consenso en que una tarea imprescindible es revisar los contenidos curriculares y la implementación de nuevas metodologías docentes. Para esto, es importante reiterar la importancia del trabajo conjunto con las Facultades de Educación del país, aspecto que puede crecer de manera muy significativa, considerando la gran capacidad de docentes e investigadores que podrían orientar sus esfuerzos académicos a potenciar la calidad de la educación temprana en nuestro país, que de seguro tendrá un impacto muy significativo en el desarrollo y cohesión social del futuro del país.
En el caso de la educación temprana, es importante lograr atraer a las mejores educadoras de párvulo, con altos estándares académicos, campos educacionales y exposición temprana al trabajo con los niños, junto a proyectos de investigación de nivel internacional.
La formación del personal asistente hace necesario el contacto cercano con la educación técnico profesional. Se debe abordar el financiamiento de la educación inicial con remuneraciones competitivas, focalización de los recursos y prioridad en la inversión. En este sentido se debe reevaluar el cálculo de las subvenciones a diferentes tipos de establecimiento, destacando los buenos ejemplos y poniendo de relieve el valor de un adecuado clima laboral y educacional.
En el inicio de la escolaridad temprana, a pesar de los avances que se han visto en educación, sin duda existe un desafío pendiente, y es asegurar el aprendizaje lector en la primera etapa de la vida escolar. A la fecha, destacan los escasos rendimientos en pruebas estandarizadas que reflejan falencias en la etapa escolar temprana.
Se ha descrito que en cuarto básico menos de la mitad de los escolares comprende textos propios para su edad. Esto se ve confirmado por investigaciones en que más de la mitad de los niños no adquieren las habilidades lectoras en primero básico, lo que influye de manera muy significativa en aprendizajes futuros. Para abordar este importante tema, se requiere una voluntad transversal para apoyar de manera amplia y colaborativa las medidas a implementar desde el Mineduc, con el apoyo de fundaciones y del sistema educativo a lo largo y ancho del país.
A la fecha, hay valiosas iniciativas que se orientan a lograr este objetivo. Por ejemplo, la red pública-privada, “Un Chile que Lee” y Unesco, propone que para el año 2030 los estudiantes de segundo básico egresen leyendo. Hay un gran apoyo académico, de la sociedad civil y del sistema político para esta iniciativa. El plan se basa en varios pilares orientados al aprendizaje lector. Esto requiere el apoyo prioritario del Mineduc, de las familias, fundaciones y una articulación global del sistema educativo.
Existe consenso en que la educación debe estar de manera permanente en el debate de las políticas públicas, por ser clave en el presente y futuro del país. La educación requiere una mirada de largo plazo, con compromisos políticos amplios que permitan presentar de manera consensuada un proyecto país. Para destacar lo anterior, es importante relevar la educación temprana como motor de desarrollo social, priorizando la educación inicial, tanto a nivel preescolar como durante los primeros años de la enseñanza escolar.
En estas etapas, los esfuerzos no deben solo orientarse a lo cognitivo, sino también y muy especialmente a los aprendizajes socioemocionales. Este es un camino fructífero para avanzar hacia una educación de calidad, con mayor cohesión social y un desarrollo sustentable para nuestro país. Las universidades realizando un trabajo en conjunto pueden aportar de manera significativa a estas propuestas de futuro.
El Dínamo, 13 de abril de 2026
#Natalidad
Un futuro con menos hijos
La relevancia de esta situación es que, si la realidad que vemos hoy se mantiene y profundiza, sin duda se va a ver una modificación del concepto de familia.
Ignacio Sánchez D.
La caída de la natalidad es sin duda uno de los temas más relevantes que enfrenta nuestro país. Se ha conocido recientemente que el año pasado, la tasa de fecundidad fue de 0,97 hijos por mujer (con una tasa de reemplazo de 2,1 hijos), lo que es realmente preocupante y nos ubica dentro del grupo de países con menor fecundidad. La drástica disminución de los nacimientos ha sido muy marcada en las últimas tres décadas. El número de nacimientos disminuyó a la mitad en 30 años, con mayor relevancia en los últimos diez años, en que el número de recién nacidos ha caído en forma muy significativa.
Esta realidad ha transformado a Chile en uno de los países donde esta disminución ha sido más brusca. De hecho, en el futuro inmediato se proyecta un crecimiento poblacional negativo en los próximos cinco años. Junto a esto, en la actualidad, la población migrante representa cerca de 18% de los nacimientos, con significativa variabilidad entre las regiones del país. Los recién nacidos de madres de origen extranjero, se han triplicado en cinco años. En las estadísticas del sistema público, uno de cada cinco partos proviene de una madre que ha nacido en el extranjero y que se ha radicado en Chile.
Lo descrito ha significado una marcada tendencia al envejecimiento de la población, se ha calculado que hacia el año 2070 más del 40% de la población tendrá más de 65 años, lo que ciertamente es un cambio demográfico mayor. Esta situación, que también se presenta con una maternidad postergada, va a significar cambios significativos en las áreas de la salud, educación, vivienda y otros aspectos de la vida en nuestra sociedad.
Sin duda, las causas de esta gran caída en la natalidad son multifactoriales, dentro de los que se cuentan factores sociales, económicos, culturales y también de creencias y espirituales. Dentro de las causas que se han analizado, se ha atribuido un rol muy importante al aumento del costo de la vida y a las dificultades económicas de las familias. Estos aspectos, que son relevantes para determinar el número de hijos, se han asociado con mayor frecuencia al nacimiento del primer hijo de la familia. Sin embargo, los análisis más detallados no han demostrado una correlación directa entre nivel de ingresos y caída de la natalidad. Hay una distribución amplia y homogénea en nuestra población.
Sin duda hay factores que hacen compleja la formación de una familia con hijos, dentro de los que se cuentan la caída en el número de matrimonios, una pérdida de la espiritualidad y del sentido trascendente de la vida, los problemas en poder compartir las labores de cuidado y corresponsabilidad, -tanto de niños como también de adultos mayores, la que recaen principalmente en las mujeres-, las dificultades de acceso a la sala cuna con las consecuentes dificultades de la llegada de las mujeres a un campo laboral, la tardanza en la maternidad por proyectos personales, las crecientes dificultades de acceso a la vivienda, el alza permanente del costo de la vida; el cuidado del medioambiente y muchos otros factores que se presentan con el desarrollo. Sin embargo, con todos estos aspectos presentes, es importante explicitar que no se ha demostrado una causalidad definida ni objetiva, sino más bien una suma de factores involucrados y condicionantes de esta realidad. Por esto, y al ser una realidad multifactorial, ha existido una gran dificultad para lograr tener un cambio de tendencia real, que sea efectivo y duradero.
La relevancia de esta situación es que, si la realidad que vemos hoy se mantiene y profundiza, sin duda se va a ver una modificación del concepto de familia. Por esto, los aspectos en que hay que ahondar son los valores de la familia, de la generosidad, entrega, el sentido de trascendencia y mirada de futuro con la esperanza que se funda en tener un mundo y realidad mejor a la que conocemos hoy. Estos factores pueden aportar a un cambio de tendencia para una sociedad que debe crecer y desarrollarse con mirada de un futuro promisorio.
Es importante considerar que, en una construcción de familia, los hijos nos ayudan a madurar, a ver otras realidades, a salir de nosotros mismos, en el fondo a ser mejores personas. Hoy, en el camino y tendencia en que nos dirigimos, vamos a perder conceptos claves de nuestra vida en común, que nos permiten compartir, ser generosos y favorecer la vida en comunidad. El concepto de familia, hijo, hermano, nos permite comprender mejor la vida y vivir en comunidad. Un futuro con menos hijos será una sociedad más individualista, más estrecha, y, en definitiva, más pobre en los valores trascendentes de la vida.
La mirada de futuro requiere de generosidad, esperanza, apertura y entender la gratuidad de la vida, que tiene un valor en sí mismo. La mirada espiritual, la fe y el sentido trascendente de nuestra vida, proyectada con generosidad, solidaridad y confianza en el futuro de las futuras generaciones, nos pueden ayudar a trazar nuestro proyecto de vida personal y familiar.
https://www.eldinamo.cl/opinion/2026/04/13/un-futuro-con-menos-hijos/
El Mostrador, 4 de abril de 2026
Evaluación y futuro de la Educación Superior
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Con respecto a la situación de nuestros docentes, aún persisten brechas muy importantes en los salarios de los profesores de educación básica, los que son al menos un 25% menores comparados con egresados de carreras de similar duración.
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Una mirada externa de la Educación Superior (ES) a nivel internacional es siempre necesaria. Esto es lo que ha publicado recientemente la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), organismo internacional integrado por cerca de 40 países, que se orienta a diseñar mejores políticas públicas que potencien el desarrollo y el bienestar de las comunidades. El informe “Education at a Glance 2025”, nos ofrece una mirada académica y objetiva de la ES a nivel global y, en especial, lo que ha ocurrido en años recientes en nuestro país.
A nivel de la OECD, actualmente un 48% de los adultos jóvenes posee una certificación educacional terciaria, lo que es un logro histórico. Sin embargo, en los últimos 5 años la curva de crecimiento se ha reducido de manera significativa en relación con las décadas previas. Junto a lo anterior, las inequidades se mantienen, a nivel global el 26% de los jóvenes con padres sin educación superior poseen un diploma, comparado con el 70% de los jóvenes con padres profesionales. Solo escasos países han logrado cambios significativos, destacando Dinamarca, donde esta cifra creció un 20% en una década.
Otro aspecto a destacar es la movilidad social, los jóvenes que poseen una certificación de ES tienen mayor probabilidad de tener un empleo, adecuados salarios y desarrollo socioeconómico personal y familiar. Las diferencias existen entre los países miembros de la OECD, en especial en lo relativo al impacto positivo de contar con educación universitaria y técnico profesional.
En algunos países el efecto de significar una palanca de desarrollo social es mayor al contar con un título técnico, que permite tener un avance progresivo en las certificaciones, lo que se puede adquirir durante los años siguientes a la primera titulación.
Con respecto a Chile, el informe destaca menores niveles de desempleo en los graduados de ES comparados con quienes tienen solo educación secundaria. Hay en nuestro país un menor porcentaje de profesionales con grado de magíster y doctorado en comparación con el promedio de OECD, con brechas importantes que sugieren menores grados de formación profesional y científica durante el desarrollo de la vida laboral.
Junto a esto, en la educación inicial, destaca una cobertura menor al promedio OECD, que no ha mejorado en más de una década, lo que podría modificarse con el proyecto de Sala Cuna universal. Con relación a las brechas de equidad, el 68% de los jóvenes con al menos un padre con título de ES tiene certificación, comparado con 25% con quienes tienen padres con educación secundaria incompleta. Sin embargo, se observa que estas brechas en Chile van hacia la mejoría en la última década.
A nivel escolar, el reporte destaca la crisis de natalidad que se presenta en nuestro país. Chile presentó una disminución de 6% en el número de niños entre 0-4 años en los últimos diez años y se pronostica una disminución similar para la próxima década, una situación muy preocupante, como ha sido analizado en profundidad en diferentes espacios de nuestra sociedad.
Con respecto a la situación de nuestros docentes, el reporte destaca que aún persisten brechas muy importantes en los salarios de los profesores de educación básica, los que son al menos un 25% menores comparados con egresados de carreras de similar duración.
Esta diferencia es mayor que en la OCDE, que, si bien está presente, alcanza a un 17%. Esto se suma a difíciles condiciones laborales en relación con problemas de convivencia escolar, falta de tiempo para preparar las clases y corregir evaluaciones, junto a un alto promedio de estudiantes por sala de clases. En este punto, el informe refiere que el promedio en nuestro país es 30,6 estudiantes por sala, comparado con 20,6 en el promedio OCDE. Esto sin duda tiene repercusiones en el proceso formativo de los estudiantes.
Un aspecto importante es la internacionalización. En promedio, en las universidades de la OCDE el 7,4% de los estudiantes es internacional, comparado con solo 1,5% en Chile. Así también, la inversión en Ciencia y Desarrollo es menos de un tercio del promedio de los países de la OCDE, lo que refleja una situación compleja en términos de la mirada de desarrollo a futuro. Estos dos aspectos nos abren una vía de crecimiento y desarrollo que puede impactar en el aporte innovador al país y en una nueva mirada a la realidad internacional.
Junto a lo descrito para nuestro país, el informe destaca nuevos desafíos para el sistema de ES global, dentro de los que se cuentan la flexibilidad curricular, la longitud de las careras, el desarrollo de la inteligencia artificial, el diálogo transversal al interior del sistema de ES y el aporte a la cultura desde nuestras instituciones, entre otros desafíos.
En resumen, este informe nos permite evaluar el desarrollo interno del sistema de ES y comparar con los buenos ejemplos a nivel internacional. Se observan avances y logros y, en especial, grandes áreas de potencial crecimiento en beneficio de los estudiantes y el país. Desafíos que se deben asumir con diálogo, compromiso y trabajo conjunto.
El Mercurio, Lunes 30 de marzo de 2026
Desarrollo integral de la educación superior
Ignacio Sánchez D.:"Con el objetivo de asumir y avanzar en algunos de estos desafíos, —que abarcan al sistema de educación superior en su conjunto—, se requiere un diálogo permanente entre las instituciones y con las autoridades ministeriales, que permita conocer las realidades particulares y avanzar en temas de interés común".
La educación superior debe ser comprendida como un sistema articulado, capaz de responder con pertinencia a los desafíos estratégicos del país. Incluye el sistema universitario y el técnico profesional, con cerca de 160 instituciones que comprenden universidades, institutos profesionales, centros de formación técnica y establecimientos de las Fuerzas Armadas y de Orden. Esto representa un número mayor a 1,3 millones de estudiantes. Considerando esta diversidad institucional, el sistema global debe contribuir a la formación integral de personas, a la investigación, creación, desarrollo y transferencia del conocimiento, al fortalecimiento del arte y la cultura, junto a una vinculación pertinente con el sector social y productivo.
Hay significativas diferencias entre sus instituciones, con aspectos y características propias. Sin embargo, todas ellas reciben estudiantes de variadas trayectorias educativas, con similares anhelos de formarse y surgir. Así, todas las instituciones se esfuerzan por aportar en la docencia, creación, innovación y transferencia, con su entrega a la comunidad y al país. En esta tarea, el Foro de Educación Superior de la Fundación Aequalis, con quince años de historia, se propone ser un aporte. Nuestra misión fundacional es promover el análisis, diálogo y generación de conocimiento en torno a fortalecer la educación superior del país. A través de congresos, seminarios, publicaciones y unidades de trabajo se pretender aunar voluntades, ofrecer un lugar de encuentro y diálogo, con el fin de abordar las áreas prioritarias de interés común.
Dentro de las fortalezas del sistema se cuentan una gran diversidad institucional; cobertura y acceso territorial —con una matrícula superior al 50% de los jóvenes entre 18 y 24 años—; un sistema de aseguramiento de la calidad consolidado; trayectorias formativas y laborales sostenibles; avance progresivo de políticas públicas de inclusión y equidad; desarrollo nacional y estrecho vínculo regional, entre otros aspectos.
Los desafíos de la educación superior son variados y de gran magnitud. Se orientan a profundizar en la calidad y a superar las brechas que presentan las instituciones; fortalecer la formación integral en sus programas; avanzar en inclusión efectiva de los estudiantes con necesidades educativas especiales; flexibilidad curricular y actualización de los programas; seguir avanzando en la investigación y creación de nuevo conocimiento; internacionalización y generación de redes de instituciones de educación superior; la incorporación de la Inteligencia Artificial y el desarrollo de la ética institucional. Adicionalmente, se debe asegurar la sostenibilidad financiera del sistema, a través de un financiamiento institucional y estudiantil de futuro, perfeccionando los actuales mecanismos de financiamiento.
Con el objetivo de asumir y avanzar en algunos de estos desafíos, —que abarcan al sistema de educación superior en su conjunto—, se requiere un diálogo permanente entre las instituciones y con las autoridades ministeriales, que permita conocer las realidades particulares y avanzar en temas de interés común. Desde Aequalis manifestamos nuestro compromiso a colaborar con el desafío de avanzar a una nueva realidad en la educación superior de nuestro país. Se requiere avanzar a un sistema más colaborativo, centrado en los estudiantes, en la calidad docente, la creación sinérgica de nuevo conocimiento y con un vínculo directo con la comunidad. Este es un gran desafío que requiere la voluntad de cultivar y fomentar la confianza, lo que se logra con diálogo, mayor conocimiento y generación de espacios de encuentro personal.
Ignacio Sánchez D., Profesor titular UC
Presidente Fundación Aequalis. Foro de Educación Superior
https://www.elmercurio.com/blogs/2026/03/30/132077/desarrollo-integral-de-la-educacion.aspx
El Mostrador, 12 febrero, 2026
Aporte de las Facultades de Medicina a sus Universidades
La relación entre las Facultades de Medicina y sus universidades constituye un vínculo estratégico que potencia el desarrollo institucional, académico y social de ambas partes.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Las Facultades de Medicina han desempeñado históricamente un papel central en la formación, consolidación y proyección de las universidades occidentales.
Desde su surgimiento en la Europa medieval, pasando por la profesionalización y la investigación moderna en Norteamérica, hasta su desarrollo y adaptación en nuestro continente, estas facultades han sido importantes centros de conocimiento aplicado en la atención clínica, núcleos importantes de producción científica y espacios de vinculación con la comunidad y la sociedad.
Por su parte, la calidad de la formación médica es una preocupación pública y profesional central, ya que incide directamente en la atención clínica y seguridad de los pacientes.
El nivel de calidad institucional aporta ventajas estructurales -procesos, calidad académica, docencia, investigación, recursos, redes, entre otros- que sin duda pueden influir significativamente en la calidad de la formación médica. Sin embargo, estas ventajas solo se traducen en mayor calidad cuando se articulan con políticas institucionales claras, prácticas docentes efectivas, investigación sólida y procesos de aseguramiento de la calidad rigurosos.
En contextos donde una universidad de alto nivel prioriza la investigación sin articularla con la docencia, o donde no existen hospitales universitarios docentes adecuados, el efecto positivo esperado puede desaparecer. Por ello, la labor de las autoridades universitarias es esencial para que los procesos, la cultura institucional, la infraestructura y el prestigio se conviertan en mejoras concretas en el desarrollo del currículo de la Facultad, en la disponibilidad de campos clínicos, en la supervisión formativa y en la calidad de los egresados.
A su vez, el aporte de las Facultades de Medicina a sus universidades puede agruparse en diversas dimensiones. Entre ellas destacan la producción científica interdisciplinaria y la transferencia tecnológica, expresadas en investigación biomédica, publicaciones, patentes y emprendimientos; la atracción de recursos y talento, mediante fondos competitivos y donaciones filantrópicas que fortalecen la infraestructura y la formación científica; la formación profesional y educación interprofesional, que elevan los estándares académicos y los irradian hacia otras facultades; la vinculación con políticas públicas, con impacto directo en la salud poblacional; y, finalmente, la calidad de la atención de salud, a través de hospitales y centros asistenciales universitarios que contribuyen al bienestar de la comunidad.
Así también, desde la facultad la educación médica incorpora innovaciones metodológicas como el aprendizaje basado en problemas; la simulación clínica mediante laboratorios avanzados; el trabajo interdisciplinario con carreras como enfermería, odontología y otras ciencias de la salud y la formación en investigación. Estas innovaciones no solo fortalecen la calidad formativa de las Facultades de Medicina, también promueven interacciones con otras unidades académicas, ampliando el impacto educativo.
Además, las Facultades de Medicina han tenido un rol decisivo en salud pública, a través de campañas de vacunación, programas de atención primaria, estudios epidemiológicos y respuestas ante crisis sanitarias, como la reciente pandemia. La investigación es otro ámbito en que aportan significativamente al desarrollo universitario. Con frecuencia, concentran una parte sustantiva de los recursos externos competitivos, lo que permite fortalecer la capacidad institucional mediante inversiones en infraestructura avanzada —bioterios, centros de simulación clínica, biobancos o plataformas de secuenciación genética— que, a su vez, benefician a otras disciplinas.
El impacto social y sanitario constituye otra contribución esencial. A través de hospitales universitarios y redes asistenciales, las Facultades generan estudios de prevalencia, programas de prevención y ensayos clínicos que responden a las necesidades del país.
Durante la pandemia de COVID-19, el liderazgo científico y sanitario ejercido por las Facultades de Medicina reforzó el rol público de las universidades.
Asimismo resulta clave fortalecer la relación entre la facultad y las áreas clínicas, tanto hospitalarias como ambulatorias. Los campos clínicos son fundamentales en la docencia de calidad. Si bien la acreditación de áreas clínicas (hospitalarias y ambulatorias) tiene procedimientos e instrumentos diferentes a los procesos universitarios, comparten estándares de excelencia en infraestructura, equipamiento clínico, laboratorios, áreas clínicas, centros de simulación clínica, bibliotecas digitales, áreas docentes, temas financieros, entre otros.
Por supuesto, en esta relación Facultad-Universidad también existen riesgos y desafíos. Las Facultades de Medicina pueden representar una proporción significativa del presupuesto universitario, dada su compleja infraestructura clínica y altos costos operativos, lo que puede generar tensiones internas. De allí la importancia de una adecuada gestión de la Red de Salud universitaria, políticas claras, transparencia financiera y mecanismos de gobernanza que aseguren una colaboración equilibrada y mutuamente beneficiosa.
En síntesis, la relación entre las Facultades de Medicina y sus universidades constituye un vínculo estratégico que potencia el desarrollo institucional, académico y social de ambas partes.
Cuando esta colaboración se estructura sobre bases sólidas —de gobernanza, investigación, formación y compromiso público—, se convierte en un verdadero motor de innovación y excelencia.
La evidencia internacional muestra que esta sinergia ha permitido a numerosas universidades consolidarse como referentes globales en salud, educación e investigación biomédica. En nuestro país la experiencia es similar, el desafío es seguir avanzando en calidad y aporte al país.
El Dínamo, 27 de enero de 2026
#Universidades, #Ciencias, #Educación
Ciencias y educación ciudadana
La divulgación científica y una educación temprana basada en la curiosidad y el pensamiento metódico son claves para fortalecer la valoración social de las ciencias y sostener el desarrollo del país.
Ignacio Sánchez D.
Uno de los principales desafíos para el mayor desarrollo de las Ciencias es aumentar la divulgación y comunicación de las actividades que realizan los científicos; comunicar lo que hacen y en especial, lo que pueden hacer con sus áreas de conocimiento. Para esto hay múltiples caminos, quizás uno de los de mayor impacto es trabajar en la educación inicial, donde se estimule la curiosidad y el pensamiento metódico desde el nivel preescolar. Otra vía es presentar a la comunidad lo que nuestros investigadores realizan, destacando la importancia de su trabajo para el bienestar de la población. Desde las universidades, en nuestro rol de educadores nos asiste el deber de mostrar a la sociedad que los avances de la población y la actual calidad de vida están vinculadas a la investigación, creación de nuevo conocimiento e inversión que el país dedica a las Ciencias. Esto incluye destacar la importancia de su educación desde la niñez.
Las actuales mediciones de conocimiento de las Ciencias de la población adulta demuestran que una minoría conoce las instituciones que realizan ciencia de frontera en el país, y muy pocos señalaron haber visitado lugares de ciencia y tecnología en los últimos meses. Lo anterior nos deja un gran desafío por delante. Hacernos cargo de comunicar el rol de la ciencia, el trabajo del investigador, y cómo este trabajo se transfiere y produce mejoras en la calidad de vida de la población es una tarea pendiente. Es necesario plantearnos nuevas formas de comunicar el desarrollo de las ciencias. Iniciativas pioneras como el reciente Congreso Futuro en que participaron cientos de expositores de primer nivel internacional en ciencia, humanidades, artes y tecnología, son muy relevantes para avanzar en este camino. El gran interés generado se demuestra por la multitudinaria presencia de asistentes a sus actividades.
Para lograr este nivel de presencia en la sociedad, es vital realizar una educación científica precoz, permanente y difundir así la real significación e impacto de las Ciencias. Una de las acciones más importantes debiera ser estimular la curiosidad por conocer el pensamiento metódico desde el nivel preescolar, a través de visitas guiadas a laboratorios, a centros universitarios y mediante el contacto cercano con los científicos. Esto es clave para estimular en los niños la inquietud por explorar y preguntar por lo desconocido. En este sentido, el análisis crítico, cuestionar lo que existe y mirar con diferentes ángulos la realidad son aspectos fundamentales del desarrollo de los estudiantes.
En este trabajo y desafío a realizar hay iniciativas diversas, dentro de las que se cuentan, escuchar las propuestas de la propia comunidad para implementar en el aula; generar una comunidad de aprendizaje para fortalecer las competencias en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación de modo de generar experiencias significativas para los niños, niñas y jóvenes; y también poner a su disposición una oferta de talleres, conversatorios y charlas en diferentes temáticas. Esto es lo que ha realizado por años el programa Explora, para instalar una cultura científica y tecnológica en los establecimientos educacionales.
A nivel universitario, se destaca también el Programa Científica que intenta sacar la ciencia desde las aulas al patio, fuera de los laboratorios y acercarla de una manera atractiva tanto a la comunidad universitaria como al público en general, en especial a los adolescentes y niños. Así, se busca inspirar a la comunidad y especialmente a las nuevas generaciones, para que comprendan el valor de la ciencia. Esto incluye a la ciencia que se hace en un laboratorio, pero también la que realizan en sus diferentes actividades las ciencias sociales, las humanidades, el arte y todo tipo de creación, innovación y la transferencia de conocimiento a la sociedad.
Con el objetivo de planificar e implementar lo descrito, se requieren nuevas estrategias para educar a la sociedad, lo que permitirá sustentar una política estable y significará un aporte importante en el reconocimiento y valoración social del quehacer de las Ciencias. Tenemos que demostrar que el desarrollo y la calidad de vida de nuestros habitantes, va a depender en gran medida de la inversión y estímulo de las Ciencias. Para esto, formar a las futuras generaciones, educar y expandir nuestra valoración de la generación del nuevo conocimiento en los niños y en la sociedad es en definitiva clave y relevante.
En suma, con el objeto de lograr estas metas, es vital realizar una educación científica precoz y difundir la real significación de las Ciencias a las nuevas generaciones, comenzando desde la educación temprana. Así, sembrar el interés, cariño, reconocimiento e importancia de las ciencias en la ciudadanía es de vital importancia, sin embargo, si este esfuerzo se focaliza de manera especial en nuestros niños y jóvenes pese a que tomará más tiempo, sin duda entregará importantes, profundos y duraderos frutos al servicio del país.
El Mercurio, Sábado 24 de enero de 2026
Experiencias de un sabático académico
Ignacio Sánchez D.: “Se trata de un tiempo productivo, con mucha libertad e independencia, orientado a fortalecer la capacidad académica presente y futura del profesor. Además, para la institución es un aporte al fortalecimiento del conocimiento, la internacionalización y el avance de la calidad académica de la universidad”.
El período sabático es una de las etapas académicas más valoradas por los profesores dentro de la vida universitaria. Se ha constituido en un espacio de reflexión, desarrollo profesional y proyección académica futura. Así, en la vida universitaria, después de un período de dedicación intensiva a labores de docencia, investigación y también, en algunos casos, de gestión académica, es muy necesario detenerse en el camino, volver a revisar conceptos fundamentales, y en especial, reflexionar sobre el futuro. Se trata de un tiempo productivo, con mucha libertad e independencia, orientado a fortalecer la capacidad académica presente y futura del profesor. Además, para la institución es un aporte al fortalecimiento del conocimiento, la internacionalización y el avance de la calidad académica de la universidad.
El concepto de sabático proviene de la palabra hebrea shabbat, que remite al descanso, la pausa y la renovación. Se define como un semestre cada seis años de trabajo; en algunos casos, se implementa durante un año, cuando el trabajo académico es de un largo período. Esta fue mi situación personal, luego de cumplir más de 32 años de profesor en la UC, con más de veinte años en gestión académica y quince años en la Rectoría. Se presentó la posibilidad de desarrollar un año sabático en el extranjero. Esto, manteniendo la voluntad y disponibilidad a colaborar en lo que me fuese requerido por las nuevas autoridades de la universidad.
De esta manera, coordiné con las autoridades de la Universidad de Edimburgo y de la Universidad de Nueva York (NYU) para planificar una estadía académica y realizar áreas de investigación que involucraran al desarrollo de la Educación Superior, así como la posibilidad de tener una rotación clínica en el Hospital de Niños de estas prestigiosas universidades. Esto último, para permitir una actualización de conocimientos, investigación, práctica clínica y destrezas en el ámbito de las Enfermedades Respiratorias del Niño, mi propia área de especialización médica. Estos planes incluyeron a mi señora, la Dra. Salesa Barja, profesora titular y que se dedica a la Nutrición Pediátrica, quien realizó sus contactos académicos para realizar una fructífera estadía académica.
La experiencia ha sido muy enriquecedora. Ambas universidades y grupos de investigación son de gran calidad, están en la frontera del conocimiento y poseen conexiones internacionales de primer nivel. En cuanto a las áreas clínicas, destacan los Centros Universitarios y Hospitales Pediátricos por su calidad y relevancia en la atención pediátrica. Presentan confianza y valoración de la población, junto a una gran infraestructura y capacidad de resolución de los pacientes que reciben, derivados del área, de la ciudad y también de las diversas regiones de ambos países.
La realidad de estos dos países y sociedades es diversa, viven modelos muy distintos. Escocia es un país organizado en un sistema con un gran énfasis social en términos de educación, salud y otros beneficios a las personas. La cobertura pública entrega aporte igualitario y de calidad a todas las personas, con sus fortalezas en términos de igualdad de acceso y oportunidades, así como también algunas limitaciones. En Nueva York, por su parte, el acceso a la salud y educación muestra diferencias muy significativas en la población, teniendo el sistema privado mayor relevancia, dependiendo las prestaciones de salud de los seguros médicos y de la condición socioeconómica de las familias.
Junto con reconocer la gran calidad de estas universidades, surge la certeza de que en nuestro país tenemos una excelente formación académica de nuestros profesores y estudiantes. Esto se ve de manera muy clara en los estudiantes, tanto en los de pregrado como en posgrado. Además, las ideas y proyectos de investigación son sin duda de calidad internacional; lo que falta a nivel país es apostar con mayor confianza y dar un mayor apoyo a nuestros investigadores, en especial a los jóvenes que inician su carrera académica.
Por otra parte, al conocer la realidad internacional, se hace necesario aumentar el apoyo a la ciencia y generación de nuevo conocimiento en todas las áreas del saber. Esta es una de las principales experiencias vividas, la relevancia y presencia cotidiana del valor de la investigación e innovación, lo que se incorpora como un gran aprendizaje.
Es importante reiterar el concepto de libertad e independencia académica, claves para concretar los objetivos trazados durante el período sabático. Esto requiere una constante evaluación de los indicadores de actividad, los que se plasman en reportes formales con logros que van a beneficiar al académico y también a la institución. Por último, y muy importante, la experiencia cultural, personal y familiar es de gran valor. Conocer nuevos lugares, experiencias y culturas, marca un tiempo que se proyectará en la vida personal y tendrá gran impacto en el próximo retorno a la vida académica. Esto es un aspecto primordial en el balance de este fructífero período sabático.
Ignacio Sánchez D.
Profesor Titular, exrector. Pontificia Universidad Católica de Chile
El Mostrador, 17 enero, 2026
La universidad en el territorio nacional
La misión fundamental de la universidad es la formación disciplinar e integral de los estudiantes y la creación y transferencia de nuevo conocimiento.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La misión fundamental de la universidad es la formación disciplinar e integral de los estudiantes y la creación y transferencia de nuevo conocimiento.
El aporte científico, en las humanidades, el arte y la cultura se realiza desde la comunidad universitaria con un diálogo bidireccional, fecundo y abierto que incorpora a todos los actores de la sociedad. En esta misión fundante, el compromiso con el territorio es de la mayor importancia.
En nuestra realidad, hay destacadas universidades regionales de gran relevancia y que se orientan a servir a sus comunidades. Así, también, las de carácter nacional –como es el caso de la UC– se despliegan a través de abordar temáticas nacionales, por lo que le pertenecen al país. Es así como desde su fundación nuestra institución se ha desarrollado con el compromiso de servir a Chile.
En este camino, desde hace más de dos décadas se han estado desarrollando iniciativas de investigación de gran relevancia en los territorios regionales. En este trabajo, la investigación y creación de conocimiento de frontera en el propio territorio se plantea como el eje orientador de nuestro quehacer universitario. Por medio de la realización de esta labor, se demuestra el servicio a la sociedad y a las comunidades locales.
De esta manera, la atención de las necesidades de las regiones, a partir de las disciplinas cultivadas al interior de la universidad, permite la formación de profesionales y la investigación orientada y acorde a las necesidades y fortalezas del propio desarrollo regional. Así, nuestras líneas de investigación y programas de estudio han de estar en diálogo y sintonía con el desarrollo y crecimiento de las comunidades regionales, significando un real aporte para ellas.
En este camino, desde hace décadas el campus Villarrica es sede regional y ha desarrollado su labor en el ámbito de la formación y perfeccionamiento docente, actualmente con líneas de investigación en educación, áreas interdisciplinarias, interculturalidad y pueblos originarios.
Por otra parte, en Las Cruces, hace más de cuarenta años inició su trabajo la Estación Costera de Investigaciones Marinas, creando una de las primeras reservas marinas costeras protegidas en el mundo, lo que ha permitido investigaciones con notables colaboraciones internacionales, lo que ha posibilitado aportar importante información sobre ecosistemas costeros que han tenido un mínimo impacto humano.
En las últimas dos décadas otros ejemplos han sido el Centro del Desierto de Atacama, en Alto Patache, Iquique, que realiza investigación en ciencia y tecnología para el desarrollo integral de las zonas áridas del norte del país, en áreas de fuentes hídricas, arquitectura sustentable, energía solar y biodiversidad. Además, en la desembocadura del río Loa, está la Estación Loa, con estudios en arqueología, historia y biodiversidad. Además, en Chiloé se encuentra la Senda Darwin, con estudios de ecosistemas y desarrollo local sustentable.
Junto a las anteriores, la Estación en Bahía Exploradores, en la Región de Aysén, realiza tareas de investigación, conservación, educación en ecología, glaciología y arquitectura sustentable. Recientemente, a esta Red se integró el Parque Tantauco –primera iniciativa en colaboración con una fundación privada–, ubicado en el extremo sur de la Isla Grande de Chiloé, un lugar inexplorado, abierto a la investigación, la educación ambiental, la cultura local y la conservación.
Es importante destacar que también en la región más austral de Chile, en conjunto con la Universidad de Magallanes, se han implementado proyectos de investigación que permitirán identificar principios activos de recursos naturales con potenciales efectos en los procesos de envejecimiento y regeneración celular asociados a patologías como alzhéimer, hipertensión, diabetes y síndrome metabólico, entre otras.
En Puerto Williams y en el territorio subantártico, en unión con las universidades de Magallanes y North Texas de Estados Unidos, se realizan estudios en biodiversidad, cambio global, educación y ética medioambiental, asociados a la presencia del Parque Etnobotánico Omora, donde se desarrolla investigación en innovadores temas de ecología y conservación biocultural subantártica.
Esta extensa labor descrita no sería posible sin el apoyo fundamental del Ministerio de Bienes Nacionales, que nos ha facilitado concesiones de terreno para realizar estas líneas de investigación. A estos proyectos, se han asociado universidades regionales, nacionales y destacadas universidades internacionales, lo que le da una mayor proyección al trabajo científico.
Además, desde hace ya quince años, este compromiso con las comunidades regionales nos ha llevado a inaugurar un proyecto de educación y cultura para los jóvenes, las sedes de la Biblioteca Escolar Futuro UC, en las cercanías de estos territorios, proyecto en conjunto con el sistema escolar de la región orientado a ser un aporte real a miles de familias y estudiantes vulnerables a través de un acceso cercano a los libros y la cultura.
De esta manera se demuestra y expresa el compromiso con el territorio y sus comunidades. A través de la investigación, creación y entrega de nuevo conocimiento a la sociedad con sólidas bases en el territorio. Esto forma parte del servicio y compromiso con Chile y sus habitantes.
El Dínamo, 6 de enero de 2026
#Educación Superior
Las universidades en un mundo global
La mayor presencia del país en el exterior debe incluir un fuerte protagonismo de nuestras universidades. De esta manera vamos a poder proyectar mejor nuestra cultura y conocimiento, asegurando la participación del país en la frontera de la creación e investigación a nivel internacional.
Ignacio Sánchez D.
El aporte e impacto de las universidades en el entorno en que se desarrollan es crucial para el crecimiento de los países y de la calidad de vida de sus habitantes. Para poder alcanzar nuevas y mayores metas, en un mundo global, las universidades necesitan potenciar sus relaciones internacionales que les permitan seguir avanzando y perfeccionar su compromiso con el país. Para esto, se requieren proyectos de desarrollo que aspiren a la excelencia, lo que supone contar con una selección de socios estratégicos internacionales. Un paso importante y de impacto a largo plazo, es la formalización de una estructura internacional robusta al interior de la universidad, capaz de interactuar con las áreas de docencia, investigación y compromiso con el medio, para potenciar su labor.
En este camino, es importante destacar que el desarrollo de nuestro país va a depender en forma especial de la formación integral de sus personas. Así para que Chile alcance un desarrollo armónico, sea competitivo y ejerza un liderazgo a nivel regional y mundial en áreas determinadas, debe tener profesionales de excelencia, cultos, abiertos al mundo, con redes internacionales, con buena formación académica y, de manera especial, con una mirada país de largo plazo. La mejor manera de lograr esto es exponer a nuestros estudiantes precozmente a buenas experiencias a nivel internacional.
Es así como, el proyecto de internacionalización debe incluir en su base a los estudiantes, a profesores y a profesionales de la gestión. Los alumnos internacionales generan un ambiente intercultural de excepción en las aulas. Así, se crea la oportunidad de conocer diferentes miradas de estudiantes de una variedad de países del mundo. El intercambio de nuestros alumnos significa una experiencia única que los marca positivamente en sus vidas. Les estimula su rendimiento académico una vez que vuelven a Chile y les otorga herramientas para su inserción laboral, como por ejemplo el perfeccionamiento de un segundo idioma, futuras redes laborales, mayor facilidad de adaptación a situaciones nuevas, mayor integración cultural, entre otros beneficios.
Otro factor muy importante es la voluntad de los académicos a establecer vínculos internacionales a través de formación de posgrado en las distintas áreas del saber y mediante la realización de proyectos de investigación conjunta, lo que genera relaciones fructíferas que permanecen y se fortalecen en el tiempo. Así también, las universidades se enriquecen con la contratación de docentes de diferentes universidades, que ven en Chile un lugar para su desarrollo personal y académico. Esto es relevante en todas las áreas del conocimiento, lo que puede tener mayor presencia en ámbitos en donde Chile tiene condiciones especiales, como puede ser el caso de la astronomía, los recursos naturales y diversos campos de la cultura.
En nuestro caso, la UC ha desarrollado en los últimos veinte años una red de estaciones regionales que se extiende a la largo de todo el país y que entrega la posibilidad de realizar investigación utilizando los recursos naturales de cada región del país, en áreas tan diversas como energía solar, arqueología, biodiversidad, biología marina, pueblos originarios, sustentabilidad, entre otras. Esta red, atrae de manera especial a destacados investigadores internacionales, lo que se significa una gran oportunidad de colaboración académica.
Somos socios estratégicos para muchas universidades de gran calidad a nivel mundial, que ven en Chile un país en desarrollo, con universidades de investigación de calidad, con las que desean establecer vínculos académicos de largo plazo. Estas asociaciones se potencian a través del trabajo de importantes redes internacionales, las que han ido tomando cada vez mayor relevancia por significar espacios de cooperación académica y una ventana al mundo en relación con las nuevas oportunidades de trabajo colaborativo que ofrecen. También significan un aprendizaje de buenas prácticas en el gobierno universitario, mejores políticas de admisión, inclusión y aspecto de gestión universitaria.
Por supuesto que poder abordar todas estas áreas y crecer en calidad en cada una de ellas se va a traducir en criterios de calidad internacional y en la presencia y liderazgo de diferentes ránkings internacionales, que, sin ser un objetivo directo, sin duda ayudan a posicionar a la institución a nivel global y permite un mayor intercambio y trabajo sinérgico con destacadas universidades del mundo.
Actualmente, es importante destacar la mirada de internacionalización “en casa”. Junto con estimular la movilidad académica, se debe promover la colaboración en programas académicos, incorporando contenidos globales en el currículo, favorecer el aprendizaje del inglés a nivel de toda la comunidad, promover la interculturalidad en los campus, organizar semanas culturales y actividades de las diferentes nacionalidades para desarrollar cambios culturales. Esto permite una reflexión de temas de mutuo interés, entregando nuevas perspectivas y líneas de desarrollo para entregar nuevos aportes a la comunidad.
La mayor presencia del país en el exterior debe incluir un fuerte protagonismo de nuestras universidades. De esta manera vamos a poder proyectar mejor nuestra cultura y conocimiento, asegurando la participación del país en la frontera de la creación e investigación a nivel internacional. El futuro requiere de potenciar la presencia de nuestras instituciones a nivel global, este es un desarrollo que se debe realizar de forma colaborativa.
El Mostrador, 17 diciembre, 2025
Las universidades y su compromiso con el país
Es importante señalar que esta vocación pública no solo le pertenece al Estado. Tratar de hacer coincidir lo público con lo estatal reduce la esfera pública a un ámbito estrecho, donde actúan solo las instituciones pertenecientes al Estado.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La presencia y aporte de las universidades al desarrollo y devenir del país está en el centro de sus prioridades, compromiso y diario quehacer. Por esto, la población las ha identificado en su permanente aporte y preocupación por abordar los problemas que se presentan en el país. De hecho, en la reciente Encuesta Bicentenario UC las universidades están dentro de las instituciones mejor valoradas por la ciudadanía, contando con un alto prestigio, confianza y gran credibilidad.
La educación tiene una innegable e ineludible vocación pública. El sistema de educación superior está llamado a reflejar la diversidad de Chile, como corresponde a una sociedad democrática. Ello significa que cada institución, con pleno respeto a su identidad, a la dignidad y a los derechos fundamentales de los ciudadanos, con sistemas de selección accesibles por igual a todos, tiene derecho a manifestar y promover en la esfera de la cultura las formas de vida que estime valiosas y el proyecto educativo que estime mejor para el país. Esa pluralidad y diversidad no es un defecto que haya que tolerar, sino todo lo contrario, una virtud que el país necesita cuidar.
En los últimos años, ha habido diversas situaciones complejas en nuestro país en las cuales el aporte de las universidades ha sido muy relevante. Dentro de estas se destaca el estallido social, con aportes a través del estudio y análisis de sus causas, factores relacionados y consecuencias; la pandemia que afectó al mundo por más de dos años, que requirió importantes propuestas y alternativas para la población –destacando las vacunas–, para salir adelante en este tiempo tan desafiante para nuestro país y el mundo.
También, vimos este aporte en ambos procesos constitucionales que movilizaron al país y en los que las universidades colaboraron con análisis académicos, incentivo a la participación, información y difusión de las propuestas. En todas estas situaciones, el aporte de las universidades se caracterizó por entregar certeza, seguridad y una luz de camino futuro a la comunidad. Las universidades católicas –con marcado compromiso público–, estuvieron aportando de manera muy significativa al desarrollo de nuestro país.
En esta labor de las universidades con el país, es necesario potenciar el pluralismo y la pluralidad que se requiere para una libre expresión de todos los proyectos universitarios que aporten al desarrollo de las personas y de la nación. La existencia de diferentes proyectos y visiones es un valor que hay que cuidar. Se requiere que distintas voces aporten al gran coro que represente a la educación superior de nuestro país, para que los estudiantes y las familias puedan elegir la institución que los identifique de mejor forma.
Es importante señalar que esta vocación pública no solo le pertenece al Estado. Tratar de hacer coincidir lo público con lo estatal reduce la esfera pública a un ámbito estrecho, donde actúan solo las instituciones pertenecientes al Estado. De esta forma, en vez de fortalecer lo público, se le debilita. Lo público no es una cualidad jurídica relativa solo a la propiedad de las instituciones, sino que es una característica que deriva del sentido y orientación de las actividades que las instituciones realizan. El aporte mixto de vocación pública es el principio que subyace en la historia institucional de la educación superior de nuestro país.
Es evidente que las universidades aportan al desarrollo del país a través de sus egresados, de la formación otorgada a sus alumnos, colaborando al crecimiento personal y a la movilidad social. Así, egresan de nuestras aulas profesionales que han tenido una destacada participación en el ámbito social, político, económico, científico, cultural, artístico y deportivo, aportando al desarrollo del país.
Además, la investigación y nuevo conocimiento permite avanzar en diversas áreas, algunas cruciales, como son la dignidad de la persona, el desarrollo de la educación en todos sus niveles, la promoción de la justicia, la vivienda digna, la protección de la naturaleza, la distribución equitativa de los recursos, y otros. En el vínculo con su entorno, las universidades entregan aportes concretos a la sociedad a través de diversos proyectos en salud, seguridad, ciencia y tecnología, artes, entre otros.
En nuestro caso y desde la fundación, concordando con la misión e identidad, la Universidad Católica busca promover el diálogo entre fe y cultura, entre competencia profesional y sabiduría cristiana con el objetivo de influir de manera positiva en la realidad de la sociedad. Nos motiva entregar un testimonio y presencia de nuestra identidad, de comunidad y de excelencia académica.
El desarrollo humano integral se convierte así en una materia prioritaria y de permanente reflexión al interior de nuestra institución, ya que estamos convencidos de que el desarrollo de los pueblos necesita de una reflexión en su dimensión humana y espiritual. Promover este proyecto en el centro de nuestro quehacer nos compromete.
El Dínamo, 9 de diciembre de 2025
#Educación Superior
Desafíos de las Universidades Católicas
En el caso de las universidades católicas, potenciar su presencia, ethos y sentido de misión requiere de una educación integral, con un rol destacado de la filosofía y teología, las artes y las humanidades en su desarrollo y entrega al servicio del país.
Ignacio Sánchez D.
La sociedad nos presenta nuevos y variados desafíos a las instituciones universitarias, en especial a las universidades católicas. La educación es la aventura más fascinante e importante de la vida, permite que el estudiante desarrolle sus potencialidades. Creemos en una universidad que educa e investiga en libertad y que junto con cumplir su misión, anhela a estar muy conectada con la sociedad para poder aportar de manera significativa al país. Para esto, se considera que la educación que incorpora de manera significativa el aporte de la trascendencia y la espiritualidad permite desarrollar una educación más completa, inclusiva y comprensiva.
La Constitución Ex Corde Ecclesiae se ha transformado en un referente fundamental para todas las instituciones católicas de educación superior. La misión la define en su centro cuando dice: “Nacida del corazón de la Iglesia, la universidad católica se inserta en el curso de la tradición que remonta al origen mismo de la universidad como institución y se ha revelado siempre como un centro incomparable de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad”. Esta es una verdadera carta de navegación que se renueva de manera permanente en el desarrollo de nuestra misión e identidad.
Para desarrollar nuestra labor, se requiere desarrollar algunos aspectos importantes de relevar y profundizar en el permanente aporte de las universidades católicas al devenir del país. En primer término, se destaca la autonomía universitaria como un componente esencial del buen funcionamiento del sistema universitario, la que se vincula estrechamente con la libertad académica con la calidad de la educación e investigación, su entrega y aporte a la sociedad.
En segundo término, las universidades son instituciones que deben actualizarse de manera constante en cuanto a su calidad, y en ello su cuerpo académico y sus estudiantes juegan un rol primordial. Se hace necesario trabajar así en la evaluación de la innovación docente; la implementación de políticas de inclusión para estudiantes con mayores oportunidades de acceso y para aquellos con necesidades educativas especiales; la transferencia de la investigación a la sociedad a través de patentes y licenciamiento; el desarrollo de la educación continua y la colaboración entre universidades para un crecimiento armónico del sistema, entre otras labores. La opción por la calidad y la búsqueda de talentos en todos los sectores de la población es esencial en las universidades católicas.
Otro aspecto crucial para evaluar, debiera ser el vínculo de las instituciones con la sociedad a través del aporte a la resolución de los problemas acuciantes que afectan a la población, así como la vinculación de las universidades con sus egresados y con el territorio y regiones en las que están ubicadas. Además, las universidades han de ser espacios de pleno crecimiento y desarrollo para todos sus integrantes, con una especial valoración del aporte de la mujer. Este rol femenino no ha sido suficientemente valorado, si bien es un hecho que las instituciones se enriquecen con el aporte de las profesoras, estudiantes, personal profesional y administrativo en todas las áreas de la universidad.
Por otra parte, es de especial relevancia que las universidades -sobre todo aquellas de identidad católica- pongan el foco en trabajar en su propia cultura ética. En cuanto universidad tenemos la misión de buscar la verdad, y en cuanto católica nos mueve la convicción de que podemos acercarnos a la verdad mediante la integración y diálogo entre fe y razón. Un desarrollo riguroso de la ética aplicada requiere de una reflexión filosófica y de la participación interdisciplinaria de los miembros de la comunidad para definir cómo se aplican esos fundamentos y principios a la vida práctica en sus diversas dimensiones éticas.
El aporte de la Inteligencia Artificial en actividades en docencia e investigación es una realidad en nuestras universidades. Avanzar hacia un adecuado desarrollo humano, social y económico global hace cada vez más indispensable aplicar e integrar estos conocimientos, y en ello, insistimos, resulta fundamental el trabajo y desarrollo interdisciplinario desde la academia. El aporte de la filosofía, la teología, las ciencias sociales, humanidades y también del arte, son fundamentales para un desarrollo integral y global, que incorpore a la persona de manera holística.
En suma, en el caso de las universidades católicas, potenciar su presencia, ethos y sentido de misión requiere de una educación integral, con un rol destacado de la filosofía y teología, las artes y las humanidades en su desarrollo y entrega al servicio del país. La Universidad Católica está inmersa en un entorno social y para llevar a cabo su servicio a la Iglesia debe ser instrumento de un progreso cultural orientado a las personas y la sociedad. Todo esto se realiza con el mayor esfuerzo, conscientes de todas las limitaciones y defectos en nuestro diario quehacer. Por esto, es crucial revisitar los desafíos y oportunidades que se le presentan a nuestras universidades en un sistema de educación superior que requiere mayor integración y trabajo colaborativo. Este es un gran desafío por lograr en conjunto.
El Mostrador, 2 diciembre, 2025
El desarrollo de la interculturalidad en las universidades
La interculturalidad se refiere también a los esfuerzos de comunicación, interacción y diálogo entre personas que pertenecen a culturas diversas, presupone el esfuerzo genuino por comprender a las diversas culturas en un marco de apertura y diálogo.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Los países se construyen a lo largo de su historia desde sus pueblos originarios y con el aporte fundamental de todos los integrantes de la población que los habita. Así, es la convivencia y cohesión de esta mixtura lo que le da el carácter a una nación. Chile es un país culturalmente diverso y esto sin duda es un valor y una riqueza. El último censo indica que cerca de un 20% de la población pertenece ya sea a los pueblos originarios (12%) o es miembro de un pueblo migrante (8%), con culturas diversas que forman parte de nuestra sociedad y actual matriz cultural.
Estas cifras reflejan la importancia del tema, el que hay que abordar también desde las universidades. Tenemos la responsabilidad de aportar al desarrollo de un cambio cultural, donde la interculturalidad sea un tema central para el desarrollo integral del país.
En primer término, entendemos por interculturalidad el respeto y la promoción de la diversidad cultural bajo el supuesto de un reconocimiento común de los derechos humanos y de la dignidad que posee cada persona independientemente de su pueblo de origen, género, edad, pertenencia territorial y religión. Así, la interculturalidad supone que las culturas y las personas que pertenecen a ellas se enriquecen a través del contacto que se establece en conjunto. Una relación que se entiende como el reconocimiento común de los derechos humanos y de la dignidad de cada persona independientemente de su pueblo de origen, género, edad, pertenencia territorial o religión.
Considerando lo anterior, promover la interculturalidad en nuestro sistema de educación superior es un objetivo ineludible. Somos testigos de la importancia que reviste conocer y aprender de las distintas culturas con las cuales interactuamos cotidianamente, con el propósito de enriquecer nuestro quehacer en la formación de personas, el desarrollo del nuevo conocimiento y la incidencia en la sociedad.
La interculturalidad se refiere también a los esfuerzos de comunicación, interacción y diálogo entre personas que pertenecen a culturas diversas, presupone el esfuerzo genuino por comprender a las diversas culturas en un marco de apertura y diálogo. Así, el respeto por la diversidad cultural es enteramente compatible con el esfuerzo por encontrar valores y experiencias comunes y con el logro de una adecuada armonía, ya sea de experiencias o de propósitos, entre grupos culturalmente diversos.
En su viaje a Chile del año 2018, el Papa Francisco al reunirse con nuestros pueblos originarios, nos señaló: “La unidad de nuestros pueblos clama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos, que no significa tan sólo recibir información sobre los demás, sino recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros. Esto nos introduce en el camino de la solidaridad como forma de tejer la unidad, como forma de construir la historia”. Un hermoso mensaje y un gran desafío.
Estos pasos son muy necesarios de realizar, las universidades pueden ser agentes de gran relevancia, ya que esto se vincula con nuestra misión de formar personas y de promover nuevas generaciones de líderes para el país. Necesitamos generar comunidades diversas, dialogantes, en las que existan oportunidades de desarrollo para todos sus miembros. Se debe fomentar la construcción de una comunidad universitaria plural, abierta a la experiencia del encuentro cultural y el aprendizaje mutuo.
En nuestro país, existen varias universidades –tanto en el norte como en la Región de la Araucanía– que ya tienen un importante camino recorrido en esta materia y de las cuales el sistema de educación superior tiene mucho que aprender. Esto, debido a que se han desarrollado cercanamente con las comunidades a quienes sirven. Así también, desde hace años nuestra universidad diseñó y está implementando diversas iniciativas que buscan promover un cambio cultural profundo, que contribuya a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto central de nuestro quehacer universitario.
Este trabajo incluye iniciativas en diferentes áreas estratégicas, entre las que se incluyen la admisión, el acompañamiento y tutorías de los estudiantes, la formación de un semillero académico, la construcción y acceso a los programas de doctorado con inserción académica en las diferentes facultades, entre otros.
En todas estas iniciativas desempeña un rol clave la comunidad universitaria en su totalidad, con un gran protagonismo de quienes pertenecen a los pueblos originarios y a comunidades migrantes. En suma, es crucial impulsar un cambio cultural relevante y profundo en nuestro entorno universitario y por esta vía contribuir a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto distintivo de nuestra sociedad. Esta es una tarea pendiente en la cual queremos aportar para tener un país más cohesionado y con un futuro con mayores oportunidades para toda la población. Es un gran desafío por asumir de manera integral al interior del sistema de educación superior del país.
El Dínamo, 25 de noviembre de 2025
#Funcionarios Públicos
Una nueva generación en el servicio público
El Estado y sus diferentes dependencias requieren de un aporte profesional que se renueve de manera permanente, con el objeto de actualizar conocimientos y buenas prácticas.
Ignacio Sánchez D.
El país enfrenta una situación muy especial ya que en algunas semanas más definirá -dentro de las dos opciones que han pasado a la segunda vuelta presidencial-, a quien liderará al país durante los próximos cuatro años. Sin duda es una gran oportunidad para incentivar a las nuevas generaciones a comprometerse con el servicio público y adentrarse en aportar a Chile desde el trabajo al interior del Estado. Para esto, se requiere de nuevas ideas, planteamientos y estrategias para el desarrollo de una gestión de futuro. El principal requisito por cumplir es que se requiere de una formación y educación que capacite para servir de la mejor forma al país.
El Estado y sus diferentes dependencias requieren de un aporte profesional que se renueve de manera permanente, con el objeto de actualizar conocimientos y buenas prácticas. Esto se puede lograr con un programa de formación laboral de este tipo, el que se oriente a conocer el funcionamiento del Estado y a dar líneas de trabajo y desarrollo para su modernización. Esto requiere destacar los aspectos éticos en la formación y ejercicio profesional, junto a realizar un esfuerzo en focalizar las prioridades.
Es fundamental contar con apoyo, con un especial acompañamiento o mentoría de personas con experiencia y generosidad para transmitir las experiencias. Así también se requiere dar la confianza necesaria, capacidad de tolerar los errores y fracasos que les permita a quienes se están formando, tener un espacio de libertad y de aprendizaje profundo y duradero. Todo este proceso requiere sin duda de un gran esfuerzo y tenacidad. Es importante saber que hay mucho por aprender y conocer, enfocando el esfuerzo de manera persistente y responsable.
El trabajo de colaboración debiera ser parte de un diálogo fecundo, directo y franco, entre estas personas experimentadas y quienes están optando por asumir nuevos desafíos públicos. Para esto, se requiere de un programa riguroso, con metodología y objetivos claros, junto a una reflexión, análisis y retroalimentación que sea esquematizada. El trabajo de mentoría se debiera realizar en grupos pequeños, para poder desarrollar la confianza necesaria. Es importante realizar un trabajo en equipo, con empatía y cercanía, aspecto fundamental para poder llevar a cabo tareas de relevancia que con frecuencia producen cansancio, incertidumbre y variadas situaciones tensas. Esto siempre en el marco de una actitud honesta, abierta y con la mayor disponibilidad para aprender.
Es importante valorar y destacar que en el pasado ya han existido programas de este tipo, los que han sido un real aporte al país. Han tenido una evaluación de resultados de gran nivel, con destacados representantes en diferentes regiones y localidades de Chile. Se han realizado proyectos de apoyo a la ciudadanía, y los jóvenes junto con su entrega, han recibido un aporte para su crecimiento y desarrollo personal. A futuro, con el objeto de realizar esta evaluación, es muy importante generar algunos indicadores de logro, que nos permitan planificar con mayor certeza y focalización las prioridades de las tareas a realizar.
Desarrollar un proyecto de este tipo nos permitirá plantear proyectos y planes de largo plazo, los que van a estar centrados en la comunidad a la que se va a aportar el conocimiento y la experiencia que se ha recibido en la formación profesional. Esta debe ser una actividad muy transversal y participativa. Es por esto, que en el contacto con las comunidades se puede tener una influencia bidireccional, la que permite modelar y cambiar diferentes etapas del proyecto durante su realización. De esta manera las comunidades pueden ser agentes activas en el desarrollo de las ideas, propuestas y desarrollo de los proyectos que serán de beneficio de la propia comunidad. Esta retroalimentación se puede dar en regiones y también a nivel del país.
La formación de jóvenes para estas tareas se realiza pensando fundamentalmente en el futuro, tanto en el desarrollo del país a través de la entrega desde los cargos públicos, como también en el crecimiento personal de los jóvenes que van a dedicar su tiempo y esfuerzo personal a servir al país, lo que será un gran aprendizaje para su futuro crecimiento personal. En suma, este aporte de servicio público se orienta para beneficiar el desarrollo de Chile con una gran retribución en la formación profesional, por lo que puede ser un proyecto de gran relevancia para el país y su comunidad.
El Mercurio, Lunes 24 de noviembre de 2025
Fomento y aprendizaje lector
Ignacio Sánchez D.: “... uno de los aspectos más importantes es aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años, activando el proyecto de ley que permita avanzar en el acceso universal a la sala cuna...”.
En una reciente columna, titulada “Compromiso nacional por el aprendizaje lector”, los exministros de Educación de gobiernos de diferentes tendencias políticas presentan un tema de gran relevancia para el presente y futuro del país.
Describen que, a pesar de los avances que se han visto en educación, existe un desafío pendiente, el poder asegurar el aprendizaje lector en la primera etapa de la vida escolar. Así, en cuarto básico, menos de la mitad de los escolares comprende textos propios para su edad. Investigaciones demuestran que más de la mitad de los niños no adquieren las habilidades lectoras en primero básico, lo que influye de manera muy significativa en aprendizajes futuros. Lo relevante de la columna es que manifiestan una voluntad transversal para apoyar de manera colaborativa las medidas para abordar el problema.
Por lo descrito, explicitan su apoyo a la importante iniciativa liderada por la Red pública-privada “Un Chile que Lee” y Unesco, la que propone que para el año 2030 los estudiantes de segundo básico egresen leyendo.
Hay un gran apoyo académico, de la sociedad civil y del sistema político para esta iniciativa, de hecho, ambos actuales candidatos presidenciales la han apoyado. El plan se basa en varios pilares, en los que de manera prioritaria está la meta del aprendizaje lector. Se requiere actuar desde la primera infancia, con apoyo de las familias y articulación con iniciativas que existen en la actualidad.
Existe un consenso en que la educación inicial debe ser prioritaria, ya que es la base del aprendizaje futuro, una etapa clave para favorecer el desarrollo de los aprendizajes, incluyendo lo neurocognitivo y afectivo. En este ámbito, uno de los aspectos más importantes es aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años, activando el proyecto de ley que permita avanzar en el acceso universal a la sala cuna.
En esta etapa educacional, se trabaja en la iniciativa “Juntos por una Educación inicial 2030”, coordinada por la Universidad Católica, la Universidad de Chile, la Fundación Educacional Choshuenco, apoyo del Mineduc, universidades y de más de 30 organizaciones, para trabajar por un sistema de educación inicial y cuidados de la primera infancia que apoye la base del aprendizaje.
Además, el Instituto Milenio MISTRALL, de reciente inicio, incorpora a cinco universidades para estudiar el desarrollo de la literacidad, que de manera interdisciplinaria va a generar nuevo conocimiento en la relación entre lectura, cognición, emociones y medios digitales.
Junto con el aprendizaje lector que es fundamental, se deben revisar los contenidos curriculares y la implementación de nuevas metodologías docentes. En este sentido, el trabajo conjunto con las facultades de Educación del país es fundamental, relevando la educación temprana como un motor de desarrollo social.
Los desafíos son amplios, ambiciosos y de gran relevancia. La educación debe estar de manera permanente en el debate de las políticas públicas, requiere de una mirada de largo plazo, con compromisos políticos amplios, que permitan presentar de manera consensuada un proyecto país. La propuesta se orienta a avanzar hacia una educación de calidad, con mayor cohesión social, que favorezca un desarrollo sustentable para nuestro país. Las universidades pueden aportar de manera significativa a estas propuestas de futuro.
Ignacio Sánchez D.
Profesor titular Pontificia Universidad Católica de Chile
El Mostrador, 21 noviembre, 2025
Cultura y patrimonio en las universidades
Las universidades deben ser reconocidas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio. Su resguardo y cuidado permite que nuevas generaciones puedan conocerlo, valorarlo, investigarlo, y atraer a expertos que avancen en nuevo conocimiento.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es relevante analizar el aporte de las universidades a la cultura y al patrimonio, en especial cuando se conoce que en la última Encuesta Bicentenario UC nuestras instituciones tienen una alta valoración y prestigio en la ciudadanía. La cultura, ha sido un tema de constante preocupación y aporte desde las universidades.
Esta se ha definido como el conjunto de valores, creencias, conocimiento, bienes espirituales y materiales de un grupo social que se transmite de generación en generación, en el que se incluyen la lengua, modos de vida, costumbres y tradiciones, entre otros. La cultura representa una visión del mundo, que define la forma de vida de las personas, junto a su identidad colectiva.
En el contexto de la crisis social y luego la pandemia, la palabra cultura estuvo muy presente también en sus diferentes acepciones. Aquella definida como expresiones artísticas, humanistas y sociales, se vio afectado fuertemente producto del confinamiento y del cierre de los espacios culturales. Esta ausencia temporal fue muy relevante para valorar su importancia en el bienestar del ser humano, para el desarrollo del espíritu y para el cuidado de la salud mental e integral de las personas. Más importante, a las universidades nos impulsó a cuestionarnos respecto de si estamos haciendo lo suficiente en favor del desarrollo cultural.
Las variadas acepciones descritas se relacionan con la forma en que la persona se vincula con su entorno, ya sea desde la perspectiva del conocimiento y sus tradiciones y también, en cuanto a ser miembro de un grupo social. Acercar el arte a la sociedad, formar nuevas generaciones de público, estudiar, cuidar y exhibir un legado cultural, es una tarea primordial para todas las universidades. Junto a esto, está el cuidado del patrimonio cultural, el que de acuerdo con la definición de la Unesco, “el patrimonio es la herencia que un grupo social le transmite a las nuevas generaciones, y que es lo que los caracteriza y hace únicos como sociedad”.
Este patrimonio cultural se ha ido forjando y encontrando un espacio en nuestro entorno al punto que en la actualidad su defensa y preservación han sido asumidos por la sociedad entera. En esto, sin duda las políticas de Estado han tenido un rol fundamental, pero también los impulsos por su salvaguardia que nacen desde las universidades y la sociedad civil.
El patrimonio es hoy un elemento de identidad y de cohesión social que ha cobrado gran relevancia a nivel internacional, por lo que desde hace años las agendas académicas han asumido un rol protagónico en su resguardo y difusión. Así también lo han entendido los intelectuales y artistas, junto a sus familias, que han comenzado a confiar estos bienes y legados en instituciones que puedan dar garantías de cara a su investigación, preservación y difusión en la sociedad.
Este es el caso de las universidades que, por una parte, consideran esencial resguardar los propios bienes materiales y culturales que le otorgan identidad y, por otra, es depositaria de bienes culturales que le pertenecen a la sociedad.
Al gran acervo cultural constituido por la riqueza de los propios campus y edificios —verdaderos enclaves patrimoniales construidos a lo largo de décadas— se suman también las bibliotecas y archivos, colecciones de libros, documentos, obras de arte, esculturas, pinacoteca, archivos teatrales y musicales, entre muchos otros, que constituyen un gran aporte al sistema universitario nacional e internacional, al país y a la cultura de nuestra sociedad.
Todo lo descrito busca educar y fortalecer el cuidado patrimonial al interior de la universidad, proyectando una cultura de valoración y cuidado de estos acervos en el país y la región. El trabajo que se ha realizado en las universidades destaca a la cultura como una labor fundamental y se orienta al servicio de la sociedad en el cuidado, preservación, investigación y difusión de su patrimonio.
Las universidades deben ser reconocidas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio. Su resguardo y cuidado permite que nuevas generaciones puedan conocerlo, valorarlo, investigarlo, y atraer a expertos que avancen en nuevo conocimiento.
Estamos convencidos que el arte y la cultura no son un agregado opcional en la formación de nuestros estudiantes, sino son esenciales para su desarrollo personal y social futuro. En este sentido, el patrimonio cultural de una sociedad vincula el pasado, el presente y el futuro, pues comprende el valor y la trascendencia de lo heredado y nos compromete a transmitirlo a las futuras generaciones. Este camino, es un gran aporte cultural de la universidad al servicio del país.
El Dínamo, 5 de noviembre de 2025
#Iglesia Católica, #Papa León XIV
Nuestro tiempo
A fines de octubre recién pasado el Papa León XIV realizó en el Aula Pablo VI un encuentro con líderes y representantes de diversas religiones del mundo, y con miembros del Cuerpo Diplomático acreditados ante la Santa Sede, en una reunión bajo el llamado de “Caminando juntos en la esperanza”.
Ignacio Sánchez D.
El diálogo ecuménico e interreligioso es fundamental para el avance de las relaciones entre los diferentes pueblos y naciones. Considera la valoración de las creencias y espiritualidad, como un aspecto esencial en el respeto de la dignidad humana. En este sentido, se ha celebrado recientemente el sexagésimo aniversario del documento Nostra Aetate (Nuestro Tiempo), uno de los escritos más importantes del Concilio Vaticano II que analiza las relaciones de la Iglesia Católica con las religiones no cristianas, en especial con el judaísmo en el contexto de los procesos de reflexión teológica y filosófica que siguieron al Holocausto.
La declaración destaca en su proemio que “Todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar todo el género humano sobre la faz de la tierra, y tienen también un fin último, que es Dios”. Y resalta “La Iglesia Católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero”. En palabras recientes del Papa León XIV destacó que, “el capítulo dedicado al judaísmo es el corazón y núcleo generativo de toda la declaración”.
El documento señala que “este Sagrado Concilio recuerda los vínculos con que el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente unido con la raza de Abraham”. Y agrega, “La Iglesia no puede olvidar que ha recibido la Revelación del Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo, con quien Dios, se dignó establecer la Antigua Alianza”. Y para no dejar dudas, establece que “la Iglesia reprueba cualquier forma de persecución contra los hombres, consciente del patrimonio común con los judíos, e impulsada no por razones políticas, sino por caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los judíos”. Esto es muy relevante de volver a revisitar y considerar hoy, en virtud del aumento y normalización del antisemitismo que se ha visto en variadas latitudes en los últimos años.
Así también, la declaración presenta su postura frente al Islam indicando: “La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres”. Y añade: “Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando el pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres”. Esta es una expresión muy clara de respeto, unidad e invitación a construir puentes de diálogo y trabajo conjunto, que tiene una creciente vigencia y relevancia en virtud de las tensiones culturales que caracterizan a la sociedad contemporánea, y que hacen aún más urgente el diálogo entre el Cristianismo y el Islam.
Así, con el objeto de celebrar este aniversario, a fines de octubre recién pasado el Papa León XIV realizó en el Aula Pablo VI un encuentro con líderes y representantes de diversas religiones del mundo, y con miembros del Cuerpo Diplomático acreditados ante la Santa Sede, en una reunión bajo el llamado de “Caminando juntos en la esperanza”. En esta oportunidad, el Papa reiteró que Nostra Aetate adopta una postura firme contra todas las formas de antisemitismo. Señaló, “de hecho, la Iglesia rechaza toda forma de discriminación o acoso por motivos de raza, color, condición de vida o religión”. En los tiempos que vivimos, esta ratificación del Papa cobra un especial valor, ya que junto con esta condena, reitera un llamado al diálogo permanente y fecundo al que denomina “una forma de vida, un viaje del corazón que transforma a todos los involucrados, tanto al que escucha como al que habla”.
El mensaje es claro, en la ceremonia ha solicitado a los líderes religiosos a “ayudar a los pueblos a liberarse de las cadenas del prejuicio, la ira y el odio, a superar el egoísmo y egocentrismo”. Cierra el Papa destacando que estamos en el año de la esperanza, nos invita a caminar juntos construyendo puentes de diálogo, nuevos caminos y acuerdos. Es este un llamado a la construcción conjunta desde el corazón, dejando atrás toda forma de antisemitismo, segregación y cancelación de ideas y creencias. Es en definitiva, un llamado a valorar la dignidad de cada persona que habita en esta tierra común. Es un gran desafío para este año Jubilar de la Esperanza.
El Mostrador, 1 noviembre, 2025
“Desde la universidad a la sociedad III”. Posfacio: Reflexiones desde la UC sobre 15 años complejos
En suma, el objetivo de este documento ha sido ofrecer una mirada personal sobre los procesos y situaciones que, desde el contexto nacional, impactaron de manera significativa a nuestra universidad durante este período de quince años. Es una mirada personal y, por tanto, subjetiva.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Este libro forma parte de una serie de tres volúmenes que buscan dejar un registro escrito de un período de quince años de Rectoría en la Pontificia Universidad Católica de Chile. La serie “Desde la Universidad a la Sociedad I, II y III” surgió de la voluntad de recoger, desde la presencia pública de la Rectoría UC, el mensaje y planteamientos expresados a través de columnas de opinión, cartas, artículos de prensa, entrevistas y otras actividades por medio de las cuales se manifestó nuestra postura en temas de relevancia nacional, pero también la necesidad de dar a conocer el quehacer de la universidad. En este volumen, el período 2020-2025 estuvo marcado por tres hechos principales que afectaron al país: el estallido social de octubre de 2019, la pandemia de covid-19 y los dos procesos constituyentes.
Es así como los textos se ordenan bajo grandes temas, la mayoría de ellos ya presentes en los volúmenes anteriores, si bien se han agregado algunas nuevas áreas temáticas debido a la relevancia actual de su análisis y discusión. De este modo, se presenta por ejemplo, la calidad; el sentido de la educación superior; la libertad académica y de enseñanza, así como el financiamiento de las instituciones y del desarrollo estudiantil. También se abordan asuntos cruciales, como la investigación y transferencia del conocimiento; el rol público de la universidad; sustentabilidad; internacionalización; comunidad universitaria, entre otros. En este volumen se suman áreas nuevas, como las éticas aplicadas; la interculturalidad, cultura y patrimonio. Por otra parte, se incluyen escritos sobre criterios de acreditación, patrimonio cultural; integridad académica, equidad de género, inclusión, diversidad, los que impactan directamente en la calidad de un proyecto educativo de futuro.
La defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, es sin duda uno de los grandes temas que nos interesa instalar, y es por ello que nos referimos por ejemplo al proyecto que legaliza en Chile la eutanasia, a la importancia de la ley sobre los cuidados paliativos universales, y a la ampliación de las causales del aborto que ya son ley en nuestro país. Al igual que en los otros volúmenes, se presentan los discursos de las principales ceremonias de la UC, junto a las Cuentas anuales de Rectoría. Todo esto, para dejar testimonio del desarrollo de la institución y su aporte al país.
Uno de los aportes distintivos de estos escritos es que fueron elaborados en su mayoría cuando los hechos iban aconteciendo, con cierta incertidumbre. Es decir, nuestros aportes surgían desde nuestra reflexión, por lo que el tiempo diría —y estas páginas así lo describirán— cómo se escribió la historia y cuál fue el cauce que tomaron los hechos. La mayor parte de los escritos han sido plasmados directamente a la página del computador, antes de que amaneciera, con el despertar del día y de las ideas. Así, se convierte en un testimonio vivo del actuar de la universidad y su contribución permanente al país.
En esta edición se incluye además un Posfacio —escrito luego del paso de los años—, que describe diferentes situaciones y acontecimientos en que se involucró la universidad durante un período de quince años y que tuvieron una amplia repercusión en el país. Bajo el título de “Reflexiones acerca de 15 años complejos en la historia del país, sus repercusiones y la respuesta de la UC”. Algunos temas escritos son el movimiento estudiantil del año 2011; los actos de memoria y reparación; la ley de aborto en tres causales; los abusos al interior de la iglesia; la visita del Papa Francisco a nuestro país; el estallido social; patrimonio y cultura; la pandemia; los procesos constituyentes; financiamiento de la Educación Superior; entre otros.
Como se podrá observar, gran parte de los acontecimientos que afectaron al país durante este período tuvo una importante repercusión en la universidad, lo que constituye un claro reflejo del compromiso público y de la estrecha vinculación de nuestra institución con su entorno. La mayoría de estos episodios se relacionan con los profundos cambios que experimentó Chile en estos años, y que, de una u otra forma, incidieron directamente en la vida universitaria. A diferencia de los textos reunidos en los tres volúmenes del libro Desde la Universidad a la sociedad – los cuales fueron escritos en el mismo momento en que ocurrían los acontecimientos narrados-, este posfacio ha sido redactado en la distancia y con la serenidad que otorga estar apartado de una actividad tan absorbente como lo fue la rectoría. Las ideas aquí expresadas surgen de los recuerdos y desde una perspectiva personal que busca aportar a la comprensión de lo vivido como sociedad y su impacto en la universidad, a lo largo de estos quince años.
En suma, el objetivo de este documento ha sido ofrecer una mirada personal sobre los procesos y situaciones que, desde el contexto nacional, impactaron de manera significativa a nuestra universidad durante este período de quince años. Es una mirada personal y, por tanto, subjetiva, es natural que existan opiniones e interpretaciones sobre los temas abordados.
En este sentido, este posfacio aspira también a ser una invitación al diálogo, al intercambio de miradas y enriquecer el debate desde la pluralidad de voces. Fue escrito durante mi tiempo sabático como Profesor Visitante en el Instituto del Futuro de la Universidad de Edimburgo, Escocia, en un contexto de tranquilidad, con tiempo para la reflexión. Valoro especialmente la oportunidad que tuve con una sana distancia – temporal y geográfica – para mirar con perspectiva los hechos vividos. Este testimonio puede tener un valor como registro histórico, especialmente cuando se busque conocer y comprender parte de la historia, trayectoria, el aporte permanente de la UC al país.
El Mostrador, 30 octubre, 2025
Vinculación de la universidad con el medio
El aporte de las universidades al país está íntimamente ligado a la relación que desarrollen con su entorno. Así, es muy relevante analizar y potenciar la labor y aporte de vinculación de las universidades con el medio en que se desarrollan.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Esta acción se manifiesta sin duda a través de la formación de profesionales y científicos, en la investigación y creación de nuevo conocimiento y, en especial, en el involucramiento público que desarrollan, a través de sus vínculos con la sociedad y por medio del aporte a una mejor calidad de vida de la ciudadanía.
Por esto mismo, la vinculación con el medio es una función que ha estado en la esencia de la Universidad Católica desde su fundación, que atraviesa transversalmente el quehacer de todas sus unidades y que se valora y reconoce como una función esencial que da cuenta de su responsabilidad, compromiso y aporte público, incorporando actualmente la relación bidireccional en estos vínculos como un proceso natural entre la academia y la comunidad. Esta vinculación se manifiesta de manera explícita en un gran número de programas y proyectos de gran visibilidad e impacto público.
Hace más de cincuenta años, ya el rector Fernando Castillo Velasco señalaba: “La universidad debe reflexionar sobre las formas de vincularse con el entorno social, económico y cultural que la rodea. Se trata de hacer una universidad que sea verdaderamente abierta. Nuestros muros no se levantan para separar, no deben ser el límite de la acción universitaria. La universidad en su trabajo ha de confundirse con el trabajo de toda la sociedad”. Sabias palabras que iluminan la labor de nuestra universidad en este campo.
Así, esta vinculación con el medio se relaciona directamente con el compromiso público, el que surge desde la misión fundacional y los principios institucionales, y que se manifiesta por ejemplo en la docencia a través del Programa Aprendizaje y Servicio (A+S), como una forma de involucramiento en las necesidades de la comunidad y, a través de esto, busca renovar y actualizar la docencia.
Se presenta también en la mirada transdisciplinaria de la investigación en terreno, al recibir retroalimentación y aplicarla en nuevas propuestas de investigación al interior de la universidad. Es decir, es un aprendizaje de doble vía.
Hoy, se conoce que una manera en que las universidades deben fortalecer su rol público en una relación bidireccional con la sociedad es instalando la docencia, la investigación y las distintas actividades que realizan al servicio de los habitantes de nuestro país en áreas como salud, educación, vivienda, pobreza, energía, cultura y gestión de gobierno, entre otras. Esto se realiza a su vez aprendiendo de esas realidades de las comunidades y planteándose desafíos académicos a partir de ellas.
Sin embargo, en la actualidad enfrentamos nuevos desafíos, ya que los cambios sociales y culturales obligan a replantear nuestra forma de vincularnos y de hacer efectivo nuestro compromiso social. Por esto, es importante considerar mecanismos sistemáticos de vinculación bidireccional con el medio, su entorno local, nacional e internacional y su trabajo con otras universidades.
Además, es necesario contar con mecanismos de evaluación y seguimiento de la pertinencia e impacto de las acciones ejecutadas, junto a indicadores que reflejen los aportes de nuestras instituciones al desarrollo del país. Esta es la forma de seguir avanzando y aportando al desarrollo del país.
El análisis de estos mecanismos e interacciones ha permitido identificar áreas de mejora y desafíos a los que debemos poner atención. Entre estos, se encuentra la necesidad de hablar un lenguaje común respecto a esta función, a una mayor coordinación de esfuerzos y recursos, a generar sistemas de seguimiento y monitoreo que también aseguren sustentabilidad a lo largo del tiempo, y a generar los mecanismos de reconocimiento académico e incentivo al desarrollo del compromiso público universitario. En este sentido, es muy valiosa la actual inclusión de esta área de desarrollo universitario en los procesos de acreditación institucional.
De esta manera, seguir las etapas y el camino descrito nos permitirá proyectar los resultados en la forma en que nos relacionamos con el entorno. Se requiere, pues, de una política institucional al interior de las universidades que entregue nuevas orientaciones transversales que permitan evaluar lo que hacemos en vinculación con el medio, en concordancia directa con el plan de desarrollo institucional.
En suma, es importante reconocer que estos procesos enriquecen de forma significativa la labor universitaria y le permiten a la universidad cumplir con su tarea educativa y de generación de nuevo conocimiento, promoviendo el desarrollo de la persona humana en su conjunto y siendo un instrumento cada vez más eficaz de progreso social y cultural de la sociedad.
El Dínamo, 24 de Octubre del 2025
#I+D, #Ciencias
Reflexionar la inversión en ciencias y nuevo conocimiento
Es crucial que el sector privado tenga un rol más activo en el financiamiento de la ciencia, tecnología e innovación e Chile.
Ignacio Sánchez D.
La discusión del Presupuesto de la Nación es siempre un buen momento para analizar las prioridades y reflexionar respecto de la inversión que estamos realizando en la generación de nuevo conocimiento para el futuro del país. La investigación, la creación, innovación y su transferencia a la sociedad son motores indispensables para el desarrollo social, cultural, artístico, económico y tecnológico de un país. El conocimiento que se persigue y se produce en las universidades es cada vez más amplio, complejo e interdisciplinario. Surge con frecuencia en las fronteras entre disciplinas, ya que los desafíos actuales requieren ser abordados desde múltiples perspectivas.
La integración de diversas disciplinas permite abordar temas complejos desde una perspectiva profunda, en la cual los aportes desde distintos ángulos enriquecen el análisis y la integración de conceptos, metodologías y prácticas. Esto genera enfoques y soluciones innovadoras a través de una interacción integrada, más allá de lo multidisciplinar, con frecuencia incorporando a otros actores sociales, llevando a un desarrollo transdisciplinar. Esta diversidad de perspectivas y miradas contribuye a profundizar en el conocimiento científico, el desarrollo histórico, el pensamiento humanista, la representación de las artes, los avances tecnológicos y las transformaciones culturales.
Por su parte, las redes y alianzas internacionales entre universidades son cruciales y han significado una gran relevancia, permitiendo a las instituciones compartir en espacios de política universitaria, colaborar en investigación y fomentar la movilidad de estudiantes. La vinculación internacional es clave para el avance científico, especialmente para países como Chile que, a través de ella, pueden acelerar su desarrollo mediante el intercambio académico de alto nivel, enriqueciendo la formación de sus profesores y estudiantes.
Con el objeto de realizar todas sus labores, las universidades requieren diferentes fuentes de ingresos, en especial las de mayor calidad. Dentro de los más importantes están los fondos estatales para apoyar y financiar la investigación. Con el objeto de seguir progresando es necesario establecer definiciones de largo plazo que reflejen prioridades estratégicas para el gasto público en ciencia y tecnología, incentivando la inversión en I+D y emprendimiento. Se requiere una política de financiamiento de largo plazo, con indicadores de logro consensuados y objetivos. Asimismo, es crucial que el sector privado tenga un rol más activo en el financiamiento de la ciencia, tecnología e innovación e Chile. Actualmente, la inversión en I+D representa solo el 0.4% del PIB, cifra lejana al promedio del 2.4% en la OCDE. Además, esta inversión es mayormente pública, con un tercio aportado por la industria, mientras que en los países desarrollados esta proporción suele invertirse.
Se requiere un esfuerzo adicional a lo que hemos realizado para financiar la investigación y generación de nuevo conocimiento. Para alcanzar este objetivo, existen ciertas líneas de trabajo fundamentales, dentro de las que describirá brevemente las principales.
Es fundamental la formación e inserción de investigadores jóvenes, en la actualidad existe un 25% del promedio de los países de la OCDE. El apoyo debe alinearse con un programa de contratación que incluya al Estado y promueva la incorporación de investigadores en las universidades, el sector público y también en empresas privadas. Se enfatiza en reforzar la internacionalización, ya que Chile está en una posición favorable para convertirse en un polo de atracción en Iberoamérica, a través de toda la capacidad instalada en investigación, innovación y emprendimiento.
Aumentar el financiamiento del sistema es crucial, ya que en realidad la actual inversión total Ciencias en Chile es comparable al presupuesto solo de una universidad promedio en EE. UU. Por esto, junto con un incremento significativo de fondos públicos es necesario un plan de financiamiento basado en la confianza y en la evaluación de resultados en un plazo mínimo de 15 a 20 años, con proyectos de envergadura internacional que fomenten la colaboración entre instituciones.
Todo lo descrito requiere de una cuidadosa y dedicada educación científica en los jóvenes y una difusión amplia en la sociedad. Por esto, estimular la curiosidad y el pensamiento metódico desde la escuela, junto con desarrollar estrategias de educación pública será clave para sostener una política estable y generar un cambio efectivo a largo plazo.
Las estrategias y líneas de trabajo descritas requieren de recursos, de una política de Estado de largo plazo y de la cooperación de todas las partes con una visión de futuro. Estas reflexiones expuestas tienen por objetivo destacar que la actual discusión presupuestaria en el Parlamento es clave para lograr los recursos necesarios que permitan potenciar la ciencia y creación de nuevo conocimiento que Chile necesita para alcanzar la vía de progreso integral para todos sus habitantes. Estos debieran ser aspectos analizados en la discusión que se debe dar en profundidad en estas semanas en el Parlamento.
El Mostrador, 17 octubre, 2025
Desafíos a la autonomía universitaria
En el largo plazo, la autonomía universitaria y la libertad académica son aspectos esenciales del aporte de las universidades al país. Este valor no se puede transar, con el fin de resguardar el crecimiento, desarrollo y aporte de nuestras instituciones universitarias a la sociedad.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La autonomía universitaria se asocia de manera directa a la libertad académica, a la calidad de la educación e investigación en la educación superior y, por ende, con su entrega y aporte a la sociedad. Es conocido que en nuestro país y también en el extranjero existe una importante polémica sobre la autonomía universitaria, en la que se han involucrado factores políticos, financieros, sociales, religiosos y también culturales.
Desde sus orígenes, las universidades han estado en tensión con este tema, esto debido a que se entiende que la autonomía universitaria es clave y es una condición necesaria para que las instituciones aporten de manera libre y crítica a la sociedad, a través de la docencia y formación integral de los jóvenes, la investigación, transferencia del conocimiento y su aporte social y cultural a las comunidades y al país.
Esta autonomía es un valor fundamental, siendo una de las principales tareas poder cautelarla por quienes lideran las instituciones. A través de cuidar este preciado valor, se prestigia la docencia, la investigación, la vinculación con el medio y el aporte a la sociedad.
Esta autonomía puede verse afectada y tensionada por al menos cinco frentes diversos, los que, en ocasiones, pueden estar interrelacionados, y pueden provenir de factores externos e internos.
El primero dice relación con la injerencia externa del Estado, de los diferentes gobiernos y autoridades, que desde hace largo tiempo y en todos los países han tenido la voluntad de influir y regular el sistema universitario. Esto se presenta en nuestro país y en el exterior, afectando a importantes universidades en el mundo. Como un ejemplo, en la actualidad, está la discusión en el Parlamento del proyecto de Financiamiento de la Educación Superior (FES) que afecta seriamente la autonomía universitaria.
En la propuesta actual, el Estado quedaría a cargo de financiar a los primeros 9 deciles de los estudiantes, eliminando el copago, lo que significa un riesgo a la autonomía de las instituciones, una dependencia de los gobiernos de turno y una exposición muy significativa a los vaivenes de los recursos fiscales en el futuro.
Por su parte, en las universidades católicas, cuya misión y visión se alinean con el magisterio de la Iglesia y cuya labor se orienta a la búsqueda trascendente de la verdad, es central que el rol de las autoridades de la Iglesia quede claramente delimitado. La Constitución Apostólica destaca la autonomía de las universidades, lo que es garantía de la seriedad y profundidad de su tarea académica al servicio de la sociedad.
Así, debe existir un adecuado respeto y distancia con las labores de docencia, formación, investigación y creación de nuevo conocimiento, al igual que con la vinculación con el medio con el que interactúan y sirven las universidades.
Así también, desde la perspectiva interna de la universidad, existen riesgos asociados a la captura de las instituciones por parte de sus estudiantes o profesores. Esto puede manifestarse a través, por ejemplo, de las tomas de los diferentes espacios o dependencias universitarias, las que siempre significan una actitud violenta al impedir el trabajo universitario en libertad. Otros ejemplos son los diversos actos de funas, cancelación de expresión de ideas, o a través de acoso presencial o por redes sociales que se ha visto entre estudiantes –lo que también ha incluido a profesores–, fenómeno muy dañino que se ha observado en Chile y en universidades del extranjero.
Además, los profesores pueden afectar la autonomía de la institución mediante la perpetuación de un pensamiento único a través de influir en los procesos de contratación de académicos, con decisiones sesgadas que pueden tener razones políticas, culturales o de intereses personales, consolidando una mirada única y homogénea en la universidad. Esto sin duda limita y empobrece la riqueza de ideas diversas, diferentes y complementarias en la universidad.
Otro factor de riesgo es el financiamiento universitario. Ya se describieron los riesgos de la propuesta del FES, sin embargo, también se debe incluir como ejemplo el sobreendeudamiento institucional. En la actualidad se ha observado que diversas universidades han tenido problemas financieros por asumir riesgos excesivos, poniendo en peligro la sostenibilidad de la institución. Por último, hay riesgos con los recursos que pueden ser aportados por personas naturales y empresas a las universidades, para proyectos de desarrollo específicos orientados a constituir fondos patrimoniales para su futuro crecimiento.
Estos aportes –que son cruciales para el desarrollo institucional–, deben realizarse sin condiciones y con total prescindencia de las políticas de docencia e investigación, es decir, sin interferencia en el proyecto universitario.
En suma, la autonomía universitaria constituye un pilar esencial para preservar la libertad académica, el desarrollo de la docencia e investigación, la calidad e innovación y el aporte de las universidades a la sociedad. En el largo plazo, la autonomía universitaria y la libertad académica son aspectos esenciales del aporte de las universidades al país. Este valor no se puede transar, con el fin de resguardar el crecimiento, desarrollo y aporte de nuestras instituciones universitarias a la sociedad.
El Dínamo, 6 de octubre de 2025
#Educación Superior, #Discapacidad
Avanzar en inclusión universitaria
La inclusión en la educación superior se debe abordar en forma multidimensional e integrada ya que exige transformar las estructuras, las prácticas y la cultura de cada institución universitaria.
Ignacio Sánchez D.
Una universidad más inclusiva y diversa es una mejor institución, ya que reúne a estudiantes de diferentes sectores y condiciones que van a enriquecer a la comunidad universitaria. Esto es de especial importancia si se refiere a universidades católicas ya que está en nuestra misión ir al encuentro de todos quienes quieran realizar el mejor esfuerzo para participar de un proyecto educativo al servicio del país.
Es crucial que las universidades avancen en ampliar oportunidades y en disminuir barreras de acceso, para facilitar la participación plena y en condiciones de equidad de todos los miembros de la comunidad universitaria, destacando la riqueza de la inclusión, diversidad y equidad como valores fundantes de nuestro quehacer institucional.
El sistema educativo es uno de los principales factores de movilidad social, sin embargo, también puede hacer que se mantengan las brechas existentes. Así, la invitación a los y las estudiantes no es solo a la admisión a la universidad, sino al egreso y a una titulación oportuna, para lo que se requiere un trabajo y esfuerzo conjunto, entre el estudiante, su apoyo familiar y el respaldo de la universidad. Se requiere generar un amplio consenso cultural en las comunidades universitarias, que contribuya a reconocer y valorar la inclusión como una manera de avanzar hacia una sociedad más justa, cohesionada y abierta al diálogo, donde cada integrante de la comunidad aporte a la construcción de un futuro común.
Sin embargo, el acceso y la permanencia en las universidades no siempre se produce en condiciones de equidad. La dimensión económica es una de las barreras más determinantes en la trayectoria universitaria. Los costos de matrícula, materiales, transporte, manutención y vivienda constituyen factores que limitan significativamente las posibilidades de los sectores más vulnerables. La masificación de la educación superior en las últimas décadas ha incrementado el número de estudiantes matriculados, pero no siempre bajo condiciones de equidad. Esto refleja una profunda brecha socioeconómica que se traduce en desigualdades de oportunidades para los estudiantes en nuestro país y en la mayoría de los estudiantes de la región.
Por su parte, la inclusión de estudiantes con discapacidad en la universidad se consigna en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006). Las necesidades educativas especiales de estos estudiantes pueden ser motoras, sensoriales, neurocognitivas, entre otras condiciones. Sin embargo, la realidad muestra que persisten múltiples barreras, dentro de las que se incluyen las arquitectónicas, tecnológicas, pedagógicas y también actitudinales en la comunidad universitaria. Se destaca que la falta de accesibilidad en los campus, la escasa formación docente en educación inclusiva y la ausencia de ajustes académicos dificultan la participación plena de estos estudiantes. Es así como la inclusión de estudiantes con diferentes grados de discapacidad debe ser vista como una responsabilidad ética y social de la universidad.
El abordaje de la inclusión de la interculturalidad, es decir la inclusión de los pueblos originarios y de la población migrante, no se limita a permitir el acceso de estudiantes de diversos orígenes y etnias, sino a la implementación de medidas que incluyan nuevas metodologías docentes y prácticas institucionales que permitan ofrecer un adecuado refuerzo y apoyo académico para lograr el avance de los estudiantes.
Hay muchos desafíos por superar, ya que la exclusión cultural sigue reproduciéndose tanto en los planes de estudio, como en la representación académica y en las oportunidades de inserción laboral de los graduados.
Todas las características previamente descritas, requieren de atención, cuidado y una priorización al interior del proyecto educativo de una institución. Así, podemos reafirmar que una universidad es más inclusiva y acogedora en la medida que se hace cargo de la diversidad de sus estudiantes, de manera amplia y completa, de forma de poder asegurar el aprendizaje de todos, con una atención y preocupación personalizada. Esta diversidad es un gran desafío que enriquece el proceso de enseñanza-aprendizaje y mejora por tanto la calidad del proyecto educativo de cada institución.
Por lo descrito, se requiere revisitar el tema, incluirlo en la agenda universitaria de manera permanente, con el objeto de fortalecer los mecanismos de apoyo a los estudiantes, de modo de generar mejores condiciones para la adquisición de las competencias necesarias que les permitan permanecer y avanzar académicamente en las instituciones de educación superior del país. En una propuesta de este tipo, es importante recordar que la invitación a los estudiantes y sus familias debe ser al ingreso, a una progresión académica y titulación oportuna, lo que se debe realizar a través de un trabajo realizado en conjunto.
En suma, la inclusión en la educación superior se debe abordar en forma multidimensional e integrada ya que exige transformar las estructuras, las prácticas y la cultura de cada institución universitaria. Una comunidad universitaria más diversa enriquece y potencia el proyecto educativo de la institución. Las universidades se enriquecen al implementar políticas de inclusión, y de esta manera las Universidades Católicas podemos avanzar en equidad con mayor calidad, lo que va en la dirección de una sociedad más justa e integrada al servicio de las personas y del país.
El Mostrador, 2 octubre, 2025
Necesidades educativas especiales en la universidad
En resumen, la educación superior inclusiva para estudiantes con discapacidad es un desafío complejo que requiere la articulación de políticas, metodologías pedagógicas, tecnología y, en especial, una renovada cultura institucional.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Una universidad es más inclusiva y acogedora en la medida en que se hace cargo de la diversidad de sus estudiantes, de manera de asegurar su aprendizaje. Así, no se considera la diversidad como un problema, sino como un desafío, un valor y una realidad que enriquece el proceso de enseñanza-aprendizaje. La inclusión de estudiantes con discapacidad en la educación superior (ES) se ha convertido en uno de los temas centrales, lo que es muy relevante en el caso de las universidades católicas, con la misión de potenciar a la persona en su dignidad y desarrollo integral.
En Chile, se calcula que solo entre el 7 y el 10% de los jóvenes con algún tipo de discapacidad accede a la ES y un menor número logra la titulación. Desde hace más de veinte años, las universidades han desarrollado políticas institucionales de inclusión, con la creación de oficinas de apoyo a estudiantes con discapacidad, programas de accesibilidad física y tecnológica, y formación docente en pedagogía inclusiva.
En el contexto universitario, es vital comprender la presentación de la discapacidad motora, sensorial, cognitiva e intelectual, para poder diseñar estrategias inclusivas que permitan la plena participación de los estudiantes.
En primer término, la discapacidad motora abarca limitaciones en la movilidad, fuerza o coordinación corporal, que pueden derivarse de condiciones congénitas, lesiones o enfermedades degenerativas. Los estudiantes requieren medidas de apoyo en accesibilidad y adaptaciones en la infraestructura de la institución. La discapacidad sensorial incluye deficiencias visuales, auditivas y, en menor medida, aquellas que afectan el tacto y el equilibrio. En lo que se relaciona con la discapacidad visual, se requieren materiales en formatos accesibles (braille, textos digitales con lectores de pantalla, ampliadores de caracteres) y la discapacidad auditiva va a demandar intérpretes de lengua de señas, sistemas de transcripción simultánea, entre otros.
Con respecto a la discapacidad neurocognitiva, se define la que se presenta en estudiantes con dificultades específicas en procesos que incluyen la relación con sus pares, la integración y atención, memoria, lenguaje y la resolución de problemas. Estas condiciones incluyen el espectro autista, dislexia, trastornos de déficit de atención e hiperactividad. Las adaptaciones pedagógicas deben incluir tiempo adicional en evaluaciones, materiales de apoyo accesibles y tutorías especializadas.
La discapacidad intelectual implica limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa. El apoyo incluye la adaptación curricular, mentoría entre pares y programas de autocuidado y vida independiente. Hay que considerar que hay estudiantes que presentan discapacidades múltiples –por ejemplo motora y cognitiva–, lo que demanda mayor apoyo personalizado e interdisciplinar.
Se destaca la importancia del aprendizaje cooperativo y mentoría entre pares, lo que fortalece la interacción social y el apoyo académico mutuo, mejorando la retención. Desde la pandemia, la implementación de clases híbridas y materiales digitales, combinación de sesiones presenciales y virtuales, han permitido a los estudiantes con limitaciones físicas o sensoriales acceder al contenido desde distintos entornos. Las evaluaciones diversificadas, que incluyen pruebas orales, trabajos escritos, presentaciones multimedia y portafolios permiten medir competencias sin mayor discriminación.
Existen múltiples acciones que se han desarrollado en el sistema universitario junto a varios desafíos pendientes para una acogida integral de los estudiantes. En el ámbito de la infraestructura, aún hay importantes brechas que son variables en las diferentes universidades. Estas incluyen aulas, bibliotecas y laboratorios inaccesibles para estudiantes con movilidad reducida; problemas de señalética e información; junto a falta de recursos y prioridad para estudiantes con discapacidad visual o auditiva.
Los métodos de enseñanza tradicionales siguen presentando limitaciones que incluyen, entre otras, las evaluaciones estandarizadas y rígidas que no consideran necesidades específicas; materiales de estudio no adaptados a formatos accesibles (braille, audio, lectura simplificada) y, muy relevante, la ausencia de formación docente en pedagogía inclusiva.
Las líneas emergentes de investigación se centran en la integración tecnológica, el análisis de experiencias estudiantiles, la efectividad de las políticas inclusivas y el impacto de las nuevas metodologías docentes. Estas incluyen, entre otras, las plataformas de aprendizaje a través de métodos virtuales compatibles con lectores de pantalla y traducción automática.
Las metodologías con inteligencia artificial permiten personalizar contenidos según las necesidades cognitivas de cada estudiante, incluyendo a quienes presentan discapacidad intelectual o cognitiva. Investigaciones recientes destacan la importancia de considerar factores como género, etnia, situación socioeconómica y discapacidad de manera conjunta, ya que las mujeres con discapacidad suelen enfrentar barreras adicionales en el acceso y permanencia universitaria y, por otra parte, la discapacidad combinada con minorías étnicas o bajos recursos económicos puede amplificar la exclusión, requiriendo políticas integrales y adaptadas al contexto cultural.
En resumen, la educación superior inclusiva para estudiantes con discapacidad es un desafío complejo que requiere la articulación de políticas, metodologías pedagógicas, tecnología y, en especial, una renovada cultura institucional. El gran desafío de las universidades consiste en responder a las necesidades educativas considerando la heterogeneidad de sus estudiantes. Esto es de particular importancia en las universidades católicas, ya que deben orientar sus políticas institucionales con el fin de integrar a todos los estudiantes, instalando su foco en la dignidad de la persona y en la igualdad de oportunidades para lograr un desarrollo estudiantil integral.
El Dínamo, 23 de septiembre de 2025
Activar el debate en educación
La educación debe estar de manera permanente en el debate de las propuestas políticas, ya que es clave en el presente y futuro del país.
Ignacio Sánchez D.
En las últimas semanas hemos vistos debates y propuestas de las candidaturas presidenciales, las que requieren incorporar aspectos claves en educación en todos sus niveles, ya que esta es la base desde la cual se construye un país más cohesionado, con mayor seguridad y crecimiento, en lo social, económico y cultural. En este sentido, es importante describir algunos ejes relevantes a tener en cuenta para poner la atención y recursos que se requieren. Existe un consenso en que la educación inicial debe tener la atención prioritaria ya que es la base del aprendizaje futuro. Se ha insistido en el apoyo a la educación de párvulos proveyendo las modificaciones legales y los recursos que se requieren en lograr el acceso a la sala cuna y a jardines infantiles de calidad, vital para todas las familias. Estos resultados se verán en el largo plazo, ya que es la única manera de tener cambios sostenidos que tengan un impacto significativo en quienes van a seguir un largo proceso educativo.
En paralelo con este cuidado y prioridad, está la formación docente, ya que la calidad de nuestros profesores/as es y será un aspecto clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Se han definido aumento de los criterios de selección de los postulantes a carreras de educación, en el entendido de que mejores estudiantes serán mejores docentes en su desarrollo profesional. Esto se puede implementar en conjunto con adecuadas vías de acceso especial que hoy existen, en especial en las zonas extremas y en determinadas regiones del país, en las cuales puede haber una caída importante de las postulaciones. Si bien en la actualidad estas vías de admisión existen, se requiere apoyarlas con mayores recursos y apoyo académico a los estudiantes.
El Mostrador, 23 septiembre, 2025
Potenciar el pensamiento crítico y la belleza en las universidades
Es muy relevante establecer vínculos estrechos con las comunidades, a través de la educación continua y actividades culturales, en las que hay que poner especial atención a incorporar la cultura popular, que es tan rica en nuestro país.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Las universidades cultivan disciplinas que aportan valor a la sociedad a través de la reflexión cultural, científica, social y artística, entregando conocimiento, bien y belleza a la sociedad. Las humanidades y las artes han sido desde sus orígenes el verdadero corazón del quehacer universitario.
Desde hace ya casi mil años en Europa, la universidad ha sido un espacio de búsqueda de la verdad y de cultivo del saber de manera amplia e integral. Las artes y humanidades se orientan a la interpretación, el análisis crítico y la comprensión del sentido, nos permiten tener mayor profundidad de reflexión para comprender los problemas contemporáneos.
Las universidades católicas se distinguen por su búsqueda libre de toda la verdad acerca de la naturaleza, del hombre y de Dios. En cuanto universidad, somos una comunidad que, de modo riguroso y crítico, contribuye al desarrollo y preservación de la dignidad humana y de la herencia cultural, mediante la investigación, la enseñanza y el aporte a la comunidad.
La inspiración cristiana de una universidad católica nos plantea el desafío de valorar las conquistas de la ciencia, del arte y de las humanidades en la perspectiva global del ser humano. El quehacer de la universidad promueve el diálogo entre fe y razón, de modo que ambas se encuentren en la verdad al servicio de la persona.
Las humanidades forman capacidades intelectuales profundas, que marcan una forma de pensar del estudiante. Así, junto con potenciar las facultades de artes y humanidades, los esfuerzos deben orientarse a impregnar el currículo y la propia institución de las diferentes carreras con aportes significativos desde estas disciplinas. Los esfuerzos debieran orientarse a que los programas de formación general, las licenciaturas y otros programas en el pre y posgrado puedan entregar un aporte real a la cultura de nuestros estudiantes.
Con el objeto de estimular las Artes y Humanidades entre la juventud, se requiere iniciar un trabajo desde la niñez, ya que es vital atraer los talentos infantiles a temprana edad. En la actualidad, en las preferencias de los estudiantes ha disminuido el interés por estudiar estas disciplinas, probablemente por razones de menores expectativas económicas y de desarrollo. Sin embargo, se ha visto que los egresados en humanidades poseen habilidades altamente valoradas en el mercado, con pensamiento crítico, comunicación efectiva, resolución de problemas complejos e interdisciplinarios, entre otros.
Por otra parte, la sociedad demanda de sus universidades que se constituyan en un polo de desarrollo cultural, involucradas con la realidad de las diferentes comunidades. Este rol es de gran importancia también en regiones y comunidades locales. Es así como las universidades colaboran y a veces suplen las falencias del Estado, para poder entregar aporte cultural en beneficio de la comunidad. Sin duda, se requiere un mayor aporte del Estado y del sector privado para estimular las artes y humanidades, lo que es clave para potenciar el patrimonio y la cultura del país.
Es importante realizar una reflexión crítica acerca de las medidas a implementar, con el objeto de potenciar el crecimiento de estas áreas en las universidades. Su conocimiento y estímulo debe comenzar precozmente en la niñez, estimulando su enseñanza a nivel escolar. Debemos reconocer y valorar su producción académica en términos de impacto social, innovación pedagógica y relevancia cultural, junto con promover una cultura institucional que reconozca el valor del pensamiento crítico, la creatividad y libertad que conllevan estas disciplinas.
Es muy relevante establecer vínculos estrechos con las comunidades, a través de la educación continua y actividades culturales, en las que hay que poner especial atención a incorporar la cultura popular, que es tan rica en nuestro país. Así también, cumpliendo las universidades un rol protagónico en la cultura del país, es muy importante promover la colaboración en redes regionales y nacionales, destinadas a promover el trabajo de estas áreas y realizar transferencia de conocimiento desde la academia a las políticas públicas del país.
Por supuesto que, con una mirada de futuro, se hace necesario contar con la creación de nuevos fondos concursables de investigación para estas áreas del conocimiento, que permitan valorar el quehacer e impacto de las disciplinas de las artes y humanidades.
En suma, las universidades están empeñadas en entregar valores culturales, artísticos y humanistas orientados al bienestar de la comunidad. La reflexión permanente de estas disciplinas, su estímulo en las nuevas generaciones y el apoyo de la investigación, transferencia e innovación del conocimiento en artes y humanidades es una tarea de gran relevancia. Su aporte de calidad tendrá un impacto en la cohesión social y en la mayor calidad de vida de nuestra ciudadanía.
El Mercurio, 14 de septiembre de 2025
Aprendizaje institucional en las universidades
La docencia, la investigación y la vinculación con el medio contribuyen al bienestar de un país, razón por la cual el desafío de comprender cómo mejorar su calidad y resultados constituye un aspecto relevante, lo que es muy necesario en el contexto de la actual discusión del proyecto FES.
Emilio Rodríguez-Ponce, Universidad de Tarapacá; Diego Durán J., Pontificia Universidad Católica de Chile; Ignacio Sánchez D., Pontificia Universidad Católica de Chile
La educación superior (ES) juega un rol fundamental para el progreso de las personas, las naciones y la sociedad en su conjunto. Así también, la ES crea conocimiento avanzado, que aporta al estado del are y genera efectos en la innovación, en el desarrollo social, en el crecimiento económico y en la sustentabilidad de los territorios (Menon & Suresh, 2020). Además, las instituciones de ES construyen una vinculación con el medio que puede ser altamente positiva para el desarrollo local. Así, la docencia, la investigación y la vinculación con el medio contribuyen al bienestar de un país, razón por la cual el desafío de comprender cómo mejorar su calidad y resultados constituye un aspecto relevante, lo que es muy necesario en el contexto de la actual discusión del proyecto FES.
La gestión y aprendizaje institucional en ES revela la existencia de una serie de brechas abiertas. Primero, los avances sobre los determinantes del aprendizaje institucional son fragmentados, dentro de los que se incluyen la importancia de la diversidad de género, el aprendizaje que conlleva la diversidad de funcional o de área disciplinar y la apertura favorable al aprendizaje que aporta la diversidad de formación, entre otros factores. Junto a lo anterior, se ha estudiado la importancia del liderazgo para vencer las resistencias al cambio y la incorporación del aprendizaje institucional logrado por las universidades.
Por lo descrito, se ha planteado la eventual relación entre la diversidad del equipo directivo (diversidad de género, funcional, de formación y de liderazgo) con el aprendizaje y gestión institucional, definido como la adquisición de conocimiento, el poder distribuir e interpretar información, junto a desarrollar una memoria organizacional. Por otra parte, se manifiesta la relación de la diversidad de este equipo con los resultados del quehacer académico, con especial atención en la docencia, investigación y vinculación con el medio. Las respuestas a estas interrogantes podrían impactar fuertemente la gestión académica y administrativa en las universidades de nuestro país.
Poder reconocer el grado de heterogeneidad de los directivos en cuanto a género, funciones, formación y estilos de liderazgo permitiría comprender cómo sus actuaciones individuales y colectivas pueden influir sobre el aprendizaje institucional y en los resultados del quehacer académico. En las universidades, es importante considerar que la diversidad funcional puede impactar en el aprendizaje de los equipos y esta diversidad se ha visto que está asociada positivamente a los resultados académicos en docencia, investigación y desarrollo institucional. Por otra parte, otras investigaciones han demostrado que en ES la diversidad de formación de los directivos mejora la toma de decisiones estratégicas en las universidades y genera una mayor flexibilidad cognitiva (Pedraja-Rejas et al., 2020), lo que facilita el aprendizaje en las instituciones.
Con relación a la heterogeneidad de los estilos de liderazgo en los equipos directivos, se hace evidente que no todos los miembros manifiestan el mismo estilo de liderazgo. Se ha evaluado la relevancia de la diversidad del liderazgo y su influencia en el desarrollo de las capacidades de aprendizaje organizacional en las universidades, específicamente a partir de la influencia de liderazgos que puedan generar actitudes muy positivas de la comunidad, dependiendo del espacio de trabajo que se le asigne. Con este propósito, en el marco de un proyecto Fondecyt sobre "Aprendizaje institucional en las universidades", se ha estado trabajando con el fin de poder tener una mayor claridad en estas relaciones y así aportar directamente al desarrollo, fortalecimiento y enriquecimiento de las instituciones de ES en nuestro país, cuya investigación se encuentra en etapa de evaluación de resultados y propuestas de futuro.
En suma, con el objeto de contribuir a una mejor gestión al interior de las universidades, que les permita seguir aportando con relevancia al desarrollo de la sociedad en cada uno de los lugares en que se encuentran, se requiere construir un modelo explicativo, validado empíricamente, que relacione la diversidad del equipo directivo y los resultados del quehacer académico. En tiempos de polarización y priorización de la competitividad y no de la colaboración, investigaciones de este tipo pueden ser un gran aporte al sistema de educación superior del país, destacando el sentido de apoyo y colaboración que debe primar en la relación de nuestras universidades. Estas son las propuestas que la sociedad espera de sus instituciones para el desarrollo del país.
El Mostrador, 22 agosto, 2025
Hacia una educación y ciencia de futuro
Los indicadores de desempeño deben ser de largo plazo, con evaluación estricta y gran espacio para que las instituciones se desarrollen y puedan captar al mejor talento tanto nacional como internacional, para desarrollar áreas de la mayor relevancia para el país.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
En la semana en que se ya se inscribieron las diversas candidaturas presidenciales, sin desconocer la atención que es necesario poner en los problemas acuciantes de la población, entre los que se cuentan la seguridad, el crecimiento económico, la vivienda, la migración regulada, entre otros, es muy necesario enfatizar que hay dos aspectos que son claves en el crecimiento y desarrollo futuro de la nación y, por ende, de sus habitantes. Estos son la calidad de la educación en todos sus niveles y el estímulo de la ciencia y la creación del nuevo conocimiento en todas las áreas del saber.
Este fortalecimiento será la base de la cohesión y desarrollo social, de la seguridad, integración e inclusión y del crecimiento cultural y económico del país. Podremos alcanzar un desarrollo integral a través de una mayor calidad de la educación y de un mayor desarrollo en las ciencias, artes y humanidades, lo que se expresará en un nuevo conocimiento aplicado, orientado al bienestar de las personas y de la sociedad.
Como ya ha sido reiterado en innumerables ocasiones, la educación inicial es la base de la pirámide educativa, por lo que es imprescindible instalarla como un tema prioritario, asignándole la importancia y recursos que amerita. Esto significa tomar medidas concretas en las que debiera haber acuerdos, como son: aumentar de manera significativa la cobertura y calidad en el tramo de 0 a 3 años, avanzar en el acceso universal a la sala cuna y, también, atraer a las mejores educadoras de párvulo y su personal asistente, lo que implica remuneraciones competitivas, entre otras.
En la etapa escolar, se debe poner atención al cuidado de la salud mental de las comunidades; instalar la capacidad de leer como un aprendizaje fundamental y poner énfasis y prioridad en el clima y convivencia escolar. La atracción de los mejores estudiantes a las pedagogías es un aspecto clave para la calidad de la educación, a lo que hay que sumar el cuidado por el liderazgo escolar. Es imperativo mejorar la calidad de la educación pública y su integración con la educación particular subvencionada.
Así también, en la educación superior (ES), hay que seguir trabajando en avanzar en la calidad de las instituciones. Se requiere una mayor flexibilidad curricular y fomentar la interdisciplina para adaptarse a los cambios en el conocimiento. Se requiere la incorporación de la inteligencia artificial a las labores docentes; mayor colaboración entre las instituciones; potenciar la internacionalización y seguir avanzando en las políticas de inclusión. Especial atención requiere la educación superior técnico profesional por su aporte clave al desarrollo de los estudiantes y el país.
En el tema del financiamiento de la ES, se debe reiterar que esta depende de la gratuidad, becas, créditos y de los aportes de las familias. Durante todo el año se ha debatido en el Parlamento un proyecto que, junto con abordar una propuesta para los actuales y futuros créditos universitarios, tiene importantes falencias, por requerir un alto retorno de la deuda a un número significativo de estudiantes.
Así también, la propuesta del FES presenta graves y serios riesgos a la estabilidad y al crecimiento del sistema a través de afectar la autonomía y el financiamiento de las instituciones por medio de la eliminación del copago en la gran mayoría de los estudiantes. Por esto, es crucial realizar las correcciones de un proyecto que, de continuar y ser aprobado con el texto actual, pondría en serio riesgo a un número importante de universidades del país.
Por su parte, el estímulo y apoyo a la ciencia, investigación y a la generación de nuevo conocimiento en todas sus áreas y su transferencia a la sociedad es clave, lo que requiere de instalarlo como una prioridad y de políticas de largo plazo. Para esto, hay que poner especial atención en atraer a destacados investigadores y a egresados de programas doctorales, con el objetivo de fortalecer las universidades, que son los principales centros de investigación del país. Esto debe comenzar por fortalecer las ciencias básicas, en todas las áreas, incluyendo las humanidades y artes.
Muy importante es estimular la formación doctoral con vías de desarrollo en el país; los proyectos interdisciplinarios y de gran envergadura. La educación en ciencia a nivel escolar y de la sociedad se considera un factor clave presente y futuro para instalar la importancia del tema a nivel país.
En el aspecto del financiamiento de la ciencia, es muy relevante aumentar los aportes del Estado y también del sector privado, ya que es la única manera de poder acoger el número muy relevante de proyectos de gran calidad que hoy no se pueden apoyar. Los indicadores de desempeño deben ser de largo plazo, con evaluación estricta y gran espacio para que las instituciones se desarrollen y puedan captar al mejor talento tanto nacional como internacional, para desarrollar áreas de la mayor relevancia para el país.
En resumen, se plantea que la educación, la ciencia y el crecimiento del nuevo conocimiento en todas sus áreas –por supuesto también en humanidades y artes– serán clave para lograr un desarrollo integral en nuestro país. Debiéramos soñar con alcanzar un desarrollo sustentable que se base en potenciar la educación y la ciencia, con énfasis en el bien y la belleza, que nos permita lograr una mayor cohesión social que tanto requiere nuestro país. Esto requiere de una mirada de largo plazo, con la presencia de consensos y compromisos.
El Dínamo, 18 de agosto de 2025
Mentorías académicas en las universidades
Un programa de este tipo refleja un verdadero compromiso de la institución con el desarrollo de sus académicos, y es necesario que cuente con la confianza de las autoridades, quienes deben comprender que los mentores tienen un rol diferente al de las jefaturas, ya que tienen una mayor libertad para poder evaluar el desarrollo personal e institucional de los profesores.
Ignacio Sánchez D.
Desde sus inicios, las universidades se han caracterizado por una estrecha relación entre profesores y estudiantes en la búsqueda de la verdad y el nuevo conocimiento. En este camino, el rol de mentoría ha sido tradicional entre los docentes y sus estudiantes. Sin embargo, en los últimos años se ha destacado este rol de mentoría orientado a los profesores que inician su carrera académica, con el objeto de apoyarlos en su trayectoria universitaria. Esta iniciativa tendría aspectos positivos tanto en el crecimiento y desarrollo de los profesores, como en la consolidación del proyecto institucional.
La palabra “mentor”, proviene de La Odisea de Homero. En la antigua Grecia, Mentor era amigo de Ulises, quien lo deja a cargo de la educación y cuidado de su hijo Telémaco al partir a la guerra de Troya. Por esta historia, desde esa época se define a un “mentor” como a un guía y consejero, orientado al ámbito del aprendizaje y desarrollo personal del “mentorado”, quien mayoritariamente ha sido un estudiante y que en estas líneas se refiere de manera especial a un profesor o profesora en sus primeras etapas de la carrera académica.
De esta forma, se orienta a asesorarlo y a estimular su crecimiento. Esto se realiza en docencia para apoyar la labor educativa, las estrategias pedagógicas y los modelos de evaluación. En investigación, debido a los compromisos de lograr publicaciones de sus líneas de trabajo, es muy importante el apoyo en la presentación de proyectos, búsqueda de recursos y redes académicas. Esto se debe realizar con plena libertad académica, dejando espacios e independencia para potenciar y no opacar el crecimiento del mentorado. La evidencia demuestra que el impacto en el mentorado incluye mayor confianza, una baja de la ansiedad, mejora la autoestima, mejor calidad en las relaciones interpersonales, sentido de pertenencia, mayor retención, mayor preparación académica, apoyo emocional, un desarrollo integral, entre otros aspectos positivos.
El mentor o mentora debe ser una persona de experiencia y trayectoria universitaria, con condiciones de liderazgo y atracción de personas, con amplio conocimiento de la misión de las universidades y de la propia institución. Debe generar confianza, motivación y se espera que inspire y pueda lograr que el mentorado exprese todas sus capacidades en beneficio de su desarrollo personal y el de la institución. Asimismo, debe poseer una escucha activa, generosidad, honestidad, ser solidario, empático, honesto y tener una mirada estratégica y de largo plazo. De esta manera, puede ser de gran importancia en la adaptación del nuevo académico a la universidad, en la toma de decisiones relevantes, conociendo su propia cultura, las relaciones interpersonales y su sentido de comunidad.
Un programa de este tipo refleja un verdadero compromiso de la institución con el desarrollo de sus académicos, y es necesario que cuente con la confianza de las autoridades, quienes deben comprender que los mentores tienen un rol diferente al de las jefaturas, ya que tienen una mayor libertad para poder evaluar el desarrollo personal e institucional de los profesores. Para su adecuado desarrollo, se debe capacitar a los mentores y reconocer y asignar dentro de sus actividades académicas el tiempo invertido en esta tarea. También hay que destacar que los conflictos de interés deben ser evaluados, explicitados y eventualmente ser motivo de desaconsejar la participación de un mentor en un determinado programa. Además, se debe establecer un marco de trabajo con lineamientos éticos que aseguren relaciones respetuosas y equitativas con acuerdos y confianza mutua.
En algunas instituciones, el programa se ha orientado de manera especial a temas específicos y estratégicos en el desarrollo académico, dentro de los que se cuenta el desarrollo de la mujer en la academia; el valor de la diversidad, inclusión y nivelación de oportunidades; la acogida e integración de profesores provenientes de pueblos originarios y de población migrante, entre otros. El impacto en la universidad es muy positivo, e incluye cooperación con la misión institucional, la continuidad y renovación académica, la formación de académicos en futuras labores de liderazgo, el fortalecimiento del clima laboral y avanzar en innovación considerando la propia tradición de la universidad, entre otros aspectos. Sin duda que en esta evaluación, el beneficio es bilateral, ya que junto a lo descrito en el mentorado, el mentor por su parte se beneficia ya que le permite renovar sus conocimientos y estar en permanente contacto con las nuevas generaciones de académicos.
En suma, un programa de mentoría para los profesores jóvenes en una institución universitaria es crucial para su crecimiento y desarrollo, ya que permite un desarrollo más pleno de su cuerpo académico, lo que puede redundar en una mejor convivencia universitaria y en la mejoría en la calidad y aporte académico de la institución. Así también, si se evalúa en términos de la tradición universitaria, estas iniciativas van en la línea que siguen el origen de las instituciones, las que siempre han realizado un trabajo conjunto entre diferentes generaciones, reunidos por el amor a la verdad y a la generación de nuevo conocimiento para servir de mejor forma a la sociedad. Además, esta es una labor generosa de apoyo y acompañamiento que se puede proyectar al país.
El Mostrador, 5 agosto, 2025
¿Es un futuro o son varios los futuros posibles?
En suma, tener una reflexión de este tema parece relevante, ya que la libertad que tenemos de construir nuestro futuro (y no otro) es cierta y permanente.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es interesante reflexionar sobre el concepto de un futuro o varios los futuros posibles, en particular al desarrollar planes para un proyecto de vida personal, familiar o comunitario. Por supuesto que hay que tener una noción de lo pequeña y finitud de nuestra existencia, ya que estamos sujetos a situaciones naturales que escapan a la posibilidad de que las podamos manejar. Y estas situaciones pueden modificar de manera significativa el futuro.
Considerando lo anterior, es importante valorar el trabajo, dedicación y esfuerzo que se debe emplear para que el futuro que se anhela se pueda hacer realidad. En este sentido, el trabajo, la persistencia, la voluntad y el esfuerzo permitirán la construcción del propio futuro, acorde a las expectativas y anhelos planteados. Y es así que en estas líneas se postula que no hay solo un futuro predeterminado, sino varias alternativas que dependerán por una parte de la voluntad de cada uno y también del trabajo en comunidad para poder modificarlo y moldearlo acorde a nuestras metas y planes de vida.
En el mundo académico, desde hace tiempo las universidades lo han entendido de esta manera. Hay interesantes centros e institutos con líneas de investigación aplicada en temas de futuro para incorporar los avances de las ciencias, artes y humanidades. Este es un trabajo esencialmente interdisciplinario, que sorprende por el nuevo conocimiento e innovación que se encuentra en los límites y bordes de cada una de las disciplinas.
Esto ayuda de manera significativa a evaluar los diferentes escenarios y a plantear medidas y resguardos del ámbito de la ética, y en especial, de las repercusiones y efectos de estas propuestas de futuro. Ejemplos de esto son los avances en la inteligencia artificial (IA), el rol de las artes y humanidades, los desafíos de la ética, la inclusión y valoración de la diversidad en la sociedad, entre otros importantes temas de presente y futuro.
En este contexto, es importante valorar que no estamos solos, que nuestro trabajo y aporte lo realizamos en comunidad, con apoyo de la familia, amigos y compañeros de ruta en lo laboral. Esto es relevante de considerar, para apreciarlo y también para agradecer el apoyo de tantas personas que nos acompañan a diario. Hay que reconocer que no es una característica nacional agradecer ni reconocer, más bien está la tendencia a pensar que lo realizado ha sido solo gracias a nuestro esfuerzo y capacidades, restándole valor a las personas e instituciones que nos han acompañado en la travesía.
Sin duda sería importante modificar esta realidad. Esto tiene impacto y repercusiones a la hora de apoyar a instituciones y potenciar su desarrollo para que puedan servir de mejor manera al país y la sociedad.
En la mirada que tengamos del futuro, es evidente que la fe y el sentido de la espiritualidad y trascendencia de cada persona va a tener un impacto decisivo, ya que la confianza de una vida luego de la muerte modifica de manera crucial todo nuestro enfoque de la mirada a futuro. La esperanza de una nueva vida modifica nuestro presente y nuestra mirada de lo que se avecina a futuro.
Es aquí también donde el legado y formación que les dejamos a los hijos adquiere un valor especial y trascendente. Es en las nuevas generaciones que heredan nuestra diaria tarea y dedicación, que nos vemos proyectados como parte activa e integral de la vida en común y de la sociedad a la que pertenecemos y la que nos sucederá en el tiempo.
Estos conceptos nos acercan más a la vida en comunidad, a la solidaridad, al sentido de equipo y de tarea en común. Nos llevan a concluir en la importancia que tienen las relaciones personales generosas, con sentido de equipo y bien común. Nos ayudan también a valorar de manera especial a quienes trabajan de manera comunitaria por un futuro mejor.
En suma, tener una reflexión de este tema parece relevante, ya que la libertad que tenemos de construir nuestro futuro (y no otro) es cierta y permanente. Podemos asumir riesgos, con nuestros talentos, características y potencialidades. Tenemos también nuestros defectos y limitaciones que podemos superar para ponerlo al servicio de un proyecto de largo plazo. Es decir, podemos modificar el curso de nuestro destino y construir así el futuro que buscamos.
La posibilidad de cambiar el curso de nuestra vida es cierta, ese trabajo debe comenzar hoy, no lo posterguemos para mañana. Está en nuestras manos construir el futuro que queramos tener dentro de los variados futuros que se pueden presentar. Es una gran oportunidad poder construirlo y poder desarrollar, así, nuestros sueños y proyectos.
Posfacio
REFLEXIONES DESDE LA UC SOBRE 15 AÑOS COMPLEJOS EN LA HISTORIA DEL PAÍS.
Este posfacio tiene por objetivo reflexionar respecto de algunos hechos relevantes que ocurrieron durante los quince años en que, como Rector, me correspondió conducir a la UC. Sin duda, el trabajo universitario en una institución de larga tradición, con compromiso público, comprehensiva en su labor, que forma parte de la Iglesia y del acervo científico y cultural de la nación, requiere de una mirada país permanente junto a una preocupación especial por la comunidad a quien se debe - la que en nuestro caso asciende a cerca de cincuenta mil personas- incluidos estudiantes, docentes y personal profesional y administrativo.
Quisiera dejar explícito que la labor realizada durante estos tres quinquenios contó con el significativo y constante apoyo de la comunidad universitaria. En particular, destaco la colaboración de los equipos directivos con los que tuve el privilegio de trabajar. Durante mi rectorado, tuve la oportunidad de trabajar con cuatro Cardenales que ejercieron como Grandes Cancilleres de la institución, así como con prorrectores, vicegrandes cancilleres, secretarios/as generales y vicerrectores/as, a quienes agradezco sinceramente su dedicación y permanente aporte. Reitero mi reconocimiento y agradecimientos a todos los integrantes de los Comités Directivos de la Universidad en este periodo de quince años, ya que sin el apoyo de cada uno de sus miembros no hubiese sido factible enfrentar de manera apropiada estas situaciones. Con su apoyo y consejo, fue posible.
Mención especial merecen también todos los integrantes del Honorable Consejo Superior, máximo órgano colegiado de la universidad, con el que se trabaja de manera muy directa en el gobierno institucional, y que está conformado por directivos, decanos/as, representantes del cuerpo académico, estudiantil, de profesionales y administrativos, así como por representantes de los exalumnos.
A esta tarea de servicio al país, por supuesto, se suma también aquella que realizan las instituciones afiliadas que, en estrecha relación con la universidad, dedican su diaria labor a la salud, al desarrollo de la educación técnico-profesional, al deporte, la educación rural, la investigación e innovación en recursos naturales, al arte y cultura, entre otras áreas.
Es así como, en la conducción de la institución, los primeros desafíos sin duda son de carácter interno. Estos incluyen los fundamentos de nuestra misión: el desarrollo y la calidad de la docencia; la atracción de los mejores estudiantes y profesores, tanto del país como del extranjero; la generación de nuevo conocimiento de frontera y su transferencia a la sociedad; la vinculación y el compromiso con el país, el impulso a la interdisciplina; la internacionalización; y la creación de programas que contribuyan al país y la sociedad. Todo ello junto con el crecimiento de la infraestructura al servicio de un proyecto universitario maduro y orientado al futuro. En nuestro caso, este proyecto se ve incluso enriquecido por la dimensión espiritual y trascendente, que está profundamente presente en la identidad y misión de nuestra universidad católica.
Considerando lo anteriormente descrito, en esta reflexión - que es un testimonio y un ensayo personal - intentaré describir los problemas, riesgos y amenazas externas que enfrentó la Pontificia Universidad Católica de Chile durante los quince años, correspondiente a tres periodos, en los que tuve el honor de conducir sus destinos para aportar al desarrollo del país.
Resulta notable constatar el aporte y el impacto de la UC en el ámbito público. Como se podrá observar, gran parte de los acontecimientos que afectaron al país durante este período tuvo una importante repercusión en la universidad, lo que constituye un claro reflejo del compromiso público y de la estrecha vinculación de nuestra institución con su entorno. La mayoría de estos episodios se relacionan con los profundos cambios que experimentó Chile en estos años, y que, de una u otra forma, incidieron directamente en la vida universitaria.
Quisiera destacar que, a diferencia de los textos reunidos en los tres volúmenes del libro Desde la Universidad a la sociedad – los cuales fueron escritos en el mismo momento en que ocurrían los acontecimientos narrados-, este posfacio ha sido redactado con la distancia y serenidad que otorga el paso del tiempo. Las ideas aquí expresadas surgen de los recuerdos que permanecen en la memoria y desde una perspectiva personal que busca aportar a la comprensión de lo vivido como sociedad a lo largo de estos quince años.
Dado que se trata inevitablemente de una mirada personal y, por tanto, subjetiva, es natural que existan opiniones e interpretaciones sobre los temas abordados. En este sentido, este posfacio aspira también a ser una invitación al diálogo, al intercambio de miradas y enriquecer el debate desde la pluralidad de voces.
Este texto fue escrito durante los dos primeros meses de mi tiempo sabático como Profesor Visitante en la Universidad de Edimburgo, Escocia, en un contexto de tranquilidad, con tiempo para la reflexión. Valoro especialmente la oportunidad que brinda una sana distancia – temporal y geográfica – para mirar con perspectiva los hechos vividos.
Los temas aquí abordados se presentan en orden cronológico, aunque como se podrá apreciar, muchos de ellos se desarrollaron en forma simultánea en el país, debido a su prolongada duración e interrelación.
1. Situación al interior de la UC
Como es habitual y recomendable, las nuevas autoridades universitarias requieren un tiempo para evaluar la situación de la institución que asumen, con el fin de, posteriormente, con plena libertad y también con prudencia y un genuino cuidado por las personas - introducir las modificaciones que se estimen necesarias. La profundidad de estos cambios dependerá de estado en que se encuentre la universidad al momento del relevo.
En mi caso, tuve el privilegio de recibir una universidad de alta calidad, sana, dinámica y con grandes oportunidades de desarrollo, gracias a la destacada gestión de diez años del rector Pedro Rosso, un gran líder, visionario e innovador. Su labor, a su vez, se cimentó en las sólidas bases académicas construidas durante los quince años del rectorado de Juan de Dios Vial Correa, lo que evidencia una línea de continuidad y crecimiento sostenido en la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Siempre es justo - y necesario - reconocer y agradecer el trabajo de quienes nos han precedido; algo que lamentablemente no es muy frecuente en nuestro sistema universitario nacional. En las próximas líneas, se presentan algunos de los principales temas abordados durante el período de instalación al frente de la UC.
Entre los desafíos que me correspondió acometer al interior de la Universidad se encuentran aquellos planteados por el Comité de Búsqueda del Rector, a partir del acucioso trabajo realizado hacia fines del año 2009. A continuación, destaco algunos de los puntos más relevantes que fueron mencionados: la preocupación por el fortalecimiento de la identidad católica de la universidad; el sentido y cuidado y cultivo del bienestar de la comunidad universitaria; el análisis y desarrollo del Programa College -que en ese momento llevaba solo un año de existencia-; la formalización de la Vicerrectoría de Investigación, un paso clave en el proceso de consolidación de la UC como universidad compleja; el análisis del estado del Plan de Formación General; el aporte de la institución en sus diferentes ámbitos del país y su compromiso público en todas las áreas de su quehacer, entre otros temas mencionados.
Como se puede apreciar, se trataba de desafíos propios del crecimiento y desarrollo institucional, algunos de los cuales - como los que derivan de la misión y visión de una universidad católica – están llamados a ser objeto de reflexión y revisión constante por parte de la comunidad, en el marco de un proceso continuo de mejora y proyección.
Gracias a que recibimos una universidad de gran calidad, y a que pudimos llevar adelante importantes cambios y mejoras en varios de los temas, logramos desarrollar diversos planes de desarrollo institucional. Estos planes tuvieron un impacto progresivo en la calidad de la docencia, en el aumento de nuevas carreras, programas y estudiantes, en el fortalecimiento de la investigación, la creación y la transferencia de conocimiento a la sociedad, así como en la permanente vinculación con el medio y el compromiso público de la universidad.
Durante estos quince años, se implementaron numerosas iniciativas académicas las cuales están descritas en detalle en las Cuentas Anuales de Rectoría. Por este motivo, no se abordan en estas reflexiones, ya que exceden el foco y propósito de este.
Por ello, a continuación, describiré hechos, situaciones, problemas, alegrías y grandes oportunidades que influyeron directamente en la vida de la universidad. Se trata de un testimonio, de un relato personal escrito con la perspectiva que otorga el paso del tiempo, con el que intento dejar registro del impacto que cada una de estas situaciones tuvo en nuestra universidad.
Reitero que esto tiene la subjetividad de la escritura y mirada en primera persona. Se trata de una interpretación, que como toda reflexión personal puede tener otras miradas y complementos a futuro.
2. Situación de Canal 13
Hubo tareas y desafíos ajenos al ámbito propiamente universitario que afectaron de manera significativa a la universidad, principalmente debido a su amplia presencia pública y a su profundo compromiso con el devenir de nuestro país. Como lo hemos señalado en diversas ocasiones, nuestra universidad es un verdadero patrimonio de Chile y eso hace que los cambios a nivel nacional repercutan también en ella.
El primer caso que quisiera recordar es la compleja situación con que recibimos el Canal 13, una organización que, por casi 50 años, estuvo bajo el alero de la Universidad, y que tuvo una gran relevancia en el ámbito de las comunicaciones, no solo para la UC, sino también para el país. Fuimos, junto a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, pioneros en la televisión chilena. Sin embargo, con la presencia y desarrollo de la televisión privada, posteriormente la televisión por cable, y luego las plataformas digitales, el mercado televisivo se volvió más competitivo. A ello se sumaron cambios culturales que relajaron los estándares valóricos, y la dependencia del rating, lo que generó tensiones en el plano editorial y en el económico.
Es importante explicitar aquí que, en un período de la historia institucional, Canal 13 representó un valioso aporte para la universidad, contribuyendo con importantes recursos para el desarrollo de su infraestructura y gestión universitaria. Tenemos un reconocimiento y agradecimiento por ese gran aporte.
A pesar de lo anterior, en el año 2010, ya en los primeros meses de mi gestión, constatamos que era muy difícil sostener la tríada de un canal masivo con altos niveles de audiencia, una línea editorial en diálogo con los principios y valores de la UC, y una operación económicamente sustentable. Luego de varios análisis, tomamos la decisión - compleja, polémica y muy sorpresiva para muchos – de incorporar un socio estratégico que nos aportara capital de trabajo, que cancelara las deudas existentes - que ya tenían a más de dos tercios de la valorización del canal en préstamos de los bancos, y que nos brindara la oportunidad de proyectar el canal de manera sustentable y acorde a nuestra línea editorial.
La comunidad universitaria estaba consciente de los riesgos asociados a esta situación. Sin embargo, las críticas provinieron fundamentalmente desde fuera de la UC, donde, de manera mayoritaria, no se entendía la magnitud del problema. Diversos actores de la Iglesia, de la sociedad civil y del mundo de las comunicaciones criticaron la decisión, en gran medida porque no serían ellos quienes asumirían la responsabilidad de un eventual daño patrimonial mayor o incluso de una posible quiebra, lo cual no era difícil de prever. Era la Universidad la que estaba en riesgo de asumir un grave daño patrimonial.
Durante un período de trabajo conjunto de más de siete años con el socio mayoritario, se hicieron importantes esfuerzos - tanto en lo editorial como en lo económico – para desarrollar y proyectar el Canal. Sin embargo, no fue posible alcanzar una estabilidad económica (no lo es hasta la actualidad). Por ello, en el año 2017 decidimos concretar la venta total de la señal, manteniendo acuerdos editoriales y de trabajo conjunto. Consideramos que este era el camino lógico de un proceso que se abordó por etapas y cuyo propósito era la evaluar la viabilidad del proyecto universitario de televisión abierta y comercial.
En la actualidad, y desde hace ya cinco años, la Universidad está desarrollando un proyecto de televisión cultural, con programas producidos por Media UC y transmitidos a través de Canal 13C, sobre temáticas vinculadas a la discusión pública, la innovación, el desarrollo universitario, el arte y la cultura, entre otros temas relevantes para el país.
Este proyecto cultural se financia a través de un fondo patrimonial, utilizando únicamente los intereses generados por el capital de los recursos aportados al endowment cultural. Su proyección contempla un crecimiento programado y sostenido, con el objetivo de lograr programar una franja cultural y universitaria que se sostenga con este fondo, auspicios y otras fuentes de financiamiento, y que constituya un aporte al país, a la cultura nacional, con permanencia en el tiempo.
3. Movimiento estudiantil año 2011
Desde el denominado “movimiento de los pingüinos” - protagonizado por estudiantes secundarios en el año 2006, durante el primer gobierno de la presidenta Bachelet- se fue incubando, entre los dirigentes universitarios, un malestar en torno a diversos temas. Estos incluían la demanda por gratuidad en la educación; el fin del lucro en la educación escolar y técnico-profesional, situaciones poco claras en instituciones de educación superior privada, el sistema de acceso y admisión universitaria, y la participación estudiantil al interior de las universidades. Estas inquietudes se fueron consolidando progresivamente, y en el año 2011, durante el segundo año del gobierno del presidente Piñera, estallaron con mucha fuerza, bajo el liderazgo de los dirigentes estudiantiles de la Universidad de Chile, Camila Vallejo y Gabriel Boric, y Giorgio Jackson de la Pontificia Universidad Católica de Chile, además de otros dirigentes estudiantiles de las principales universidades del país.
Lo que comenzó con algunas demandas puntuales relacionadas con el pase escolar, beneficios de alimentación y aspectos curriculares, se transformó en el mayor movimiento estudiantil universitario desde la reforma universitaria de fines de los años sesenta. Su expresión pública estuvo marcada por movilizaciones, paros y tomas, que en algunas universidades se prolongaron por meses, alterando muy seriamente el desarrollo del año académico, y debiéndose recuperar parcialmente las clases con horarios agregados en el verano e incluso durante los fines de semana para salvar el año académico.
Obviamente, a nivel del sistema nacional de educación superior nunca se pudo demostrar que los esfuerzos de recuperación fueran completos, por lo que existen serias dudas de que hubo ausencia de contenidos en la formación de los estudiantes de esa generación, con muy negativas repercusiones en su preparación profesional y desarrollo futuro.
Al interior de la UC, la movilización tuvo una fuerza muy importante. No obstante, hay que reconocer la responsabilidad formativa con que los profesores encararon el conflicto con los estudiantes. Las clases se realizaron, superando los contratiempos, y se ofrecieron alternativas de recuperación académica. Así también, a pesar de que los propios estudiantes estaban muy comprometidos con el movimiento, entendieron la responsabilidad de la Universidad y la propia en su proceso formativo.
Con todo, hubo una alta participación estudiantil en marchas, paralizaciones y dos tomas de los campus que se presentaron de diferente forma y que fueron también abordadas por la autoridad de manera diferenciada. La toma del Campus Oriente, en junio de 2011, se acompañó de un amplio petitorio que incluía demandas académicas y de mejoras en la convivencia universitaria. En ese contexto, se realizó un extenso diálogo con los estudiantes, que incluyó largas jornadas de exposición de ideas y propuestas.
Si bien toda toma universitaria implica una forma de violencia al capturar los espacios físicos y, no debiera ser tolerada en los espacios universitarios, esta se desarrolló en forma tranquila lo que llevó a optar por asumir una actitud de dialogo y espera prudente. Como resultado, el campus fue devuelto a las tres semanas, sin enfrentamientos ni mayores actos de violencia. En todo momento se resguardó la integridad de los estudiantes, se protegieron los espacios universitarios y se evitó la generación de focos de violencia.
Por otra parte, en agosto del mismo año, se produjo una toma parcial en el campus San Joaquín, en el área o territorio de Humanidades, donde se ubican las Facultades de Letras, Filosofía e Historia, Geografía y Ciencia Política. A diferencia de lo ocurrido en Campus Oriente, esta toma fue muy abrupta y sorpresiva, sin demandas previas. Esta toma representaba un alto riesgo de violencia, ya que, por una parte, las facultades vecinas no estaban de acuerdo con esta forma de manifestarse y, por otra, la acción no obedecía a directrices de la dirigencia estudiantil. De hecho, la directiva de la Federación de Estudiantes UC (FEUC) estuvo tan sorprendida como la Rectoría con esta toma.
Considerando las infructuosas conversaciones que se realizaron a los pocos minutos de iniciada la toma, y a que al día siguiente convivirían al interior del campus miles de estudiantes con visiones muy distintas respecto de esta forma de protesta y captura de los espacios universitarios, tomé personalmente la decisión de solicitar el desalojo del campus con apoyo de la fuerza pública de Carabineros. La acción se ejecutó sin que tuviéramos que lamentar heridos o mayores incidentes.
Sin embargo, los hechos ocurridos al inicio de la toma - las acciones de fuerza, la respuesta de la fuerza pública con las bombas lacrimógenas, la disolución de la toma, los ladridos de los perros y el malestar estudiantil - fueron profundamente traumáticos para toda la comunidad universitaria, incluido, por supuesto, el Rector. El olor persistente de los gases lacrimógenos quedó impregnado en la ropa y en la memoria durante varios días.
Estoy convencido de que se hizo lo correcto para prevenir un riesgo de violencia mayor. No obstante, también tengo claro que estas situaciones deben evitarse a toda costa. La experiencia nos deja la lección de que el camino a seguir es siempre el dialogo y la anticipación para prevenir este tipo de hechos. Se deben agotar todas las instancias para evitar una toma, pues resolver una situación de facto será siempre muy complejo y con consecuencias impredecibles.
La evolución de este movimiento estudiantil se desarrolló con diferente intensidad a lo largo de ese año y también durante el 2012, con variaciones en sus demandas acorde a los avances que se iban dando. Durante este período, mantuve una relación de trabajo cercana con los dirigentes estudiantiles de diversas federaciones, a quienes reconozco su permanente disposición al diálogo y para avanzar y superar los problemas que se presentaron. Con el paso de los años, mi impresión es que, si bien la UC participó activamente en el debate público y en la contingencia nacional, su modo de enfrentar los conflictos se caracterizó por una cultura del diálogo y por su compromiso con la resolución del conflicto, con bordes y límites conocidos. En los casos en que se produjeron desbordes, estos fueron específicos y acotados y sin consecuencias mayores.
Esta forma de relacionarse, basada en el respeto a la dignidad de las personas y en un fuerte sentido de responsabilidad, constituye un rasgo distintivo de la comunidad universitaria que debemos valorar y resguardar. Representa un acervo cultural invaluable y necesario para el país, en tiempos en que se requiere de espacios diálogo y respeto mutuo.
4. Propuestas de Reforma de la Educación Superior
Posterior al revuelo ocasionado, en la sociedad, por las movilizaciones y protestas del movimiento estudiantil, se desencadenó un proceso de análisis y formulación de propuestas que se debatieron durante varios años en el Parlamento. En 2014, durante el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, se dio inicio a la discusión de la reforma a la Educación Superior, la que fue finalmente promulgada recién a comienzos del año 2018, al inicio del segundo gobierno del presidente Sebastián Piñera.
Fueron años de intensa participación de las universidades en el debate público, debido a que los temas abordados eran centrales para el desarrollo del sistema de educación superior. Entre ellos destacaron: el sistema de admisión universitaria; la discusión sobre el rol de lo público y lo privado, y las características de las universidades pertenecientes al Consejo de Rectores; las formas de gobierno universitario; el financiamiento público a través de becas y créditos; la implementación de la gratuidad; la nueva institucionalidad del sistema y la fiscalización de uso de los fondos públicos; el aporte a la ciencia y la tecnología; la participación estudiantil; y las características del gobierno universitario; entre otros temas discutidos en esa variada agenda.
Es interesante observar, a través de las diversas columnas publicadas en esos días y meses, que las propuestas del gobierno de la presidenta Bachelet fueron maximalistas y muy riesgosas para el sistema universitario no estatal. Vale la pena recordar, por ejemplo, que en las primeras versiones se planteó eliminar la Asignación Fiscal Directa (AFD), transformando los aportes estatales en fondos concursables - propuesta de la que no se tenía mayor información, salvo lo señalado en comunicados de prensa. A esto se otras propuestas que afectaban gravemente el financiamiento de la investigación y de otras funciones fundamentales del quehacer universitario.
En todas estas iniciativas se evidenciaba un marcado sesgo en favor de la educación superior estatal, en desmedro del valioso aporte del sistema tradicional de educación superior agrupado en el CRUCH. El debate de ideas sobre estos temas se dio intensamente tanto al interior del Consejo de Rectores como en el Parlamento.
Así también, cuando se planteó el inicio de la gratuidad (en el segundo semestre de 2016, como plan piloto previo a promulgación de la ley en marzo de 2018), advertimos, por una parte, los riesgos asociados a su implementación, especialmente en lo relativo a su desfinanciamiento inicial y su eventual agravamiento con el tiempo. Por otra parte, también reconocimos las oportunidades que representaba para la UC en su propósito de avanzar hacia una universidad más inclusiva y diversa, capaz de atraer a más y mejores estudiantes del sistema público, muchos de ellos con dificultades de financiamiento y altos niveles de endeudamiento.
Si bien éramos conscientes de los riesgos, consideramos que era fundamental participar de esta política pública desde dentro, con el objetivo de contribuir a su mejora. El tiempo nos dio la razón: actualmente cerca del 32% de los estudiantes de la UC están en gratuidad y casi el 50% proviene del sector público (particular subvencionado y municipal). Esto demuestra que estamos atrayendo talento desde diferentes sectores de la sociedad. Queda, sin embargo, un tema pendiente - actualmente en evolución- referido al fondo del financiamiento de la gratuidad, lo que ha estresado de manera significativa las arcas de las universidades adscritas al sistema. Por la relevancia del tema y sus proyecciones, se aborda de manera más extensa en otro punto de este posfacio.
En la actualidad, el tema del financiamiento estudiantil ha adquirido una relevancia creciente. En el Parlamento se encentra actualmente en discusión el proyecto de ley FES (Financiamiento de la Educación Superior), el que junto con regular las deudas estudiantiles y poner fin al Crédito con Aval del Estado (CAE), propone un sistema de endeudamiento muy similar a un impuesto a los graduados, con gran carga financiera para un segmento significativo de los egresados. El proyecto plantea, además, el fin del copago para los estudiantes pertenecientes a los deciles 7, 8 y 9, lo que representaría un serio perjuicio para la autonomía y al financiamiento de la gran mayoría de las universidades del país, especialmente de aquellas más complejas y que son responsables la generación de una parte sustantiva de nuevo conocimiento y son clave en el posicionamiento regional e internacional de nuestro sistema de educación superior, el que ha sido destacado por varias evaluaciones de carácter internacional.
En lo personal, desde su presentación inicial, he planteado en forma reiterada -junto a numerosas autoridades académicas- que este proyecto requiere modificaciones sustantivas que permitan resguardar la autonomía institucional y el desarrollo de nuestras universidades. Dada la relevancia de este tema, se aborda con mayor detalle de manera separada hacia el final de este texto.
Es preciso señalar que varios de los temas que se incorporaron en la reforma de la Educación Superior se han ido instalando y perfeccionado con el tiempo. Por mencionar algunos, el sistema de admisión ha sido objeto de una evaluación y mejora permanente, aunque aún existen aspectos pendientes de implementación. La creación de la Subsecretaría de Educación Superior ha permitido una mejor organización del sistema universitario, considerando las demandas y requerimientos provenientes del mundo escolar. Así también, la Superintendencia de Educación Superior ha cumplido un rol relevante en la fiscalización financiera de las instituciones. No obstante, en algunas ocasiones considero que ha errado el foco de su labor, al destinar tiempo y recursos a tareas que competen más a instancias académicas, lesionando con ello la necesaria autonomía universitaria. Una situación similar se ha observado con algunas iniciativas recientes de la Fiscalía Nacional Económica (FNE), la cual, con el objeto de realizar estudios de la sobre educación superior, ha solicitado información que requiere autorización de los propios estudiantes y ha entrado en áreas que son propias de las reparticiones académicas del sistema universitario. Espero que estos aspectos decanten y se alcance un justo equilibrio en las atribuciones y funciones de estas importantes reparticiones públicas.
Junto a los aspectos descritos en los párrafos anteriores, la permanente discusión sobre lo público y lo privado - tema recurrente en el Consejo de Rectoras y Rectores de Universidades Chilenas (CRUCH) hasta hace unos cinco años- no ha conducido aún a conclusiones de futuro. La propiedad de la institución sigue siendo, en gran medida, el criterio por el cual se regula el aporte de recursos por parte del Estado, y no, que este aporte esté asociado, más bien, a la generación de bienes públicos. Esto, por supuesto debe ir acompañado por los principios básicos de transparencia y una organización institucional coherente con las características de una universidad cuya misión esté centrada en el bien público y que se rija por estándares previamente definidos por el sistema de Educación Superior. Es importante persistir en este debate de ideas, que puede significar un valioso aporte desde las universidades a la ciudadanía y al desarrollo del país.
5. Trámite de la Ley de aborto en tres causales
Este ha sido uno de los temas más relevantes que nos ha tocado enfrentar en la universidad, tanto por sus implicancias como por lo que ha significado este debate a nivel nacional. A partir de los cambios sociales ocurridos desde el año 2011, la tradicional Encuesta Bicentenario UC comenzó a mostrar una tendencia progresiva en la población hacia la aprobación de una ley de aborto en tres causales: enfermedad grave de la madre, incompatibilidad de sobrevida del feto al nacer y el embarazo producto de una violación. Nuestra posición institucional siempre fue muy clara: defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural, por supuesto, con un acompañamiento y apoyo decidido con la madre, especialmente en esos momentos difíciles. Siempre expresamos que nuestro compromiso debía ser con ambos: con la madre y con el niño en gestación.
Durante el segundo gobierno de la presidenta Bachelet se presentó el proyecto de ley sobre aborto en tres causales, el que fue ampliamente discutido en el Parlamento y también en muchos otros espacios de la sociedad. En la UC organizamos debates con invitados de diferentes lugares y posturas, y mantuvimos una importante y prolífica participación pública en los medios de comunicación, en universidades – como panelista invitado – en el Congreso Nacional, fundaciones y en otros foros donde expusimos nuestra visión, que en muchas ocasiones fue minoritaria.
Reconozco y agradezco que en todos los lugares a los que fui invitado, pude expresar mis argumentos con mucha tranquilidad y en un marco de gran respeto. Lo mismo ocurrió en la universidad con los invitados que defendían posiciones contrarias a nuestra visión de defensa de la vida desde la concepción. Junto con reiterar de manera constante nuestra posición de respeto a la vida, promovimos también la objeción de conciencia no sólo para el profesional obstetra, sino para todo el equipo de salud, así como el respeto al ideario institucional de universidades, clínicas y centros de salud. Propusimos que, sin poner en riesgo la vida de la madre, se pudiera trasladar a la paciente a otro centro hospitalario para ser evaluada y eventualmente atendida por otro equipo médico, en caso de solicitar un aborto.
Es conocido que después de cerca de tres años de debate, la ley fue aprobada y desde el año 2017 el aborto en tres causales está vigente en Chile. La ley incluye la objeción de conciencia personal y la posibilidad de que las instituciones puedan ejercerla, demostrando argumentos que lo sostengan, en virtud del respeto al ideario institucional. En nuestro caso, tanto el personal profesional, técnico y de apoyo ha presentado formalmente su objeción de conciencia, como también nuestros centros de atención se acogen al respecto del ideario institucional de la Universidad y de la Red de Salud.
Este logro fue posible gracias al trabajo de un gran grupo de académicos de la UC y de otras instituciones, que lograron incorporar estos resguardos en la ley, incluso con la participación del Tribunal Constitucional, como quedaría registrado en la evolución del proyecto de ley.
En la Red de Salud UC Christus hemos seguido con nuestros protocolos de atención centrados en el cuidado de la madre y el niño, según sus necesidades y riesgos. Además, implementamos el Programa Acompañares para acompañar a madres y familias en embarazos de alto riesgo o situaciones de incompatibilidad con la vida del niño al nacer. Y desde hace ya dos años, desarrollamos el Programa Levantares, orientado a la atención de pacientes que han sufrido agresión sexual, con protocolos médicos y legales reconocidos por el Servicio Médico Legal, y con altos estándares de atención médica, psicológica y humana. Estas iniciativas reflejan claramente el profundo compromiso de la Universidad y de su Red de Salud UC Christus con el cuidado de la madre que ha sido vulnerada en sus derechos más personales. Hasta la fecha, y luego de cerca de 8 años de vigencia de la ley, no hemos debido derivar a ninguna madre que solicite un aborto en estas causales, ya que la ciudadanía conoce nuestra postura institucional, fundada en el cuidado de la vida.
No puedo dejar de recordar, por razones de registro histórico y como testimonio para el futuro, que el día en que el Parlamento aprobó la ley, mientras en La Moneda un grupo de autoridades y parlamentarios descorchaba champagne en el Patio de los Naranjos, en la Casa Central de la UC flameaba una bandera a media asta, en señal de nuestro pesar por una ley que significaría el término de la vida de niños inocentes, quienes nunca podrían protestar por el atropello de un derecho humano fundamental: el derecho a la vida.
En el mes en que se escriben estas líneas, el actual gobierno ha presentado un nuevo proyecto de ley que propone la legalización del aborto sin causales desde la semana 14 de gestación. Este proyecto representa, lamentablemente, un grave atentado al derecho a la vida, al primer y más básico de los derechos humanos. En este permanente debate, que debe darse con respeto y altura de miras, nuestro rol como universidad es continuar entregando todos los argumentos necesarios para resguardar y proteger la vida humana desde la fecundación hasta la muerte natural. Se trata de un bien indisponible, que merece todo nuestro cuidado y protección.
6. Creación de la Red de Salud UC Christus
Cuando asumí el cargo de Rector, la Facultad de Medicina y la Red de Salud se gestionaban bajo el liderazgo del Decano, y todas las dependencias asistenciales eran gestionadas por académicos de la Facultad, muchos de ellos con categoría ordinaria y un importante desarrollo académico. Por supuesto, junto a ellos trabajaban profesionales de las áreas económicas y administrativas. Sin embargo, en este esquema, se fue haciendo cada vez más evidente la necesidad de separar la administración de la Red de Salud de la Facultad de Medicina. El objetivo era asegurar la proyección de un campo clínico-docente de primer nivel académico, mejorar la gestión y ampliar la capacidad de atención clínica.
En vista de la realidad de la salud en el país, estos desafíos hicieron que se explorara la posibilidad de asociarse con un socio externo que pudiera aportar capital para expandir la Red. Esta idea generó una profunda reflexión y discusión al interior de la Universidad y la Facultad de Medicina, analizándose detenidamente las necesidades tanto académicas como asistenciales, las sinergias e integraciones posibles, y cómo preservar la identidad de la Red, ampliamente reconocida como una de las instituciones de salud más importantes del país. Así, se buscaba no solo un aporte de capital, sino también know-how en gestión en salud, recursos que permitirían actualizar y expandir la Red y enfrentar así el avance de las clínicas privadas y el impacto del sistema de seguros e Isapres, muchas de ellas integradas verticalmente. Todo esto, si perder la histórica presencia de nuestra Facultad en los campos clínicos del sector público como el Hospital Sótero del Río y, más recientemente, el Hospital de La Florida, y la red ambulatoria pública a través de nuestro programa Áncora.
Durante mi primer año como Rector, nos planteamos buscar un socio estratégico que nos permitiera hacer frente a las altas inversiones y requerimientos de nuestra Red de Salud, con el fin de que mantuviera el carácter docente de la Red de Salud, continuara siendo un servicio asistencial de alta complejidad y mantuviera su alto nivel de calidad. La Red de Salud era prioritaria para la Universidad, no solo como campo clínico para la formación de nuestros estudiantes, sino porque junto con la Facultad de Medicina representaban cerca del 50% del presupuesto total de toda la institución. Además, coexistían objetivos académicos y asistenciales que no siempre podían conciliarse adecuadamente, lo que abría importantes áreas de mejora.
Con el objetivo avanzar de manera efectiva en la separación administrativa de la Facultad y de la Red - requisito para incorporar a un socio “en propiedad”- se conformaron equipos internos y se consideró el apoyo de un importante estudio jurídico. Se presentaron con una primera oferta un banco local y dos grupos de inversionistas, que fueron descartados por no tener experiencia en la operación de instituciones de salud. Como suele ocurrir en estos procesos, los bancos de inversión a cargo del proceso se comunicaron también con posibles socios a nivel internacional, donde mostraron sus intereses las corporaciones Christus Health (Estados Unidos) y Ramsay Health Care (Australia).
Finalmente, la Universidad optó por la propuesta de Christus Health, una organización sin fines de lucro, con gran experiencia en la operación de dependencias de salud, y con la cual compartíamos valores, visión cristiana y vocación de servicio en el ejercicio de la medicina. Fue clave su disposición a construir una alianza duradera en la que se respetara la historia de la Red de Salud, y su identidad como una red académica y católica. Esta afinidad de propósitos convirtió a Christus Health en un excelente socio.
En suma, si queríamos hacer crecer la Red de Salud era muy importante separar su administración de la Facultad de Medicina. De esta manera, además, podíamos potenciar el desarrollo académico y de investigación de nuestros médicos y docentes, tanto en la Escuela de Medicina como en las otras escuelas de una creciente Facultad. Además, para profesionalizar y hacer más eficiente la operación de la Red de Salud, necesitábamos nuevos profesionales expertos en administración y gestión en salud, con conocimiento en asignación de espacios, recursos y tiempos, lo que se fue concretando de manera progresiva.
El primer Memorándum de Entendimiento (MoU) fue suscrito el 14 de febrero de 2013. En él se estableció que Christus Health se asociaba con la UC, y los datos específicos señalaban que el socio aportaba US$163 millones, de los cuales US$40 millones eran aporte directo y US$123 eran compromiso de capital (capital commitment), para el desarrollo de la Red de Salud. Aparte de eso, Christus aportó la compra del 50% de la Clínica San Carlos de Apoquindo a la Isapre Colmena, lo que, como se señaló en su momento, fortaleció significativamente la sociedad UC Christus.
Un gran desafío para esta alianza fue la generación, desde sus inicios, de altas expectativas de ambas partes. Para la comunidad de la Facultad, la llegada de Christus Health fue percibida como la solución a todos los problemas que ya se conocían. Por su parte, el socio imaginó que la expansión de Christus en diferentes lugares de Latinoamérica se consolidaría al poco tiempo de entrar en vigor el acuerdo. El tiempo demostró que había que trabajar duro y por largos años para consolidar el proyecto. También hubo diferencias culturales: un segmento de la comunidad que había desarrollado su vida académica y asistencial al alero de un modelo que rigió durante muchos años, no comprendía la necesidad de esta separación.
En todo proceso, los cambios son siempre difíciles de implementar. Previo al acuerdo, los médicos tomaban las decisiones; con el nuevo modelo de gestión, las decisiones asistenciales y administrativas, que tenían impacto en toda la Red, pasaron a depender de otras instancias, lo que por cierto tuvo repercusiones que hubo que coordinar y manejar. El desafío - que se trabaja hasta hoy- es cómo involucrar más a los médicos en la toma de decisiones estratégicas para el crecimiento de la Red, integrando la experiencia de Christus Health con las capacidades instaladas locales. Este proceso se ha ido consolidando en el tiempo con un permanente trabajo conjunto.
Otra fecha clave de todo este proceso fue el 16 de mayo de 2016, cuando se firmó el Acuerdo de Integración, que convirtió a la UC y a Christus Health en socios permanentes. Habían transcurrido tres años de trabajo conjunto, de conocimiento mutuo, de entender la identidad de ambas instituciones y de un mutuo aprendizaje de las culturas organizacionales. Con esta firma, ambas instituciones se alinearon en la consecución del objetivo de tener una asociación de futuro. Si bien el proceso demoró más de lo imaginado y previsto, este tiempo extra sirvió para mejorar el conocimiento mutuo y fortalecer las confianzas para trabajar por las metas propuestas.
Es preciso recordar y destacar el trabajo realizado por la Facultad de Medicina y la Red de Salud UC Christus durante la pandemia (este tema se abordará en detalle más adelante). El esfuerzo de los equipos de salud fue extraordinario. Junto al liderazgo científico de nuestros investigadores de la UC en el estudio e implementación de vacunas para el COVID 19, se desarrollaron iniciativas de salud pública para una adecuada pesquisa de casos. Los equipos de cuidados intensivos desplegaron todo su esfuerzo con los pacientes graves, con terapias de gran calidad y efectividad, convirtiendo al Hospital UC en un referente nacional en el cuidado critico de este tipo de pacientes. Paralelamente, la disminución de la actividad ambulatoria, la focalización en pacientes con enfermedad por Coronavirus y los insuficientes pagos del Estado por los ingresos de pacientes, produjeron un desfinanciamiento de todas las instituciones de salud a nivel nacional, del cual nuestra Red no estuvo ajena. En el balance de lo realizado en estos tiempos difíciles, volvemos a reconocer y agradecer esta alianza, ya haber abordado en conjunto los desafíos fue fundamental para enfrentar las dificultades y salir fortalecidos. Cuesta imaginar cómo hubiésemos podido sortear la grave pandemia sin un socio con quien compartir riesgos y responsabilidades.
Hoy, el desarrollo y las proyecciones de la Red UC Christus son muy notables y promisorios. Se aprecia un crecimiento sostenido en las áreas de tomas de muestra e imágenes a lo largo del país, un notorio crecimiento ambulatorio en la Región Metropolitana y una renovación de infraestructura y equipamiento hospitalario de estándar nacional e internacional. También es importante mencionar el trabajo de la Fundación UC Christus, que busca financiamiento realiza actividades en beneficio de los pacientes más vulnerables de nuestro sistema de salud, reduciendo las listas de espera de atención por medio de prestaciones gratuitas en nuestra red de salud. Por otra parte, es una alegría constatar el trabajo de la red en relación con las situaciones de embarazos vulnerables. Se ha constituido un equipo multidisciplinario muy orientado a apoyar y brindar atención a madres con alto riesgo de aborto, en un esfuerzo concreto y coherente con nuestro compromiso con la defensa y respeto a la dignidad de la persona.
Lo descrito ha sido posible gracias al trabajo conjunto entre las áreas administrativas y clínicas, teniendo como base fundante la condición de campo clínico universitario, que se ha fortalecido con las nuevas carreras de pregrado y programas de postgrado de la Facultad de Medicina. En resumen, esta alianza fue una decisión muy necesaria, que permitió dar paso al crecimiento y la sustentabilidad de la Red de Salud UC Christus, una institución que hoy proyecta un futuro promisorio.
7. Ingreso de la UC al programa de la gratuidad en Educación Superior
Al analizar el tema de la gratuidad universitaria, se deben considerar varios aspectos. En primer lugar, nuestra universidad debía seguir avanzando de manera sostenida hacia una mayor inclusión en su población estudiantil, ya que durante años se había mantenido estancada en una proporción de un tercio de los estudiantes provenientes del sistema municipal y particular subvencionado. Lamentablemente, muchos estudiantes de alto rendimiento del sector público no veían nuestra universidad como una alternativa, principalmente por razones económicas. Hasta antes de la implementación de esta política pública, y gracias a recursos propios, recibíamos, con exención de pago, a un grupo importante pero acotado de estudiantes pertenecientes a los dos primeros deciles de ingreso. El resto debía recurrir a becas y créditos (como el Fondo Solidario de Crédito Universitario y el CAE) para financiar sus estudios, lo que resultaba muy complejo para las familias de menores ingresos.
Por esta razón, y con el objetivo de incrementar el ingreso de estudiantes excelentes de excelencia provenientes de sectores vulnerables, apoyamos la incorporación de la UC al sistema de gratuidad. En ese momento sabíamos que se corrían riesgos importantes: entre ellos, el posible problema de financiamiento en el mediano plazo; el impacto de los aranceles regulados y la posibilidad de un ingreso explosivo de nuevas instituciones privadas con un gran número de estudiantes.
A pesar de lo anterior, y en especial considerando nuestra identidad católica, definimos que la UC no podía quedar fuera de esta política de inclusión, y que los problemas los debíamos enfrentar con decisión desde dentro del sistema de financiamiento. De esta forma, previo a la implementación de esta política pública, presentamos en una sesión ordinaria del H. Consejo Superior de la Universidad el ingreso de la universidad a la gratuidad, obteniendo un apoyo muy mayoritario de parte de los consejeros.
Luego de ocho años desde su implementación, hoy podemos evaluar su impacto en dos dimensiones. Lo positivo es que ciertamente, en nuestra universidad -aunque no en el sistema de Educación Superior en su conjunto - ha habido un incremento muy significativo de estudiantes vulnerables con gran calidad académica. Actualmente, cerca del 32% de nuestros estudiantes están acogidas a la gratuidad, y un porcentaje similar cuenta con becas y créditos. En consecuencia, podemos afirmar que dos tercios de los estudiantes de la UC requieren de algún tipo de apoyo socioeconómico para estudiar. Y está demostrado que la universidad sigue siendo capaz de atraer y acoger a los estudiantes con mejor desempeño del sistema universitario nacional.
Sin embargo, persisten importantes problemas que se deben corregir. Por una parte, la gratuidad nació desfinanciada y este problema se ha ido agravando con el tiempo. Por otra parte, los aranceles regulados, y su impacto en el arancel de referencia y en el copago, han tenido efectos deletéreos en todas las universidades. El hecho de que solo se financie la duración formal de las carreras, sin considerar semestres adicionales, tiene importantes implicancias financieras para las instituciones de educación superior, especialmente considerando las brechas académicas de ingreso y la probabilidad de retrasos en los primeros semestres de la carrera. Se trata de una situación que debe ser resuelta en forma urgente.
Estos aspectos deben ser analizados en detalle, ya que de lo contrario enfrentaremos un problema de financiamiento imposible de sostener para las universidades. Más aún, como hemos señalado antes - y que abordaremos como un punto específico al final de este documento - con la propuesta del nuevo sistema de Financiamiento a la Educación Superior (FES), estos déficits se verán fuertemente agravados, especialmente si se aprueba la eliminación del copago para los estudiantes pertenecientes a los deciles 7, 8 y 9.
Hemos reiterado que la propuesta actual del gobierno es muy dañina para las instituciones de educación superior, ya que atenta contra la autonomía universitaria y compromete el desarrollo académico sostenible y de futuro de las universidades, particularmente de aquellas que han alcanzado mayores estándares de calidad. Esperamos que en el debate parlamentario esta propuesta pueda ser mejorada, de manera de garantizar el adecuado desarrollo de nuestro sistema de Educación Superior, el que es clave para el progreso de los estudiantes, sus familias y del país.
8. Actos de memoria y reparación al interior de la UC
Durante este período de quince años, realizamos tres actividades profundamente significativas para recordar y, en cierta medida, reparar - aunque fuera parcialmente - los efectos de las violaciones de los Derechos Humanos ocurridas durante la dictadura al interior de nuestra comunidad académica. Así en el año 2013, con motivo de la conmemoración de los 40 años del golpe de Estado, y a partir de una iniciativa de la FEUC, realizamos una emotiva ceremonia en la que entregamos títulos póstumos y certificados de estudios a un grupo importante de estudiantes que fueron detenidos desaparecidos y/o detenidos ejecutados durante la dictadura.
La ceremonia, realizada en las Aulas Lassen del Campus San Joaquín, estuvo cargada de emoción, simbolismo y también pasión estudiantil. Recuerdo lo difícil que fue pronunciar unas palabras en un espacio repleto de familiares, amigos y estudiantes con decenas de letreros, lienzos y banderas de diversas agrupaciones políticas. Hay que reconocer que, para muchos estudiantes, el Rector representaba entonces a la dictadura y la represión. En mi caso, empatizaba con ese sentimiento, pues también recordaba los terribles días de la dictadura, nuestras protestas y el anhelo de que ese tiempo concluyera pronto. No sabía entonces que años después estaría presidiendo una ceremonia de tal significado. Destaco la colaboración y el apoyo de los dirigentes estudiantiles, de los estudiantes y, muy especialmente, de los familiares de las víctimas, cuyos gestos y palabras nos conmovieron profundamente. Hoy al escribir estas líneas, los recuerdos emocionan cuando vuelven a pasar por la mente y el corazón.
Posteriormente, en el año 2015, rendimos homenaje a los profesores que fueron exonerados durante la dictadura, y reconocimos también a quienes fueron perseguidos, detenidos desaparecidos y detenidos ejecutados. Esta ceremonia, realizada en el Aula Magna Manuel José Irarrázaval de Casa Central, fue igualmente conmovedora. Estuve 15 minutos antes de su inicio en la puerta del salón, acompañado por mi señora, para recibir y saludar a los profesores y sus familiares. Al comienzo, los saludos fueron más bien fríos, marcados por la comprensible desconfianza, especialmente de aquellos que habían perdido a su padre o madre. Nuevamente, y después de todo, yo representaba a la institución que, en su momento, había puesto fin al contrato de los profesores.
Sin embargo, a medida que la ceremonia avanzaba, la emoción comenzó a acercarnos. La entrega de medallas y diplomas fue especialmente significativa. En el escenario, profesores, viudas, hijos y otros familiares compartieron sonrisas, emociones y reencuentros. Quisiera mencionar un caso que me marcó particularmente: la entrega de la medalla a la familia del profesor Luis Schertz. Su viuda subió al escenario acompañada por sus hijos. Años después, uno de ellos, el padre Tomás Schertz, sería nombrado Vice Gran Canciller de la UC. Ambos pudimos participar de esa ceremonia: es una historia de reencuentro que nos ayuda, aunque sea parcialmente, a cerrar heridas. A esta actividad asistió más del 80% de los 120 profesores exonerados, y quedó grabada en el corazón de todos los presentes. Culminamos con una cena de recuerdo y camaradería en el Salón Fresno de Casa Central, en la que el invitado sorpresa fue Eduardo Gatti, quien nos deleitó con canciones que todos los presentes coreamos con emoción. El ambiente de amistad, complicidad y comunidad reinaba en ese espacio. Fue una jornada que alegró el alma y que, al recordarla diez años después, sigue conmoviendo profundamente.
Posteriormente, en abril del año 2023 inauguramos la Plaza de la Paz, un espacio de reflexión para pensar y ponderar la historia que hemos vivido y la que queremos construir en conjunto. Esta plaza se inauguró en el marco de los sesenta años de la publicación de la carta encíclica Pacem in Terris, del Papa Juan XXIII, un llamado a construir la paz entre los pueblos, una paz fundada en el amor y la libertad. Diseñada por el gran artista Claudio Di Girólamo - quien lamentablemente falleció recientemente – la plaza se encuentra ubicada en el corazón del Campus San Joaquín, es un espacio que le pertenece a toda la comunidad universitaria y, por extensión, a todo el país. Para su creación, se seleccionaron sesenta frases y mensajes de paz de diferentes líderes - hombres y mujeres - que se han destacado por su defensa de la paz y de los derechos humanos en todo el mundo.
Por supuesto, es fundamental mencionar que ese año 2023 conmemoramos en Chile los 50 años del golpe de Estado. Con el anhelo de avanzar hacia una comunidad y sociedad en paz, en la Universidad Católica quisimos rendir un sentido reconocimiento a nuestros académicos, profesionales y estudiantes ejecutados y detenidos desaparecidos durante la dictadura. Quisimos relevar el valor de la paz y del diálogo y, en especial, el valor de la vida humana. Hoy, en esta plaza se honra a treinta y un miembros de nuestra comunidad universitaria, como expresión de nuestro compromiso por instalar en nuestro país una cultura de paz, memoria y no repetición. Esta iniciativa busca contribuir, desde el interior de nuestra comunidad, a una sociedad más justa, consciente de su historia y orientada al servicio del bien común.
Con este reconocimiento quisimos contribuir al largo y difícil proceso de sanar heridas, mirando hacia un país en que reine una cultura de paz, que sea construida desde el interior de cada uno de nosotros. Como Universidad Católica, desde nuestra fundación hemos aspirado a ser agentes y promotores del diálogo, la tolerancia, la solidaridad, el amor, la verdad, la justicia, el respeto, la libertad, la vida y el perdón: todos valores que sustentan la paz. Esta plaza está dedicada a los aprendizajes de la historia y a las esperanzas que nacen de nuestra vocación por la paz. Hasta ahora, es un espacio que ha sido acogido con entusiasmo por la comunidad. El tiempo mostrará cómo esta plaza se adentra en el quehacer universitario, como un lugar de diálogo y encuentro, con mucho respeto y sentido de comunidad.
9. Eliminación del AFI y la demanda al Estado
En el tema de la Asignación Fiscal Indirecta (AFI), es importante recordar que fue un instrumento establecido en el DFL N° 4 de 1981, con el objetivo de mejorar la calidad de la docencia de pregrado mediante la promoción de la competencia entre las instituciones por captar a los mejores estudiantes. Este mecanismo consideraba a quienes obtenían los puntajes más altos en la PSU, prueba de selección universitaria, en ese entonces.
Debido a las inequidades que el AFI producía, durante varios años se intentó actualizar el instrumento e incorporar factores que permitieran una mejor definición del concepto de “estudiante destacado”, que no se limitara exclusivamente al rendimiento en la PSU.
Las propuestas planteadas incluyeron la consideración de las notas de enseñanza media, el puntaje ránking, diferentes factores de vulnerabilidad y procedencia geográfica de los estudiantes, especialmente de zonas extremas. Así, durante años, para perfeccionar el instrumento, el CRUCH elaboró informes y propuestas a través de distintas comisiones, las que fueron presentadas al Ministerio de Educación, sin recibir respuesta. Finalmente, nada de esto fue considerado, y el gobierno de la época optó por el camino menos apropiado: la disminución brusca y arbitraria del AFI, mediante la intervención de la glosa presupuestaria. Esta decisión sentó un precedente muy negativo que afectaba gravemente la autonomía del sistema universitario, al intervenir los recursos presupuestados y que durante décadas se habían entregado de manera regular y oficial a las instituciones para colaborar en el desarrollo de proyectos educativos de calidad.
Considerando estos antecedentes, en enero de 2017, por primera vez en nuestra historia institucional, la Universidad Católica interpuso una demanda civil contra el Estado de Chile por incumplimiento de la legislación vigente. Esta acción fue motivada por la promulgación de la Ley de Presupuesto del Sector Público para el año 2017 - el 15 de diciembre de 2016- la que fue aprobada sin contemplar el Aporte Fiscal Indirecto (AFI), que por más de treinta años se había entregado a las instituciones de educación superior. La ley no solo omitió el instrumento en su modalidad tradicional, sino que tampoco lo incluyó en ninguna otra partida presupuestaria. Nuestra intención al interponer esta acción -luego de intentar diversas instancias de diálogo con las autoridades, fue poner de manifiesto el incumplimiento de una normativa vigente por parte del Estado. La medida adoptada por los órganos del Estado implicó para las instituciones, en especial para la UC, un daño patrimonial que incidía de manera directa en la calidad del proyecto universitario. Expresamos entonces, al interior de la Universidad, que no podíamos adoptar una postura pasiva frente a la perdida de recursos que nos pertenecían, orientados al apoyo estudiantil, al desarrollo académico y al fortalecimiento de la calidad de nuestro proyecto educativo.
El eje central de nuestra demanda fue el reconocimiento de la ilegalidad de la eliminación del AFI. Recuerdo que nuestros asesores legales me sugirieron presentar la demanda directamente contra la presidenta Bachelet y no contra el Estado, argumentando que ello podría dar mayor efectividad a la acción legal. Sin embargo, no lo consideré apropiado. Era indispensable mantener la disputa en el plano institucional, nunca en el personal.
Recuerdo claramente la sorpresa y el revuelo que generó esta acción, tanto en el gobierno como en la opinión pública y, especialmente, en los medios de comunicación. Varios ministros se activaron para enfrentar la situación, y, debido a los sólidos argumentos que sustentaban nuestra posición, el gobierno propuso un receso en el juicio, con el objetivo de lograr un acuerdo entre las partes que abordara el problema de manera sistémica. La UC tuvo siempre la mayor disposición al diálogo. En un trabajo conjunto con los ministros del Interior, Mario Fernández, y de Hacienda, Rodrigo Valdés - quienes se involucraron personalmente en el proceso-, logramos una propuesta consensuada que incluyó el cumplimiento de la ley vigente a través de una entrega acotada de recursos – de acuerdo con las posibilidades presupuestarias del país- para todas las instituciones beneficiarias del AFI.
Debo explicitar aquí que esta solución benefició a todas las universidades afectadas - incluida la Universidad de Chile -, aun cuando ellas no se sumaron al llamado que hicimos para respaldar esta iniciativa legal. Además, el acuerdo incluyó la posibilidad de que la UC postulara a fondos de innovación para mitigar el déficit producido por la eliminación del aporte, y se comprometió una evaluación futura para corregir las inequidades que se habían producido en los últimos años en relación con los aportes basales de las otras universidades del CRUCH.
Recuerdo que, en su momento, reconocimos públicamente la voluntad del gobierno de llegar a un acuerdo y resolver este conflicto, al haber avanzado conjuntamente en una solución enmarcada en el respeto a la ley y que respondiera a los derechos de todas las instituciones de educación superior. La experiencia vivida, de suyo compleja, nos pareció un buen ejemplo cómo enfrentar los desafíos con decisión, convicción, sentido de justicia, transparencia y compromiso con el bien común.
10. Juicio por el fallecimiento del expresidente Eduardo Frei Montalva
Este tema fue particularmente complejo en su desarrollo y acompañó a la universidad por cerca de veinte años. Por razones difíciles de conocer con certeza, se generó una sospecha que vinculaba a dos de nuestros profesores de la Facultad de Medicina con las causas del fallecimiento del expresidente Eduardo Frei Montalva, ocurrido en 1982. Específicamente, los profesores Helmar Rosenberg y Sergio González fueron acusados de haber participado en la creación de condiciones de un eventual homicidio del expresidente Frei y de haber ocultado pruebas al respecto. Lo que se conocía entonces de su enfermedad indicaba que había fallecido a causa de complicaciones infecciosas derivadas de una cirugía abdominal.
Desde un inicio, aclaramos que nuestros profesores fueron convocados después del fallecimiento del expresidente Frei, por expresa solicitud de sus médicos tratantes para realizar una autopsia que permitiera conocer las causas de su muerte. Todo el procedimiento y sus antecedentes constan en los expedientes del caso. La disposición de nuestros profesores a colaborar con los médicos tratantes estuvo presente desde el primer momento. Se trasladaron desde el Hospital Clínico de la Universidad Católica a la Clínica Santa María, en virtud del reconocimiento y la destacada labor que desempeñaban en ese momento en el ámbito médico nacional.
No obstante, durante años se construyó una narrativa que articulaba una supuesta red responsable de la hipótesis de asesinato, en la cual – de manera inexplicable – se implicaba a la Universidad Católica y a sus profesores. Luego de un extenso juicio de casi dos décadas, la verdad finalmente prevaleció: se demostró la completa inocencia de nuestros profesores y de la institución. Lamentablemente, cuando la Corte Suprema emitió su fallo definitivo, ambos profesores ya habían fallecido, sin haber conocido su demostrada inocencia.
Nosotros valoramos la decisión del máximo tribunal. Creímos que, en lo esencial, se hizo justicia. Sin embargo, lamentamos la excesiva duración del proceso conducido por el juez Alejando Madrid. Durante el desarrollo del juicio, la universidad fue cuestionada públicamente en múltiples ocasiones, acusada de una presunta falta de colaboración con la investigación e incluso de una eventual participación en los hechos, dado que dos de los condenados eran docentes de nuestra Facultad de Medicina y se desempeñaban en nuestro Hospital Clínico. A pesar de ello, siempre mantuvimos la firme convicción de que nuestros profesores eran inocentes y de que la Universidad Católica no tenía ningún tipo de responsabilidad en el fallecimiento del expresidente Frei Montalva.
Por supuesto, cuando hay un juicio tan prolongado - de más de 20 años – se experimentan muchas emociones e inquietudes, más aún considerando la constante exposición pública que tuvo este caso. Recuerdo con claridad la injusticia que supuso para la universidad ser acusada desde distintos sectores de la sociedad participar o encubrir la muerte del expresidente Frei, imputación que era absolutamente falsa. Por eso, el fallo de la Corte Suprema significó una gran alegría y satisfacción institucional: representaba la confirmación clara de la inocencia de nuestros profesores y de la propia institución.
Sin embargo, durante varios años lamenté que los intentos realizados para reunirnos con la familia del expresidente con el objetivo de acercar posiciones resultaran infructuosos por distintos motivos. Ello consta en cartas, correos electrónicos, intermediación por distintas personas y otros esfuerzos. Quiero dejar en claro que, pese a que no fue posible lograr que los miembros de la familia nos recibieran, la voluntad, de parte nuestra siempre existió.
Al concluir el proceso judicial, miramos al futuro con esperanza. En el último tiempo hemos tenido una relación muy cercana con el expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle - quien ha participado en consejos de centros, seminarios y actividades académicas de la UC- junto a otros miembros de su familia. Confiamos en que comprenden que las acusaciones carecían de sustento, y reafirmamos nuestro profundo aprecio por el expresidente Eduardo Frei Montalva, quien fue exalumno de nuestra universidad, y por toda su familia extendida. Hoy queremos mirar hacia adelante y trabajar juntos.
11. Casos de abusos al interior de la iglesia
Los abusos sexuales contra menores son crímenes que vulneran a quienes representan lo más inocente, vulnerable y querido de una sociedad: sus niños y jóvenes. Estos actos son indignantes, abominables y deben ser rechazados tajantemente, especialmente cuando han sido cometidos por sacerdotes que, en el ejercicio de su ministerio, han aprovechado su posición de confianza y autoridad espiritual.
Luego de la visita del Papa Francisco a Chile en enero de 2018 - que incluyó una emocionante visita y mensaje en nuestra Universidad- se hizo patente la profunda crisis que habían provocado los abusos cometidos contra menores de edad al interior de la Iglesia católica y también en la sociedad chilena. A raíz de esta situación, el Papa envió a una misión especial encabezada por Monseñor Charles Scicluna y Monseñor Jordi Bertomeu, con el objetivo de escuchar directamente a las víctimas de abuso sexual y de poder al interior de nuestra Iglesia. Desde la UC les ofrecimos toda la colaboración y acogida, poniendo a disposición nuestras capacidades académicas. Planteamos que, a través de un estudio académico de las causas involucradas y los efectos de este flagelo, podíamos ser un aporte significativo en la comprensión de lo que había ocurrido, dando las bases para implementar medidas que impidieran su repetición.
Inspirados por las palabras del Papa Francisco en su Carta al Pueblo de Dios que peregrina en Chile (mayo de 2018), en que reconoció la responsabilidad de todos aquellos que formamos parte de la comunidad eclesial, nos sentimos interpelados a actuar en consecuencia. Asumimos nuestra responsabilidad en la demora que habíamos tenido en acudir al llamado de las víctimas, en dimensionar la magnitud y gravedad de su dolor, en acompañar y a asesorar a tantos sacerdotes que cumplen con su mandato y, especialmente, en brindar apoyo a la jerarquía eclesial para enfrentar estos actos criminales que contravienen completamente el Evangelio de Jesús.
Fue así como, en agosto de 2018, desde la Rectoría anunciamos públicamente la creación de una comisión interdisciplinaria, independiente y autónoma, cuyo propósito fue analizar las raíces consecuencias de la crisis de la iglesia provocada por los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes contra menores de edad en contextos eclesiales en Chile. Entre los objetivos del estudio se incluyeron la investigación de la naturaleza y el alcance de estos abusos, la identificación de los obstáculos que dificultaron una respuesta oportuna y eficaz, y la estimación del daño e impacto provocado tanto a las víctimas como al conjunto de la comunidad católica y la sociedad, es decir, en todo el pueblo de Dios que va en su camino.
Desde un inicio, consideramos que era nuestra responsabilidad colaborar, y que debíamos extremar nuestros esfuerzos por demostrar nuestro compromiso con la verdad y con las víctimas. Los resultados del documento elaborado por la comisión se entregaron como un aporte destinado a comprender el contexto, las causas y las consecuencias de esta grave crisis. Las cifras incluidas en el informe respecto al número de casos analizados corresponden a las denuncias que se conocían en ese momento; no descartamos, al tiempo de presentar el informe, que existieran otros casos no conocíamos.
Como en toda investigación académica, hubo aspectos que podrían haberse desarrollado de mejor forma, y así lo señalamos. Si bien este informe pretendió ser un aporte a la comprensión de esta compleja problemática, debiera ser complementado con otras investigaciones nacionales e internacionales que profundicen el análisis, especialmente en el contexto de la Iglesia latinoamericana, donde no hay información validada sobre el tema.
El documento instaló en el centro a las víctimas de estos abusos, analizando su realidad con la máxima prudencia, reserva y confidencialidad que ameritaban los casos. Debemos insistir una vez más, que nuestros esfuerzos siempre han de orientarse a apoyar y proteger a las víctimas, para que abusos de esta naturaleza nunca vuelvan a repetirse al interior de nuestra Iglesia. Creemos firmemente que la necesidad de comprender lo ocurrido - sobre todo tratándose de hechos sucedidos dentro de la propia Iglesia - no puede ser soslayada por la Universidad Católica, en especial dada su misión de evangelización de la cultura y su responsabilidad pública.
Es importante destacar que este estudio fue realizado por la Universidad Católica con total independencia institucional, y se ofreció a la Iglesia, a la sociedad chilena y latinoamericana como un aporte académico y científico. Por supuesto, no pretendía agotar el tema. En su presentación, manifestamos nuestra esperanza de otros estudios pudieran complementar y enriquecer este trabajo. Así, valoramos que en 2024 la Conferencia Episcopal de Chile presentara un nuevo documento, con otra metodología, que puede considerarse complementario al realizado por nuestra universidad. De esta manera, la Iglesia, desde su interior, contribuye activamente a esclarecer la verdad y, en especial, a evitar que se repitan estos hechos en el futuro.
12. Visita del Papa Francisco a la UC
Una extraordinaria alegría fue la visita del Papa Francisco a nuestra universidad en enero 2018 en el marco de su viaje apostólico a Chile. Desde que supimos, a mediados del 2017, que visitaría el país, hicimos todos los esfuerzos posibles para que una actividad en la Universidad Católica formara parte de su agenda, lo que finalmente se concretó.
Para recibirlo, convocamos a representantes de toda nuestra comunidad universitaria, así como del mundo de la cultura, la educación -escolar y superior-, las diferentes iglesias, los medios de comunicación, y diversos actores del ámbito políticos y social. Más de tres mil personas lo esperábamos en tres recintos de la UC. Nuestro propósito fue abrir las puertas de la universidad a diferentes expresiones del quehacer nacional, para que la presencia del Papa y su mensaje pudieran ser compartidos ampliamente.
Me correspondió recibirlo personalmente en la puerta de la Casa Central. Desde el primer instante se mostró cercano, alegre. Me dijo "tenía muchas ganas de visitar su universidad". Le respondí: "¡imagínese las ganas nuestras, Santo Padre!". Esa breve interacción inicial creó una complicidad y una relación muy cercana, que marcó esa inolvidable visita.
Durante cerca de cincuenta minutos, recorrimos juntos los patios de la universidad, saludando a la comunidad. Le fui comentando sobre la vida universitaria, sobre el número de estudiantes, del quehacer académico y las iniciativas sociales como el Centro UC Síndrome de Down y el Programa Acompañares, ambos presentes ese día. Observó los miles de dibujos colgados de los techos, realizados por escolares de contextos vulnerables pertenecientes a los programas Biblioteca Escolar Futuro y PACE. El Papa se interesó vivamente en todo, hacía preguntas, escuchaba con atención. Se notaba que estaba plenamente presente y conectado, sin distracciones, con toda su atención puesta en nuestra comunidad. Fue algo que todos percibimos con fuerza.
Conforme avanzaba en el recorrido, saludó con alegría a la multitud congregada, que le tomaba fotos y lo vitoreaba. En un momento me dijo “!!aquí tenés a todo Chile!!”. Luego, el ambiente se volvió más recogido; se acercó a personas de la comunidad que habían enfrentado problemas serios de salud, los bendijo y rezó con ellos. Fueron momentos breves, pero profundos y conmovedores. Solo importaba la persona que sufría y que esperaba su bendición.
Al subir al escenario, que estaba preparado para su discurso, rompió el protocolo - debía hacerlo con la ayuda de dos guardias suizos -, se tomó de mi brazo y me dijo: "Afírmame, los rectores tienen fuerza...". Ya preparados para iniciar la ceremonia, vino un aplauso de los asistentes que duró varios minutos -es bueno repasar el video. Ahí noté al sucesor de Pedro emocionado. Su rostro cambió, evidenciando su emoción, cariño y una alegría profunda que contagiaba.
Su mensaje fue notable y marcador. Sobre la convivencia nacional, nos dijo:
"la convivencia nacional es posible -entre otras cosas-, en la medida en que generemos procesos educativos también transformadores, inclusivos y de convivencia. Educar no es tanto una cuestión de contenidos, sino de enseñar a pensar y a razonar de manera integradora".
Nos presentó además el concepto de "alfabetización integradora", es decir, una "educación -alfabetización- que integre y armonice el intelecto, los afectos y las manos, es decir, la cabeza, el corazón y la acción". Nos desafió a generar nuevas dinámicas al interno de nuestro propio claustro, que superen la fragmentación del saber y estimulen a una verdadera Universitas. Nos hizo un llamado a desarrollar un trabajo interdisciplinario e integrador. Y en eso estamos empeñados, pues conocemos sus fortalezas y oportunidades y hemos insistido en que la mirada desde diferentes ángulos y disciplinas es complementaria y enriquecedora.
El segundo aspecto que mencionó fue la necesidad de avanzar en comunidad. Nos dijo que "la cultura actual exige nuevas formas capaces de incluir a todos los actores que conforman el hecho social y, por lo tanto, educativo. De ahí la importancia de ampliar el concepto de comunidad educativa". Nos recordó que la universidad debe ser un laboratorio para el futuro del país, donde se incorpore la vida y caminar del pueblo, superando visiones elitistas del saber.
Con su invitación a ser una universidad "en salida" nos desafió a involucrarnos en la solución de los problemas más acuciantes de la sociedad. Sus palabras no solo nos marcaron como comunidad; fue también un discurso muy inspirador para todas las universidades. Y en lo personal, sus palabras, gestos y comentarios perdurarán por siempre.
El Papa, en su cercanía con los miembros de la comunidad, nos mostró la importancia del encuentro personal. De todos los recuerdos, uno de los más íntimos que atesoro es ese instante en que el Papa se apoyó en mi brazo para subir con agilidad las escaleras. Ese momento lo atesoraré por siempre.
Tras este inolvidable encuentro en la UC, le solicité una audiencia para visitarlo en Roma, lo que se concretó en marzo de 2019, gracias a las gestiones realizadas por Monseñor Jordi Bertomeu. El Papa me recibió con gran cariño. Asistí con mi señora, hacia quien tuvo gestos de especial cariño y cercanía. Tras recibir nuestros regalos – incluido un mate - y sacarse algunas fotos, pidió especialmente que le ofrecieran café. Después supimos, por su asistente, que ella tomó en su taza, ya que era el único que tomaba café.
Conversamos en privado por cerca de 45 minutos. Le agradecí su visita a la UC. El la recordaba muy bien, incluso mencionó la música de ingreso – una conocida canción del folclore argentino que fue interpretada por nuestro coro dirigido por el maestro Víctor Alarcón, que según me dijo, lo había emocionado. Se mostró muy atento con lo que ocurría en nuestro país, demostraba cercanía, cariño y conocimiento. Dedicó parte de la conversación para abordar los serios problemas de abusos al interior de la Iglesia. Él había recibido y leído nuestro informe. Me preguntó por los obispos, por las comunidades de base, por el rol de la universidad, por la situación política que enfrentábamos. Estaba interesado y muy expectante de nuestro desarrollo y futuro como país, lo que me produjo una enorme alegría
Luego de la pandemia, tuve la oportunidad de encontrarme con él en otras tres ocasiones, en encuentros breves, en reuniones de rectores y en audiencias generales. Al presentarme, el Papa siempre tenía una salida espontánea, un comentario agudo, con gran sentido del humor, y enviaba saludos a Chile y a la UC. En una ocasión le compartí los avances de nuestro trabajo en sustentabilidad inspirado por la encíclica Laudato Si´, lo que le produjo una visible alegría y entusiasmo. Nos alentaba a seguir adelante.
Además, me preocupé de mantenerlo informado regularmente sobre el progreso de la UC, al menos una vez al año, de modo que él y su entorno tuvieran un seguimiento de nuestro trabajo universitario. En enero de 2025 le escribí una última carta, contándole sobre el programa ELEDUC, que permite el acceso a la educación superior a mujeres privadas de libertad, una iniciativa que hemos desarrollado en la UC inspirados por su visita al Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín. ¡Nos escribió que estaba feliz! Había alcanzado a leer la carta al regreso de su hospitalización, solo días antes de que falleciera.
13. Movimiento feminista al interior de la UC
Durante el año 2018, el respeto a la dignidad de la mujer, la equidad de género y la denuncia de situaciones de abuso e inequidad hacia la mujer tomaron un lugar prioritario en la agenda pública, tanto a nivel internacional como en nuestro país. En Chile, se manifestó un amplio respaldo ciudadano a las demandas que exigían justicia y respeto hacia las mujeres en todos los ámbitos de la vida social. El mundo universitario no fue la excepción: diversas instituciones de educación superior vivieron movilizaciones, algunas con tomas de campus que se extendieron por varios meses, generando una fuerte tensión en la convivencia universitaria.
En nuestra universidad, ese movimiento se expresó con fuerza. A fines de mayo de ese año, se produjo la toma feminista de la Casa Central. Aunque muchos hoy creen que duró más tiempo, lo cierto es que se extendió por solo tres días: desde la mañana de un viernes hasta el mediodía del lunes siguiente. Durante esos días, sostuvimos permanentemente largas conversaciones con las estudiantes movilizadas, muchas de ellas de más de cuatro horas de duración, acompañadas por café jugos, y muchas galletas. Hubo mucho diálogo y grandes aprendizajes, que llevó finalmente a que las estudiantes depusieran la toma y entregaran las dependencias ocupadas en perfecto estado.
Lamentamos que se haya producido la toma - siempre una toma de los espacios universitarios es un hecho violento, que debe evitarse. Sin embargo, una vez que ocurrió, creo que se manejó de la mejor forma posible. Debo reconocer especialmente la disposición al diálogo de las estudiantes, en particular de sus voceras, con quienes establecimos una mesa de trabajo conjunta, integrada por representantes estudiantiles y autoridades universitarias. Agradezco profundamente al equipo de la Dirección Superior que me acompañó en forma permanente durante ese proceso, cuyo objetivo fue, desde el primer momento, alcanzar acuerdos. Me parece que la pronta y pacífica entrega de la Casa Central, fue un ejemplo de convivencia democrática que proyectamos al país: demostramos que el diálogo respetuoso, la búsqueda de puntos de encuentro y la buena voluntad de las partes pueden generar resultados concretos y constructivos.
Al término de la toma, se constituyeron diversas mesas de trabajo orientadas a abordar los temas planteados por el movimiento feminista al interior de la UC. Las comisiones estuvieron integradas por autoridades, docentes, estudiantes, profesionales y personal administrativo. Fueron instancias de reflexión e intercambio, que permitieron conciliar las diferentes visiones. Agradezco a todos quienes integraron participaron en estas instancias por su apertura, su compromiso y disposición al diálogo, elementos fundamentales en este trabajo colectivo que nos permitió avanzar como comunidad.
Entre los temas abordados destacaron: la actualización de protocolos sobre violencia y acoso sexual, el fortalecimiento de estrategias de prevención, el apoyo a madres y padres universitarios, y nuevos esfuerzos en inclusión, integración y diversidad estudiantil. Se acordó, también, incorporar la perspectiva de equidad de género en contenidos curriculares, evaluaciones, bibliografía y fondos concursables, conforme a las particularidades de cada disciplina. Asimismo, se definió avanzar en el uso de un lenguaje genérico que respetara la normativa del idioma español, tanto en documentos como en reglamentos y comunicaciones institucionales. Por último, se propuso promover una mayor presencia de mujeres en la planta académica, incentivando su participación concursos y procesos de selección. La implementación y seguimiento de estas medidas fue liderada por la Dirección de Equidad de Género, organismo de la Vicerrectoría Académica que ha desempeñado un papel muy clave en la promoción del desarrollo académico de la mujer en la universidad.
Estoy convencido de que todos quienes participamos, aprendimos mucho en estas jornadas de diálogo, propuestas e incertidumbres. Nos vimos desafiados a repensar nuestras prácticas, a promover relaciones más justas y a construir una cultura universitaria basada en la dignidad, el cuidado y la equidad. Quienes me acompañaron en este proceso pueden dar fe de la voluntad que existió desde el inicio para mejorar nuestras políticas y protocolos, y avanzar hacia el propósito común de construir una universidad segura, inclusiva y respetuosa de todas las personas que la conforman.
El día que se reanudaron las actividades, informamos a toda la comunidad sobre los acuerdos alcanzados e hicimos un llamado a no restarse de los procesos que enfrentaríamos. Sabíamos que existen disensos y consensos - porque eso es lo define a una universidad -, pero también sabíamos que esa diversidad es también lo que nos une si es abordada en un ambiente de respeto, dialogo y voluntad de entendimiento. Si esto se lograba, estábamos seguros de que podríamos construir juntos una mejor universidad y un mejor país. Esa fue la apuesta y creo que fue también uno d ellos grandes logros de ese período.
14. Estallido social, movimiento de octubre 2019
En octubre de 2019, enfrentamos la principal crisis institucional y social desde el retorno a la democracia. Ese día nos encontrábamos en el Campus San Joaquín, celebrando el Día de la Trayectoria Laboral. Luego de la misa y una concurrida ceremonia de reconocimiento a quienes cumplían más de 20 años de servicio en la universidad, comenzaba la tradicional fiesta anual con música y comida. Mientras compartíamos ese espacio de fiesta, comenzaron los disturbios y el uso de bombas lacrimógenas en las inmediaciones de la estación del Metro San Joaquín. Sin saber entonces la magnitud de lo que vendría, nos retiramos prontamente a nuestras casas.
El estallido social fue la expresión de un malestar acumulado. Un grupo amplio de la ciudadanía se manifestó de manera pacífica, expresando su legítima molestia frente a la desigualdad, el abuso, la precariedad de sus ingresos, las bajas pensiones, la dificultad en el acceso a la salud y a los medicamentos, entre otras demandas profundamente sentidas por la mayoría de las familias chilenas. Surgió una nutrida agenda social, a la que pronto se sumó el inicio un proceso constitucional. Sin embargo, junto con esas legítimas manifestaciones, hubo un grupo minoritario de personas que protagonizó actos inaceptables de violencia y vandalismo que destruyeron propiedad pública y privada, afectando especialmente a los sectores más vulnerables. El orden público fue severamente alterado, generando caos y temor durante varios meses.
Recuerdo con claridad tardes y noches de gran incertidumbre, temor y amenazas a la estabilidad democrática del país. También a la seguridad de nuestros campus, especialmente, la Casa Central, ubicada en plena “zona cero” del conflicto. En varias ocasiones, debí comunicarme directamente con el General de Carabineros a cargo de la Región Metropolitana para solicitar refuerzos que protegieran nuestras instalaciones. En una oportunidad, incluso hablé directamente con el presidente Sebastián Piñera, dado que la Casa Central estaba siendo atacada a pedradas por diferentes flancos.
Es importante recordar que nuestra universidad sufrió varios ataques, algunos de los cuales pudieron haber tenido consecuencias graves. La Casa Central fue objeto de rayados frecuentes, expresión del malestar social, además de constantes roturas de vidrios. Esto nos obligó a instalar las rejas que hoy protegen el primer y segundo piso del edificio y reforzar más de cincuenta ventanas. Enfrentamos además tres intentos de incendio, el más grave en la puerta del Centro de Extensión, donde se quemó mobiliario y se vandalizaron espacios, poniendo en serio riego todo el edificio. Fue, sin duda, un periodo muy complejo en vivimos situaciones muy límites para todos.
A lo anterior se sumaron graves agresiones a funcionarios de Carabineros y de la Policía de Investigaciones, que afectaron seriamente el orden público y la seguridad del país. Al mismo tiempo, se constataron violaciones a los derechos humanos durante acciones represivas de las fuerzas de seguridad. Por ello, fue imprescindible condenar todo tipo de violencia, exigir el respeto a las instituciones, especialmente a Carabineros, y llamar al restablecimiento del orden público. Nuestros campus debieron cerrar en múltiples ocasiones por manifestaciones, interrupción del transporte público y persistentes protestas.
Recuerdo un episodio en particular, cuando conversaba en la calle con un grupo de estudiantes de Antropología UC que buscaban comprender mejor el momento que vivíamos. Las imágenes de ese encuentro – descrito en redes sociales como un “picnic – causaron gran revuelo y se interpretaron erróneamente como una participación del rector en una manifestación. Nada más alejado de la realidad: mi intención era conocer de primera fuente las inquietudes de nuestros estudiantes. La conversación se produjo en una Alameda cerrada al tránsito, que se había convertido en paseo peatonal. Sin embargo, la falta de contexto y el sesgo con que circuló la imagen en redes sociales generaron una narrativa distorsionada. Afortunadamente, después nos reunimos dentro de la universidad, como siempre fue mi voluntad: que los estudiantes volvieran al campus, al espacio natural del diálogo académico.
Durante esos meses se vivieron niveles de polarización preocupantes, que podían fácilmente derivar en extremos. En ese contexto, era necesario reflexionar sobre el rol de las universidades en la búsqueda de salidas a la crisis. Se planteó que se requería un nuevo acuerdo nacional, que incorporara las demandas sociales surgidas desde el estallido. Un tiempo de diálogo, escucha activa y reflexión sobre lo que sentíamos, lo que nos dolía, lo que temíamos – sentimientos aún presentes en muchos sectores. El trabajo por la paz social y la resolución de los conflictos se debe canalizar a través de las instituciones que la sociedad nos entrega. Las universidades debían actuar como espacios confiables, capaces de facilitar un diálogo respetuoso y de canalizar los anhelos de cambio. Era un tiempo de escuchar y ponerse en el lugar del otro. En la UC, desde las facultades, escuelas, institutos y unidades, promovimos instancias de análisis colectivo sobre nuestra realidad universitaria y nacional. Este trabajo buscó comprender las temáticas prioritarias, reconocer nuestras responsabilidades institucionales y personales, y construir propuestas que respondieran a los desafíos planteados.
El diálogo intergeneracional, diverso y complementario, constituye uno de los aportes más valiosos que pueden entregar las universidades. Este diálogo debía incluir a todos los sectores: Gobierno, Parlamento, partidos políticos, trabajadores, sector productivo, universidades, gremios y sociedad civil. En ese contexto, manifestamos la disposición permanente de la UC a ser un espacio de encuentro, donde confluyan las ideas diversas y complementarias que ayuden a trazar nuevos caminos de entendimiento.
Como fruto de esta reflexión, nació proyecto “Tenemos que Hablar de Chile”, una iniciativa conjunta entre la UC y la Universidad de Chile. Se organizaron miles de encuentros virtuales - por las restricciones de la pandemia - entre personas muy diferentes: jóvenes, adultos mayores, habitantes urbanos y rurales, personas privadas de libertad, pueblos originarios, entre otros. Todos se dieron el tiempo de para conversar, compartir dolores, anhelos y propuestas. La invitación fue a reflexionar sobre el presente y, en especial, sobre nuestros anhelos y sueños, sobre el futuro de Chile.
Entre los principales hallazgos del proyecto, destacó el sentimiento de una “incertidumbre esperanzada” respecto al futuro, así como una valoración de la diversidad del país, percibida como una oportunidad más que como una dificultad. Se expresó también la percepción de un Estado ajeno y distante de las reales necesidades de las personas. Hubo, también, una crítica transversal al sistema político, visto como autorreferente, con un fuerte cuestionamiento a su organización y funcionamiento. Así también, se demandó una nueva ética pública, con estándares más altos de comportamiento y responsabilidad por parte de sus actores. En resumen, una nueva forma de hacer política.
Al mirar al futuro, emergió con fuerza el concepto de la empatía como rasgo de identidad nacional, junto al espíritu solidario característico de nuestro pueblo. La educación fue señalada, una vez más, como el principal motor transformador, con impacto en la convivencia y la cohesión social. Un mejor país implica una educación de calidad, inclusiva y equitativa. Las conversaciones más fructíferas e interesantes del proyecto fueron, precisamente, aquellas entre personas de diferentes edades, etnias, regiones, niveles educativos y contextos sociales. Lo anterior solo reafirma el poder del diálogo como verdadero gesto cívico.
Con el paso del tiempo, creo que este movimiento social – que remeció al país - nos obligó a una escucha más activa. El trabajo que se presentó en etapas ya en plena pandemia, pero que se generó en el estallido, nos permitió, como universidad, conectar de mejor forma con las necesidades de la población y reafirmar nuestro compromiso con lo público. Es un compromiso que siento que se ha reconocido y valorado hasta el día de hoy.
15. Desarrollo de la Pandemia COVID 19
La grave pandemia mundial que vivimos hace ya cinco años tuvo serias repercusiones en el país y, por supuesto, en la universidad. Desde un comienzo comprendimos que era necesario tener una preocupación especial por nuestra propia comunidad, lo que requería de apoyo y dedicación, considerando las múltiples dificultades que podían afectar a todos los miembros de la universidad en lo personal, familiar, y, por supuesto, en sus tareas docentes, académicas y administrativas.
Por esta razón, tras la confirmación del primer caso el 3 de marzo de 2020, y ante la pérdida de la trazabilidad en poco más de una semana, fuimos la primera universidad en anunciar el cierre de las actividades académicas presenciales y el inicio de las tareas académicas y administrativas a distancia. Esto supuso un gran desafío: en menos de una semana debimos desarrollar completamente el modelo online de la universidad. Esto fue posible gracias a la extraordinaria colaboración de estudiantes, profesores y funcionarios administrativos, quienes lograron compatibilizar sus responsabilidades familiares con el trabajo universitario. Siempre he reconocido y agradecido el excepcional esfuerzo conjunto que realizamos en aquellos meses.
Destaco especialmente el compromiso de los estudiantes (a quienes apoyamos en sus necesidades de conexón digital) y de las mujeres de la universidad, en todos los estamentos, quienes realizaron un enorme esfuerzo para llevar adelante sus múltiples y diarias tareas. Al mirar en retrospectiva los cerca de dos años de trabajo en esas condiciones (con reaperturas de los campus según la evolución de la pandemia), emociona constatar la resiliencia, la colaboración y el espíritu solidario de una comunidad que se mantuvo unida y comprometida durante todo ese largo período.
Las reuniones por Zoom, el uso obligatorio de mascarillas, los aforos reducidos, las muestras de apoyo en momentos difíciles y la pérdida de miembros de nuestra comunidad son recuerdos – y también dolores - que atesoramos hacia el futuro. Fue, sin duda, un tiempo largo y extenuante, con cierres de campus por hasta seis meses, reaperturas temporales, avances y retrocesos, y una gran incertidumbre sobre el rumbo que tomaríamos y cuándo terminaría este periodo excepcional de nuestra historia. Lo que queda en la memoria es el trabajo colectivo, la solidaridad, la preocupación por el prójimo y la capacidad de colaborar para sacar adelante tanto proyectos personales como comunitarios. Todo ello constituye un legado para la historia y para las futuras generaciones.
Junto al trabajo interno, las labores que proyectamos desde la UC a la sociedad cobraron un valor muy especial durante la pandemia. A través de nuestra activa participación en la Mesa Social -convocada tempranamente por el gobierno-, la Universidad Católica, la Universidad de Chile y el sistema universitario nacional pudimos aportar de manera muy significativa al desarrollo del país. Los rectores que participamos en esta instancia podemos dar testimonio del valioso trabajo realizado en múltiples ámbitos: desde métodos diagnósticos para detectar el COVID-19, insumos de protección para el personal de salud, técnicas y dispositivos de apoyo ventilatorio, estudios clínicos y la implementación de nuevas vacunas en Chile. También elaboramos documentos en áreas fundamentales como ética, educación, economía, acompañamiento familiar y espiritual, salud mental, empleo, urbanismo, entre tantos otros.
Más allá de estos aportes, se generaron sinergias claves entre las universidades del país y también del extranjero, lo que permitió integrar acciones y ofrecer propuestas orientadas al bienestar de la población, caracterizadas por su profundidad y calidad. Sin duda, la revalorización de la ciencia, de la producción de nuevo conocimiento y el papel de las universidades en el desarrollo del país y de su gente, ha sido uno de los legados más relevantes de esta pandemia. En los años posteriores hemos observado una mayor colaboración entre las instituciones de educación superior. Nuestra universidad ha sido reconocida y valorada como un verdadero patrimonio nacional por compromiso con el desarrollo integral del país. La esperanza en un futuro más integrado y solidario, con la activa participación de nuestras instituciones, es un compromiso que asumimos con responsabilidad y que ha quedado sólidamente instalado tras la pandemia.
En ese contexto, es fundamental destacar el trabajo de nuestros investigadores, liderados por el Dr. Alexis Kalergis, de la Facultad de Ciencias Biológicas, en el desarrollo de los estudios clínicos que posibilitaron una notable campaña de vacunación masiva en Chile. Recuerdo que, a comienzos de febrero de 2020, cuando la epidemia viral aún se concentraba en Asia y Europa (sin ser oficialmente una pandemia), recibí un llamado del Dr Kalergis informando que el laboratorio Sinovac, en China, deseaba de China quería colaborar con los investigadores de la UC para probar la respuesta inmunológica de una vacuna contra el virus SARS-CoV-2. Conocían a nuestro grupo por estudios previos presentados en congresos internacionales.
Así comenzó un trabajo conjunto que tuvo hitos relevantes: la firma del convenio con Sinovac en junio de 2020, el traspaso al Ministerio de Salud (MINSAL) en septiembre, el inicio de los estudios clínicos en octubre y, en enero de 2021, los primeros resultados y la vacunación de mayores de 80 años. El MINSAL recibía semanalmente los resultados de nuestro estudio – en particular, el valor de incremento de respuesta inmunológica tras la vacunación-, lo que permitió tomas decisiones informadas respecto a la vacunación de cada grupo etario. Gracias a esta información, Chile fue uno de los primeros países del mundo en vacunar de manera temprana a los adultos mayores, un grupo que concentraba la mayor morbilidad grave y mortalidad por la infección viral, pues no había información válida y concluyente respecto de los efectos de la vacuna.
Estudios epidemiológicos estiman que miles de compatriotas lograron sobrevivir a la pandemia debido a la presencia de estos estudios clínicos y a la campaña de vacunación temprana. Desde la UC y desde nuestro país, esta información y el esquema de vacunación fueron compartidos rápidamente con más de cincuenta países en distintas regiones del mundo, que implementaron medidas similares. Este ha sido un aporte trascendental de nuestros científicos y de la universidad, que será recordado en la historia de esta grave pandemia.
También merece una mención especial la iniciativa Conecta Mayor, que nace en septiembre de 2020, en pleno confinamiento por la pandemia. Sabíamos que uno de los grupos más afectados por las medidas sanitarias eran las personas mayores. Con el gran apoyo e inspiración de Mario Kreutzberger y un gran equipo, y mediante una articulación ejemplar entre academia, Estado, municipalidades, empresas privadas y miles de ciudadanos, logramos reunir los recursos para entregar cerca de 80 mil equipos celulares especialmente diseñados para personas mayores, junto con capacitaciones en su uso, a lo largo de todo Chile. Estos dispositivos, pensados para adultos mayores en situación de vulnerabilidad y aislamiento, permitieron mantener el contacto con familiares, amigos, servicios de emergencia, sus municipalidades y nuestra central de acompañamiento, donde un equipo capacitado los escuchaba y respondía a sus necesidades. El objetivo era claro: conectar a estas personas mayores con su entorno y combatir así su aislamiento, con todos los beneficios que esto implicaba.
Desde la Universidad y la Fundación Conecta Mayor, en los últimos cinco años hemos continuado esta labor, enfocando ahora nuestros esfuerzos en la inclusión digital de las personas mayores. A esta misión se han sumado iniciativas como el reconocimiento anual a los 100 Líderes Mayores, la publicación quincenal Mundo Mayor en El Mercurio y numerosos proyectos liderados por un destacado equipo ejecutivo, con el respaldo permanente del Directorio de la Fundación. Desde sus inicios, el trabajo de Conecta Mayor ha estado orientado a fomentar la inclusión social y tecnológica de este grupo etario, mediante educación y capacitación permanente.
En resumen, en un contexto complejo, con un país polarizado, creemos que es muy destacable haber logrado un trabajo colectivo que ofreciera respuestas colaborativas, capaces de incidir en las políticas públicas y contribuir al bienestar y desarrollo de las personas mayores.
16. Participación en los procesos constitucionales
Luego del estallido social y como parte del manejo de la crisis del país, en noviembre de 2020 se acordó llevar adelante un proceso constituyente para modificar la actual Constitución. Durante el primer proceso constituyente, y con el fin de apoyar la labor de la Convención, nos organizamos a nivel académico para analizar los temas más relevantes en discusión, con el fin de entregar información actualizada desde una perspectiva académica que ayudara a comprender las problemáticas que analizaban.
Además, desarrollamos el proyecto “Tenemos que Hablar de Chile”, el que mencionamos antes en el documento y cuyos hallazgos también describimos. De hecho, es importante recordar que los/las convencionales se reunieron de manera no oficial por primera vez, respondiendo a nuestra temprana convocatoria. Aquella reunión, realizada de forma virtual en la Fundación Colunga, contó con la participación de un importante número de representantes de la sociedad civil y de la mayoría de los recién electos miembros de la Convención. Recuerdo que me correspondió contactar directamente a cerca de quince de ellos/as, obteniendo una excelente respuesta y disposición. Fue, sin duda, un aporte significativo al país. Como es de público conocimiento, esta primera propuesta constitucional fue ampliamente rechazada por la ciudadanía. En lo personal, como se describirá más adelante, expresamos con claridad los riesgos que representaba dicho texto.
Durante ese primer proceso constitucional, profundizamos en este esfuerzo no con el objetivo de fijar una voz institucional única, sino para ofrecer alternativas que promovieran una participación ciudadana más amplia e informada. Los principales temas abordados incluyeron el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la educación, la sustentabilidad, el sistema político nacional, los desafíos en vivienda y urbanismo, la salud, la interculturalidad, y los pueblos originarios, entre tantos otros.
Realizamos un trabajo riguroso y comprometido. Es bien sabido que, en lo personal y también representando a la Universidad Católica, manifesté críticas y una oposición de fondo a la propuesta de la Convención, especialmente en lo referente al capítulo de Derechos Fundamentales, el enfoque sobre el cuidado de la vida, la educación y el tratamiento de los pueblos originarios. Como ya se señaló, la propuesta fue finalmente rechazada por una amplia mayoría de la población. Sin embargo, nuestro trabajo no fue en vano: más de ochenta profesores/as entregaron sus aportes públicos, compartiendo sus conocimientos y visión de futuro, lo que fue valorado y reconocido por la ciudadanía.
Además, impulsamos una nueva entrega conjunta a partir de un gran esfuerzo de escucha, en tiempos de desafíos profundos que superaban las capacidades de cualquier individuo u organización. Me refiero al informe “Reflexiones de una ciudadanía constituyente”, desarrollado como parte de esta iniciativa liderada por la Universidad Católica y la Universidad de Chile, con la colaboración de más de treinta universidades, cerca de sesenta organizaciones de la sociedad civil y miles de personas de todas las comunas del país. Era urgente y necesario entonces analizar lo que habíamos vivido como sociedad, para reflexionar sobre el futuro de un proceso político que aún tenía pendiente canalizar los anhelos de cambio y mejora expresados por la ciudadanía. Con los datos e información recogidos en todo Chile, buscamos responder también al compromiso con quienes habían participado, dedicando su tiempo con la convicción de lo dialogado formaría parte del debate público.
En el segundo proceso constitucional, el Congreso Nacional - de manera unánime y expedita - incorporó en la reforma a la Constitución un artículo que establecía que las Universidades de Chile y Católica estarían a cargo del proceso de participación ciudadana. Fue una responsabilidad inmensa y, al mismo tiempo, un honor, pues por primera vez en la historia nuestra universidad aparecía mencionada de forma explícita en la Carta Fundamental.
A través de la Secretaría Ejecutiva, dirigida desde nuestra universidad por el Centro de Políticas Públicas, lideramos esta tarea en conjunto con el sistema de educación superior del país, en el que las instituciones de educación técnico-profesional cumplieron una labor muy destacada. Nos desplegamos por todo el territorio (recuerdo haber visitado doce universidades regionales en apenas un mes), realizando encuentros con estudiantes, profesores, personal administrativo y miembros de la sociedad civil interesados en dialogar en el espacio universitario. Fue emocionante constatar que, durante un fin de semana de junio, más de treinta universidades del país, de manera coordinada, abrieron sus puertas para recibir recibían las propuestas de una ciudadanía deseosa de participar. En total, más de 300.000 personas entregaron sus ideas para contribuir a un mejor texto, que representara, en alguna medida, el sentir nacional.
Sin duda, nuestro aporte desde el mundo universitario fue honesto, generoso y dedicado. El trabajo de la Universidad Católica se realizó en alianza con la sociedad, fomentando el diálogo y la participación. No ofrecíamos un camino fácil ni soluciones únicas, sino una diversidad de visiones que se nutrían y complementaban. Aunque esta segunda propuesta también fue rechazada por un amplio margen, tenemos la tranquilidad de haber cumplido con responsabilidad y rigor. Desde nuestras instituciones de educación superior, aportamos reflexiones desde la experiencia, la participación y el aprendizaje. Fue un trabajo muy relevante desde las universidades en un momento crucial para el desarrollo de Chile.
17. Desarrollo del patrimonio y la cultura
Este ha sido un tema que, durante los últimos años, ha tenido gran repercusión tanto en la universidad como en el país. El patrimonio lo constituyen nuestras raíces, nuestra historia y nuestra cultura compartida. Lo conforma también la ciudadanía, que representan un tesoro humano activo y en continuo desarrollo. Esto, sin duda, se vive al interior de la comunidad universitaria. De esta interacción permanente debe surgir el cuidado y la proyección de nuestro patrimonio, con el fin de transmitirlo a las futuras generaciones.
Se trata de un patrimonio humano y cultural que está vivo, una historia común que escribimos día a día y que, en ese proceso, orienta nuestro destino colectivo. Este proyecto social, que permite formar una comunidad cohesionada y con lazos de sentido, tiene relación directa con estas interacciones y con los valores patrimoniales que compartimos. Así, se activa una memoria común, un acervo cultural, una forma de comprender de dónde proviene esa comunidad, a quién pertenece y, en cierta medida, hacia dónde se orientan sus acciones y voluntades.
En este contexto, el patrimonio cultural ha ido ganando un espacio relevante en la defensa y preservación de nuestras raíces, una causa que ha sido progresivamente asumida por la sociedad. En este proceso, las políticas de Estado han tenido un rol fundamental, pero también lo han tenido los esfuerzos que surgen desde la sociedad civil y las universidades. El patrimonio es hoy un elemento clave de identidad y de cohesión social, a tal punto que, desde hace años, a nivel internacional, las agendas académicas han asumido un papel protagónico en su resguardo y difusión.
Desde su fundación, la UC ha estado comprometida con el aporte cultural al país y, por tanto, con el cuidado de su historia y su proyección a las futuras generaciones. Este interés y misión se han fortalecido en los últimos años, en que se ha consolidado una agenda de cuidado patrimonial. El estallido social fue, sin duda, un llamado de atención: los graves actos de violencia que afectaron bienes públicos pusieron en serio riesgo valores patrimoniales y culturales, lo que impulsó nuestra decisión a actuar. Por esta razón, asimismo el compromiso de preservar Radio Beethoven como un espacio cultural abierto a la comunidad. También trabajamos, junto a las familias fundadoras del Museo MAVI, para conformar la Fundación MAVI UC, y manifestamos nuestra intención de fortalecer la difusión de la obra Vicente Huidobro, Violeta Parra, entre muchas otras iniciativas.
Considerando este panorama, y en coherencia con el protagonismo que la universidad ha ejercido en la cultura y en los asuntos de interés público, desde hace años asumimos la tarea de promover una agenda patrimonial sólida, diversa y proyectada al futuro. Así también lo entendieron artistas, intelectuales y sus familias, quienes comenzaron a confiar sus bienes y legados a instituciones que ofrecieran garantías para su estudio, preservación y difusión. Es el caso de nuestra universidad que, por una parte, ha considerado esencial resguardar su propio patrimonio material y cultural, y por otra, ha sido depositaria de bienes culturales que pertenecen a toda la sociedad y que generosamente han sido entregadas por las familias de sus creadores para ser custodiados y presentados a las nuevas generaciones. Ejemplo de ello es la incorporación a nuestro acervo de obras y legados de figuras como Violeta Parra, Claudio di Girólamo, Francisco Coloane, Diamela Eltit, Manuel Rojas, Juan Pablo Izquierdo, Sergio Larraín y Jorge Brantmayer, entre muchos otros.
De esta manera, la Universidad Católica ha construido un patrimonio que hoy pertenece al país y a la sociedad en su conjunto. Al vasto acervo cultural representado por la riqueza arquitectónica de nuestros campus y edificios —verdaderos enclaves patrimoniales construidos a lo largo de décadas— se suman también las bibliotecas, archivos, colecciones de libros, documentos, obras de arte, esculturas, pinturas, archivos teatrales y musicales. Todo ello representa un aporte invaluable al sistema universitario nacional e internacional, al país y a su cultura.
Hemos sostenido con convicción que el arte y la cultura no son un complemento opcional en la formación de nuestros estudiantes, sino elementos esenciales para su desarrollo integral. Así lo han reconocido los propios jóvenes, quienes valoran de forma explícita y permanente este compromiso con el patrimonio.
En suma, durante estos años hemos afirmado que las universidades tienen un rol fundamental en la promoción y salvaguardia del patrimonio cultural, el cual forma parte del bien común y constituye una fortaleza de las naciones. Esta es una tarea mayor y un compromiso ineludible, que refuerza el aporte de la universidad al desarrollo cultural del país y de sus nuevas generaciones. El patrimonio cultural vincula pasado, presente y futuro, pues comprende el valor y la trascendencia de lo heredado, y nos compromete a transmitirlo con responsabilidad a las futuras generaciones.
18. Propuesta de ley FES y financiamiento de la Educación Superior
Dentro de los aspectos en los que la universidad debe involucrarse, es importante destacar que, hacia fines del año 2024, el gobierno del presidente Gabriel Boric presentó una propuesta para abordar los créditos universitarios y un nuevo tipo de financiamiento estudiantil para la educación superior.
Con este proyecto se busca enfrentar el gran problema de las deudas estudiantiles (CAE y otros créditos), proponiendo una condonación parcial dirigida a un grupo reducido de deudores (alrededor del 15% del total), específicamente aquellos sin posibilidad real de pago. Sin embargo, es fundamental insistir en la necesidad de establecer mecanismos de reprogramación e incentivos que permitan a los estudiantes morosos actualizar sus compromisos y cumplir con las obligaciones económicas contraídas para financiar sus estudios.
Por otra parte, existe consenso en torno a la necesidad de retirar a la banca privada del sistema de financiamiento, así como de introducir una mayor flexibilidad en las condiciones de pago del crédito. No obstante, el modelo de pago propuesto en la iniciativa en discusión presenta serias deficiencias: en la práctica, establece un verdadero impuesto para los graduados, lo que implica que un porcentaje importante de egresados terminaría pagando cifras considerablemente superiores al monto originalmente solicitado como préstamo. Por ello, es esencial modificar este esquema hacia un sistema de préstamo contingente al ingreso, en el que se devuelva únicamente lo prestado, con condiciones de pago razonables, similares a las que ya existen en la actualidad. Además, es clave restituir el sistema de becas y la posibilidad de acceder a préstamos parciales, elementos que el Fondo Estatal Solidario (FES) elimina.
Sin embargo, el mayor problema del proyecto – como lo hemos reiterado en diversas oportunidades- radica en que atenta gravemente la sostenibilidad de las instituciones de educación superior, al plantear la eliminación del copago para las familias pertenecientes a los deciles 7, 8 y 9, manteniéndolo únicamente para para el 10% de mayores ingresos. En especial, cuando aún no existe claridad de los aranceles regulados definitivos para las carreras, lo que hace prever un deterioro financiero severo para las universidades, particularmente aquellas que se encuentran entre las de mayor calidad del sistema. Esta situación comprometería de forma seria su desarrollo futuro.
Adicionalmente, el proyecto representa un riesgo importante para la autonomía universitaria, al dejar el financiamiento de la educación superior sujeto a decisiones del gobierno de turno y a los vaivenes de la economía fiscal. Por todo lo descrito anteriormente, considero que el proyecto actual debe ser modificado de manera considerable. Si bien el objetivo de apoyar a los estudiantes y a sus familias es indiscutiblemente valioso, esto no debe hacerse a costa del desarrollo y sustentabilidad de las instituciones de educación superior, las cuales existen precisamente para servir a los estudiantes, sus familias y al crecimiento integral del país.
En resumen, y a modo de posfacio, quisiera reiterar que el objetivo de este documento ha sido ofrecer una mirada personal sobre los procesos y situaciones que, desde el contexto nacional, impactaron de manera significativa a nuestra universidad durante este período de quince años. El relato es deliberadamente subjetivo, como corresponde a un testimonio de primera persona, y requiere ser complementado con otras miradas y perspectivas.
No obstante, estimo que este testimonio puede tener un valor como registro histórico, especialmente cuando – al cumplirse 150 o 200 años desde la fundación de la universidad – se busque conocer y comprender parte de su historia y trayectoria, y su aporte permanente al país.
Estas líneas han sido escritas en el marco de un período sabático como profesor visitante en la Universidad de Edimburgo, Escocia. Agradezco al Edinburgh Futures Institute por el espacio y la oportunidad que me brindaron para desarrollar este trabajo. Sin duda, haber podido compartir estas reflexiones en un entorno académico ha permitido mirar con mayor perspectiva lo vivido en estos años tan significativos para la historia reciente de Chile y de la Universidad Católica. Una institución orientada, desde siempre, a servir a Chile y a todos sus habitantes.
Edinburgh Futures Institute, Universidad de Edimburgo, Escocia,
Junio 2025.
El Dínamo, 27 de julio de 2025
Inteligencia Artificial en las universidades
Es crucial aprovechar el potencial transformador de la IA para enriquecer la forma en que generamos y aplicamos el conocimiento, junto con realizar una integración ética y responsable de esta tecnología.
Ignacio Sánchez D.
Las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial (IA) han producido un impacto muy significativo en las diversas metodologías de enseñanza. En el caso de la Educación Superior (ES), ha influido en las metodologías docentes, en la realización de investigación, innovación y en las actividades de gestión universitaria. Ejemplos incluyen sistemas tutoriales, experiencias de aprendizaje adaptativo para estudiantes, sistemas de evaluación y de detección de brechas educativas. La IA impacta diferentes actividades educativas que involucran a estudiantes, docentes, investigadores, personal profesional y administrativo. Se pueden potenciar también las iniciativas de inclusión y de estímulo a la diversidad. Con el apoyo de estas tecnologías, se puede adaptar la enseñanza a las necesidades de los estudiantes, con diferentes metodologías, respetando los tiempos adecuados a sus propios aprendizajes.
Las áreas en docencia que tienen un beneficio de la IA incluyen: la evaluación y diagnóstico, exámenes, autoevaluaciones, pruebas estandarizadas con retroalimentación, predicción, con la detección de riesgo académico, progresión de estudiantes, deserción, entre otros. Por otra parte, estas tecnologías permiten un apoyo académico para toma de ramos, remediar brechas, guía de aprendizajes y progresión curricular. Hay que destacar los sistemas tutoriales, con aprendizajes acorde a las características de los estudiantes. Con el uso de chatbox y asistentes virtuales, la IA se ha convertido en una herramienta clave para responder preguntas frecuentes de estudiantes, lo que les permite orientación en procesos de admisión, demanda de cursos y gestión de recursos humanos. Existe también la posibilidad de colaborar en el procesamiento del lenguaje natural, evaluar ensayos escritos, con retroalimentación formativa al estudiante.
En relación con la inclusión, estudiantes con discapacidad encuentran en la IA un recurso para superar barreras, lectores de pantalla, subtitulación automática, conversión texto-voz y asistentes personales que permiten una participación más equitativa en clases. Además, la traducción automática neuronal ha mejorado en precisión, permitiendo que estudiantes de distintas lenguas accedan a contenidos en tiempo real. Por su parte, la educación médica presenta oportunidades para la IA como una herramienta de aprendizaje que ayudará a redefinir los métodos de enseñanza, evaluación y aprendizaje clínico. El análisis de grandes volúmenes de datos, reconocimiento de patrones y decisiones automatizadas abre las posibilidades de enriquecer la formación médica y de otros profesionales de la salud.
La universidad también enfrenta desafíos en la investigación, innovación y creación en el contexto de la IA. Sus capacidades para analizar grandes volúmenes de datos, para crear textos, imágenes y sonidos, están transformando la investigación científica. Se escriben áreas principales de desarrollo en investigación en IA, dentro de las que destacan el aprendizaje en neurociencias, psicología cognitiva, ciencias básicas, desarrollo de tecnologías, junto con herramientas para evaluar su impacto y mejorar la interpretación de sus modelos.
La aplicación de la IA abarca múltiples ámbitos relevantes en investigación, que van desde la salud, economía, educación, seguridad, servicios públicos, entre otros. Así también, la IA facilita el análisis de datos en áreas como bioinformática, neurociencia, cambio climático, entre otros. En el ámbito de la salud, la IA se utiliza en el diagnóstico a través de mejores imágenes con resolución y equipamiento de menores costos, personalizar tratamientos y análisis de datos. La integración de la IA también involucra importantes reflexiones sobre su impacto en las disciplinas creativas como el arte y las humanidades, junto a reflexionar sobre aspectos éticos, como la originalidad, la autoría y la generación autónoma de arte por parte de la IA. Es importante destacar que en el desarrollo de la IA hay que incluir la energía, los recursos hídricos, la sustentabilidad con aspectos de circularidad, reutilización y reciclaje, entre otros.
Junto con estos beneficios, es preciso insistir en su uso correcto, ya que se han descrito problemas de honestidad e integridad académica. Esto se ha visto de manera especial en la realización de ensayos, trabajos y resolución de pruebas. Esto revela un desafío ético al interior de cada una de las instituciones en que se utilicen herramientas de IA. Además, se ha descrito que el uso excesivo de IA podría reducir el contacto personal, esencial para el desarrollo de habilidades socioemocionales y pensamiento crítico. La universidad debe asumir desafíos y consideraciones éticas en el marco de las políticas de integridad académica, con un sentido inclusivo, ético, respeto a la dignidad de la persona, seguridad y privacidad en el uso de los datos.
En síntesis, la IA representa una gran oportunidad para fortalecer y potenciar la calidad de la educación, a través de medidas que la puedan hacer más interactiva y centrada en el estudiante. La formación docente en la actualidad debe incorporar mayores competencias digitales y una permanente crítica hacia las nuevas tecnologías. Es crucial aprovechar el potencial transformador de la IA para enriquecer la forma en que generamos y aplicamos el conocimiento, junto con realizar una integración ética y responsable de esta tecnología.
El Mostrador, 23 julio, 2025
La confianza, ¿se puede fortalecer?
El desafío es estimular la participación ciudadana, la cohesión social, la inclusión, el encuentro de personas diferentes, el trabajo en equipo, la equidad de género, la protección del medio ambiente, las actividades comunitarias, entre otras acciones, como primer paso para restablecer la confianza.
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es conocido que en nuestro país existen bajos niveles de confianza en las distintas áreas de la vida en común. Más bien es la desconfianza, la duda y el temor a lo desconocido lo que nos caracteriza como sociedad. Sin embargo, está demostrado que la confianza, definida como “la esperanza firme de algo o alguien” es la base para construir relaciones sólidas y duraderas, ya sea que estas se orienten al plano familiar, de amistad, comunitario, comercial o de otras características.
Así, para que exista confianza se requiere empatía, autenticidad y sinceridad, a la vez que credibilidad, honestidad, transparencia y un piso firme para construir futuro. Al lograrla, como efecto positivo inicial se establece y genera seguridad, certeza, familiaridad y sentido de bien común, aspectos que son básicos para el desarrollo de una comunidad.
La Encuesta Bicentenario UC, en su última medición, demostró que la confianza institucional en estas décadas de estudio ha tenido una preocupante disminución, lo que presenta destacadas excepciones. Los datos demuestran bajos niveles de confianza respecto de instituciones como el Gobierno, el Congreso, los partidos políticos y los Tribunales de Justicia. Al contrario, se ha observado un alza en las Fuerzas Armadas y Carabineros, junto a las universidades.
Lamentablemente, la polarización política que observamos en los últimos meses aumenta el nivel de desconfianza, ya que cada grupo se aísla y se alimenta de sus propias noticias en las redes sociales, en las que muchas veces se altera la realidad, generando desinformación y engaño. De esta manera, los diversos grupos se atrincheran en sus posiciones, reforzándolas sin ver y comprender otras miradas o aristas de la realidad.
El problema que vemos es que, al estar desconectados y ser desconocidos o extraños, se cimenta la desconfianza por la falta de ver y conocer a un “otro” real. Así, se expresa la paradoja de Fenno, también llamada de la representación, que refiere a “la desconexión entre la experiencia individual y la percepción del sistema en su conjunto”; es decir, muchas personas confían en la persona con quien se relacionan (en el trabajo, iglesia o actividad específica), sin embargo, refieren desconfiar de las instituciones a las que representan. Esto nos pone un gran desafío, que es el de generar encuentros, para evitar el desconocimiento y su efecto, que se traduce en la falta de confianza.
La experiencia de los países nórdicos que presentan tradicionalmente gran nivel de confianza en su vida social es interesante. En ellos se demuestra la mayor frecuencia de actividades comunitarias, dentro de las que se destacan las sociales, artísticas, deportivas y otras realizadas en comunidad. Las actividades corales, de deportes en equipos y de apoyo comunitario son valiosas y consideradas muy destacadas. Es relevante también destacar que la confianza se relaciona con el bienestar y la felicidad, con el concepto de que trabajando y viviendo en conjunto somos más, en todos los ámbitos. Esto es importante para un mejor desarrollo social y económico, junto con asegurar un crecimiento integral más estable y de largo plazo.
Para lograr lo anterior, es necesario reiterar que un requisito para tener confianza es conocerse y encontrarse; es decir, dejar de ser extraños. En nuestro país los centros comunitarios, los clubes y agrupaciones pueden hacer una diferencia. Es importante destacar que las parroquias representan un importante lugar de encuentro de la comunidad. Recordemos las labores solidarias en pandemia, que tenían como fuente las comunidades de base de iglesia. Es la fe la que reúne, produce encuentro y fortalece la confianza.
Por otra parte, las universidades encabezan la lista de instituciones de mayor credibilidad de la Encuesta Bicentenario UC. Esto implica un gran desafío, el aporte a la sociedad como espacios de formación y búsqueda del nuevo conocimiento, con libertad académica y autonomía. Los resultados muestran que nuestras instituciones gozan de un elevado prestigio y se consideran como un camino para asegurar el desarrollo integral de los jóvenes.
Así, se requiere asumir la responsabilidad que nos otorga la sociedad al creer en el valor y aporte de las universidades como agentes de formación, generación de conocimiento, encuentros y movilidad social, orientados en un permanente camino de progreso de la sociedad.
El desafío es estimular la participación ciudadana, la cohesión social, la inclusión, el encuentro de personas diferentes, el trabajo en equipo, la equidad de género, la protección del medio ambiente, las actividades comunitarias, entre otras acciones, como un primer paso para restablecer y potenciar la confianza. Esto es crucial en la construcción de un proyecto país, con generosidad, mirada de futuro en que se cimente un Estado de bienestar pleno, respetuoso y sustentable. Para lograrlo, comencemos por lo más simple, conversemos y acerquémonos a quienes nos rodean y que hasta ahora han sido desconocidos. Así comenzaremos a construir confianzas.
El Mercurio, 21 de julio de 2025
Ética institucional y universidades
Junto con transmitir el nuevo conocimiento, las universidades deben abordar los temas que fomenten la reflexión y el pensamiento crítico en profundidad. Esto, en un marco de libertad académica y autonomía universitaria.
Ignacio Sánchez D., Pontificia Universidad Católica de Chile; Diego Durán J., Pontificia Universidad Católica de Chile; Emilio Rodríguez-Ponce, Universidad de Tarapacá
Las universidades, instituciones de larga tradición y relevancia en el desarrollo de los países, son espacios de docencia, investigación, creación y transferencia, junto a una vinculación especial con su entorno. Desde sus orígenes, tienen una responsabilidad ética singular y de gran relevancia para el país. Por esto, junto con transmitir el nuevo conocimiento, deben abordar los temas que fomenten la reflexión y el pensamiento cri´tico en profundidad. Esto, en un marco de libertad académica y autonomía universitaria.
En el caso de las universidades católicas, se espera un aporte único y original, y un espacio de reflexión entre la fe y la razón para poder avanzar en una comprensión más completa e integral de la persona. Al incluir la trascendencia y la reflexión conjunta entre la filosofía y la teología como parte central del ethos universitario, se podrá entregar un aporte singular y sustantivo a la sociedad.
La ética institucional al interior de la universidad se entiende como el conjunto de principios y valores que guían la conducta de la comunidad universitaria en su totalidad, incluyendo de manera especial a sus principales directivos y en forma amplia a profesores, profesionales, administrativos y estudiantes. En los últimos años, este concepto ha evolucionado con el fin de agregar una visión una visión más completa e interdisicplinaria, que logre incorporar la preocupación por la convivencia universitaria, la honestidad e integridad académica, la calidad, la dignidad de la persona, el buen trato, la justicia laboral, la equidad de género, la inclusión, la responsabilidad social, entre otros aspectos.
La discusión de la ética institucional y del comportamiento de su comunidad no puede reducirse solo a normas administrativas o declaraciones de principios - los que sin duda son muy importantes y necesarios - , sino que estos deben implementarse e integrarse al interior de la cultura organizacional, utilizándose en la práctica diaria y en especial en la toma de decisiones estratégicas de la institución. Así, la implementación de la ética universitaria se presenta en la forma en que se identifican, abordan y gestionan los problemas con alcance ético, los conflictos de interés, la gestión académica, los sistemas de calidad, el desarrollo de la investigación, la promoción de la equidad de género, la gestión económica, entre otros.
Los principios generales que deben estar presentes en la institución se pueden resumir en: integridad, es decir, actuar con honestidad y coherencia; responsabilidad, que significa asumir las consecuencias de las decisiones y acciones; calidad, justicia y equidad. En el sector público, el principal componente de la ética es la probidad, que implica actuar en función del interés público o superior, priorizando este interés sobre las aspiraciones individuales o grupales. Además, se considera importante la participación de los miembros de la comunidad, la diversidad de ideas y culturas; junto a la transparencia y acceso a la información.
En todos los procesos, descritos, sin duda que el liderazgo ético es clave para poder impregnar de una mirada ética a la institución en su conjunto. De esta forma, las autoridades universitarias deben tener conciencia de que son vistos como ejemplo. Esto debe proyectarse en un adecuado comportamiento, con decisiones que sean prudentes, a la vez que con visión y determinación, poniendo a la persona en el centro. En suma, el liderazgo tiene el desafío de promover la reflexión y análisis crítico, la confianza y transparencia, la convivencia en la comunidad, la preocupación por el bienestar y bien común junto a una mirada de futuro con propuestas innovadoras y conectadas con el país.
Estos principios se deberán aplicar en todas las labores que realiza la universidad y especialmente en las relaciones interpersonales. Las líneas futuras de investigación que se proyectan en el desarrollo de la ética de las instituciones universitarias - y que forman parte del proyecto Fondecyt que hemos presentado- incluyen avanzar en la gobernanza y gobierno universitario; ética del liderazgo académico; impacto en la toma de decisiones; clima organizacional; implementación de códigos de ética; integridad académica, entre otros.
Es importante incorporar el estudio del impacto ético en la toma de decisiones estratégicas en las universidades, analizando sus respectivos efectos sobre los resultados institucionales. El trabajo colaborativo, entre investigadores de diferentes instituciones permitirá avanzar en la evaluación de las diferentes realidades que permitan plantear aveces en el perfeccionamiento de la calidad de la ética institucional y su aporte desde la academia.
El Líbero, 5 julio, 2025
Colaboración para formar generaciones del futuro
Es importante destacar que el trabajo en red no es sólo una herramienta operativa, sino de manera muy especial una postura ética y estratégica de las autoridades de una institución universitaria para enfrentar el futuro global.
por Ignacio Sánchez D. y Lilian Ferrer L.
El sistema universitario de desarrolla en un contexto de gran colaboración internacional, con desafíos globales e impactos que muchas veces no se pueden predecir, relacionados con un mundo global e interconectado. Ejemplos de ellos se encuentran en la situación creada por la pandemia; el cambio climático; los conflictos bélicos; los temas éticos; los desafíos que presenta la inteligencia artificial, entre otros. En este escenario, las universidades se constituyen en verdaderos agentes de transformación global. Así, es relevante proponer y avanzar en un trabajo en red, que se presente como una estrategia robusta para la cooperación, innovación y una proyección internacional de futuro.
Las redes universitarias consisten en asociaciones de universidades para colaborar entre sí con el objetivo de lograr objetivos comunes. Estas iniciativas responden a la inquietud de los académicos por colaborar y básicamente conocer nuevas realidades, poder compararlas y realizar sinergias con el objetivo de crecer y desarrollarse. Existen redes locales. Regionales y globales, con énfasis en la docencia, investigación, gestión, vinculación con el medio, entre otras. En ellas se logra tener una colaboración y un importante aprendizaje que permite compartir mejores prácticas, avanzar en docencia innovadora, investigación colaborativa de frontera, impulsar la transferencia, innovación y el emprendimiento, comparar desafíos similares, abordar problemáticas comunes y acceder a diferentes fuentes de financiamiento internacional. Todos estos son trabajos y desafíos en permanente desarrollo.
En el pasado, el concepto tradicional de internacionalización se refería solo a desarrollar trabajo académico a través del intercambio de estudiantes, docentes e investigadores. En la actualidad, esto se ha modificado para dar lugar a una visión de una real internacionalización integral o “en casa”. Es por esto por lo que hoy, junto a potenciar la movilidad estudiantil y académica, es imprescindible el desarrollo de programas en diferentes niveles; la sinergia y evaluación de la realidad comparada de indicadores de gestión; la enseñanza de nuevos idiomas; la incorporación de contenidos globales en los currículos; trabajar para incorporar la diversidad cultural en los campus; entre otras variadas actividades.
Es importante destacar que, con el objetivo de incorporar lo anterior, se requiere liderazgo y una gestión institucional deliberada y orientada a propósitos compartidos, que permitan obtener los frutos propuestos en el plan de desarrollo y en la misión institucional. De esta forma, en el trabajo en red las universidades se transforman en instituciones que pueden llegar a ser promotoras de intercambio y entendimiento intercultural, lo que es una responsabilidad mayor y muy relevante en los tiempos que vivimos. En la actualidad, hay un número significativo de temas en todos los ámbitos del saber en los cuales estas redes pueden colaborar en una reflexión conjunta, aportando diversas miradas que pueden permitir la evaluación de diferentes ángulos y miradas en temas relevantes.
Dentro de estas áreas, se incluyen temas de gran relevancia y vigencia internacional como lo son los intentos de cancelación de opiniones en las universidades; los atentados a la libertad académica y a la autonomía universitaria; los desafíos éticos a considerar en la toma de decisiones; la presencia en el orden internacional: la mirada ética en la formación de los estudiantes y en la áreas de docencia, investigación, creación y vinculación con el medio; el comportamiento ético de los egresados; la interculturalidad en la composición de las comunidades universitarias; salud global; los desafíos, riesgos y oportunidades que presenta la inteligencia artificial; el análisis compartido de la gestión; la búsqueda de fondos internacionales para realizar proyectos de investigación; entre otros grandes dilemas y desafíos.
Algunos criterios que pueden definir las prioridades de participación estratégica en estas redes son la afinidad de ethos y misión institucional; la proyección global, lo que permite el contacto amplio y variado, con diferentes culturas; la construcción de puentes para asegurar la paz entre países vecinos; la proyección regional y la representatividad geográfica tan necesaria para la colaboración entre universidades que se desarrollan en entornos y condiciones similares; los mecanismos de evaluación y aprendizajes conjuntos; aspectos de innovación curricular de mayor relevancia; líneas de investigación y transferencia conjuntas en la gestión; la complementariedad y sinergia de capacidades; evaluar el beneficio y resultados del costo y tiempo involucrados en la participación de las redes; por mencionar algunos.
Desde nuestra experiencia, participar en redes como Universitas 21, SACRU, el Hemispheric University Consortium, La Tríada, CINDA, Artesanos de la Unidad, entre otras, ha abierto posibilidades para avanzar en docencia innovadora, investigación conjunta e intercambio intercultural. Pero, sobre todo, ha mostrado que es posible construir confianza, comunidad y horizontes más amplios para nuestras instituciones y estudiantes. La colaboración en red nos ha permitido también dialogar desde América Latina con el mundo, compartiendo nuestras miradas, desafíos y aprendizajes.
En suma, es importante destacar que el trabajo en red no es sólo una herramienta operativa, sino de manera muy especial una postura ética y estratégica de las autoridades de una institución universitaria para enfrentar el futuro global, considerando todos los desafíos que representa esta participación. Es necesario realizar una invitación a todas las universidades del país y de la región a asumir un rol más activo, generoso y colaborativo en la participación de redes internacionales, que tengan un foco y propósito definido y una proyección relevante. Esto tiene una proyección a futuro, ya que, solo formando redes diversas, con misión y propósitos definidos, conscientes y comprometidas con el desarrollo integral de la juventud y la generación de nuevo conocimiento, podremos formar de manera integral a las nuevas generaciones que liderarán los cambios que nuestro país y el mundo necesita.
El Dínamo, 24 de Junio del 2025
Convivencia universitaria, una prioridad
Ignacio Sánchez D.
Las mejores formas de relacionarse, el autocuidado, el respeto y la calidad de vida deben ser responsabilidad compartida entre quienes desarrollan su vida en comunidad. En este sentido, el aporte de los profesionales y personal administrativo que apoyan el crecimiento y desarrollo de las actividades estudiantiles es crucial.
Las universidades están constituidas por comunidades de estudiantes, profesores, profesionales y administrativos que colaboran de manera conjunta y esencial en el trabajo académico. Es una tarea que se asume en equipo al interior de la diversidad de cada comunidad universitaria. En la actualidad, uno de los desafíos más importantes a abordar en las instituciones es poder contar con una convivencia sana y armónica que permita el desarrollo integral de la comunidad. Las universidades son lugares privilegiados de encuentro intergeneracional, de gran valor inclusivo, de tolerancia y aprendizaje, donde los jóvenes se enfrentan —a veces por primera vez— a estudiantes diversos y de una gran variedad de características sociales, culturales y personales.
Con el objeto de que esta convivencia se realice de manera amplia e integral, se requiere de cultivar algunos aspectos relevantes, como son la libertad académica y de expresión, la autonomía universitaria, el respeto a la dignidad de la persona, poner límites y rechazar de plano la segregación y los discursos de odio, cultivar el respeto al interior de la universidad y por supuesto seguir y cumplir las normas y reglamentos de cada institución. Es importante destacar que la inclusión y la valoración de la diversidad, son muy centrales en la misión e identidad de una universidad católica.
Las mejores formas de relacionarse, el autocuidado, el respeto y la calidad de vida deben ser responsabilidad compartida entre quienes desarrollan su vida en comunidad. En este sentido, el aporte de los profesionales y personal administrativo que apoyan el crecimiento y desarrollo de las actividades estudiantiles es crucial. En el caso de los jóvenes, su vida interior y desarrollo de valores superiores, el apoyo y compañía de su familia, los hábitos de estudio, la formación de grupos de trabajo, el cuidado del sueño y descanso, las actividades extraprogramáticas, deportivas y recreativas tienen una relación directa con su bienestar y también con el mayor rendimiento académico.
Por el contrario, el aislamiento social y familiar, las jornadas de estudio extenuantes y no programadas, los altos índices de automedicación y consumo de estimulantes, el abuso de alcohol y drogas ilícitas, el mal uso de las redes sociales, bullying, —en especial cuando se utilizan para denostar a los propios estudiantes—, las situaciones de acoso y abuso de poder, los actos de connotación sexual, significan un gran daño en lo personal y presentan un riesgo de ruptura grave de la convivencia universitaria.
En las universidades se han desarrollado numerosas iniciativas que potencian la convivencia universitaria. En el ámbito de los estudiantes las actividades de dirigencia estudiantil, las de orientación pastoral, deportivas, sociales, recreativas, científicas, artísticas y otras, van a colaborar con espacios de encuentro y conocimiento de la comunidad. Así también en nuestro caso, en la UC, el Código de Honor; la figura del Ombuds o Mediador de la comunidad; la implementación de políticas de desarrollo de la mujer; de prevención de violencia sexual y de género; las iniciativas de conversación o UC Dialoga; entre otras, han sido iniciativas muy valiosas.
De esta manera, las acciones para lograr una mejor convivencia universitaria comprenden la promoción de una sana convivencia en los campus y en el uso de las redes sociales; promover los deberes y derechos de cada uno de los miembros de la comunidad; diseñar e implementar políticas e iniciativas que busquen el bienestar de todas/os los miembros de la comunidad; generar buenas prácticas de convivencia; y desarrollar estrategias para la resolución de conflictos.
Además, es importante sistematizar las buenas prácticas; realizar coordinación de iniciativas relacionadas con convivencia y bienestar; diseñar estrategias para conocer los distintos servicios que ofrece la universidad en convivencia y resolución de conflictos. Así también, para realizar un continuo perfeccionamiento, es importante estar atentos a nuevas necesidades que favorezcan la convivencia para la comunidad; junto a crear instancias para discutir y dialogar sobre nuevas controversias de convivencia en jornadas de trabajo, como una forma de generar conciencia y nuevas alternativas de resolución de conflictos.
Con el fin de lograr lo descrito, junto con realizar una evaluación y un diagnóstico de cada situación y realidad universitaria, se deben considerar las estrategias a implementar desde el ámbito educativo y preventivo, definiendo los objetivos y el seguimiento y evaluación a largo plazo. Esto permitirá construir una nueva realidad en conjunto con una comunidad universitaria activa y protagonista de su propio futuro.
En suma, es relevante avanzar en una convivencia universitaria sana y respetuosa. En este contexto, las universidades católicas tenemos un compromiso mayor, que es el de desarrollar en plenitud el diálogo entre la fe y la razón, siendo coherentes con el ethos institucional de promocionar el desarrollo integral de la persona a la luz de la buena nueva noticia del evangelio. Gran desafío universitario y en especial, de las universidades católicas.
9 junio, 2025
¿Una discusión acelerada para decidir la eutanasia en nuestro país?
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
La discusión en profundidad de estos temas, que son esenciales para una sociedad, no puede realizarse de manera urgente y acelerada. La escucha de todas las voces y la prudencia es lo que se requiere hoy para abordar la discusión del término de la vida.
Sí, efectivamente esto es lo que ha solicitado el Presidente de la República al Parlamento. Aunque parezca increíble, esto significa que el Poder Legislativo tendrá solo seis días hábiles (al leer esta columna ya quedarán algunos días menos) para analizar y votar una ley que define el bien más preciado que tenemos, la vida. Esto es inaceptable, ya que el proyecto de ley se ha discutido de manera muy intermitente y esporádica en los últimos cinco años, por lo que nada explica este apresuramiento que solo traerá complicaciones, confusión y en especial polarización en el país.
Todos sabemos que los debates valóricos, en especial cuando se refieren a la dignidad de la persona y el derecho y cuidado de la vida, son muy complejos y con miradas muy diversas, lo que requiere diálogo, escucha y en especial un análisis en profundidad del ser humano, su sentido de existencia y en especial de su trascendencia.
Una reflexión crucial al discutir este tema es que la dignidad humana es una propiedad intrínseca de toda persona, independientemente de sus capacidades, condiciones y etapas de su vida. La discusión entre la autonomía y la capacidad de decidir de las personas sobre su cuerpo y su vida es muy relevante. A esta, hay que agregar la capacidad de decidir con independencia de su situación económica y, en especial en nuestro país, de su plan de salud, porque debiéramos coincidir en que toda vida humana supone el reconocimiento de la igualdad en dignidad y derechos.
Desde sus orígenes, la medicina se ha orientado a prevenir las enfermedades y promover la salud, asistir a los enfermos, aliviar el dolor, el sufrimiento, y a cuidar a los incurables. El acompañamiento en los momentos de enfrentar la muerte es parte integral de las labores y del acto médico. Por esto, un acto médico compasivo es el que busca aliviar el sufrimiento, sin terminar con la vida del paciente. Es necesario recordar que adelantar la muerte nunca ha formado parte de la práctica de la medicina.
En esta discusión, es preciso recalcar que los Cuidados Paliativos integrales se orientan a proporcionar una vida digna hasta la muerte natural, sin presentar un sufrimiento incontrolable. Esto debe estar al alcance de todos los pacientes, como un imperativo ético y de equidad para quienes sufren, centrado en la dignidad de la persona. Es importante recordar que la adecuación del esfuerzo terapéutico es una decisión consensuada entre el equipo de salud y la familia.
En la práctica clínica, en pacientes terminales se pueden evitar o suspender determinadas medidas terapéuticas por ser desproporcionadas en sus efectos y resultados. Esto es lo opuesto al denominado “ensañamiento terapéutico”, que obviamente se debe evitar. De esta manera, la medicina requiere mantener su misión inicial, que debe estar centrada en la salud integral del paciente y en especial en el respeto de la dignidad de toda vida humana, sin excepciones.
Así, el derecho a morir con dignidad no puede depender del plan de salud de cada paciente, lo que deja a los más vulnerables desvalidos y fuera de los avances de la ciencia y la medicina. Por esto, previo a discutir la eutanasia con carácter de urgencia, requerimos una propuesta robusta de cuidados paliativos amplios e integrales, que logren obtener el alivio del dolor físico, psicológico, social y un apoyo espiritual del paciente terminal. Si bien este enfoque está en íntima relación con un derecho humano fundamental como es la vida, esta aproximación clínica no está disponible para todos quienes hoy la requieren a largo y ancho de nuestro país.
En suma, el derecho a morir con dignidad no debe depender de las opciones disponibles para cada paciente, lo que deja a los más vulnerables desvalidos y fuera de los avances de la ciencia. La vida es un bien superior, un derecho humano fundamental, indisponible, el cual se debe cuidar independientemente de las características del paciente. Por esto, se requiere contar con todas las condiciones para acompañar de manera integral a la persona en su camino de final de la vida, abordando el dolor y sufrimiento físico, la angustia, soledad, los trastornos psicológicos y el acompañamiento espiritual.
Como se puede apreciar, la discusión en profundidad de estos temas, que son esenciales para una sociedad, no puede realizarse de manera urgente y acelerada. La escucha de todas las voces y la prudencia es lo que se requiere hoy para abordar la discusión del término de la vida.
Tribuna
Tiempos de inflexión en la Educación Superior
La propuesta de nuevo financiamiento de la Educación Superior es un grave riesgo a la autonomía universitaria, ya que la mayor parte del financiamiento quedará a cargo del Estado y por ende de las decisiones del gobierno de turno, sujeto a miradas ideológicas.
El Sistema de Educación Superior (ES) en forma permanente enfrenta desafíos que le permiten avanzar, demostrando ser un sistema activo y en permanente evolución. Hoy, enfrentamos tiempos de inflexión con algunos desafíos que es importante reconocer ya que pueden marcar el destino de nuestras instituciones. Junto a un breve recorrido por los proyectos y desafíos en marcha, quisiera plantear tres temas de gran relevancia, los que van a estar en el centro del debate y de los futuros cambios. Estos son la implementación de la Inteligencia Artificial (IA); el cuidado de la libertad académica y de la autonomía universitaria; y el nuevo financiamiento del sistema propuesto en el proyecto de ley FES en discusión en el Parlamento.
Sin duda, en los últimos años la ES ha avanzado en la calidad de la docencia disciplinar y formación general de los estudiantes para prepararlos a enfrentar un mundo globalizado. Sin embargo, aún se requiere una mayor flexibilidad y exploración curricular tanto dentro de las mismas diciplinas como también fortalecer la interdisciplina, incorporando desde la sociedad la transdisciplina. Además, las universidades diversas son mejores instituciones, por lo que el fortalecimiento de las políticas de inclusión, con adecuados programas de apoyo es vital para aportar una mayor amplitud y cohesión social desde nuestras instituciones.
En relación con los contenidos curriculares, el primer punto de inflexión es la incorporación de la Inteligencia Artificial, la que debe ser una aliada en el desarrollo de las universidades, conociendo sus fortalezas, debilidades y en especial transparentando con los estudiantes y docentes sus eventuales aportes al desarrollo académico. En este tema, la competencia debe dar paso a la colaboración, con lazos profundos tanto a nivel nacional como internacional para poder integrarse a un mundo global e interconectado.
Además, el apoyo a la investigación, creación y transferencia de estos avances es clave, lo que requiere de la implementación de políticas y lineamientos de largo plazo, con importante inversión y financiamiento. En este sentido, es necesario aprovechar el aporte y capacidad instalada de los diferentes proyectos universitarios que aportan bienes públicos relevantes para el país. Así también, no puede quedar de lado el apoyo a la ES técnico profesional por su aporte clave al desarrollo del país y ser una palanca de crecimiento real, tanto personal y familiar. Hoy, es crucial evaluar en profundidad el compromiso público de la ES a través de su vinculación con el medio y entorno en el que se desarrolla.
El segundo punto de inflexión se relaciona con la protección de la libertad académica, tanto en docencia como en investigación, la libre exposición de ideas y el cuidado de la necesaria autonomía de las instituciones para poder desarrollar su proyecto académico y asegurar así un aporte único, de calidad y original al país. En los últimos meses, se han producido preocupantes señales a nivel internacional que requieren tener un cuidado especial. Nuestro país no está exento de estos riesgos. Estos principios y valores están en la esencia de las universidades desde su fundación e inicios de sus actividades en Occidente desde hace ya casi mil años.
Finalmente, el tercer punto de inflexión para nuestro sistema es la propuesta de nuevo financiamiento de la ES. En este sentido, el proyecto de ley que se discute en el Parlamento (FES) junto con abordar un problema muy importante de las deudas estudiantiles (CAE y otros créditos) con una condonación a un grupo minoritario de estudiantes, plantea vías de reprogramación e incentivos para que los estudiantes morosos actualicen sus pagos y cumplan las obligaciones adquiridas. Sin embargo, la propuesta introduce un verdadero impuesto a los graduados, con el que un porcentaje importante de los egresados pagarán montos significativamente mayores a lo solicitado como préstamo. Además, se elimina el sistema de becas y la posibilidad de solicitar préstamos parciales. Todo esto sin duda debe ser corregido.
Sin embargo, el mayor problema del proyecto radica en que atenta y lesiona gravemente la sostenibilidad financiera y la autonomía universitaria al plantear la eliminación del copago de las familias de los deciles 7, 8 y 9, quedando sólo para el 10% de mayores ingresos. En especial, cuando aún no hay claridad de los aranceles regulados definitivos de las carreras. Así, esta propuesta va a implicar un grave deterioro financiero de las universidades, -en particular las de mayor calidad del sistema-, lo que va a afectar seriamente su desarrollo futuro.
Esta propuesta es un grave riesgo a la autonomía universitaria, ya que la mayor parte del financiamiento de la ES quedará a cargo del Estado y por ende de las decisiones del gobierno de turno, sujeto las miradas ideológicas de cada gobierno y a los cambios económicos que afecten las arcas fiscales a futuro. En la actual realidad internacional, hemos visto que esto es un riesgo mayor que pude complicar seriamente el desarrollo de nuestro sistema de ES.
Los puntos de inflexión descritos deben ser analizados en profundidad al interior de las universidades y en una reflexión conjunta con el Parlamento ya que pueden afectar de manera significativa a las comunidades universitarias y a las instituciones de ES, las que siempre deben estar al servicio y desarrollo de nuestros jóvenes y del país.
El Mostrador, 30 mayo, 2025
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
En el trato que hoy demos a los más débiles y vulnerables manifestaremos con hechos y de manera explícita el tipo de sociedad en la que queremos vivir. Esto es lo que estará en discusión al analizar este proyecto.
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El Gobierno anunció ayer la presentación ante el Parlamento de un proyecto de ley que legaliza el aborto. Este sin duda es un verdadero atentado al primer derecho humano, el derecho a la vida. Debemos respetar la vida del que está por nacer, cuidando su dignidad. Además, con la misma fuerza y convicción, se debe apoyar a las madres que están en una situación de gran vulnerabilidad cuando se enfrentan a la decisión de realizarse un aborto, independientemente de las razones que existan para tomar esta dramática decisión. Así, entender y acompañar, sin juzgar ni condenar, es un desafío por lograr entre todos.
En este proyecto se trata de iniciar un debate sobre los derechos humanos y sobre la dignidad del ser humano, de todo ser humano. Así, la conducta que adoptemos frente a los más vulnerables es en extremo relevante, ya que demostrará de modo inequívoco el real valor y respeto de la sociedad que queremos construir y de su relación y respeto de la vida humana. De este modo, la forma de tratar y cuidar al más vulnerable es indicativa del desarrollo de una sociedad.
Cómo médico pediatra, día a día me sorprende el misterio y el milagro de la vida humana. Desde la fecundación se inicia la vida y se define lo que será un ser único e irrepetible. La célula inicialmente fecundada, en un continuo por divisiones y diferenciaciones sucesivas, formará cada una de las células presentes en el embrión, feto, recién nacido, niño y adulto. El plan básico del embrión se empieza a establecer desde la fecundación y el futuro del embrión se establece desde el primer momento del desarrollo.
¿Conocerán las autoridades algo de la embriología del desarrollo? ¿Tienen bases y fundamentos para dividir las decisiones en semanas? ¿Sabrán que a las 14 semanas la gran mayoría de los órganos, incluyendo la mayor parte del desarrollo del sistema nervioso, ya están constituidos? ¿Cuál es la fundamentación racional para tomar decisiones en un momento determinado, cuando la vida es un continuo desde la fecundación? Así lo hemos entendido en nuestra Red de Salud UC Christus, con todas las medidas de apoyo a las madres en situación de vulnerabilidad.
Además, es necesario poner atención a la naturaleza propia del ser humano. Desde su inicio es posible identificar dos constantes: en primer término, que la persona mantiene su identidad, que es única e individual, permaneciendo el mismo individuo en el proceso de desarrollo de su vida hasta su muerte natural. La segunda constante la constituye el proceso de desarrollo y cambio biológico de toda vida con un inicio (la fecundación) y un fin (la muerte). Sorprende la finitud y limitación natural de la vida humana. Por esto, es interesante constatar y recordar hoy que al inicio y al final del ciclo vital nuestras vidas dependen del cuidado de otros. Este hecho da cuenta del carácter interpersonal y social de la existencia.
Junto con la razón y el desarrollo del conocimiento disponible, para quienes tenemos el don de la fe, junto a los argumentos biológicos y humanistas –que están en la base objetiva en este debate–, la trascendencia de la vida, el respeto a un ser único e irrepetible y el valor sagrado de la vida humana (Papa Francisco, Dignitas Infinita), están en la base y son centrales en nuestras convicciones.
En suma, pienso que el modo en que enfrentamos las situaciones críticas en las que se plantea el debate del aborto refleja el valor que le asignamos como sociedad a la vida humana y el respeto por el más vulnerable de la sociedad. Es importante entregar estos argumentos al debate que se iniciará, para tener posiciones fundamentadas y con altura de miras orientadas al bien común, que permitan un mejor discernimiento en este tema.
El derecho a la vida, sin limitaciones, debe ser promovido, respetado y garantizado desde la fecundación hasta la muerte natural. En definitiva, en el trato que hoy demos a los más débiles y vulnerables manifestaremos con hechos y de manera explícita el tipo de sociedad en la que queremos vivir. Esto es lo que estará en discusión al analizar este proyecto.
El Mostrador, 26 mayo, 2025
La partida de dos grandes
Por : Ignacio Sánchez Díaz, Profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Dos grandes de la cultura nacional que podían ser muy diferentes en trayectorias, personalidades y desarrollos profesionales, artísticos y culturales. Sin embargo, dos grandes a quienes los unía la fe, el arte, la cultura, la generosidad, la esperanza y amor por Chile y el futuro de nuestro pueblo.
La semana que recién termina, nos ha traído la triste noticia de la partida de dos grandes del arte y la cultura de nuestro país. Dos artistas e intelectuales que estuvieron ligados toda su vida a la Universidad Católica. Claudio di Girolamo y Gastón Soublette han partido, dejando una huella y un aporte invaluables, con miles de estudiantes y discípulos que van a continuar y acrecentar su obra.
Claudio tuvo una vida que fue un testimonio de fe y esperanza. Llegó a nuestro país muy joven, heredero de una tradición sacra italiana. Desarrolla desde sus inicios historias a través de la composición secuenciada de imágenes en una narrativa figurativa, realizada siempre para ser vista y comprendida en lugares públicos. La expresión de su fe destaca en toda su trayectoria, una fe no solo de palabras, sino que estaba presente en su obra artística y en especial en sus acciones.
Tuvo una larga relación con la UC a partir de su trabajo con el Teatro de Ensayo UC, fue destacado pintor, dramaturgo, director de teatro y TV, y asesor cultural, así como participó en el fomento de políticas públicas de la cultura y el arte. Por todo esto, se le otorgó la nacionalidad chilena, lo que se suma a variados premios y reconocimientos nacionales e internacionales.
Hace ya cinco años, Claudio donó a la universidad toda su obra religiosa, en la que, durante toda su trayectoria, pudo plasmar su fe a través del arte. El material incluyó más de mil quinientos bocetos, dibujos y pinturas esbozadas en diversos soportes y técnicas, cuyo objetivo siempre fue el desarrollo de propuestas, ilustraciones, cuadros y murales en temas religiosos. La gran mayoría se exhiben hoy en templos, capillas y espacios públicos.
Junto a este gran y valioso aporte, nos donó miles de documentos y objetos de la escena teatral de cincuenta años de nuestro país. Además, se incluyó el sagrario tallado de madera que estuvo presente en la Vicaría de la Solidaridad, en años muy dolorosos para nuestro país, y en los que tanto Claudio como su señora Carmen estuvieron muy comprometidos. En la UC últimamente nos entregó la Plaza de la Paz, la virgen del lago en Villarrica y hace un par de meses restauró el gran mural de la Facultad de Teología.
Su obra, realizada durante más de setenta y cinco años de creación de arte litúrgico y religioso, tuvo el misterio de Cristo como centro de su vida y la de su familia. Una larga vida de noventa y cinco años de fe coherente y luminosa, con ejemplo y testimonio permanente. Durante muchos años sostuvimos una gran y profunda amistad, la que se inició con el cariño y reconocimiento que mostró por nuestra institución. La universidad proyectará su obra a las futuras generaciones. Nosotros nos quedamos con el recuerdo vivo de un gran amigo.
Y ayer domingo, a sus noventa y ocho años, el profesor Gastón Soublette, quien realizó docencia e investigación en la UC por cerca de sesenta años en las áreas de Filosofía, Estética, Música y Teología, partió a la vida eterna, de la cual tanto escribió. Gran profesor, siempre tuvo una gran relación con profesores y estudiantes, quienes eran atraídos por su carisma y gran pasión por buscar el nuevo conocimiento.
Fue una persona imprescindible en nuestra cultura y desarrollo de la universidad, publicó una gran cantidad de libros y artículos con ensayos breves, dando a conocer su pensamiento sobre diversas materias de alto nivel intelectual y académico con gran acogida de la crítica y del público, lo que significó que varios de sus libros hayan sido reeditados.
Destaca su contribución al rescate de la cultura chilena en todas sus manifestaciones, incluyendo la transcripción de la partitura del repertorio folclórico recopilado por Violeta Parra, una obra sobre la simbología de nuestros emblemas patrios, junto a varios libros sobre la cultura tradicional popular chilena. Los temas de historia y la teoría del arte, el pensamiento filosófico de Oriente –con énfasis en Confucio–, la literatura, la realidad nacional y el cine en todo su ámbito, lo atraían de manera especial. Recibió el Premio Nacional en Humanidades y las Ciencias Sociales en el año 2023, como reconocimiento a todos estos aportes a la sociedad. Era un verdadero académico íntegro y completo.
Asiduo participante en el debate público, sus cartas y opiniones siempre destacaban aspectos muy importantes de la forma en que nos relacionábamos en la sociedad. Y además mostraba propuestas y caminos de solución a nuestros problemas comunes. Su querido Limache no escapaba de sus preocupaciones. Fue muy generoso con la universidad y el país al donar toda su gran colección que ha dado lugar a la Sala de Pueblos originarios, una exposición permanente que desde hace más de diez años se exhibe en el Campus Oriente de la UC, lugar en donde desarrolló su gran labor académica.
Tuve una gran relación de amistad con Gastón, lo admiré mucho. En múltiples ocasiones en que estuvimos juntos, sentí su aporte y aprecio personal. Era una persona muy singular y excepcional. Se ha ido un amigo, un maestro, un profesor y una persona indispensable para la cultura nacional y para todos quienes pudimos aprender de él.
Dos grandes de la cultura nacional que podían ser muy diferentes en trayectorias, personalidades y desarrollos profesionales, artísticos y culturales. Sin embargo, dos grandes a quienes los unía la fe, el arte, la cultura, la generosidad, la esperanza y el amor por Chile y el futuro de nuestro pueblo.
El Mostrador, 9 mayo, 2025
La prioridad es la educación inicial
Por : Ignacio Sánchez DíazProfesor titular y exrector, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Lo cognitivo es importante, pero si no tenemos esta base de aprendizajes socioemocionales, será mucho más complejo desarrollar sus potencialidades. Es relevante la coordinación de iniciativas en vista de una educación inicial que permita cimentar las bases para el futuro de Chile.
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La educación temprana es un motor de desarrollo social, la debemos priorizar por medio de fortalecer la educación inicial y la protección de la infancia. Se trata de una etapa clave para favorecer el desarrollo de los aprendizajes necesarios para la vida, incluyendo lo neurocognitivo y afectivo, junto a la generación de vínculos estables, que a largo plazo permitirá desarrollar todas sus potencialidades.
En el análisis de las nuevas propuestas para el desarrollo de la Educación de todos sus niveles en los próximos años, sin duda es importante plantear y llegar a los consensos necesarios que demuestren que la educación inicial es la base de la pirámide educativa, por ende, es necesario instalarla como un tema prioritario, asignándole la importancia y recursos que requiere y merece. Hay importantes factores a considerar y que tendrán influencia en esta educación, tales como la significativa caída en la natalidad y la presencia de una población migrante en ascenso, lo que debe considerarse al planificar políticas de largo plazo.
Desde hace años se menciona la educación inicial como una prioridad, sin embargo, aún se observan brechas e inequidad en las oportunidades de acceso dependiendo del nivel socioeconómico de las familias. Si bien la institucionalidad de la educación inicial se ha fortalecido en las últimas décadas, hoy debemos trabajar colaborativamente para retomar el camino que se vio alterado gravemente por la pandemia, dándole un mayor protagonismo a un sistema de educación y protección articulado y centrado en el bienestar de los niños, dotando a sus familias con las herramientas que les permitan realizar una crianza saludable.
Uno de los aspectos más importantes es aumentar de manera significativa la cobertura y calidad de salas cunas y jardines infantiles en el tramo de 0 a 3 años; debiera instalarse como prioritario el proyecto de ley que permita avanzar en el acceso universal a la sala cuna con una activa participación de los padres y madres en el cuidado de sus hijos, permitiendo una mayor flexibilidad horaria y laboral.
Por otra parte, el trabajo conjunto con las Facultades de Educación es vital, ya que es muy importante lograr atraer a las mejores educadoras de párvulo, con altos estándares académicos, campos educacionales y exposición temprana al trabajo con los niños y la realización de proyectos de investigación de nivel internacional. Así también la formación del personal asistente hace necesario el contacto cercano con la educación técnico profesional. Ambos aspectos serán clave en la instalación de un proceso de aprendizaje de futuro.
Es importante además abordar el financiamiento de la educación inicial con remuneraciones competitivas, focalización de los recursos y prioridad en la inversión. En este sentido se debe reevaluar el cálculo de las subvenciones a diferentes tipos de establecimiento, destacando los buenos ejemplos y poniendo de relevancia el valor de un adecuado clima laboral y educacional, en el cual el líder de la institución cumple un rol de gran relevancia. Esto tendrá impacto en la retención de las educadoras y en el necesario reconocimiento social de la profesión.
Desde hace años, de manera colaborativa, se trabaja en la iniciativa “Juntos por una Educación inicial 2030”, coordinada de manera conjunta por la UC, la UCH, la Fundación Educacional Choshuenco, trabajo y colaboración permanente con la Subsecretaria de Educación Parvularia y más de treinta organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y tomadores de decisiones de política educativa para trabajar por un sistema de educación inicial y cuidados de la primera infancia que contemple en su base un futuro más equitativo y sustentable para las próximas generaciones.
El programa está conformado en su mayoría por gestores de salas cunas, jardines infantiles gratuitos e instituciones interesadas en investigar y aportar calidad a la educación inicial de los sectores menos favorecidos en Chile.
Estamos comprometidos a contribuir para que en cada comuna exista un programa de estimulación temprana de calidad, con especial foco en el desarrollo socioemocional y del lenguaje, junto a un programa complementario de apoyo a las familias enfocado en el fortalecimiento de habilidades parentales para un adecuado ejercicio del rol de primeros educadores.
La pandemia permitió observar beneficios entre quienes sí pudieron tener una mayor regularidad en su asistencia durante ese periodo. Así, los resultados demostraron que la asistencia colaboró con un mejor nivel cognitivo y del lenguaje y que los jardines infantiles representaron una significativa fuente de apoyo a las familias.
Es importante relevar la educación temprana como motor de desarrollo social, priorizando la educación inicial y la protección de la infancia. La fraternidad, la justicia y la equidad son conceptos cuya construcción se forja en la primera etapa del desarrollo de la niñez, por esto, no debe ocuparnos solo lo cognitivo, sino también y muy especialmente de lo socioemocional. Y es en esta etapa inicial cuando es clave el desarrollo de lo afectivo y la generación de vínculos estables.
Sin duda lo cognitivo es importante, pero si no tenemos esta base de aprendizajes socioemocionales, será mucho más complejo desarrollar sus potencialidades. Es relevante la coordinación de iniciativas en vista de una educación inicial que permita cimentar las bases para el futuro de Chile.
El Mercurio, Martes 06 de mayo de 2025
Prioridades y desafíos en educación
Ignacio Sánchez D.: “...es necesario aumentar de manera significativa la cobertura y calidad en el tramo de 0 a 3 años; avanzar en el acceso universal a la sala cuna; incorporar la participación de los padres y madres...”.
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La calidad de la educación es y será la base de la cohesión y desarrollo social, de la seguridad, integración e inclusión y del crecimiento económico del país. Con el objeto de avanzar hacia una mejor educación para nuestros niños y jóvenes, es necesario sistematizar y plantear algunas prioridades y desafíos en las diferentes etapas del proceso educativo. La educación inicial sin duda es la base de la pirámide educativa; por ende, es necesario instalarla como un tema prioritario, asignándole la importancia y recursos que requiere y merece. Esto significa aumentar de manera significativa la cobertura y calidad en el tramo de 0 a 3 años; avanzar en el acceso universal a la sala cuna; incorporar la participación de los padres y madres; atraer a las mejores educadoras de párvulos y su personal asistente; remuneraciones competitivas y prioridad en la inversión.
Respecto de la educación escolar, es clave seguir avanzando en la reinserción educativa; trabajar en el cuidado de la salud mental de las comunidades; instalar la capacidad de leer como un aprendizaje fundamental; revisar los contenidos curriculares y las nuevas metodologías docentes; valorar el esfuerzo y el mérito; poner énfasis en la convivencia escolar y reforzar el sentido de autoridad de los profesores. La formación y carrera docente junto con la atracción de los mejores estudiantes a las pedagogías son los aspectos clave para incrementar la calidad de la educación. Además, es crucial potenciar el liderazgo escolar, es decir, la formación de los mejores directivos, factor esencial en la conducción del proceso educativo.
En la educación secundaria se deben disminuir las brechas académicas de la población más vulnerable; reevaluar el sistema de admisión; potenciar el razonamiento matemático y el pensamiento crítico; poner en el centro a los estudiantes y revisitar las políticas de integración de los niños con necesidades educativas especiales. Es crucial una actualizada discusión respecto de las implicancias de la inteligencia artificial (IA) en la educación. Además, se requiere tener una reflexión de la calidad de la educación pública; revisar las experiencias actuales en los traspasos de los SLEP; perfeccionar la subvención escolar y reevaluar el estado financiero del sistema.
Respecto al desarrollo de la educación superior, se requiere avanzar en la calidad y desarrollo de las instituciones. Una mayor flexibilidad curricular, formación integral, interdisciplina, énfasis en la enseñanza de la ética y revisar los contenidos curriculares para adaptarse a los cambios en el conocimiento serán medidas necesarias. Se requiere la incorporación de la IA a las labores docentes; mayor colaboración entre las instituciones; potenciar la internacionalización y seguir avanzando en las políticas de inclusión. El apoyo a la investigación es clave, lo que requiere prioridades y políticas de largo plazo, con adecuado financiamiento. Además, junto con fortalecer la educación superior pública, se requiere apoyar a los diferentes proyectos universitarios que aportan relevantes bienes públicos.
Es importante potenciar el desarrollo de la educación superior técnico-profesional, una palanca de crecimiento personal, familiar y del país, así como destacar la sustentabilidad al interior de los proyectos universitarios y el compromiso público de la educación superior a través de su vinculación con el medio. Por otra parte, es muy relevante un nuevo análisis de las políticas de financiamiento de la educación superior, que consideran la gratuidad, becas y créditos. Actualmente se discute en el Parlamento un proyecto que, junto con abordar una propuesta para los actuales y futuros créditos universitarios, presenta muy serios riesgos para la estabilidad y el crecimiento del sistema al afectar la autonomía y el financiamiento de las instituciones con la eliminación del copago en la gran mayoría de los estudiantes.
En suma, las prioridades y desafíos planteados tienen por objetivo abrir la discusión en temas que son de gran importancia para nuestro sistema educativo. Incluye sus diferentes etapas, con variadas aristas y posiciones que van a impactar la formación de nuestros niños y jóvenes y, por ende, el desarrollo del país. La educación requiere una mirada de largo plazo, con compromisos amplios que permitan presentar de manera consensuada un proyecto país de cara al año 2050. Es un camino fructífero para avanzar hacia una mayor cohesión social y un desarrollo sustentable.
Ignacio Sánchez D.
Profesor titular Pontificia Universidad Católica de Chile